Boletin No. 96
Noticias e Información para la Comunidad Internacional
Julio 2004

Editorial

Conferencia Mundial sobre Reducción de Desastres – Kobe, Japón
Hospitales seguros: un indicador confiable en la reducción de vulnerabilidad

Miles de personas murieron en enero de 2001 a raíz del terremoto en Gujarat, India, y cerca de 200.000 personas necesitaron atención médica. En diciembre del año pasado otro terremoto devastador, en Bam, Irán, dejó un saldo de 26.271 personas muertas y muchos miles más de heridos. En ambos casos la infraestructura de salud fue totalmente destruida o quedó fuera de servicio. En contraste, la Ciudad de México luego del terremoto de 1985 puede que haya tenido más suerte porque no todos los hospitales fueron destruidos. Sin embargo, en los hospitales afectados, la devastación fue increible. Las imágenes del colapso de la torre de doce pisos del hospital Juárez no dejaron nada a la imaginación. Sólo en los hospitales del sector público de la ciudad se perdieron 4.400 camas. Lo que agravó más la situación fue el hecho que entre las 900 personas que murieron en estas instalaciones se encontraba un gran número de personal médico y de salud que había participado en capacitación de manejo de gran cantidad de heridos. Esta tragedia es considerada en América Latina como la gota que derramó el vaso. Finalmente se llegó al entendimiento que ya no es aceptable seguir invirtiendo sólo en capacitación de preparativos para desastres si la infraestructura donde el personal de salud trabaja no es segura.

Niveles de protección

La reducción de la vulnerabilidad a los desastres de cualquier construcción involucra diferentes niveles de protección. La protección de vidas, el nivel más básico, asegura que los ocupantes puedan evacuar un edificio a tiempo y es aplicable a todo tipo de construcciones. Los hospitales, sin embargo, presentan un reto particular. A diferencia de muchos otros edificios, tienen ocupantes las 24 horas del día y en una situación de desastre, es difícil evacuar a toda esta gente. La protección de la infraestructura hospitalaria implica un nivel más alto de protección física porque está dirigida a infraestructura, instalaciones y equipos costosos. La realidad muestra que los hospitales están entre los primeros en la escala de inversión en salud. Protección de la operación, el nivel más exigente, está reservada para aquellas instalaciones que deben seguir—a cualquier costo—no sólo en pie, sino también funcionando inmediatamente después de un desastre. Entre estas se encuentran las usinas eléctricas, los sistemas de agua, las instalaciones de seguridad y por supuesto los hospitales. El tratamiento médico de emergencia simplemente no se puede paralizar. No hay duda de que si un hospital se cae o queda inutilizable se perderán muchas más vidas. Los hospitales son las únicas instalaciones sociales que califican prominentemente en todas las categorías.

Los terremotos más recientes en Turquía, India, Algeria, Irán y Marruecos han generado una gran cantidad de apoyo para la mitigación de desastres—incentivando a los países a darle la misma atención a la preservación de la integridad estructural y funcional de su infraestructura que a la preparación de los recursos humanos para enfrentarse a los desastres. La Asamblea General de la ONU ha solicitado a la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD) que organice una Conferencia Mundial sobre Reducción de Desastres. La conferencia, que se realizará en Kobe, Japón en enero de 2005, hará una revisión del progreso en mitigación de desastres en la última década en base a la Estrategia de Yokohama y el Plan de Acción para un Mundo más Seguro (1994), y definirá los retos restantes, las necesidades críticas y las oportunidades que se puedan presentar en mitigación.

Es ahora el momento en que todos los países deben demostrar su compromiso a un tema concreto y ningún tema es tan interesante, tanto para el sector social como el económico, como la reducción de la vulnerabilidad hospitalaria.

La reducción de la vulnerabilidad en los hospitales: lecciones aprendidas

América Latina y el Caribe han logrado avances significativos en la reducción de la vulnerabilidad a los desastres. Se reconoce que ha sido notable la contribución del sector salud a este esfuerzo multisectorial. Los esfuerzos para reducir la vulnerabilidad estructural, no estructural y funcional en instalaciones de salud han servido como modelo y catalizador para los otros sectores. También hay estudios de casos sobre los éxitos y las limitaciones que se han encontrado en la protección de instalaciones críticas:

  • La protección de la funcionalidad de estructuras complejas requiere de metodologías y técnicas comprobadas. Herramientas, como la metodología promovida con el Banco Mundial y el Centro Colaborador OPS/OMS de Mitigación de Desastres en Establecimientos de Salud, han sido probadas y están al alcance de quien las necesite (ver página 2 del suplemento).
  • Países de bajos y medianos ingresos han demostrado, a través de proyectos piloto, que es posible reducir considerablemente la vulnerabilidad a los desastres de la infraestructura de salud con recursos técnicos y financieros existentes. Sin embargo, no siempre es la ruta más económica, ya que reforzar instalaciones puede costar del 15 al 30% (o más) del costo original de la construcción.
  • Es sorprendente que la inclusión de la reducción de desastres como criterio en la selección del lugar, diseño y construcción de nuevas instalaciones—la ruta más económica—no ha sido tan fácilmente aceptada por los niveles de decisión como se esperaría. En resumen, el reto no es la falta de conocimientos médicos o de ingeniería, sino de compromiso político en el nivel multisectorial; en otras palabras, es el indicador ideal para atraer la atención de los líderes mundiales en la conferencia mundial de Kobe.

Hospitales seguros: una meta de la Conferencia Mundial e indicador de éxito

Recientemente, la OMS a través de su oficina regional en las Américas, organizó reuniones interpaís para revisar el estado de vulnerabilidad a los desastres en el sector de la salud. En base a este estado de situación, se propuso una estrategia visionaria para guiar los esfuerzos regionales hasta 2015.

La reducción de la vulnerabilidad depende de muchos factores y sectores. Aunque no sea posible eliminar completamente la vulnerabilidad de un país antes de 2015, se debe dirigir los esfuerzos y recursos a mejorar en particular la infraestructura social crítica, donde se ha logrado un cierto nivel de progreso desde la Conferencia Mundial de Yokohama en 1994, y donde aún se puede tener éxito. El nivel de protección que se aplica en el diseño de nuevas instalaciones de salud es un indicador claro del compromiso político hacia la reducción total de desastres de todos los sectores y es factible de lograr con los recuros técnicos y financieros disponibles. Lo que hace falta es traducir el compromiso político en normas de diseño, construcción y mantenimiento de hospitales.

Recomendar que el progreso hacia hospitales seguros en casos de desastre sea designado como una meta e indicador global para medir la reducción de desastres en el nivel multisectorial es una oportunidad para todos—no sólo para el sector de la salud .

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