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Editorial
La gestión de la información
en los organismos humanitarios:
un nuevo espacio para la coordinación y el intercambio
En el ámbito de
la ayuda humanitaria palabras como: riesgo, emergencia, desastres,
vulnerabilidad, prevención o reconstrucción,
están ligadas casi siempre a la posibilidad de salvar
vidas o de modificar aquellas condiciones y situaciones que
así lo permitan; por lo tanto, la gestión de
la información se convierte en un eje central de preocupación.
Las agencias humanitarias
o aquellas instituciones vinculadas a los procesos de la gestión
del riesgo, están convencidas de que en la medida en
que las organizaciones sean capaces de recopilar, analizar
y difundir información crítica a través
de sistemas adecuados de información, más eficiente
será la respuesta humanitaria y más vidas serán
potencialmente salvadas.
Por ello, el Grupo de
Trabajo sobre Riesgos, Desastres y Emergencias del Comité
Permanente Inter-Agencia para América Latina y el Caribe—IASC
Regional,* definió entre sus prioridades de trabajo
para el año 2005 el manejo de la información
como una pieza clave en los procesos de respuesta humanitaria.
A fin de tener un mayor
conocimiento sobre las herramientas para el manejo de información
humanitaria en América Latina y el Caribe, con énfasis
en la respuesta a situaciones de emergencia o desastre, el
IASC Regional encargó recientemente la realización
de un diagnóstico del que se desprenden algunas de
las siguientes ideas; las mismas que no son sino una aproximación
a la realidad de la región.
En América Latina
y el Caribe existe una gran variedad de sistemas de gestión
de información que apoyan las intervenciones para la
reducción de riesgos, la preparación y respuesta
a los desastres o los procesos de recuperación/reconstrucción.
La estructuración de dichos sistemas depende en gran
medida del mandato institucional, de las políticas
formales e informales de las agencias en materia de desastres,
del marco conceptual sobre la gestión del riesgo, de
la cobertura de intervención, de la experiencia de
los funcionarios, de la red de relaciones formales e informales
que se hayan establecido y de los recursos disponibles.
Definición de sistemas de
gestión de información
| * El IASC Regional
está conformado por la Oficina de Coordinación
de Asuntos Humanitarios—OCHA (siglas en inglés),
la Federación Internacional de Sociedades de la
Cruz Roja y la Media Luna Roja y la Unidad Panamericana
de Respuesta a Desastres—FICR/ PADRU (siglas en
inglés), la Estrategia Internacional de Reducción
de Desastres—EIRD, la Organización Panamericana
de la Salud/ Organización Mundial de la Salud—OPS/OMS,
el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia—UNICEF,
el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo/
Bureau for Crisis Prevention and Recovery—PNUD/BCPR
(siglas en inglés), y el Programa Mundial de Alimentos—PMA. |
Para medir la incidencia
de estos factores en la concepción de un sistema de
información se definió como “sistemas”
de gestión de información al conjunto de elementos
organizados de tal forma que guarden relación entre
sí, dentro de una estructura reconocida, formal o informalmente,
por las organizaciones y que permitan, por un lado, generar
conocimiento sobre situaciones complejas vinculadas a situaciones
de emergencias y desastres; y por otro, tomar decisiones y
acciones.
Surgió entonces
la pregunta: ¿Qué se entiende por Sistemas de
Manejo de Información en América Latina y el
Caribe? La respuesta fue compleja.
En algunas agencias regionales
se tiende a asociar los sistemas de gestión de información
con herramientas informáticas o automatizadas; mientras
que otras instituciones los asocian, principalmente, con mecanismos
de coordinación y/o respuesta. El factor común
entre ellos es que, aún existiendo dentro de las organizaciones
un marco conceptual, una política para el manejo de
información y una estructura, ésta no es conocida
a profundidad por los usuarios internos, con lo cual se limita
la identificación de sus componentes y se reduce su
potencial de utilidad y beneficios.
Los hallazgos del diagnóstico
hablan de la necesidad de profundizar en el marco conceptual
que sustenta los sistemas de información, puesto que
no sólo existen planteamientos y objetivos diversos,
sino que éstos no han sido formalmente expuestos o
debatidos para generar una articulación más
efectiva en las acciones y procesos que se impulsan como parte
de la gestión del riesgo y, específicamente,
en el ámbito de la ayuda humanitaria. De ahí
que sea importante avanzar en la definición de lo que
es, para cada agencia y cada país, un sistema de gestión
de información humanitaria, cuáles deben ser
sus componentes y si éstos realmente contribuyen a
salvar más vidas en la región.
Por otro lado, el impacto
de los sistemas de manejo de información, especialmente
en las acciones de respuesta, no ha sido medido formalmente.
Cada agencia invierte ingentes recursos para apoyar las situaciones
de emergencia, tiene su propio sistema de información
y organiza sus actividades de respuesta según su mandato;
y aunque, obviamente, hay coordinación entre diversos
actores y grupos en el terreno, no se ha evaluado el impacto
real de los recursos que las diversas agencias ponen a disposición
cuando se enfrenta un desastre o una emergencia.
Otro tema de central
importancia es el relacionado con el intercambio de información;
condición que, cada vez más, representa un medio
para asegurar la efectividad de las acciones de respuesta.
Las agencias en general
reconocen la importancia del intercambio. No obstante, ya
sea en situaciones de crisis o normales, el intercambio y
la articulación de información han tenido un
carácter operativo; es decir, relacionado a actividades
programadas o de emergencia, necesidades de asistencia, requerimientos
de fondos, personal en campo, etc .
Un paso adelante para el intercambio
de información
En este sentido, el intercambio
para la gestión de información en la región
es aún muy pobre. De hecho, aunque muchas instituciones
cuentan con sistemas de información complejos y definiciones
estandarizadas—por ejemplo, para los ejercicios de evaluación
de daños o el levantamiento de información epidemiológica—no
se ha logrado ampliar los limitados e informales espacios
de intercambio respecto a mecanismos de recolección
de información, normas establecidas para el funcionamiento
de los sistemas, unidades de medidas, definición de
indicadores, identificadores de eventos, terminología,
etc.
Todo esto ha ocurrido,
en buena medida, debido a que el manejo de los sistemas de
información está centralizado—en la mayor
parte de los casos—en las oficinas sedes de las instituciones,
y no se le ha dado el énfasis que requiere desde una
perspectiva regional. Además, cabe reconocer que aunque
las instituciones muestran apertura para compartir información,
en la práctica todas tienen políticas, ya sean
formales o informales, y prefieren mantener una actitud cautelosa
al momento de compartir información.
Algunas observaciones finales
Vale mencionar que aunque
dentro de la región existen herramientas de información
muy valiosas, tanto por el tipo de información que
proveen a sus usuarios, propios o externos, como por la calidad
y credibilidad de su contenido, para muchas agencias lo ideal
sería contar con un sistema regional de gestión
de información humanitaria.
Aprovechar las herramientas
existentes en la región es la clave para el desarrollo
de un sistema que responda realmente a las expectativas de
los usuarios. Ningún sistema por sí solo puede
contener toda la información requerida, pero sí
puede ofrecer enlaces con diversos actores que generan la
información, en función de los grandes ámbitos
y procesos que se dan dentro de la gestión de riesgos
y desastres.
Este artículo fue preparado
por Fiorela Mackliff, consultora independiente que llevó
a cabo el estudio de diagnóstico sobre los sistemas
de información para la gestión de riesgo requerido
por la oficina regional de OCHA en Panamá. Para mayor
información escriba a Gerard Gomez, Director de la
Oficina de OCHA para America Latina y el Caribe (Gomezg@un.org).
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