Boletin No. 92
Noticias e Información para la Comunidad Internacional
Julio 2003

Plan de emergencia sanitario local:
El punto de partida para la reducción de desastres

Durante el transcurso de las dos últimas décadas, el sector salud de las Américas se ha estado encaminado hacia un proceso de descentralización—transfiriendo responsabilidades y recursos del nivel central al nivel departamental o municipal. En su búsqueda por transformar el sistema de salud de Nicaragua, se crearon Sistemas Locales de Atención Integrada de Salud (SILAIS), para ubicar los recursos de salud en las comunidades que los necesitan. Esta estrategia de descentralización ha permitido a las autoridades y los profesionales de salud a tomar decisiones importantes en relación a la salud individual y comunitaria en sus regiones.

De la misma manera, los preparativos para desastres son más efectivos cuando están concebidos, planificados y ejecutados en el nivel local—el lugar más cercano a la población en riesgo. Después del huracán Mitch, Nicaragua usó ese marco para promover y desarrollar una metodología para preparar planes de emergencia para el sector salud.

Dos municipalidades fueron escogidas originalmente para probar la metodología: Telica, en el departamento de León y Moyogalpa en el departamento de Rivas. El proceso se inició con la reunión de los principales actores involucrados en la planificación y respuesta a los desastres, para así comenzar el reto de esbozar planes para diferentes tipos de desastres.

La estrategia
El Ministerio de Salud de Nicaragua preparó una guía metodológica, que fue probada en 10 municipalidades de Rivas. Entusiasmados por el éxito de esta primera ronda, el Ministerio, a través de su oficina de desastres, asignó la responsabilidad de preparar los planes a los directores de salud del nivel municipal. La OPS/OMS brindó su colaboración contratando tres oficiales de campo para planificar y coordinar las actividades. Una de las tareas más importantes fue realizar talleres de capacitación sobre como desarrollar planes de emergencia sanitarios locales. Un promedio de 20 personas de diferentes organismos acudieron a los talleres en cada municipio. A través de la capacitación de los directores de salud municipal, la preparación e implementación de los planes se ha convertido en una prioridad para el sector salud. Una vez que terminaron los talleres, el personal de campo brindó asesoramiento durante la preparación del plan y ayudó a organizar un simulacro para probar su efectividad. Una vez que todos los municipios finalizaron sus planes, epidemiólogos los usaron para producir un plan a nivel departamental. Los planes del nivel departamental, a su vez, fueron integrados en el plan nacional de salud para emergencias.

El impacto
Entre noviembre de 2000 y junio de 2003, la iniciativa había alcanzado 120 de las 153 municipalidades de Nicaragua, y probó ser efectiva cuando fue puesta a prueba en situaciones de emergencia como los incendios que ocurrieron en el norte del país en 2002: la población y las autoridades estaban al tanto del papel que debían tener y qué hacer durante las diferentes etapas de la emergencia; acuerdos recientemente creados fueron puestos en práctica y hubo poca confusión entre los diferentes comités de salud.

El éxito de esta estrategia atrajo el interés de otros organismos con oficinas en Nicaragua como la Cruz Roja y la Unión Europea, quienes ayudaron a promover el desarrollo de planes de emergencia sanitarios locales. Alianzas estratégicas como éstas ayudarán a garantizar la sostenibilidad y contribuirán a generar una masa crítica en toda Nicaragua.

Contribución al éxito
No cabe duda que ayuda el hecho que Nicaragua tiene un marco legal vigente que apoya el desarrollo de planes para emergencias y desastres. En 2000, el Sistema Nacional de Desastres fue creado, por ley, dándole credibilidad al tema de reducción de desastres y ayudándo a definir claramente quién es responsable por qué. Este marco legal incrementó las posibilidades de éxito de este proceso, ya que la planificación para desastres respondió a una necesidad reconocida en Nicaragua. Otro factor que contribuyó al éxito fue enfocarse en el proceso en si de desarrollar planes de emergencia sanitarios locales, y no en el producto final, que al fin y al cabo, es solo un documento en papel.

Sostenibilidad
Una vez que este proceso demostró ser efectivo en el nivel municipal, comenzó a recibir el apoyo de los niveles más altos del gobierno. Hoy, diferentes áreas y agencias han destinado recursos para el desarrollo de planes de emergencia sanitarios locales en sus presupuestos y planes de trabajo. Los preparativos para desastres son oficialmente reconocidos en el Ministerio de Salud como prioridad, y los ministros con frecuencia expresaron su apoyo al tema. Sin embargo, los planes deben ser revisados anualmente para mantenerlos al día y lo más operacionales posible, para así contribuir a una cultura de manejo de riesgos.

Lecciones aprendidas

  • Fue imperativo desarrollar una metodología que fuera práctica y fácil de desarrollar debido a los escasos recursos humanos y financieros del sector salud y a su gran cantidad de carga laboral. Los resultados concretos de esta iniciativa incrementaron el compromiso a una cultura de reducción de riesgos.
  • Se lograron verdaderos avances con la promoción de un espíritu de equipo entre las varias instituciones que compartían un objetivo común.
  • La creación de una red local que involucra a todas las municipalidades de Nicaragua ha hecho posible que los grupos menos vulnerables apoyen a los más vulnerables.
  • La participación de los ministros de salud en la estrategia abrió las puertas a muchas otras divisiones en el ministerio y fue clave en la designación de los preparativos como una de las prioridades de su plan quinquenal. Se prevé que esta designación tendrá impacto en todos los planes y asignaciones presupuestarias.
  • Cuando termine la preparación e implementación de los planes de emergencia en los departamentos que faltan, el personal local de servicios de salud, en todos los departamentos de Nicaragua, estará listo para enfrentarse a las emergencias de manera efectiva—esto es destacable en un país donde hace cuatro años no existía una unidad de desastres en el Ministerio de Salud, y mucho menos una metodología integral y coherente para difundir la prevención de desastres en el nivel municipal.

Nicaragua tiene 14 departamentos, que agrupan 153 municipalidades que sirven como responsables clave en situaciones de desastre y son componentes estratégicos de los planes de salud para emergencias en el nivel local.

En el departamento de Rivas, 10 municipalidades han desarrollado excelentes planes de emergencia sanitarios locales. Estos planes tienen como objetivo lograr medidas coordinadas de preparativos para desastres para el sector salud en el nivel municipal y fortalecer la coordinación entre todos los actores locales.

La antigua Ministra de Salud, Lucía Salvo, entregó personalmente el plan del sector salud a los alcaldes de las municipalidades en el departamento de Rivas. Su presencia y participación fueron una demostración del compromiso del Ministerio, un factor crítico para asegurar la implementación y sostenibilidad de los planes.

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