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Septiembre de 2004 BOLETIN ESPECIAL. Estudio de Caso 7
CREDITOSCONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA Director Sección de Movilidad Humana Coordinador Obispos Asesores Editor Director Comité de Investigación y Redacción Estudio de Caso Procesamiento de Datos, Gráficas y Tablas Diseño y Diagramación Impresión Informes
EDITORIALEl Sistema RUT dedica este boletín “estudio de caso” a un grupo de indígenas Kamkuamos desplazados en la ciudad de Valledupar. Como estábamos afirmando en el número 21 de Rut Informa, el desplazamiento forzado para las poblaciones indígenas siempre es una doble tragedia: al desplazamiento geográfico se añade el desplazamiento cultural. Para poder entender parcialmente la triste vivencia por la cual pasan estos colombianos que se ven obligados a dejar sus áreas de convivencia nos permitimos citar algunos párrafos de la “Declaración de los Mamos de la Sierra a la Humanidad”. “Para nosotros existe una sola ley - sagrada, inmutable, preexistente, primitiva y sobreviviente a todos y a todo -. Podría el mundo existir o dejar de existir, sin que esto alterara en lo más mínimo la esencia de dicha ley, la cual constituye el pensamiento universal de lo no manifiesto, único origen de la vida. Esta ley de origen halla expresión en el universo. Se da entonces una hermosa asociación entre ley y pensamiento, que, a compás con el entorno, se transforma en ley natural. Esta ley natural da origen a la creación de la materia y a su evolución, equilibrio, preservación y armonía. Ellos constituyen los objetivos fundamentales del mamo, su razón de ser. El hecho es, no obstante, que el hermanito menor viola el orden inmutable de esta ley y lleva a la Madre Tierra (Séineken) y a todos los seres vertiginosos al despeñadero.
Todo indígena desplazado de su tierra siente que su misión en el mundo ha fracasado. Por lo tanto en el caso de este desplazamiento no podemos hablar de restablecimiento en los mismos términos con que se habla con referencia al resto de las víctimas del desplazamiento en Colombia. En la declaración citada encontramos: Nosotros tenemos por la ley el cuidado de esa vida, desde lo que llamamos Línea Negra, la cual está escrita en la ley del universo, y constituye a la vez un elemento sagrado y una herramienta que necesitamos que nos sean devueltos para cumplir nuestra misión sagrada. Reclamamos nuestro territorio y nuestra línea divisoria como expresión y herencia legítima de nuestros ancestros, de ello dependen nuestra salud física y nuestro bienestar mental y espiritual, así como el equilibrio total de nuestro planeta y de la humanidad entera”. No se trata simplemente de un reclamo para retomar la posesión de la tierra y de sus bienes patrimoniales. El restablecimiento que ellos solicitan va mucho más allá de lo material y económico. En lo que a este grupo étnico se refiere, el punto más importante seguramente es la recuperación moral y social de su rol de ustodios de la Sierra, que le fue quitado por la fuerza bruta de las armas. El abandono de sus tierras y el consecuente desarraigo es tan impactante para ellos que, como ellos mismos lo afirman, tiene repercusiones sobre la salud física y también sobre su bienestar mental y espiritual. El restablecimiento por lo tanto implica:
Esta labor presenta particulares dificultades ya que la tarea de los
kankuamos y de los otros grupos indígenas que habitan “Invitamos a todos nuestros hermanos menores a unirse a nosotros en la sagrada misión de ser guardianes de la vida, en una red espiritual para la defensa de nuestro patrimonio único: la Madre Tierra”. Maurizio Pontin, c.s. ¿POR QUÉ RUT?RUT no es una sigla que tenga un significado especial, como si fuera de algún registro unitario de desplazados. El nombre de nuestro "Sistema de Información sobre el Desplazamiento Forzado por la Violencia" y su Boletín Informativo es tomado del personaje bíblico descrito en un libro del Antiguo Testamento, que lleva por título “RUT" Rut es una mujer viuda, que decide acompañar a su suegra Noemí y le dice: “No insistas en que te deje y me separe de ti, porque donde tú vayas, yo iré; donde tú habites, yo habitaré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios” (Rut, 1, 16). De la misma manera la Iglesia Católica, con diferentes medios y formas, quiere acompañar a los desplazados y desplazadas de Colombia, compartir sus tribulaciones y sus angustias, pero también sus sueños y esperanzas. KANKUAMOS ¿UN PUEBLO EN EXTINCIÓN?
El Macizo de Cuenta la tradición indígena, que cuando se creó la tierra, alrededor de la Sierra se delimitó un territorio en forma circular, cuyo centro son las altas montañas y su perímetro la “línea negra” que llega hasta el mar donde se completa el ciclo de las aguas, y que los indígenas la reconocen como su territorio ancestral. Este territorio, centro del mundo, sería para que habitaran los hijos de la Madre, viviendo de ella y cuidando sus fuentes de agua, sus páramos y sus sitios sagrados. Herederos directos de esta tradición son las cuatro comunidades indígenas que habitan en la Sierra con un sistema compartido de creencias, pero cada una con su propio lenguaje [2] , con excepción del pueblo kankuamo que, debido al proceso de aculturación, perdió su lengua de origen [3] . Los Ijkas, reconocidos como Arhuacos, es el grupo más numeroso con 18.000 personas [4] , se vio afectado por la colonización española y por la presencia de misioneros capuchinos, después que en 1886 el gobierno cedió el control espiritual y político de los territorios indígenas a comunidades misioneras, hasta cuando fueron expulsados por los indígenas en 1983. Los Arhuacos profesan un profundo respeto por la tierra, el entorno, sus ríos y lagunas sagradas y de manera especial por la vida humana. Viven en el típico hábitat de la Sierra Nevada, en un resguardo ubicado en la vertiente meridional de la Sierra en los valles de los ríos Ariguaní, Guatapuri, San Sebastián o río Frío, río Piedras. Viven en una serie de poblaciones (que comprenden 20 parcialidades), como Simonorua, Windiwameina, Mamankana, Umake, Serankua, Nabusimake, (capital), y otras conocidas como las Cuevas, Santo Domingo y Nevada. Los Kogui, descendientes de los Tayronas, que para la llegada de los españoles (1502), ya habitaban la Sierra, son los que han mantenido sus tradiciones culturales y su autonomía, por el poco contacto con la cultura occidental. Su estrategia ha sido la de mantenerse en los territorios más elevados, lo que les ha permitido el fortalecimiento de su autoridad religiosa y la consolidación de su identidad cultural. Se calculan entre 9.000 y 12.000 [5] y habitan al noroccidente de la Sierra Nevada y están ubicados en un resguardo indígena, en las márgenes de los ríos Don Diego, Palomino y en el suroriente de Guatapuri en el Cesar. Los Kankuamos, a los cuales nos referiremos en particular en el presente Estudio de Caso, fue el grupo étnico más afectado y absorbido por la cultura occidental desde principios del siglo XX. En la actualidad realizan esfuerzos por recuperar su identidad indígena. Finalmente los 4.000 Wiwas o Arsarios [6] , que también sufrieron un proceso de aculturación por los españoles, perdieron sus territorios ancestrales y la violencia los obligó a desplazarse a otros lugares de la Sierra y fuera de ella. Ellos habitan en las estribaciones de la Sierra Nevada (nororiente) en la cuenca del río Ranchería, departamento de la Guajira. Actualmente la comunidad se encuentra un poco dispersa: 1.500 indígenas, de los 4.000 que aún sobreviven, se encuentran desplazados en La Peña de los Indios, Ulago, Machín y Caracolí, en la parte baja de la Sierra así como en Mamarongo y Colorado, parte alta, y cabecera del municipio de San Juan del Cesar. La situación de crisis humanitaria que afecta a la comunidad, es interpretada por el pueblo Wiwa, como una ofensa a su territorio: la destrucción de su flora, la muerte de animales y los bombardeos sobre sitios sagrados desequilibran su entorno y disminuyen sus posibilidades de habitarlo. El desplazamiento de los “mamos”, que por temor huyeron de las comunidades hacia el interior de la Sierra, significa una total desprotección y abandono ante las adversidades. La importancia de continuar visibilizando la grave violación de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario en la Sierra Nevada de Santa Marta se hace oportuna, por las condiciones en que se encuentran las comunidades indígenas afectadas, en el caso concreto de este estudio, la Comunidad de Atánquez, población indígena que ocupa una importante porción de la vertiente sur oriental del macizo de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el departamento del Cesar y es considerada una de las cuatro etnias tradicionales que integran y vigilan la Sierra Nevada de Santa Marta, en donde el conflicto armado ha avanzado en un proceso paulatino de desplazamiento hacia los territorios indígenas, cometiéndose continuas y reiteradas violaciones al derecho a la vida, al territorio, a la permanencia segura y digna en el mismo, a su cultura y costumbres que constituyen su acerbo cultural. La situación de los indígenas en la Sierra Nevada ha venido deteriorándose en procesos donde han ido perdiendo sus tierras, su integridad y su cultura. La intensificación del conflicto los ha obligado a replegarse y desplazarse hacia las zonas altas, ocasionando un impacto devastador sobre su sistema productivo, que habían logrado mediante el control que tenían sobre los distintos pisos térmicos. Este control les permitía el abastecimiento de productos originarios de tierras bajas hasta los productos y plantas medicinales de las tierras más altas y frías. Dicho equilibrio lo habían logrado gracias a un avanzado desarrollo tecnológico en el manejo de los frágiles ecosistemas de montaña, a partir de un sofisticado sistema de terrazas y caminos empedrados, que permitieron el control y conducción de las aguas en una región de alta lluviosidad, evitando la erosión y la degradación ambiental. La disputa territorial y los enfrentamientos entre guerrillas y grupos de autodefensas, hoy día es crítica, no solo para las comunidades indígenas, sino también para campesinos de los cinturones más bajos de la Sierra, muchos de ellos caficultores pequeños, y cultivadores de productos como banano, yuca, maíz y frutas, que han sido desplazados hacia las cabeceras municipales de la zona de influencia de la Sierra o hacia las capitales de departamento que la circundan como Valledupar, Santa Marta y Riohacha. En la medida que la Sierra se ha convertido en territorio de disputa, las restricciones a la movilidad de los indígenas tienen impacto no solo sobre su sistema económico, también se les ha prohibido ya sea por la presencia de actores armados o presión de colonos sobre las tierras, el acceso a los lugares vitales para el ejercicio de su cultura como son sus lugares sagrados. De igual manera el reclutamiento de jóvenes indígenas por parte de cualquiera de los grupos que allí operan, ha desestabilizado su organización social, viéndose particularmente afectados los Arhuacos, que habitan en la zona de Pueblo Bello, y los Kankuamos de Atánquez y Chemesquemena. I. CONTEXTO
EL GRUPO ÉTNICO¿Quiénes son los Kankuamos? Los Kankuamos son una comunidad indígena que ocupa una importante porción de la vertiente sur oriental del macizo de la Sierra Nevada de Santa Marta, que comprende parte de los departamentos del Cesar, Magdalena y Guajira. Considerada una de las cuatro etnias tradicionales que integran y vigilan la Sierra Nevada de Santa Marta, la comunidad Kankuama actualmente se encuentra en un proceso de recuperación de sus costumbres ancestrales al haber perdido casi por completo su cultura a raíz de un fuerte proceso de aculturación. También vienen consolidando un proceso organizativo en torno a la recuperación de sus valores tradicionales y de su reconocimiento como indígenas. De esta forma, reafirman algunas tradiciones que no se habían perdido del todo, como la figura del “mamo”, la música tradicional, la celebración de rituales de tipo religioso cuya columna vertebral es el pagamento y la tradición oral e intentan recuperar otras, como el vínculo con las demás comunidades localizadas en la Sierra Nevada de Santa Marta: Kogis, Wiwas, e Ijkas; el uso del atuendo tradicional o manta y el consumo de cocao mambeo (asunto este último, bastante polémico entre quienes hacen parte de la comunidad). ASPECTOS SOCIO-ECONÓMICOSEconomía La economía de los Kankuamos es una economía de tipo campesino, que gira en torno a la actividad agropecuaria. La población económicamente activa ocupa el tiempo fundamentalmente en faenas agropecuarias y de comercio, iniciándose tanto los hombres como las mujeres en estas labores (agropecuarias) antes de los 10 años. La población inactiva económicamente resulta de considerar a las personas menores de 15 años y mayores de 65, lo que hace pensar en una amplia cobertura de educación, que llegaría hasta los 15 años. Puede generalizarse que, la organización económica se estructura a partir de una división social del trabajo por sexos, donde la mujer queda a cargo de las tareas de casa, mientras el hombre desarrolla actividades en gran parte agrarias, pecuarias y/o comerciales. Agricultura Se encuentra una diversidad de cultivos en las poblaciones de los Kankuamo. En las partes más altas, en las poblaciones de Guatapurí, Chemesquemena y Atanquez, se siembra café, aguacate y algunos frutos estaciónales; se tiene igualmente caña de azúcar, maíz, guineo, yuca, malanga, arracacha, ñame, guandú. En los cultivos participa toda la familia: es notable la presencia de niños en las labores de recolección de frutos y en la elaboración de la panela en los trapiches. Ganadería Existe vocación ganadera y en las poblaciones de la parte alta se da alguna producción de lácteos. Tienen especies menores como cerdos, chivos y cabras y animales de trabajo, especialmente mulas, burros y algunos caballos. Comercialización y Mercadeo La economía de tipo campesino produce pequeños excedentes para su comercialización. Algunas personas tienen en las diferentes poblaciones de los Kankuamos pequeños negocios de distribución de víveres y sitios de iversión como billares y discotecas. Algunos otros tienen cargos como maestros en las escuelas y colegios. Alimentación Sobresale el consumo de tubérculos como yuca, ñame, malanga y papa china y el de productos del maíz como chicha, arepas y bollos o envueltos. El consumo de carne es prioritario junto con el chivo o cordero. En ocasiones reemplazan las carnes por el queso rallado, el cual se come acompañado de carbohidratos de los tubérculos señalados. Vivienda La estructura de la casa es rectangular en un área de 7 por 4 metros, con techos altos de 4 a 6 metros en relación con el piso; las paredes son hechas en bahareques mientras que los techos actualmente se cubren con teja de zinc en la mayoría de los casos, aunque quedan algunas viviendas cubiertas con techos de paja. ASPECTOS SOCIO–CULTURALES
Los Kankuamo hablan español. No existen indicios vivos de su lengua de origen. Existe una compilación de palabras kankuamas del padre Rafael Celedón, que para esa época (1861) ya se vislumbraba una pérdida. “En Atánquez se habla una lengua muy semejante a la Guamaka, pero si en tiempo no se fija en algún libro, no pasaran quizás dos generaciones sin que se haya olvidado por completo, pues raro es el joven que la sepa, o por lo menos que la hable, por que se avergüenzan de una lengua que les parece poco de acuerdo con su traje de españoles.” (Citado en Organización Indígena Kankuama, O.I.K.) ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICAEl concepto de grupo doméstico puede ser una familia nuclear conformada por padres e hijos, que en ocasiones pueden tener a parientes cercanos compartiendo la vivienda con su núcleo familiar. Los habitantes de las poblaciones kankuamas de la Sierra están unidos por extensos lazos de parentesco. El compadrazgo, como forma de parentesco ficticio, reafirma los lazos de consanguinidad que se tienen con alguien o crea uniones y alianzas cuando se carece de estos vínculos. En los estudios de Gerardo y Alicia Reichel – Dolmatoff se señala la existencia de una tendencia hacia la matrilinealidad, en el que los términos de parentesco son idénticos a los de la sociedad nacional distinguiéndose como parientes a los hermanos, padres e hijos, en líneas ascendente a los abuelos, bisabuelos y tatarabuelos ( aunque no se tengan en la mayoría de los casos memoria sobre estos últimos) y en línea descendente se reconoce a los sobrinos. Afines se reconoce a los cuñados y tíos y en el parentesco extendido a los cuñados y suegros. Conforme a las disposiciones de la ley 89 de 1890, hoy por hoy el grupo de población Kankuama está representado por un Cabildo Mayor que congrega a los cabildos locales de los sectores de cada una de las veredas. A su vez, inscritos en la Organización Indígena Kankuama, los Kankuamo fueron reconocidos como parcialidad o comunidad indígena en el año 1997 por la Dirección General de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior. Indumentaria La población Kankuama viste sin diferenciación en relación con la población mestiza del resto de la costa. Se hace referencia constantemente, como vestido tradicional de los indígenas de la Sierra, a la manta, elaborada en algodón; pero ella permanece más como elemento de tradición oral de los Kankuamos, asociada con expresiones de su identidad. Es de resaltar el uso generalizado de la mochila; hombres y mujeres llevan terciadas mochilas elaboradas en fiques de diferentes tamaños y coloridos. Las mujeres, con la ayuda de sus hijas, cardan hilos de fiques y tejen las mochilas en una labor que se hace en las calles a la luz del día y cuyo producto se destina para el uso doméstico o para la comercialización, ya que existe un importante mercado para éstas. El tiempo de cambio producido tras la llegada de los españoles fracturó el devenir de la cultura hasta reducirlo a casi nada a finales del siglo XIX. No obstante, la memoria hizo posible que con el avance de las costumbres europeas la conciencia del ser diferentes permaneciera en la región de lo sagrado, en donde se efectuó la mediación entre lo indígena y lo europeo, entre la Sierra y el Valle en las concepciones de lo tradicional y el progreso, lo indio y lo civilizado, el pagamento y la fiesta, la iglesia católica y la manta, el poporo frente al cambio y lo moderno. En esta incertidumbre de las dos cosas, que parecen irreconciliables, se mueve el kankuamo. Religión y Mitología Es en las creencias y en el pensamiento que los Kankuamos encuentran su identidad con lo indígena. “La Gran Madre Universal creó el mundo y tras ese acto primigenio parió a sus cuatros hijos; a cada uno –relatan las tradiciones– fue dejando en un lugar diferente de la Sierra Nevada. Cada hijo tuvo entonces su territorio propio, su vestido, su lengua, sus atributos y elementos para regresar a su seno. Como en una mata de ahuyama en la que todos los frutos están unidos al brote original, así Kogis, Wiwas, Kankuamos e Ijkas están ligados a la madre y hermanados entre sí”. “El territorio destinado a los Kankuamos fue la vertiente sur oriental de la Sierra en el Valle que forman los ríos Guatapurí y Badillo, de Valledupar a la Nevada. La lengua del kankuamo era parecida al iikun, el idioma de los Ijka. Las mujeres podían reconocerse en sus dos mantas cruzadas, los hombres por el pantalón zancón y el sombrero de paja; el calabazo que usaban para sus poporos era de una variedad especial, dejada en el origen para ellos. El bunkuitsi, el chigamoco verde eran las piedras para hacer sus pagamentos, para dar de comer a los ancestros, a los Sixquiyani. Los mamos eran los guías espirituales de la comunidad, que en la casa ceremonial, la Teruarica, recordaban la historia y creaban un orden para cada cosa del mundo. Se vivía entonces según la tradición. Los cuatros hermanos trabajaban juntos, se reunían en el Boquete para hacer los pagamentos, para dar consejo, para alejar las enfermedades y atraer la lluvia. Fue entonces cuando los mamos que conocían no solo los caminos ya andados sino también los que vendrían, vieron que los Kankuamos se acabarían, por que ellos serian los soldados de la Sierra, los que detendrían a los invasores, a los extraños. Kankui comenzaría a caminar solo, a mirar más hacia Valledupar y, en ese momento, Kogis, Ijkas y Wiwas quedarían como guardianes de la tradición”. [7] En ese reconocerse como indígenas se encuentran tres elementos sagrados: la conciencia de un origen común con los demás indígenas de la Sierra, el rito del pagamento y la celebración de la fiesta del Corpus Christi. El pagamento es el tributo que rinden los indígenas de la Sierra a sus antepasados. Es un instrumento de ofrenda, petición de favores y agradecimientos, utilizándose varias clases de piedras y cuentas, con monedas y vidrios de colores. Estas ofrendas son el alimento de los antiguos. [8] Para los Kankuamos sigue teniéndo vigencia la práctica del pagamento, práctica que está íntimamente ligada con la naturaleza y el territorio: “Dispersos en la Sierra Nevada, los puntos de pagamentos crean un limite simbólico que define el territorio ancestral de los grupos indígenas que en ella habitan; el pagamento es historia, memoria encerrada en grandes árboles, en piedras de forma extraña, en pozos oscuros. Representa un concepto importante relacionado con la geografía del mundo sagrado en la Sierra Nevada. A través de él es posible entrar al universo de los ancestros, de los antepasados, escuchar consejos; con el pagamento es posible restablecer equilibrios perdidos restituyendo órdenes primigenios donde solo ellos controlan el mundo. Allá en la Nevada, cerca de Chinkuamake, están las cuatro piedras, piedras de pagamentos, de cada uno de los grupos de la Sierra; cada una con su tradición, con su historia, cada una es hermana de la otra”. [9] Otros elementos culturales están imbricados con el pagamento. Como eje central en la cultura de los Kankuamos, presenta restricciones a la sexualidad, pues el acercamiento con los antepasados exige pureza. A su vez propicia abundantes lluvias y buenas cosechas. [10] Los lugares de pagamentos son igualmente visitados por seres enigmáticos relatados en las historias; apariciones como la Kanduruma, los aparatos, el caballero, el Simborcito, la lavandera, la bola de fuego, la sirena y la petaca, entre otros, hacen parte de la estructura mítica del pagamento, cumpliendo una función de prescripción sobre los lugares de pagamentos, los cuales son fuertemente temidos. [11] La fiesta patronal más significativa y representativa de los Kankuamos, que se realiza en Atanquez, pero que involucra también a los pueblos indígenas de Guatapurí, Chemesquemena, Rio Seco, Los Háticos, Rancho de la Goya, Las Flores, Pontón, Ramalito y Mojao, es la fiesta del Corpus Cristi, retomada después de cinco años de suspensión, la cual se celebra todos los años entre el 21 y el 24 de junio. “Esta fiesta es una forma de resistencia cultural, que nos permitió combatir los embates de los españoles y que se ha ido transmitiendo de generación en generación” (Jaime Arias, cabildo gobernador de la comunidad Kankuama). Esta fecha coincide con la celebración católica que conmemora la institución del sacramento de la Eucaristía, acogida por los Kankuamos tras la llegada de los capuchinos a su territorio y la ocurrencia del solsticio de verano, donde diversas culturas del mundo celebran festividades de fertilidad. [12] Durante la celebración, los participantes, se disfrazan representando a diablos, negros y cucambas y recorren el pueblo visitando sitios de pagamentos, lugares representativos de Atanquez y las casas de los capitanes de la fiesta. “Encerrando el pueblo con sus recorridos, encerrando cada uno los lugares de peligro y fertilidad que son los sitios de pagamentos, los Kankuamos abren y cierran la fiesta. La fiesta del Corpus es la fiesta de la llegada de los ancestros, donde ellos participan sin sentir el temor que producen a sus descendientes. Es la fiestas para despertarlos con los toques del tambor. Para amenizar su baile con la música de las gaitas, para mover sus pies, los pies del pasado con las maracas“. [13] La música es un elemento primordial en la celebración de la fiesta del Corpus Christi y de la cotidianidad de los kankuamo. En la procesión están presentes el baile, el chirrinchi (licor destilado artesanalmente) y la música en la que se tocan gaita y chicote, con un estilo particular. ¿Cuántos son? Esta información demográfica fue obtenida del “Estudio socioeconómico jurídico y de tenencia de tierras para constitución de un resguardo de tierras a favor de la comunidad indígena Kankuama” elaborado por el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, Programa Indígena, Regional Cesar y actualizado en las fechas de octubre de 2002 a febrero de 2003. En la actualidad se adelanta un nuevo censo de población, dado que la Corte ha ordenado la protección de personas que no han sido nominadas y se encuentran en situación de grave peligro. Tal como lo ha indicado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, se desprende que el pueblo indígena Kankuamo, integrado por 6.000 personas, que constituyen comunidades organizadas, ubicadas en lugares geográficos determinados cuyos centros son Atánquez, Chemesquemena, Guatapurí, Las Flores, Pontón, Mojado, Ramalito, Rancho de la Goya, Los Háticos, La Mina, Murillo y Rioseco, cuyos miembros deben ser individualizados, por el hecho de formar parte de las comunidades del pueblo indígena Kankuamo, todos se encuentran en una situación de sufrir actos de agresión contra su integridad personal y su vida, así como de verse desplazados forzadamente de su territorio.
En lo que hace referencia a la composición por sexos sobre el total de la población, se tiene que la proporción de hombres es de 52.3% y la de mujeres de 47.7%. Se evidencia una significativa mayor población de hombres con respecto a la población femenina. En 9 de las 12 poblaciones se presenta una mayor proporción de hombres, mientras que en las otras tres son las mujeres la mayoría, pero sin que las diferencias en esos casos sean notables. Es en Atánquez, la más grande de las poblaciones, donde puede observarse de manera más notoria la diferencia entre hombres y mujeres, donde la proporción de población masculina equivale al 53.2% y la femenina al 46.8%. La principal causa de esta diferencia está en la migración de las mujeres, que deciden salir de sus poblaciones a la búsqueda de trabajo y estudio en las ciudades grandes de la Costa como Valledupar, Barranquilla, Santa Marta y el resto del país. Esto se presenta especialmente en Atánquez, no solo por ser la más grande de las poblaciones, sino también porque es allí donde se percibe las mayores diferencias socioeconómicas entre sus pobladores, en particular el acceso a la tenencia de la tierra, de manera que más grupos domésticos cuentan con miembros en paro productivo y por consiguiente encuentran aplazada la satisfacción de sus necesidades. Pero la migración de jóvenes para estudiar en colegios y universidades de las ciudades es hoy por hoy igualmente frecuente, en especial para aquellos cuyas familias cuentan con mayores niveles de ingresos. La mayor parte de quienes logran terminar una carrera no regresan, creando nuevas familias e instalándose a vivir en otras ciudades. Ubicación Geográfica del Territorio Los Kankuamos ocupan la Sierra Nevada de Santa Marta junto con las etnias Ijka, Kogi y Wiwa, cuyos asentamientos actualmente están delimitados por el resguardo Kogi-Malayo-Arhuaco al norte, el resguardo Arhuaco al occidente, la zona de transición de las estribaciones de la Sierra por el sur y río Badillo al oriente. La porción territorial de los indígenas Kankuamo se encuentra localizada en el municipio de Valledupar, departamento del Cesar, en la parte sur oriental del macizo de la Sierra Nevada de Santa Marta. El acceso se hace por vía carreteable, que comunica a la capital Valledupar con las poblaciones que forman parte de la comunidad indígena. Se trata de doce poblaciones que se encuentran reconocidas por la administración pública municipal en los órdenes corregimental y veredal. Son ellas, los corregimientos de Atánquez, La Mina, Guatapurí, Chemesquemena, Los Haticos y Río Seco y las veredas de Ramalito, Rancho de la Goya, El Mojao, El Pontón, Murillo, y Las Flores. El territorio Kankuamo fue reconocido legalmente a través de la Resolución No. 012 de abril 10 de 2003, emitida por el antiguo Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA), mediante la cual se constituyó el Resguardo Indígena Kankuamo, con una extensión de 40.000 hectáreas. El pueblo indígena Kankuamo considera su territorio lugar sagrado, y la base en la cual edifica su organización política, su desarrollo y su identidad étnica y cultural. II. PROBLEMÁTICA¿Cuándo comienza la violación de los Derechos?Los pueblos indígenas vienen sufriendo un constante despojo territorial, trayendo como consecuencia la inestabilidad organizativa y el deterioro de su identidad cultural, por los siguientes acontecimientos:
Debido a las amenazas, hostigamientos y asesinatos de sus miembros y líderes, el abandono forzado de sus territorios, el rompimiento de sus lazos comunitarios, culturales y familiares y demás atentados contra esta comunidad, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos les otorgó Medidas Cautelares. A pesar de las Medidas Cautelares, del 15 al 29 de octubre de 2003 fueron ejecutados extrajudicialmente siete indígenas por miembros de las AUC. Posteriormente fue desaparecido Rafael Arias Maestre el 23 de noviembre de 2003 y asesinado William Pacheco Arias, quien fue degollado en el sitio «Los Caminos de Valerio», zona de influencia de las AUC. Toda esta situación de etnocidio, que ha vivido el pueblo Kankuamo, se está agudizando en la medida que la intensificación y extensión del conflicto crece, produciéndose asesinatos selectivos y desplazamientos masivos, amenazas y atentados contra líderes indígenas desplazados en la capital. Acciones que se han adelantadoLa Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos indicó en su informe para el año 2003 que la situación de DDHH de los pueblos indígenas es crítica y que de los más de 100 miembros y autoridades de pueblos indígenas víctimas de homicidios durante el año 2003, 50 fueron autoridades políticas y espirituales del pueblo Kankuamo. Medidas CautelaresComisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) 1. Adoptar medidas con el fin de preservar la vida y la integridad personal de los miembros del pueblo kankuamo en la Sierra Nevada de Santa Marta respetando su identidad cultural y protegiendo su especial relación que tienen con el territorio. 2. Adoptar las medidas necesarias para brindar atención de emergencia a las víctimas del desplazamiento forzado. 3. Concertar las medidas de protección colectiva, incluyendo la presencia de un defensor comunitario con los beneficiarios a través de sus organizaciones representativas, Organización Indígena Kankuama, Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y los otros peticionarios. 4. Presentar las medidas necesarias con el fin de investigar judicialmente los hechos de violencia y las amenazas proferidas en contra de la comunidad beneficiaria. Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) El pasado 5 de julio la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) solicitó al Gobierno de Colombia la adopción de Medidas Provisionales para proteger la vida e integridad personal de todos los miembros del pueblo indígena Kankuamo. Los antecedentes fueron la solicitud de medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al estado colombiano, promovidas por la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC y la Corporación Colectivo de Abogados de Colombia José Alvear Restrepo en calidad de peticionarios. La Corte solicitó al Estado Colombiano que “investigue los hechos que motivaron la adopción de estas medidas provisionales, con el fin de identificar a los responsables e imponerles las sanciones correspondientes…, se respete el derecho a la libre circulación de las personas del pueblo indígena Kankuamo, así como que quienes se hayan visto forzadas a desplazarse a otras regiones, puedan regresar a sus hogares si así lo desean…” Lamentablemente, este hecho no está aislado de la preocupante situación de crisis humanitaria e impunidad que afecta a Colombia y en especial a los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, pues a pesar del otorgamiento de las medidas cautelares y de su pronunciamiento por parte de la CIDH, se han continuado perpetrando actos de violencia, asesinatos y desapariciones de miembros de la comunidad, que amenazan con provocar daños irreparables a la vida de sus miembros y a su supervivencia como pueblos. Es así como la Corte requirió al Estado colombiano para que: 1. “adopte, sin dilación, las medidas que sean necesarias para proteger la vida e integridad de los miembros de las comunidades que integran el pueblo indígena Kankuamo.” 2. “Investigar los hechos que motivan la adopción de estas medidas provisionales, con el fin de identificar responsables e imponerles las sanciones correspondientes.” 3. “Garantice las condiciones de seguridad necesarias para que se respete el derecho a la libre circulación de las personas del pueblo indígena Kankuamo, así como que quienes se hayan visto forzada0s a desplazarse a otras regiones, puedan regresar a sus hogares si lo desean”. 4. “Dé participación a los beneficiarios de estas medidas en la planificación e implementación de las mismas y que, en general, les mantenga informados sobre el avance de la ejecución de las medidas ordenadas por la CoIDH”. 5. “Informe a la CoIDH, dentro de los diez días siguientes a la notificación de la presente resolución, sobre las medidas provisionales que haya adoptado en cumplimiento de la misma”. 6. “Requerir a los representantes de los beneficiarios de estas medidas, que presenten sus observaciones dentro de un plazo de cinco días, contados a partir de su notificación del Informe del Estado”. 7. “Requerir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que presente sus observaciones dentro de un plazo de siete días, contados a partir de la notificación del Estado”. 8. “Requerir al Estado que, con posterioridad a su primera comunicación (supra punto resolutivo 5), continúe informando a la Corte Interamericana de Derechos Humanos cada dos meses sobre las medidas provisionales adoptadas, y requerir a los representantes de los beneficiarios de estas medidas que presenten sus observaciones a dichos informes del Estado dentro de un plazo de un mes contado a partir de la notificación de los respectivos informes del Estado y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que presenten sus observaciones a dichos informes del Estado dentro de un plazo de seis semanas contadas a partir de su notificación”. III. CARACTERIZACIÓNCOMUNIDAD DESPLAZADA INDIGENA KANKUAMA 1. Comunidad Desplazada según años de RecepciónEl desplazamiento forzoso de esta comunidad se presenta desde los años 80’s, cuando se realizan las primeras incursiones de grupos guerrilleros en la zona son ocasionados por el temor al reclutamiento de menores y por el asesinato de algunos habitantes. De estos desplazamientos se tiene poca información ya que se realizaron de forma silenciosa y gota a gota. Otras familias se desplazaron huyéndole a la extorsión, pero generalmente eran familias de campesinos y colonos no pertenecientes a la etnia. (Ver tabla 1 y gráfico 1)
2. Comunidades ExpulsorasDe las 217 familias que conforman la muestra el 48% de la población ha salido de Atanquez , el 18% de La Mina, el 16 % de Rio Seco y el 6% de Chemesquemena, el 12% restante de comunidades como Guatapurí, Los Haticos, Sabana Crespo, La Mesa y Pueblo Bello. Gráfico 1.
El desplazamiento forzado de las comunidades indígenas tiene implicaciones no solo de territorio y propiedad, sino que afecta su misma concepción de la vida en cuanto vulnera su estrecha relación con la naturaleza y sus tejidos socioculturales. (Ver tabla 2 y gráfico 2)
3. Actores que causaron el desplazamientoEl 40% de las familias fueron expulsadas por la guerrilla, el 27% por grupos paramilitares, el 32% no identifica el actor de expulsión y el 1% por el Ejercito Nacional. (Ver tabla 3 y gráfico 3)
a situación que generó el desplazamiento ha sido condicionante para la recopilación de la información: el 32% de la población prefirió no identificar el actor armado. De esta población el 60% no lo identificó por temor y el 40% por tener confusiones, ya que dicen “se parecen todos por el uniforme y las armas”. 4. Composición Familiar y Grupos Etáreos(Ver tabla 4)
Las 1.046 personas registradas conforman 217 familias, con un promedio de 5 personas por núcleo familiar, de las cuales 501 son mujeres y 545 son hombres. El 52% está conformado por menores de edad entre 0 y 17 años; el 46% está conformado por personas en edad productiva y el 2% por adultos mayores. La jefatura familiar mayoritaria es femenina con el 59%; esto debido a que la mayoría de las víctimas selectivas son hombres, existiendo en este grupo algunas mujeres solas ya que los hombres intentan salvaguardar su vida y la de sus familias desplazándose a otros asentamientos(Gráfico 4).
El mayor rango de personas que sufren el desplazamiento es el de 18 a 45 años, afectando al 21% de mujeres y al 17% de hombres. Esta información muestra como las personas en edad productiva son víctimas del desarraigo, se les priva de su libre desarrollo y afectan al resto de la comunidad en cuanto sale la mano de obra y desequilibra la estructura social. El grupo menos afectado es el de los adultos mayores, con un porcentaje del 2%, debido a que estas personas por lo general tienen más arraigo a su territorio, prefiriendo en muchas ocasiones hacer resistencia pacífica. Las familias están constituidas en un 47,9 % por padre, madre e hijos y en un 52.1% hay ausencia de un cónyuge (uniparetales) acompañados de hijos, con un promedio de 3 por familia. Un bajo porcentaje de estas familias presenta otros miembros parientes y no parientes. (Tabla 5)
A pesar del desplazamiento y de las consecuencias económicas y sociales que éste genera, se puede notar cómo la población kankuama intenta mantener la unidad familiar. 5. Enfermedades presentadas durante el desplazamientoEl 31% de la población ha sufrido enfermedades durante el desplazamiento, siendo las más frecuentes dolores generalizados, enfermedades respiratorias y psicosomáticas. Las dolencias generalizadas se han presentado en personas que han sufrido pérdidas o han presenciado hechos violentos. De igual forma las personas que sufren de afecciones respiratorias están ubicadas en sectores de mucha humedad y en viviendas no apropiadas para vivir (Pisos de tierra, presencia de vectores, etc.) (Tabla 6).
Hay que anotar que, por ser este un grupo indígena, las enfermedades presentadas durante el desplazamiento tiene otra connotación al ser alejados de su medicina tradicional y de su tratamiento por parte de los “mamos”. 6. Ocupación Anterior y Actual
En el cuadro comparativo de actividades podemos analizar que hay un cambio de actividades laborales. La disminución más notoria es en los trabajos relacionados con la tierra (Agricultor), que pasa del 27% al 4%. De igual manera se registra una disminución en el trabajo en el hogar, que pasa del 34% al 31%. Las mujeres cabeza de hogar han tenido que cambiar su rol y salir en búsqueda de trabajo para solventar las necesidades del núcleo familiar. Los oficios varios y las ventas ambulantes se han incrementado en porcentajes significativos del 19% y 4% respectivamente, siendo estas actividades generadoras de pocos recursos e inestables. Se analiza de igual forma la disminución de trabajos domésticos en un 3% debido a la estigmatización de la población en las comunidades receptoras. Los trabajos especializados han disminuido, como funcionarios públicos y empleados/obreros, mostrando un incremento los pocos casos de servicios técnicos. (Gráfico 5) 7. Educación antes y después del desplazamiento
El máximo grado de escolaridad alcanzado es la básica primaria con un 55,5% y la secundaria con 40,4%; los grados técnicos y profesional ocupan un porcentaje mínimo del 1,8%. Existe una preocupación en la educación que se ha implementado en la zona con un marcado matiz occidental, se está intentando pasar a la etnoeducación que favorezca el proceso de recuperación étnica y cultural. El gobierno nacional se comprometió en la dotación de escuelas y el nombramiento de profesores, pero este compromiso no ha sido cumplido, quedando los jóvenes y niños en inactividad, lo que propicia una inclusión en el conflicto. (Gráfico 6) RUT en la webDesde estas páginas queremos expresar nuestro agradecimiento a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) por el espacio que brinda a nuestras publicaciones en su web. Los últimos boletines de “RUT Informa” se pueden encontrar en la página “Salud y Desplazados” a la dirección <www.disaster-info.net/desplazados> [1] Leonor Zalabata. Comunidad Indígena
Arhuaca. CONFLICTO ARMADO Y [2] Enrique Sánchez y Mirta Bosoni. “Los campesinos de la Sierra Nevada de Santa Marta ocupantes de resguardos indígenas y parques naturales”. Bogotá, mimeo, 1999 [3] Panorama actual de [4] http://www.etniasdecolombia.org [5] Revista de la Defensoría del Pueblo sobre Derechos Humanos y Conflicto POBLACION CIVIL. Mayo-Julio 2004. [6] Ibidem [7] Pumarejo y Morales “Recuperación de la Memoria Histórica de los Kankuamos”. [8] Ibidem, 167 [9] Ibidem, 129 [10] Ibidem, 160 [11] Ibidem, 159-168 [12] Ibidem, 219 [13] Ibidem, 216 |
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