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Novedades, retos y perspectivas
futuras
Pocos
discuten la vinculación entre gestión de información
y reducción del riesgo. Hoy en día, difícilmente
un buen gerente estará en condiciones de actuar acertadamente
si no cuenta con las fuentes, recursos o medios de información
que permitan conocer, analizar y decidir sobre cualquier medida
relacionada con la prevención, mitigación, preparación
o respuesta a los desastres.
El universo de la información
es cada día más extenso, mientras nuestro tiempo
para encontrar lo relevante y pertinente es cada vez menor.
¿Quién se encarga entonces de acercar esos polos,
de contribuir a cerrar la brecha entre la disponibilidad de
información y la oportunidad de obtenerla en el momento
oportuno, con la cantidad y calidad necesaria? ¿Quién
se encarga de acortar las distancias entre las fuentes de
información y las decisiones? Hay muchas formas de
hacerlo, pero pocos actores que lo hagan. En América
Latina y el Caribe, donde las necesidades apuntadas son visibles
en todos los sectores que trabajan en la parte de desastres,
hay un centro de información que lleva años
haciendo ese esfuerzo: El Centro Regional de Información
de Desastres, (CRID), con sede en Costa Rica, apoyado por
seis organizaciones.1
Si bien muchos de los
lectores habituales de este Boletín estarán
familiarizados con el CRID y quizás han solicitado
información o han consultado su página web,
el CRID de hoy tiene poco que ver con el centro que la OPS/OMS
creó en 1990, y es importante recordar por qué.
Su forma de trabajo, sus servicios de información,
los nuevos productos que ofrece, las actividades que desarrolla,
las alianzas que ha forjado, constituyen un escenario de trabajo
nuevo que abre nuevas posibilidades para sus usuarios, a la
vez que nuevos desafíos y retos para el propio centro
y sus socios. Si lograr una rápida y eficiente comunicación
con los usuarios es siempre uno de los objetivos del CRID,
este suplemento quiere contribuir a ello, invitando a los
suscriptores y lectores a acercarse al nuevo CRID, usando
sus servicios y, cuando puedan, contribuyendo a enriquecer
y mejorar sus fuentes y servicios de información.
El principal objetivo
del CRID no ha cambiado: contribuir a la reducción
de los efectos de los desastres en la región de América
Latina y el Caribe, mediante la recopilación y diseminación
de información relativa a los desastres. Pero el CRID
funciona ya no sólo como un recopilador y proveedor
de información técnica, sino como un catalizador
de esfuerzos, un impulsor de alianzas, un promotor de redes
y tecnologías de la información apropiadas para
favorecer las buenas prácticas en la reducción
de desastres.
1.
Las organizaciones que contribuyen directamente al sostenimiento
del CRID son: La Organización Panamericana de la Salud(OPS/OMS),
la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres
(EIRD/ISDR) y la La Comisión Nacional de Prevención
de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) de Costa
Rica. Son también socios del CRID: La Federación
Internacional de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y Media
Luna Roja (FICR), El Centro de Coordinación para la
Prevención de los Desastres Naturales en América
Central (CEPREDENAC) y la Oficina Regional de Emergencias
de Médicos sin Fronteras (MSF).
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