Boletin No. 101
Noticias e Información para la Comunidad Internacional
Octubre 2005

Editorial

La gestión de la información en los organismos humanitarios:
un nuevo espacio para la coordinación y el intercambio

En el ámbito de la ayuda humanitaria palabras como: riesgo, emergencia, desastres, vulnerabilidad, prevención o reconstrucción, están ligadas casi siempre a la posibilidad de salvar vidas o de modificar aquellas condiciones y situaciones que así lo permitan; por lo tanto, la gestión de la información se convierte en un eje central de preocupación.

Las agencias humanitarias o aquellas instituciones vinculadas a los procesos de la gestión del riesgo, están convencidas de que en la medida en que las organizaciones sean capaces de recopilar, analizar y difundir información crítica a través de sistemas adecuados de información, más eficiente será la respuesta humanitaria y más vidas serán potencialmente salvadas.

Por ello, el Grupo de Trabajo sobre Riesgos, Desastres y Emergencias del Comité Permanente Inter-Agencia para América Latina y el Caribe—IASC Regional,* definió entre sus prioridades de trabajo para el año 2005 el manejo de la información como una pieza clave en los procesos de respuesta humanitaria.

A fin de tener un mayor conocimiento sobre las herramientas para el manejo de información humanitaria en América Latina y el Caribe, con énfasis en la respuesta a situaciones de emergencia o desastre, el IASC Regional encargó recientemente la realización de un diagnóstico del que se desprenden algunas de las siguientes ideas; las mismas que no son sino una aproximación a la realidad de la región.

En América Latina y el Caribe existe una gran variedad de sistemas de gestión de información que apoyan las intervenciones para la reducción de riesgos, la preparación y respuesta a los desastres o los procesos de recuperación/reconstrucción. La estructuración de dichos sistemas depende en gran medida del mandato institucional, de las políticas formales e informales de las agencias en materia de desastres, del marco conceptual sobre la gestión del riesgo, de la cobertura de intervención, de la experiencia de los funcionarios, de la red de relaciones formales e informales que se hayan establecido y de los recursos disponibles.

Definición de sistemas de gestión de información

* El IASC Regional está conformado por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios—OCHA (siglas en inglés), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y la Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres—FICR/ PADRU (siglas en inglés), la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres—EIRD, la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud—OPS/OMS, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia—UNICEF, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo/ Bureau for Crisis Prevention and Recovery—PNUD/BCPR (siglas en inglés), y el Programa Mundial de Alimentos—PMA.

Para medir la incidencia de estos factores en la concepción de un sistema de información se definió como “sistemas” de gestión de información al conjunto de elementos organizados de tal forma que guarden relación entre sí, dentro de una estructura reconocida, formal o informalmente, por las organizaciones y que permitan, por un lado, generar conocimiento sobre situaciones complejas vinculadas a situaciones de emergencias y desastres; y por otro, tomar decisiones y acciones.

Surgió entonces la pregunta: ¿Qué se entiende por Sistemas de Manejo de Información en América Latina y el Caribe? La respuesta fue compleja.

En algunas agencias regionales se tiende a asociar los sistemas de gestión de información con herramientas informáticas o automatizadas; mientras que otras instituciones los asocian, principalmente, con mecanismos de coordinación y/o respuesta. El factor común entre ellos es que, aún existiendo dentro de las organizaciones un marco conceptual, una política para el manejo de información y una estructura, ésta no es conocida a profundidad por los usuarios internos, con lo cual se limita la identificación de sus componentes y se reduce su potencial de utilidad y beneficios.

Los hallazgos del diagnóstico hablan de la necesidad de profundizar en el marco conceptual que sustenta los sistemas de información, puesto que no sólo existen planteamientos y objetivos diversos, sino que éstos no han sido formalmente expuestos o debatidos para generar una articulación más efectiva en las acciones y procesos que se impulsan como parte de la gestión del riesgo y, específicamente, en el ámbito de la ayuda humanitaria. De ahí que sea importante avanzar en la definición de lo que es, para cada agencia y cada país, un sistema de gestión de información humanitaria, cuáles deben ser sus componentes y si éstos realmente contribuyen a salvar más vidas en la región.

Por otro lado, el impacto de los sistemas de manejo de información, especialmente en las acciones de respuesta, no ha sido medido formalmente. Cada agencia invierte ingentes recursos para apoyar las situaciones de emergencia, tiene su propio sistema de información y organiza sus actividades de respuesta según su mandato; y aunque, obviamente, hay coordinación entre diversos actores y grupos en el terreno, no se ha evaluado el impacto real de los recursos que las diversas agencias ponen a disposición cuando se enfrenta un desastre o una emergencia.

Otro tema de central importancia es el relacionado con el intercambio de información; condición que, cada vez más, representa un medio para asegurar la efectividad de las acciones de respuesta.

Las agencias en general reconocen la importancia del intercambio. No obstante, ya sea en situaciones de crisis o normales, el intercambio y la articulación de información han tenido un carácter operativo; es decir, relacionado a actividades programadas o de emergencia, necesidades de asistencia, requerimientos de fondos, personal en campo, etc .

Un paso adelante para el intercambio de información

En este sentido, el intercambio para la gestión de información en la región es aún muy pobre. De hecho, aunque muchas instituciones cuentan con sistemas de información complejos y definiciones estandarizadas—por ejemplo, para los ejercicios de evaluación de daños o el levantamiento de información epidemiológica—no se ha logrado ampliar los limitados e informales espacios de intercambio respecto a mecanismos de recolección de información, normas establecidas para el funcionamiento de los sistemas, unidades de medidas, definición de indicadores, identificadores de eventos, terminología, etc.

Todo esto ha ocurrido, en buena medida, debido a que el manejo de los sistemas de información está centralizado—en la mayor parte de los casos—en las oficinas sedes de las instituciones, y no se le ha dado el énfasis que requiere desde una perspectiva regional. Además, cabe reconocer que aunque las instituciones muestran apertura para compartir información, en la práctica todas tienen políticas, ya sean formales o informales, y prefieren mantener una actitud cautelosa al momento de compartir información.

Algunas observaciones finales

Vale mencionar que aunque dentro de la región existen herramientas de información muy valiosas, tanto por el tipo de información que proveen a sus usuarios, propios o externos, como por la calidad y credibilidad de su contenido, para muchas agencias lo ideal sería contar con un sistema regional de gestión de información humanitaria.

Aprovechar las herramientas existentes en la región es la clave para el desarrollo de un sistema que responda realmente a las expectativas de los usuarios. Ningún sistema por sí solo puede contener toda la información requerida, pero sí puede ofrecer enlaces con diversos actores que generan la información, en función de los grandes ámbitos y procesos que se dan dentro de la gestión de riesgos y desastres.

Este artículo fue preparado por Fiorela Mackliff, consultora independiente que llevó a cabo el estudio de diagnóstico sobre los sistemas de información para la gestión de riesgo requerido por la oficina regional de OCHA en Panamá. Para mayor información escriba a Gerard Gomez, Director de la Oficina de OCHA para America Latina y el Caribe (Gomezg@un.org).

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