Salud y Desplazamiento (English)

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RUT Informa. Boletín Especial. Estudio Caso 8. Diciembre de 2004. Conferencia Episcopal de Colombia. Secretario Nacional de Pastoral Social

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1. GENERALIDADES

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    MAPA: UBICACIÓN DEL CAQUETÁ EN COLOMBIA [1]

El Caquetá es uno de los departamentos amazónicos más jóvenes de Colombia. El 15 de diciembre de 1981 conforme a la ley 78   se eleva a la categoría de departamento [2] .

El Caquetá está situado al sur del país, en la región amazónica. Tiene una extensión de 88.965 km2 equivalente al 7.8% de la superficie del país [3] , siendo el departamento más grande de Colombia. El departamento se encuentra entre las coordenadas 0° 40´ de latitud y 2° 58´ de latitud norte y los; y 71° 30´ y 76° 15´ de longitud, al oeste de Greenwich. Limita por el norte con los departamentos del Meta y Guaviare; por el sur con el Amazonas y el Putumayo; por el occidente con Cauca y Huila; y por el  oriente con Vaupés y Amazonas.

Cuenta con 16 municipios que son, en su orden de creación, Florencia  (1912), San Vicente del Caguán (1950), Belén de los Andaquíes (1950), La Montañita (1955), El Paují (1967), El Doncello (1967), Puerto Rico (1967), y los municipios de Albania, Cartagena del Chairá, Curillo, Milán, Morelia, San José del Fragua, Solano y Valparaíso creados en 1985. Finalmente Solita en 1997 [4] .

Clima y aspectos geomorfológicos.  La Amazonía se caracteriza por ser una de las regiones más lluviosas de Colombia, de allí que en el Caquetá las lluvias sean altas y relativamente constantes, la precipitación promedio anual es de 3.112 aproximadamente [5] .

La temperatura media anual es de 25ºC, con una tendencia monomodal a lo largo del año [6] , con un periodo de mayor temperatura entre diciembre y febrero, y de menor temperatura entre junio y agosto. Según estudios realizados por el Proyecto INPA [7] el relieve al occidente del Caquetá está conformado por cuatro unidades de paisaje: montaña, piedemonte, lomerío (altiplanicie ondulada) y valles.

Topografía. Por su topografía el Caquetá cuenta con una diversidad de pisos térmicos, su altitud varía entre 200 y 900 metros en las planicies amazónicas y 3.000 metros en la cordillera.

Según su relieve, el departamento del Caquetá se divide en cuatro regiones: zona andina o de cordillera, el piedemonte amazónico, el lomerío y la Llanura Caqueteña.

Suelos. En términos generales los suelos del Caquetá son pobres en aportes minerales. La mayor parte de los suelos son ácidos. En ellos es frecuente encontrar hidróxidos de hierro y aluminio, tóxicos para la mayoría de los cultivos. La formación vegetal del Caquetá posee un régimen de nutrición mineral que depende principalmente de la base orgánica y no de los perfiles mineralizados de los suelos. Bajo la cubierta vegetal, la roca original, sometida al clima cálido y muy lluvioso, se trasforma en un material de soporte muy lavado, en que quedan principalmente óxidos de hierro y de aluminio, formando suelos lateríticos que no tiene los componentes nutritivos necesarios.

Estas características hacen difícil una producción agrícola intensiva en las zonas que estuvieron ocupadas por la selva. Por otra parte, si el bosque se tumba o quema –como ha ocurrido en extensas zonas del departamento- y existen vías de desagüe, los materiales que hacían de soporte del suelo se desmoronan rápidamente y se presenta una erosión que puede evolucionar hacia un paisaje desolado y se agrava por cuenta de la deforestación que se acrecienta cada día pues tiene una tasa de deforestación promedio del 11% [8]

Hidrografía. Entre los recursos naturales más importantes del Caquetá se destaca el agua. Las aguas superficiales del departamento pertenecen a la vertiente del Amazonas, ubicada en la región suroriental del país [9] , constituida por numerosas corrientes hídricas como el río Caquetá, Putumayo, Vaupés, Guainía, Apaporis, Caguán, Orteguaza, Yarí, entre otros.

Fauna y flora. El departamento tiene gran diversidad en recursos de fauna y flora, de  los cuales se tienen datos 2100 especies de vertebrados, 150 especies de anfibios, 1028 especies de peces, 260 especies de mamíferos, además de reptiles y aves [10] .     

El Instituto SINCHI en sus investigaciones, tiene un total de 1646 registros de muestras vegetales dentro de los que se encuentran 1179 muestras botánicas colectadas, 131 familias, 454 géneros y 932 morfoespecies. De esta manera se arrojan datos de 932 árboles,  226 arbustos, 58 lianas, 123 palmas, 35 helechos y 265 hierbas.

Áreas Protegidas. Dentro de las áreas protegidas del departamento del Caquetá se destacan: El Parque Natural Nacional Los Picachos, Pico de La Fragua, Cerro de Paramillo, Serranía de La Peña, Serranía de Chiribiquete, Mesa de Iguaje, Mesa de Araracuara, Laguna del Chairá y la Laguna Bekochiará (Guecochará)

Economía. La economía del Caquetá se sustenta en la producción agropecuaria lícita e ilícita, el extractivismo forestal y pesquero, las actividades comerciales y la prestación de servicios. La actividad agropecuaria está conformada por el sector agrícola y por la producción pecuaria. Dentro de la producción agrícola cabe destacar la agricultura lícita o tradicional por un lado y la siembra de cultivos de uso ilícito, como la hoja de coca, por otro.

Vías de acceso. Cuenta con una red vial de 2740,20 Km. de los cuales 1756 Km. que corresponden a caminos municipales y veredales de los cuales el 11.4% esta pavimentado y registra en la actualidad un evidente deterioro; y el restante 88,6% se encuentra sin pavimento y en pésimas condiciones.

1.1 Antecedentes Históricos de Caquetá y Florencia

El primer ingreso de los conquistadores españoles fue realizado por Hernán Pérez de Quezada procedente de Granada España, quien por primera vez piso tierras Caqueteñas en 1541 de donde se vio obligado a salir muy pronto. Durante su recorrido solo dejó construidos algunos campamentos.

El descubrimiento del Caquetá fue un hecho más de colonización, motivado por el ambicioso deseo de hallar El Dorado. Las manifestaciones de interés puramente económicas del estado español frente a esta nueva región, quedó ampliamente demostrado con estos sucesos y las posteriores expediciones en busca de los preciados recursos naturales.

A mediados del siglo XIX, todos los territorios localizados en el suroriente colombiano se encontraban cubiertos por grandes selvas tropicales: el gran territorio del Caquetá —surcado por grandes ríos que descienden desde los Andes hasta verter sus aguas en el río Amazonas—estaba en su mayoría habitado por comunidades indígenas de las que se conserva todavía algunos nombres de regiones, ríos y los procedimientos para aprovechar plantas y frutos nativos.

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Se calcula que en el Caquetá había cerca de cien mil indígenas antes de la llegada de los colonos, de los cuales hoy apenas quedan unos seis mil. Las principales comunidades indígenas del Caquetá son: Los Andakí (Belén entre los ríos Pescado y Fragua), los Koreguajes (alrededor de Solano y después por los ríos Orteguaza, Yarí y Caguán), los Macaguajes (alrededor de la desembocadura del río Orteguaza), los Tamas o Puyngajes (en el río Caguán), los Karijonas (en la zona de los ríos Yarí y Mesaya) y los Huitotos (esta tribu llegó al Caquetá en el siglo XIX, proveniente del Amazonas, de donde son originarios), se compone de dos pueblos: los murui y los muina [11] .

Un censo del año 1849 estimaba la población de "racionales" —como se designaba a los funcionarios, comerciantes y colonos— de esta región en 242 personas; los indios "civilizados", es decir aquellos en alguna forma influidos por las misiones católicas, localizados sobre todo en el alto Putumayo, se estimaban en 16.549; la mayor parte del territorio estaba habitado por gentes que los censos describían de forma etnocéntrica como "salvajes", "antropófagos" e "irracionales", grupos que vagaban por el bosque y cuyo número se desconocía.

Esta situación era palpable en la zona más oriental del territorio, cuyas sociedades indígenas se encontraban en realidad casi al margen de todo proyecto estatal y "civilizador". La Comarca de Araracuara (definida como la región comprendida entre el salto de Araracuara y los chorros de Cupatí, en las cercanías de la actual población de La Pedrera, en la frontera con el Brasil) era un verdadero territorio de refugio, visitado esporádicamente por comerciantes brasileros que ascendían el río Yapurá (Caquetá) desde Tefé, en el Amazonas, en precarias embarcaciones para capturar esclavos indígenas o rescatarlos, a cambio de hachas y otros instrumentos de trabajo.

La fiebre de la Quina. La relativa "tranquilidad" de la región se vio afectada por la "fiebre de la quina", que desde 1850 a 1882 se apoderó de diversas regiones de Colombia. En 1878, la Casa Elías Reyes y Hermanos, inició operaciones en el piedemonte colombiano, en una vasta región que abarcaba parte de la bota caucana y los ríos Caquetá y Putumayo. Con la ayuda de indígenas de la región y de trabajadores migrantes del Tolima, Nariño y Boyacá, derribaban los árboles de quina y extraían su corteza. Mocoa era el epicentro de su actividad; allí se concentraba la quina, antes de transportarla a "lomo de indio" hasta Puerto Sofía, con el fin de enviarla en barcos de vapor con destino al Amazonas.

La caída del precio internacional de la quina en 1884 fue una verdadera calamidad para la empresa: se vio forzada a abandonar sus campamentos, trochas, puertos y existencia de quina a la voracidad de la selva. Muchos de sus antiguos empleados migraron, pero de esta verdadera hojarasca algunos permanecerían enmaniguados o atentos a la posibilidad de otra aventura, esta vez alrededor de la explotación del caucho negro o Castilloa, que prometía ser de veras un próspero negocio.

El boom del Caucho. En el Amazonas, en realidad, la fiebre del caucho había empezado algunas décadas atrás, cuando en el Brasil se inició de forma sistemática la explotación del látex o siringa, para suplir la creciente demanda de caucho natural por parte de grandes industrias de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y otros países europeos. La masificación del neumático para bicicletas y luego su aplicación a gran escala en la industria automotriz, telecomunicaciones (cables submarinos), medicina y hasta en los zepelines, dispararon, hasta enloquecer, su demanda.

Al Caquetá llegaron varias compañías y mercaderes. Los portugueses que entraron por el Yarí, los pastusos por el sur; y los habitantes del sur del Huila y Tolima por el río Pescado. Este proceso de poblamiento originado por el desplazamiento de grupos humanos en busca del caucho y la quina, agenciados por la Casa Arana, durante los últimos 30 años del siglo XIX trajo consigo el desalojamiento violento de la población nativa, perteneciente a diversas familias: Los Tamas, Karijonas, Andaquíes, Macaguajes y los Huitotos, grupos en su mayoría nómadas. [12]

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La Agencia de la Perdiz. Los hermanos Gutiérrez, Antonio Pizarro y Antonio Angel empresarios caucheros, dominaron el escenario caqueteño al finalizar el siglo XIX e inicios del XX. En ese tiempo el negocio del caucho en sus diversas variedades se constituyó en el único objetivo de entrada a ese territorio, donde su gran número de ríos y quebradas se constituían en las principales vías de comunicación, además del viejo y deteriorado camino o trocha pública que partía de la región del Pescado (Belén de los Andaquíes) a la Concepción (Acevedo - Huila), la vía más antigua para entrar al Caquetá, por el lado del Huila, utilizada por los frailes Franciscanos en el siglo pasado.

En 1889 se funda en el Caquetá la sociedad cauchera más importante con el nombre de La Perdiz por los señores Antonio Pizarro y Francisco Gutiérrez, quienes decidieron fusionar sus pequeñas agencias esparcidas por toda la región. Al año siguiente fundaron "Puerto Pizarro en el desmonte de Pedro A. Pizarro" lugar en donde se fundara luego la ciudad de Florencia en 1902. Por eso, a partir de los años 20 y hasta los años 50, el espacio civil más importante de Florencia llevó el nombre de la Plaza Pizarro, donde es ahora el parque Santander.

Por otra parte, en este tiempo histórico los caucheros estaban atrapados por la manigua humana que era la naturaleza hostil, la agresividad humana engendrada por el afán de lucro, unida a la ausencia de gobierno y por ende, a la inexistencia de políticas que aseguraran de manera efectiva la soberanía de Colombia en esta región de frontera. Los caucheros eran hijos de la aventura, el afán de riqueza, el azar, la necesidad, la anarquía moral, que correspondía a su vez, a una economía marginal y extractiva, dependiente de los vaivenes del precio del caucho, que dialécticamente alimentaba un poblamiento fantasma y la axiología del aventurero. La economía extractiva - cauchera retardó la iniciación del proceso colonizador, aunque, de manera marginal y por un período de tiempo breve, vinculó al Caquetá a la economía nacional e internacional, generando un crecimiento para afuera y produciendo internamente la explotación y exterminio del indígena.

El ecocidio provocado por la explotación irracional de los árboles de caucho y los inesperados efectos de la guerra de los Mil Días paralizaron de forma definitiva el negocio al aumentar los costos de las mercancías traídas de Neiva y los riesgos de transporte de la goma. Así que a finales del siglo XIX, los caucheros no tenían otras opciones que migrar hacia el interior, quedarse como colonos del Caquetá, o emprender una nueva ola de extracción de caucho en las regiones más apartadas del oriente colombiano. [13]

Territorios Indígenas. En la Amazonía la presencia estatal ha tenido un carácter coyuntural. Su representación nacional ha sido delegada en otros agentes, tales como los misioneros, los caucheros, las ONG’s, etc., quienes han tenido papel protagónico en la construcción de los actuales espacios regionales.  Con la expedición de la ley 45 de 1870, se impulsó la colonización de estos territorios por parte de campesinos sin tierra y empresarios nacionales y extranjeros. La zonificación del país en diversos territorios de misiones se proyectó legalmente en 1953, a través de la convención sobre misiones entre la Santa Sede y el Estado colombiano, en la cual se estableció, por ejemplo, el vicariato de Florencia.

Florencia y el orden sociocultural capuchino (1902-1951). Según el testimonio de Fray Doroteo de Pupiales, cofundador y bautizador de Florencia: El 3 de diciembre de 1902 desembarcó en La Perdiz, agencia de la compañía Pizarro. Allí consideró un lugar propicio para fundar un pueblo. “El señor Pedro Pizarro y sus socios se empeñan mucho en fundar allí un templo; di todo lo necesario para ese objeto, y hay mucha gente resuelta para edificar allí su casa con la condición de que los misioneros pongan allí una residencia”.

Fray Doroteo de Puiales fundó a Florencia el 25 de diciembre de 1902. El 8 de diciembre se celebró con solemnidad la fiesta de la Inmaculada Concepción.

Florencia giraba alrededor de la Estación Misional o Viceparroquia, que era la entidad administrativa eclesiástica encargada de administrar el culto, orientar las organizaciones religiosas, organizar los eventos o fiestas religiosas y velar por el desarrollo de "las buenas costumbres".  El Prefecto Apostólico cumplió la promesa de poner misioneros en Florencia, por cuanto los fieles ya habían levantado capilla; fue así como el 13 de febrero de 1911 llegaron a este incipiente caserío los frailes Benito de Guatemala, Anselmo de Olot y Fray Uladislao del Contadero.

La mayoría de migrantes procedían del Huila, donde las tradiciones católicas tenían arraigo popular. Se podría decir, que los colonos desarraigados volvían en el Caquetá a reconstruir las instituciones y costumbres religiosas, en este caso liderados por los frailes. Las Iglesias y sus templos, después de la época de las caucherías, eran el lugar de la convocatoria social, espacios de identidad y encuentro de la comunidad. Las migraciones opitas continuaron su marcha durante los años 20 cuando en 1932-33 se presenta un hecho social que sacude la rutina de la colonización: El conflicto colombo - peruano. Este acontecimiento significó que una colonización teocrática recibiera una atención efectiva por parte del Estado; en este aspecto se construyó la actual trocha - carretera Guadalupe - Florencia.

La colonización andina y la influencia cultural italiana (1952-1976). Después del Bogotazo (1948) la colonización predominantemente “opita”, orientada ideológicamente por los frailes capuchinos hasta 1951, sufre una transformación radical desde el punto de vista poblacional: apareció una migración de origen andina, dado el conflicto partidista liberal - conservador presentado en el país. Estas nuevas olas migrantes llegaron al Caquetá, imaginado entonces como territorio de paz. Por otra parte, desde 1952 los padres de la Consolata, de origen italiano, comenzaron a dirigir religiosa y culturalmente la colonización.

En este periodo el poblamiento de Florencia creció de una manera irregular, dando origen a nuevos barrios de invasión tal como ha sido tradición en la ampliación del perímetro urbano. Sea de anotar que la historia urbana de Florencia y la construcción de sus barrios, está por realizar. Florencia y la colonización en general, en el periodo en mención, estuvo signada por el conflicto de las migraciones y la construcción de nuevos asentamientos.

Desde el punto de vista económico más allá del surgimiento de una economía ganadera industrial como la Hacienda Larandia, la mayoría de los colonos, seguían internándose en la selva para abrir la frontera agrícola del territorio, su situación era tan crítica, que este hecho dio origen al paro campesino de 1976, que reivindicó necesidades de tipo agrario y la profundización de las políticas del INCORA en su momento.

En lo cultural, también se puede mencionar la promoción de las Semanas Culturales, las que reflejaban la diversidad étnica y cultural de los pobladores del territorio. En lo referente a sitios lúdicos o de encuentro en la ciudad, se creó el parque de la Consolata y surgieron nuevos barrios como el Torasso, liderados por la Iglesia. Hubo otros barrios y espacios urbanos que implicaron un ordenamiento urbano dirigido que se expresó con la creación del barrio Juan XXIII (1962), con el liderazgo de Monseñor Ángel Cuniberti a quien el Papa Juan XXIII apoyó económicamente para la construcción de dicho barrio que hoy lleva su nombre; lo que a su vez era respuesta a problemas o desastres naturales como las inundaciones, causadas por la quebrada el río Hacha. Paralelamente a este movimiento poblacional se crean nuevas parroquias y escuelas como centros de socialización. [14]

1.2 Índice de desarrollo Humano en Caquetá

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, estima anualmente el índice de desarrollo humano para 174 países, clasificándolos como países con un desarrollo humano alto medio o bajo, luego del análisis de las variables relacionadas con la esperanza de vida al nacer, los  logros educativos y el nivel de ingresos básicamente.

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El primer Informe de Desarrollo Humano  (IDH) para Colombia se publicó en 1998, señalando al país como un de los que menor tasa de alfabetización de adultos tiene y una baja esperanza de vida al nacer. Se identificaron como causas del bajo desarrollo humano en Colombia la violencia, que afecta en especial a la población masculina  y la desigualdad en la distribución de los ingresos en Colombia.

Para el año de 1998, los departamentos que señalan el más bajo IDH fueron Chocó, Nariño y Caquetá, que, comparados internacionalmente, ocuparían un lugar inferior al puesto 100 sobre 174. En el caso del Caquetá, el valor del índice GINI fue de 0.454, menor al del nivel nacional que era de 0.56. (DNP.2004)

Hoy en día, seis años después de publicado este primer informe de IDH para Colombia, la situación ha empeorado en algunos aspectos, especialmente en lo relacionado con la pobreza y la violencia. Específicamente para el departamento del Caquetá, se ha logrado establecer que el nivel de cobertura bruto de la educación es de 126% para la educación básica primaria, del 51% para la básica secundaria y del 30% para la media.

La educación en el Caquetá es brindada por 1.463 establecimientos oficiales y 40 privados, de estos 211 están en la zona urbana y 1.292 en la zona rural, lo que demuestra la vocación agropecuaria del departamento. Para el año 2002 se tenían matriculados 1.828 estudiantes a nivel de jardín infantil, 4.975 en preescolar, 67.606 a nivel de la educación básica primaria y 19.662 en el nivel de la Básica Secundaria mientras que en la media vocacional estaban matriculados 5.409 estudiantes. (Ministerio de Educación Nacional, 2003). La tasa de analfabetismo en adultos es del 9%; se estima que la cobertura neta de educación es del 14% y en la capital Florencia del 27%.

1.3 Aspectos Demográficos

De acuerdo con las cifras del DANE del censo en 1993, el Departamento registró una población censada de 311.464 habitantes [15] , distribuidos así: por sexos, el 51,5% hombres y 48.5% mujeres; por ubicación, el 46% en las cabeceras municipales y 54% restantes en el área rural. En la capital se registró el 31% del total de la población del departamento y el 69% restantes en los Municipios de: Albania (3,1%), Belén de los Andaquíes (2,9%), Cartagena del Chairá (7%), Curillo (3,3%), El Doncello (5,6%), El Paujil (3,9%), La Montañita (5,8%), Milán (4,6%), Morelia (1,26%), Puerto Rico (8,5%), San José del Fragua (3,6%), San Vicente del Caguán (9,88%), Solano (2,7%) y Valparaíso (6,7%).

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Para el año 2002, el DANE proyecta una población total departamental de 436.860 habitantes [16] , con un 36,7% de población masculina y 63,3% de población femenina; ahora ya distribuidos en 16 municipios, puesto que ya para este año se había dado el reconocimiento como nuevo ente territorial del departamento al Municipio de Solita. Para el año 2004 el Instituto Departamental de Salud, sobre la base del SISBEN proyecta una población de 455.508 habitantes [17] , de los cuales el 48,2% está en las zonas urbanas y el 51,8% restantes en las zonas rurales de los municipios del departamento.

Aunque la proporción de habitantes rurales aún es mayor que la urbana, se ha dado un proceso importante de modificación de proporciones. En 1973 se definía como predominantemente rural, con el 69,1% de la población en el campo, en 1993 la población rural desciende al 54% y la urbana asciende al 46% y lo proyectado en el 2004, la población rural continúa registrando una descendencia al 51,8% y la población urbana continúa en ascenso con un 48,2%.

La tendencia que la comparación de las anteriores cifras pone en evidencia, está asociada al fenómeno migratorio que la región ha sufrido a lo largo de su historia por los diferentes procesos socioeconómicos ligados al conflicto armado y violencia, que dichos procesos han alimentado, introduciendo una configuración demográfica diferente en la región; algo que no ha podido ser todavía establecido con claridad, por lo que se reconoce una enorme dificultad administrativa para planificar el desarrollo territorial y su consecuente riesgo de incoherencia entre las respuestas generadas frente una realidad creciente a ritmo acelerado.

La mayor concentración de la población se encuentra en los municipios de Curillo, San José del Fragua, Albania, Belén de los Andaquíes, Valparaíso, Milán, Morelia, Florencia, Montañita, El Paujil, El Doncello, Puerto Rico, San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá, Solano y Solita.

Los núcleos de población más importantes están en el Piedemonte Cordillerano: Florencia, San Vicente del Caguán, El Doncello y Puerto Rico, que son los centros urbanos de mayor tamaño. Estos centros sirven de base a las actividades socioeconómicas que adelanta la población ubicada en el sector rural, constituyen centros de prestación de servicios básicos a la población de su área de influencia y tienen potencial para promover esquemas urbanos orientados a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.


[1] Artunduaga Bermeo, Félix. MI BELLO CAQUETÁ. Cartilla de Ciencias Sociales para Básica Primaria en convenio con la Diócesis de Florencia y Gobernación del Caquetá. Año 2004

[2] Comparar SINCHI, Caquetá: Dinámica de un proceso, p. 15-17. 

[3] Comparar  “Plan de Desarrollo Departamental del Caquetá: Gestión para el Desarrollo 1998-2000”.

[4] Comparar SINCHI, Caquetá: Dinámica de un proceso, p. 17.

[5] Comparar SINCHI, Caracterización y tipificación de sistemas productivos y su impacto ambiental en el Caquetá, p. 10

[6] Ibidem

[7] Proyecto creado en 1987 por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi. 

[8] Comparar SINCHI, “Agenda 21 Amazonia colombiana: La Amazonia de hoy”, P. 24.

[9] Comparar SINCHI, Caracterización y tipificación de sistemas productivos y su impacto ambiental en el Caquetá, p. 16.

[10] Comparar Pedraza, Diagnostico agropecuario y de recursos naturales del departamento del Caquetá, p. 7.

[11] Artunduaga Bermeo Félix. Mi Bello Caquetá. P. 65-70.

[12] Historia General del Caquetá. Artunduaga B. Félix. Florencia: Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá. Editorial El Abuelo Bogotá 1.997

[13] Biblioteca Virtual Luis Angel Arango – Banco de la República. LA CASA ARANA EN EL PUTUMAYO- El Caucho y el proceso Esclavista. Revista Credencial Historia – Bogotá Colombia. Edición 160. Abril de 2003.

[14] Godoy Gutiérrez, Rubén Darío. 1995. Proceso de Ocupación y variación de la población en el Caquetá y Putumayo 1850 – 1994. Bogotá. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia e Instituto Geográfico Agustín Codazzi.

[15] Departamento Administrativo Nacional de Estadística-DANE. XVI Censo Nacional de Población y V de Vivienda, realizado por el DANE 1993.

[16] Departamento Administrativo Nacional de Estadística-DANE. Proyección de población para el Dpto. del Caquetá en el año 2002. Bogotá 2002.

[17] Instituto Departamental de Salud. Reporte del Consolidado de Población por NBI para el año 2004 según el SISBEN.

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