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Informe Especial Sobre Chocó [ Indice | Anterior | Siguiente ] DESPLAZAMIENTO DEL ALTO BAUDÓ
CARACTERISTICAS GENERALESAunque dicho caso se le reconoce como el desplazamiento del Alto Baudó, en verdad se refiere a las comunidades del Consejo Comunitario General del Río Baudó y sus afluentes –ACABA- que tuvieron que desplazarse hacia otros lugares y da manera especial a Quibdó. Las comunidades forzadas a la migración han vivido en el territorio ancestral ubicado en los municipios del Alto Baudó, Bajo Baudó, Medio Baudó, Río Quito y Cantón de San Pablo, del departamento del Chocó. El consejo está formado por las veredas de Puerto Luis, Chachajo, La pureza, Yucal, Santa Rita, Bella Cecilia, Chigorodó, Puerto Valencia (Guineo), El Afirmado, Nauca, Puerto Martínez, Playita, Villa Ana, Villa Nueva, Dominico Negro, Cocalito, La Playa, Amparrado, Apartadó, Boca de León, Peña Azul, Puerto Pacífico, Puerto Córdoba, Las Delicias, Batatal, Puerto Oscar, Puerto Misael, Plataneras, Almendro, Bellavista, Berreberre, Puerto Elacio, Puerto Palacios, Baudocito, Puerto Libia, San Miguel, Puerto Mercedes, El Retoño, Corundo Boca, La Calle (Puerto Córdoba), Puerto Meluk, Arenal, Puerto Adán, Pablo Sexto, Santa Cecilia, San Luis, La Loma, Chimirindo, Pavasa, Puerto Progreso, Villa Nueva (Baudocito), Isla de los García, Calle Caliente, Berrecui, Cocal, Juan de Dios, Ogosó, Misara, Calle Mansa, Puerto Concepción, Quera, San Luis, Sivirá, Congosea, Curando La Banca, Aurora, Buchua, Dos Bocas, Alto Corundo, La Brea, Suruco, Agua Negra, Pegadó, Boca de Guineo (Río Torreidó), Puerto Palacios, (Río Torreidó), Beriguadó, (Río Pepe), El Retorno (Río Baudocito), El Bongo (Río Amporá) y Chigorodó Memba, distribuidas en 2.249 familias y 16.091 personas. Están ubicadas en el Chocó Biogeográfico sobre la cuenca de uno de los ríos importantes del Chocó, el Baudó. Practican una economía de subsistencia a través de la pesca, caza y agricultura. Esta última se hace mediante "el sistema de tumbe y pudre, apelando a las prácticas culturales de la minga y la mano cambiada, y utilizando para ello los diques aluviales". Pie de Pató es la cabecera municipal del Alto Baudó y se encuentra a una altura de 50 metros sobre el nivel del mar. El territorio municipal está comprendido entre la Serranía de Baudó y los cerros de Cugucho; su máxima altura esta en el extremo norte del municipio, en el denominado Alto del Buey, con 1.800 metros de altura. Los principales cultivos son plátano, maíz, cacao y arroz. ANTECEDENTES DEL ÉXODOSegún las comunidades afro descendientes asentadas en esta zona, se producen desplazamientos originados por violencia sociopolítica desde 1994, a raíz del asesinato del vicepresidente de la ACABA, señor Emman Palacios en el corregimiento Santa Rita. Durante los años de 1997 y 1998 hubo asesinatos selectivos de líderes del Consejo Comunitario en desarrollo del conflicto de intereses y de retaliaciones entre los grupos paramilitares e insurgentes, presuntamente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC-EP. Se destaca el homicidio del señor Misael Soto Córdoba, quien al parecer fue muerto por dicho grupo armado, bajo la acusación de fomentar el paramilitarismo desde su condición de Alcalde del municipio de Pie de Pató. Coinciden en afirmar que hasta 1993 el Baudó se caracterizaba por ser "un territorio donde reinaba la paz, pese a la falta de presencia eficiente y eficaz del Estado colombiano". A partir de este año comienzan a hacer presencia grupos armados victimizando a los líderes de los procesos organizativos que reivindicaban los derechos como grupo étnico. Algunos de ellos perdieron la vida en el proceso de capacitación, para presentar la solicitud de titulación colectiva de los territorios ancestrales de comunidades negras del Baudó. La masacre de tres campesinos a manos de paramilitares, ocurrida el 4 de Enero de 1998 en Pié de Pato, Alto Baudó, causó una movilidad humana forzada de por lo menos 450 personas. En este contexto de violencia, las comunidades negras e indígenas Emberá y Wonsan asentadas en la zona, llegaron a acuerdos sobre la posesión, reconocimiento y titulación colectiva del territorio, para luego de cuatro años de lucha, el título ser otorgado por el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria, INCORA, el 23 de Mayo de 2001, poco antes de ser desplazados por los grupos paramilitares. Hecho similar ocurrió en el municipio de Riosucio, con la entrega de los primeros títulos colectivos en 1996.Los asesinatos indiscriminados a la población civil, las amenazas directas a los líderes del Consejo Comunitario y el abandono estatal en la zona, han hecho invisibles los desplazamientos individuales y familiares que se han provocado previamente el desplazamiento masivo de Junio de 2001, el cual tuvo características de éxodo y constituye el primer caso registrado en el país en el que se desocupa en su totalidad la cabecera municipal, incluyendo a las autoridades. LOS HECHOSEl Lunes 4 de Junio de 2001, hizo presencia en las comunidades de Playita y Puerto Martínez (Chocó), un grupo armado de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, ACCU, y el Frente Metro –Pacífico de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, que reunió a las comunidades y les dio la orden de desalojo fijándoles para ello un plazo de 24 horas, bajo la menaza de muerte para quien la incumpliera, ya que irían a realizar "una operación rastrillo". Por orden de los paramilitares, las personas que se empezaron a desplazar hacia el sur del municipio de Pie de Pató, Baudó abajo, avisaron a las otras comunidades que tenían que desplazarse hacia Quibdo, o hacia el medio Baudó (Boca de Pepé) y que, desde la comunidad de Nauca hasta la comunidad de Apartadó no debía quedar nadie en el territorio. Este mismo día un grupo de personas de las comunidades llegaron a Pie de Pató a informar lo acontecido, con lo cual se emprendió el éxodo de la población afro chocoana. En el evento del desplazamiento, durante los días 5 y 6 de Junio, los habitantes baudoseños se encontraron con las AUC en tres lugares: El Afirmado, La Punto y en la comunidad indígena San José de Amía (en el río Pató) en cuyo encuentro se reitera la amenaza verbal bajo la expresión: "No aceptamos que se queden, tienen que llegar hasta Quibdo, donde su Alcalde que los mantenga. En la cabecera municipal de Pié de Pató fueron saqueados el hospital con su farmacia y algunos equipos, cinco negocios de abarrotes, tres negocios de mercancía (ropa y cacharros), tres bailaderos, 65 casas de familia, fueron robados siete motores fuera de borda y mangueras; además, en Puerto Martínez fueron saqueadas tres casas, una en Nauca y otra en Chigorodó. El 5 de Junio de 2001, los casi 1500 habitantes del casco urbano de Pie de Pató lo abandonaron, junto a los cuales se desplazaron las comunidades rurales de Playita, El Coco, Puerto Valencia, Nauca, Puerto Martínez, Chigorodó, Bella Cecilia, Santa Rita, La Pureza, El Afirmado y algunas familias del Yucal, Chachajo y San Francisco de Cugucho.El desplazamiento se realizó hacia la ciudad de Quibdo, Istmina y otro grupo de personas se dirigió al lugar llamado La Punta, en la carretera Panamericana; hubo otros puntos de desplazamientos en el Bajo Baudó, veredas en el interior del municipio en el curso del río Pató. En los pueblos del Alto Baudó no hay energía eléctrica y tampoco existen medios de comunicación; el transporte en la región es fluvial y por trocha, lo que hizo especialmente difícil el desplazamiento. Algunas de las víctimas relatan el drama como sigue:
QUIBDO, PRINCIPAL LUGAR DE RECEPCIÓNEl desplazamiento del Alto Baudó, dado el número tan elevado de personas que tuvieron que abandonar sus entornos, pudo adquirir características de éxodo como ya se ha dicho, siendo entonces esta región un lugar de expulsión. Sin embargo, el hecho violento también convirtió a la zona en un lugar de recepción de población desplazada, por cuanto muchos de los emigrantes no salieron definitivamente de allí sino que se reubicaron en un lugar distinto al de origen pero dentro de la misma región. Este estudio se ocupa solamente de Quibdo como lugar de recepción, aclarando que allí llegó sólo una parte de las personas expulsadas. Para el momento en que se tomó la muestra RUT de 341 familias, lo que quiere decir que Quibdo habría decepcionado un total de 598 familias, respecto al desplazamiento del Alto Baudó. Las familias desplazadas hacia Quibdo fueron instaladas inicialmente en la Escuela Normal y en la Escuela de San Vicente; posteriormente fueron trasladadas a las bodegas "Los Silos", de propiedad del extinto Instituto de Mercadeo Agropecuario, Idema, que se hallaban abandonadas. Las difíciles situaciones de hacinamiento, inseguridad e insalubridad en que se encontraban las personas desplazadas y albergadas en "Los Silos" generaban un tremendo desasosiego, sentido especialmente por las niñas y los niños. "Mire aquí yo le digo, que los niños somos los que más sufrimos, somos muchos y no tenemos pa´ donde correr, por aquí al lado pasan los carros y el otro día casi coge a un niño, las mamás no se preocupan por sus hijos, los dejan por ahí aguantando hambre y con tanto peligro, y yo les he dicho que no hagan eso, que los cuiden. Yo tengo cinco hermanitos y yo soy el mayor, mi mamá está allá acostada porque está muy enferma; ella no puede hacer nada y le ha tocado muy duro… yo encerrado en esto extraño el campo, los animales, la profesora…" ACCIÓN HUMANITARIA E INTERVENCIÓN INSTITUCIONALEl 6 de Junio de 2001 se organizó una Comisión Humanitaria conformada por la Diócesis de Quibdo, la Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz, Diócesis de Istmina y Paz y Tercer Mundo. Dicha Comisión se dirigió a la carretera Panamericana, donde se encontró un grupo de 500 personas que iban hacia la capital chocoana. La Comisión Humanitaria intentó disuadir este desplazamiento hacia Quibdo, pero resultó infructuoso ya que las comunidades se empecinaron en acogerse ala advertencia de que "un comando paramilitar había dicho que el desplazamiento debía ser sólo hacia Quibdo". El 8 de Junio continuaban llegando más personas, en especial de la comunidad de Nauca, Puerto Valencia y Villa Cecilia; los que iban hacia Quibdo utilizaban la ruta por el río Pató y Quito.En busca de soluciones y ayuda humanitaria, se reúnen y hacen compromisos el Comité de Atención a los Desplazados, la Gobernación, la Red de Solidaridad, la Cruz Roja Nacional e Internacional, las Diócesis de Istmina Tadó y de Quibdo, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), Dasalud, Bienestar Familiar, Policía Nacional, la Alcaldía Municipal de Alto Baudó y de Quibdo. INTERVENCIÓN DE LA IGLESIALas Diócesis de Quibdo e Istmina Tadó realizan una labor de acompañamiento y asesoría a las comunidades, dándoles a conocer los contenidos de la ley 387 de 1997 y los derechos que le asiste a la población desplazada por la violencia, a fin de que las víctimas se organicen por comités en cada comunidad en procura de obtener lo que por ley les corresponde. Con el apoyo del Service Reliew Catolic, CRS, se arrendó una casa donde funciona y se coordina el apoyo humanitario y ala vez es centro de acopio de las ayudas de las diferentes parroquias. El señor Obispo, Monseñor Alonso Llano Ruiz, lideró y promovió la Comisión Diocesana de verificación a la zona del Alto Baudó, desde donde se produjo el desplazamiento masivo. Dicha Comisión partió de Istmina hacia Pie de Pepé y de allí se dirigió hacia la cabecera municipal del Medio Baudó, verificando lo siguiente:
EL RETORNO DE LAS COMUNIDADES DEL ALTO BAUDÓ COMO UNA SOLUCIÓN A MEDIASLas condiciones de insalubridad y las diferentes presiones de las que fueron víctimas las personas ubicadas en Los Silos, hicieron que se acelerara el proceso de retorno, en el que al parecer influyeron dos aspectos. En primer lugar, el pronunciamiento a través de una sentencia del Consejo de Estado, que advierte a las altas instancias gubernamentales para que permita y proporcione las garantías necesarias para el regreso de las comunidades a los lugares de donde fueron expulsadas. Dicho fallo se produjo al revisar una acción de cumplimiento que exigía al INCORA titular a estas comunidades un territorio cuya extensión es de aproximadamente 175 mil hectáreas. El INCORA les tituló las tierras según resolución número 01152 del 23 de Mayo de 2001, acatando una orden del Tribunal Administrativo del Chocó que pedía entregar a las comunidades los títulos que los acreditan como propietarios de los terrenos baldíos habitados por ellos desde tiempo atrás; una semana después, como ya se dijo, fueron desterrados por orden de los paramilitares. En segundo lugar, se reúnen varias circunstancias y hechos desencadenantes del retorno, registrados por la Comisión de Acompañamiento, como son el no reconocimiento y/o violación a los Derechos Económicos y sociales de las personas albergadas en "Los Silos", por ausencia, inoperancia o prestación incipiente de las instituciones estatales para responder a las necesidades de la población desplazada. La muerte de dos personas de avanzada edad; la presión ejercida por la Rede de Solidaridad Social, Alcaldía del Alto Baudó y la Fuerza Pública, que incitaba a los desterrados a que se fueran, que podían regresar que allá no había nada. La presión a la que se vieron sometidos los profesores, a quienes se les decía que si no regresaban los despedían de sus cargos o no les pagaban, convirtiéndose en una angustia para los padres de familia, ya que los hijos podrían perder el año. Algunos líderes fueron utilizados para que presionaran a sus comunidades frente al regreso. El maltrato y el no reconocimiento a los directivos de la ACABA por parte de las instituciones, al no querer reconocerla como los representantes legales de las comunidades desplazadas, situación denunciada por el Consejo Comunitario del Baudó y sus afluentes. Una vez realizado el retorno de las comunidades del Alto Baudó, se denunció que por incumplimiento de uno de los compromisos adquiridos en salud por parte del gobierno, el cual tenía que ver con el desplazamiento de una brigada de salud a cada uno de los asentamientos, se produjo la muerte de un niño de cinco años. Igualmente, se denunció el bloqueo económico que se presentaba a causa de un reten de los paramilitares en el municipio del Medio Baudó, bajo la amenaza de que "los botes que suban alimentación se atiene a las consecuencias". Las personas que regresaron han reportado a la Comisión que los acompañó que al llegar a los lugares de habitación encontraron saqueadas las viviendas y los cultivos, reflejando la dolorosa realidad del retorno, la cual, sumada a la falta de seguridad y garantías para volver en condiciones dignas hacia las comunidades, hizo que muchos se devolvieran para Quibdo. Informe Especial Sobre Chocó [ Indice | Anterior | Siguiente ] |
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