Boletin No. 94
Noticias e Información para la Comunidad Internacional
Enero 2004

Editorial

¡Mejor tomar acción antes del desastre!
Como los fondos destinados a intervenciones posdesastre pueden aprovecharse mejor
en la construcción de la capacidad local

El terremoto en Bam, Irán a fines de diciembre de 2003 nos recordó—nuevamente—el hecho de que la mayoría de los equipos extranjeros de búsqueda y rescate llegan demasiado tarde para contribuir significativamente en el número de vidas salvadas después de un desastre natural repentino. El mito de que la población afectada está muy conmocionada y es incapaz de tomar la responsabilidad de su propia supervivencia es simplemente eso: un mito. Una y otra vez se demuestra que son las familias, vecinos y ciudadanos locales quienes están en mejor posición para salvar vidas.

En un artículo titulado “Mucha búsqueda, poco rescate” en el periódico The Guardian, una semana después del terremoto, Nick Cater, un periodista británico que anteriormente fue editor del “World Disaster Report” de la Cruz Roja Internacional, hace varias observaciones sobre los resultados obtenidos por los equipos internacionales de búsqueda y rescate, que son paralelas a las opiniones de muchos expertos y autoridades nacionales de salud.

Cater reportó, “Los equipos de búsqueda y rescate que regresaron de Irán comprobaron que enviar personas y perros para buscar sobrevivientes en los escombros y el barro en zonas de desastre en países lejanos, utilizando equipo altamente sofisticado o simplemente sus manos, es en la mayoría de los casos, una pérdida de tiempo, esfuerzo y dinero”.

El Ministerio de Salud de Irán ha confirmado esto: “casi todas las víctimas enterradas en los escombros fueron salvadas por familiares, vecinos, amigos y gente común”.

Cater continúa en su informe, “esta situación no es nueva. Mientras que los expertos hablan de las “horas doradas”—normalmente las primeras 24 horas—en las que se espera que las personas atrapadas aún se encuentren con vida, es la población local quien recupera a la mayoría de los sobrevivientes, con frecuencia porque ellos saben exactamente donde se encontraban sus familiares o amigos cuando ocurrió el desastre”.

“Si la población local necesita ayuda, es de personal y voluntarios capacitados, que hablan su idioma, conocen el área, requieren de poco o ningún apoyo externo y están integrados en los sistemas de preparativos y respuesta a los desastres del gobierno nacional o local, organismos especializados y las sociedades de la Cruz Roja o Media Luna Roja de sus países”.
“Hoy en día, grupos de búsqueda y rescate internacionales se presentan después de cualquier catástrofe en cualquier parte del mundo. [Según informes de OCHA, más de 1.600 personas de 46 países conformaron equipos médicos, de socorro y búsqueda en Bam.] A veces llegan sin haber sido invitados y sin tener contrapartes locales, y sus necesidades alimenticias, de agua, albergue, traducción, transporte e información son una carga adicional en recursos que ya son escasos”. Aunque algunos de estos equipos están muy bien preparados, el hecho es que logísticamente, es imposible que lleguen a tiempo.

“Por supuesto que el gobierno de Irán estaba agradecido de recibir ayuda en términos de equipo, suministros y dinero”, afirma Cater, “pero al principio de la crisis, el primer ministro declaró—y aparentemente se le ignoró—que no se necesitaban voluntarios extranjeros ya que una gran cantidad de iraníes estaban acudiendo de otras partes del país”.

“Aparte de no tener consistencia en la aplicación de los códigos de construcción, es obvio que los iraníes han hecho un trabajo admirable, desde la movilización de cientos de voluntarios hasta la recuperación de miles de cuerpos, y dentro de los límites de cualquier crisis, la eficiente organización de la evacuación de los heridos y el entierro de los muertos”. Un experto enviado por un país occidental que llegó apenas 26 horas después del terremoto, está de acuerdo. “. . . las acciones de las autoridades iraníes y la Media Luna Roja fueron sorprendentes . . . en un plazo de tres días atendieron a 30.000 personas, evacuaron a 13.000 a hospitales de tercer nivel (2.000 de ellos por vía aérea) y empezaron el proceso de distribuir 98.000 carpas, 200.000 frazadas y 400.000 paquetes de comida . . .”

“De cualquier manera”, concluye Cater, “la mejor respuesta a los desastres no es tomar el primer avión, sino apoyar los esfuerzos locales con dinero en efectivo, y considerar cómo ayudar en las operaciones de recuperación que aún estarán en marcha mucho después que los perros de rescate salgan de cuarentena”.

Un experto de alto nivel del Ministerio de Salud de Irán concuerda que los recursos internacionales hubieran sido mejor utilizados en “...el desarrollo de capacidades locales, esfuerzos de capacitación y la promoción de tecnologías nuevas y sencillas relacionadas con el manejo de desastres, como las telecomunicaciones (identificadas como un punto débil en Bam) en países en desarrollo, sin tener en cuenta las sanciones políticas que existan. La ayuda material y financiera parece ser de más utilidad en las fases de reconstrucción y rehabilitación, para albergues temporales o para la restauración del sistema de salud primario”.

“Muchos de los cuerpos aún estaban tibios cuando fueron sacados de entre los escombros, lo que demostró que si los equipos locales de socorro y rescate hubieran estado mejor entrenados, o si antes del desastre hubieran participado en ejercicios conjuntos de capacitación con los mismos equipos internacionales que llegaron a Bam, se hubieran salvado más vidas”.
El experto del Ministerio de Salud de Irán declaró, “Cuando se compara la actitud financiera conservadora con la que las autoridades, tanto nacionales como internacionales, tratan de ahorrar dinero sin enviar personal a cursos de capacitación, con la cantidad de dinero que se gastó en transportar equipos internacionales a Irán, llego a la conclusión de que las autoridades deberían revisar su enfoque y su política sobre cómo invertir los recursos. Es una lástima que muchos expertos que llegaron a Bam después del terremoto podrían haber contribuido mucho más capacitando y organizando a los equipos iraníes antes del desastre”.

Por otro lado, “creo que es imperativo que la comunidad internacional vigile cuidadosamente cómo se utiliza la ayuda recibida para los esfuerzos de reconstrucción de Bam, para asegurar que la infraestructura es reconstruida de manera sostenible y sismorresistente”.

“Los desastres devastadores, como el terremoto de Bam, demuestran muchas realidades, entre ellas que los programas de gestión de riesgos—incluyendo prevención, mitigación, preparativos y respuesta—deben también estar dirigidos a individuos y comunidades”.

El artículo de Nick Cater apareció en la sección de Sociedad en línea del periódico The Guardian en http://society.guardian.co.uk/disasterresponse/comment/0,1321,1114318,00.html.

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