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Félix azota Nicaragua
El 4 de septiembre del 2007 el ojo del huracán Félix llegó a la costa nororiental de Nicaragua con vientos superiores a los 260 km/h y lluvias torrenciales que arrasaron una gran parte de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), principalmente las comunidades del litoral al sur y norte en Waspan, Puerto Cabezas, Prinzapolka y el triángulo minero de Siuna, Bonanza y Rosita. Los registros del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (SINAPRED) indican que son 102 los fallecidos y 133 los desaparecidos. Tras del impacto, el SINAPRED declaró la alerta roja en la región y, con el apoyo de Defensa Civil y del Ejército de Nicaragua, puso en marcha un plan de evacuación, búsqueda, salvamento, rescate de la población afectada y monitoreo de la situación.
La RAAN ocupa el 54% de la costa caribe de Nicaragua y el 26,5% del territorio nacional. Sus zonas rurales conforman las áreas más empobrecidas del país, cerca de 8 de cada 10 habitantes viven en condiciones de pobreza, 3 de ellos en pobreza extrema. Seis de los siete municipios adscritos a la RAAN, con excepción del municipio de Puerto Cabezas, tienen una población asentada principalmente en el sector rural.
Reportes oficiales indican que la población afectada es de 198.069; 10.249 viviendas fueron destruidas; 11.519 pozos se contaminaron; 179 edificios públicos (incluye 28 puestos de salud) se dañaron, al igual que 123.757 manzanas de cultivos. La atención de la emergencia se hizo más compleja por las dificultades de acceso (solo por aire o por mar) y por la existencia de un gran número de comunidades indígenas dispersas y aisladas. Las condiciones de vida en la zona eran muy precarias, con viviendas muy elementales que no soportaron la fuerza del viento y la lluvia. La situación sanitaria, difícil en tiempos normales, se agravó por la falta de abastecimiento de agua y el enorme deterioro ambiental.
El SINAPRED activó su sistema de respuesta, tanto en el nivel nacional como regional y local. En la RAAN se activó el comité regional y los comités municipales de prevención, mitigación y atención de desastres para coordinar y agilizar las labores de asistencia a los afectados. El Ministerio de Salud, por su parte, envió al área del desastre brigadas médicas para atender a las comunidades y realizar actividades de promoción y prevención y puso en marcha planes de saneamiento de agua y control de vectores. En los primeros 15 días de la emergencia las necesidades más apremiantes giraban en torno a comida, vigilancia de enfermedades, agua y saneamiento, rehabilitación de vías de comunicación, construcción de viviendas, rehabilitación de puestos de salud en Sandy Bay, el Litoral Norte y Bilwi.
El gobierno, a través de SINAPRED, adoptó la decisión de utilizar el sistema LSS/SUMA para el control y organización de la ayuda humanitaria. Naciones Unidas lanzó el 14 de septiembre un Flash Appeal (llamamiento internacional) para la atención de la emergencia y ayuda humanitaria. En la parte de salud, la OPS/OMS está colaborando con las autoridades en esas operaciones de respuesta apoyando especialmente la asistencia sanitaria a través de las brigadas médicas, la rehabilitación de los servicios de salud, la vigilancia epidemiológica y el control de brotes de enfermedades y la logística para la organización y distribución de asistencia humanitaria, a través del sistema LSS/SUMA. Para mayor información escribir a santanda@paho.org.
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