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Editorial
Técnicas nuevas y tradicionales
para un aprendizaje efectivo
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Durante más de
25 años, la Organización Panamericana de la
Salud ha brindado su apoyo a iniciativas de capacitación
sobre preparativos y mitigación de desastres en América
Latina y el Caribe. Este apoyo ha tenido diferentes facetas—desde
el auspicio parcial o total de determinados eventos, hasta
la selección de instructores o expertos en temas específicos
y la producción de material técnico y de capacitación.
A medida que los países comenzaron a ocuparse cada
vez más de sus necesidades de capacitación,
la OPS empezó a explorar nuevas maneras de alcanzar
una audiencia más amplia para brindarle la información
más reciente y así ayudarla a mejorar sus actividades.
E-learning, educación a distancia, cursos de aprendizaje
al ritmo del estudiante—tiene muchos nombres—es
una opción que está generando mucho entusiasmo.
Sin embargo, convencer a la comunidad de desastres a integrarse
a un ambiente de e-learning va a requerir más que simplemente
gastar un dineral en tecnologías innovadoras y gráficos
sofisticados. La mejor manera de competir con la información
que ya existe en métodos tradicionales de educación
es reconocer cuándo y cómo el e-learning representa
un verdadero valor agregado.
E-learning:
un real valor agregado o simplemente algo pasajero?
En los últimos cinco años,
se han tratado de vender muchas iniciativas de e-learning
para el manejo de desastres como alternativa a los carísimos
cursos internacionales dirigidos a un grupo exclusivo. Los
donantes, ansiosos de unirse a la onda del “puntocom”,
con gusto han dado su apoyo monetario a estos proyectos. Sin
embargo, poco a poco han ido desapareciendo. Algunos cursos
están teniendo problemas para encontrar estudiantes
que cubran sus propios costos, pero los cursos presenciales,
que se pensaba iban a desaparecer, son ahora los más
populares.
Estas dificultades nos han enseñado
algunas lecciones:
- Convertir contenido técnico
a un formato electrónico no asegura necesariamente
un aprendizaje más efectivo. Al igual que en un curso
impartido en una clase es importante desarrollar objetivos
efectivos de capacitación y encontrar la mejor forma
de evaluar los resultados de la iniciativa de e-learning.
- A diferencia de un curso tradicional
donde el instructor puede darse cuenta del nivel de comprensión
del estudiante, los módulos de capacitación
donde el estudiante avanza a su propio ritmo raramente cuentan
con el elemento de interacción humana. De la misma
manera que un curso en vídeo no puede sustituir a
un instructor en persona, el e-learning debe incluir interacción
humana.
- Es posible que una publicación
tenga un contenido muy completo y verificado por expertos,
sin embargo, algunos conceptos requieren de un instructor
para transformar la información en conocimientos.
El mito: el e-learning es económico
y fácil
Aunque el e-learning parezca ser una
alternativa de bajo costo en comparación con talleres
tradicionales, iniciar tal iniciativa puede resultar costoso.
La conversión de material requiere habilidades especiales.
Además de los costos asociados con la edición
y formato del contenido para un medio electrónico,
los materiales deben ser revisados o rediseñados para
brindar un formato de enseñanza estructurado. En un
curso de e-learning bien diseñado, la inversión
será mejor aprovechada con el mayor número de
participantes. El e-learning continuará siendo costoso
a menos que se consigan muchos participantes. ¿Es el
manejo de desastres un tema apropiado para este campo?
Los estudiantes o participantes deben
también adaptarse a lo que todavía es un método
de estudio no tradicional. El e-learning requiere del compromiso
de los usuarios para asegurar que el curso siga su cronograma.
La participación e interacción son esenciales,
especialmente en un ambiente de aprendizaje en grupo. Las
experiencias del pasado en cursos como LÍDERES—que
incentiva la interacción entre los participantes—nos
han demostrado que los conocimientos y la experiencia que
traen los participantes a los cursos son los recursos más
valiosos. Los estudiantes también deben tener una idea
realista del tiempo con el que cuentan y que están
dispuestos a dedicar a un curso electrónico y qué
tan rápido pretenden adquirir los conocimientos.
Para empezar a adoptar este tipo de
aprendizaje, los estudiantes deber poder percibir su valor
agregado. Por ejemplo, muchos administradores de desastres
nos han dicho que sus profesiones se realzarían y su
importancia en sus lugares de trabajo crecería si recibieran
un certificado o créditos de educación continua.
La educación a distancia puede ser un método
efectivo en función del costo de proveer capacitación
especializada, con el apoyo de instituciones legítimas,
al mayor número de participantes posible.
¿Cuál es el siguiente
paso?
De la misma manera que la radio no reemplazó
a los libros o periódicos, y la televisión no
terminó con las salas de cine, el e-learning debe encontrar
su nicho entre los métodos más tradicionales
de capacitación. Es fácil abrumarse con el tiempo
y costo que se necesita para establecer y lanzar una iniciativa
de e-learning, lo que causa resistencia y, con frecuencia,
lo convierte en un proyecto que no se llega a realizar. Por
lo tanto es recomendable comenzar desarrollando pequeños
módulos que luego puedan ser incorporados en un programa
más comprensivo.
Por ejemplo, las evaluaciones de los
primeros cuatro cursos LÍDERES
(un riguroso programa de capacitación en manejo de
desastres que abarca más de 18 módulos en un
período de 13 días) han revelado un interés
especial en ciertos temas. El desarrollo de estos temas en
módulos de e-learning le permitiría a la OPS
distribuir el contenido más relevante o más
requerido a una audiencia más grande. En el mejor de
los casos, un enfoque balanceado sería lo mejor para
cursos como LÍDERES,
ya que los costos para realizarlos son muy altos. En este
tipo de escenario, el aprendizaje al ritmo del estudiante
estaría combinado con aprendizaje donde herramientas
como audio o videoconferencias y eventos sincronizados permitirían
una mayor interacción. Todas estas herramientas eventualmente
serían el primer paso para módulos de lecciones
“presenciales” que no se prestan tan bien para
el e-learning.
Es difícil igualar el valor de
“entretenimiento” del aprendizaje en persona,
lo que puede hacer que ciertos individuos se resistan a adoptar
metodologías de educación a distancia. Es por
eso que sería mejor introducir estos cambios lentamente
o por pasos, quizá dentro del contexto de un taller
tradicional de capacitación, donde se podría
designar un módulo de e-learning como un ejercicio
de seguimiento al programa de capacitación tradicional
o como un requerimiento que los participantes deben completar
antes de asistir a un taller. De esta manera el e-learning
apoyaría las iniciativas tradicionales de aprendizaje
sin reemplazarlas completamente.
Aunque la tecnología en si nunca
será el motor para desarrollar oportunidades de educación
para la comunidad de desastres, las iniciativas de e-learning,
especialmente las que tienen base en la “web”,
que incorporan algún tipo de interacción en
vivo, fomentando encuentros personales pueden convertirse,
y es más se están convirtiendo en componentes
importantes de estrategias de capacitación. La OPS
espera poder ayudar a la comunidad de desastres a comunicarse,
colaborar y compartir conocimientos en la región y
a aprender cosas nuevas y usar ese conocimiento para hacer
el trabajo más efectivo—todas características
de un organismo de aprendizaje.
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