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Plan de emergencia sanitario local:
El punto de partida para la reducción de desastres
Durante
el transcurso de las dos últimas décadas, el
sector salud de las Américas se ha estado encaminado
hacia un proceso de descentralización—transfiriendo
responsabilidades y recursos del nivel central al nivel departamental
o municipal. En su búsqueda por transformar el sistema
de salud de Nicaragua, se crearon Sistemas Locales de Atención
Integrada de Salud (SILAIS), para ubicar los recursos de salud
en las comunidades que los necesitan. Esta estrategia de descentralización
ha permitido a las autoridades y los profesionales de salud
a tomar decisiones importantes en relación a la salud
individual y comunitaria en sus regiones.
De la misma manera, los
preparativos para desastres son más efectivos cuando
están concebidos, planificados y ejecutados en el nivel
local—el lugar más cercano a la población
en riesgo. Después del huracán Mitch, Nicaragua
usó ese marco para promover y desarrollar una metodología
para preparar planes de emergencia para el sector salud.
Dos municipalidades fueron
escogidas originalmente para probar la metodología:
Telica, en el departamento de León y Moyogalpa en el
departamento de Rivas. El proceso se inició con la
reunión de los principales actores involucrados en
la planificación y respuesta a los desastres, para
así comenzar el reto de esbozar planes para diferentes
tipos de desastres.
La estrategia
El Ministerio de Salud de Nicaragua preparó una guía
metodológica, que fue probada en 10 municipalidades
de Rivas. Entusiasmados por el éxito de esta primera
ronda, el Ministerio, a través de su oficina de desastres,
asignó la responsabilidad de preparar los planes a
los directores de salud del nivel municipal. La OPS/OMS brindó
su colaboración contratando tres oficiales de campo
para planificar y coordinar las actividades. Una de las tareas
más importantes fue realizar talleres de capacitación
sobre como desarrollar planes de emergencia sanitarios locales.
Un promedio de 20 personas de diferentes organismos acudieron
a los talleres en cada municipio. A través de la capacitación
de los directores de salud municipal, la preparación
e implementación de los planes se ha convertido en
una prioridad para el sector salud. Una vez que terminaron
los talleres, el personal de campo brindó asesoramiento
durante la preparación del plan y ayudó a organizar
un simulacro para probar su efectividad. Una vez que todos
los municipios finalizaron sus planes, epidemiólogos
los usaron para producir un plan a nivel departamental. Los
planes del nivel departamental, a su vez, fueron integrados
en el plan nacional de salud para emergencias.
El impacto
Entre noviembre de 2000 y junio de 2003, la iniciativa había
alcanzado 120 de las 153 municipalidades de Nicaragua, y probó
ser efectiva cuando fue puesta a prueba en situaciones de
emergencia como los incendios que ocurrieron en el norte del
país en 2002: la población y las autoridades
estaban al tanto del papel que debían tener y qué
hacer durante las diferentes etapas de la emergencia; acuerdos
recientemente creados fueron puestos en práctica y
hubo poca confusión entre los diferentes comités
de salud.
El éxito de esta
estrategia atrajo el interés de otros organismos con
oficinas en Nicaragua como la Cruz Roja y la Unión
Europea, quienes ayudaron a promover el desarrollo de planes
de emergencia sanitarios locales. Alianzas estratégicas
como éstas ayudarán a garantizar la sostenibilidad
y contribuirán a generar una masa crítica en
toda Nicaragua.
Contribución
al éxito
No cabe duda que ayuda el hecho que Nicaragua tiene un marco
legal vigente que apoya el desarrollo de planes para emergencias
y desastres. En 2000, el Sistema Nacional de Desastres fue
creado, por ley, dándole credibilidad al tema de reducción
de desastres y ayudándo a definir claramente quién
es responsable por qué. Este marco legal incrementó
las posibilidades de éxito de este proceso, ya que
la planificación para desastres respondió a
una necesidad reconocida en Nicaragua. Otro factor que contribuyó
al éxito fue enfocarse en el proceso en si de desarrollar
planes de emergencia sanitarios locales, y no en el producto
final, que al fin y al cabo, es solo un documento en papel.
Sostenibilidad
Una vez que este proceso demostró ser efectivo en el
nivel municipal, comenzó a recibir el apoyo de los
niveles más altos del gobierno. Hoy, diferentes áreas
y agencias han destinado recursos para el desarrollo de planes
de emergencia sanitarios locales en sus presupuestos y planes
de trabajo. Los preparativos para desastres son oficialmente
reconocidos en el Ministerio de Salud como prioridad, y los
ministros con frecuencia expresaron su apoyo al tema. Sin
embargo, los planes deben ser revisados anualmente para mantenerlos
al día y lo más operacionales posible, para
así contribuir a una cultura de manejo de riesgos.
Lecciones aprendidas
- Fue imperativo desarrollar una metodología
que fuera práctica y fácil de desarrollar
debido a los escasos recursos humanos y financieros del
sector salud y a su gran cantidad de carga laboral. Los
resultados concretos de esta iniciativa incrementaron el
compromiso a una cultura de reducción de riesgos.
- Se lograron verdaderos avances con
la promoción de un espíritu de equipo entre
las varias instituciones que compartían un objetivo
común.
- La creación de una red local
que involucra a todas las municipalidades de Nicaragua ha
hecho posible que los grupos menos vulnerables apoyen a
los más vulnerables.
- La participación de los ministros
de salud en la estrategia abrió las puertas a muchas
otras divisiones en el ministerio y fue clave en la designación
de los preparativos como una de las prioridades de su plan
quinquenal. Se prevé que esta designación
tendrá impacto en todos los planes y asignaciones
presupuestarias.
- Cuando termine la preparación
e implementación de los planes de emergencia en los
departamentos que faltan, el personal local de servicios
de salud, en todos los departamentos de Nicaragua, estará
listo para enfrentarse a las emergencias de manera efectiva—esto
es destacable en un país donde hace cuatro años
no existía una unidad de desastres en el Ministerio
de Salud, y mucho menos una metodología integral
y coherente para difundir la prevención de desastres
en el nivel municipal.
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Nicaragua
tiene 14 departamentos, que agrupan 153 municipalidades
que sirven como responsables clave en situaciones de
desastre y son componentes estratégicos de los
planes de salud para emergencias en el nivel local.
En el departamento de Rivas, 10 municipalidades han
desarrollado excelentes planes de emergencia sanitarios
locales. Estos planes tienen como objetivo lograr medidas
coordinadas de preparativos para desastres para el sector
salud en el nivel municipal y fortalecer la coordinación
entre todos los actores locales.
La antigua Ministra de Salud, Lucía Salvo,
entregó personalmente el plan del sector salud
a los alcaldes de las municipalidades en el departamento
de Rivas. Su presencia y participación fueron
una demostración del compromiso del Ministerio,
un factor crítico para asegurar la implementación
y sostenibilidad de los planes. |
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