| Haití
A finales de mayo fuertes lluvias
e inundaciones afectaron a aproximadamente 25.000 personas
en el sudeste de Haití—quienes ya estaban
en condiciones precarias debido a la reciente crisis
política. La villa de Fonds Verrettes fue prácticamente
cubierta por las inundaciones y la parte baja de Mapou
desapareció bajo cuatro metros de agua. Aunque
los caminos fueron destruidos y no habían comunicaciones
con el área afectada, equipos de evaluación
consiguieron llegar relativamente rápido gracias
al apoyo logístico y de helicópteros de
la fuerza multinacional interina (FMI).
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Equipos conjuntos de Médicos
sin Fronteras, Médicos del Mundo, el Comité
Internacional de la Cruz Roja y la Federación
de Sociedades de la Cruz Roja inmediatamente empezaron
a brindar atención médica y psicosocial,
mientras ONG como OXFAM inciaron programas de agua y
saneamiento. Aunque la fase aguda de la emergencia ya
ha pasado, todavía existen muchas necesidades
de rehabilitación. Centros de salud, viviendas
y escuelas necesitan reparaciones o ser reconstruídos
en áreas más seguras, mientras que la
población necesita ayuda para retomar sus actividades
cotidianas y fuentes de ingreso.
El desastre puso de relieve puntos
débiles de la respuesta: la dependencia en la
logística del FMI, la escasa infraestructura
nacional, y la llegada y posicionamiento tardíos
de la ONU y otros actores internacionales en el campo.
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República
Dominicana
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Lluvias torrenciales a finales
del mes de mayo produjeron la crecida del río
Jimaní que desbordó y arrasó casas,
cortó líneas eléctricas e impidió
el acceso de los grupos de rescate a las zonas más
afectadas. La defensa civil ayudó a evacuar familias
a zonas más altas. El hospital de Jimaní
se inundó y sus pacientes debieron ser transferidos
a otros centros de salud. Algunos de los posibles riesgos
a la salud pública de estas inundaciones incluyen:
cambios en los parámetros de incidencia de enfermedades,
cambios en el ecosistema debido a los vectores, desplazamiento
poblacional y deterioro de los sistemas de agua potable
y saneamiento e infraestructura de salud. La tarea más
importante fue el apoyo a las autoridades provinciales
y centros de salud para que estén preparados
frente a posibles brotes de enfermedades típicas
en este tipo de desastre e implementar campañas
de promoción de la salud, iniciativas educativas
y de comunicación dirigidas a la población
en albergues temporales y aquella viviendo en zonas
afectadas. |