Salud y Desplazamiento (English)

Buscar en esta página / Search this page

SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA EN ZONAS MARGINALES: SITUACIÓN DE LAS MUJERES DESPLAZADAS.

Población desplazada es aquella que, por distintas razones, se ve obligada a abandonar su lugar de residencia, su tierra, sus propiedades y enseres, su ocupación, y en muchas ocasiones su familia y su chacia otro territorio donde es, normalmente, ajeno, relegado y carente de servicios y oportunidades. ultura, para trasladarse

Tabla de Contenidos

Profamilia
Dra. Patricia Ospina
pospina@profamilia.org.co

http://www.profamilia.org.co
Tel. (1) 3390930
Calle 34 No. 14-52
Bogotá, Cundinamarca

1. ¿Qué es?:

[ Volver al Inicio ]

Esta investigación es la primera gran Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva de mujeres y adolescentes que viven en condiciones marginales y de desplazamiento forzado en Colombia.

2. ¿Quién la hizo?

[ Volver al Inicio ]

Realizada por la Asociación Probienestar de la Familia Colombiana –PROFAMILIA-, entre octubre del año 2000 y mayo del 2001, en sectores que registran los mayores índices de marginalidad en el país.

3. El propósito

[ Volver al Inicio ]

Identificar las circunstancias en que se desarrolla la vida sexual y reproductiva de las mujeres entre los 13 y 49 años de edad, que residen en condiciones de marginalidad y desplazamiento, así como de las personas que las rodean, y de su grupo familiar. La Encuesta estuvo encaminada a estudiar cinco grandes aspectos:

  • 1. Métodos de planificación.
  • 2. Seguridad social.
  • 3. Cáncer cervical y de seno.
  • 4. Enfermedades de transmisión sexual y SIDA.
  • 5. Violencia contra la mujer y violencia intrafamiliar.        

4. La muestra

[ Volver al Inicio ]

Entidades como, la Red de Solidaridad, las personerías y las alcaldías ofrecieron información actualizada sobre población marginada y desplazada de Colombia.

Durante octubre, noviembre y diciembre de 2000, las investigadoras y asesoras consolidaron datos y cifras sobre el tema. Establecieron que la muestra contemplaría cinco regiones geográficas: Atlántica, Oriental, Central, Pacífica y Bogotá; 20 municipios, distribuidos en 200 segmentos de población, cada uno integrado por 10 viviendas en promedio.

Para que un municipio entrara a hacer parte de la muestra era requisito que contara con 100 o más familias desplazadas.  A cada región se le asignó un número de segmentos proporcional al tamaño de familias marginadas.

Distribución de Colombia - Aplicación de la Encuesta

Región

N. Segmentos

Población en cabecera 2001

No. Familias desplazadas

Aprox.  personas desplazadas

Atlántica

46

3.788.070

20.250

109.761

Oriental

55

1.347.625

13.927

70.760

Central

46

2.624.262

7.450

33.341

Pacífica

18

2.255.316

1.039

5.195

Bogotá

35

6.842.811

2.276

8.953

Total

200

15.510.459

34.623

157.250

5. La encuesta

[ Volver al Inicio ]

Compuesta por dos cuestionarios, uno de hogar y otro individual.

Cuestionario de Hogar

[ Volver al Inicio ]

Se aplica a todos las personas que habitan en la vivienda. Es el que permite identificar las características de la residencia y de cada uno de sus miembros.

Por ejemplo:

Nombre, sexo, edad, nivel educativo, afiliación al sistema de seguridad social, entre otros. Parentesco de los habitantes de la casa y con el jefe del hogar. Condiciones de la vivienda: agua, luz, alcantarillado, servicio sanitario, combustible utilizado para cocinar, bienes de consumo, material del piso, del techo y de las paredes.

Cuestionario individual

[ Volver al Inicio ]

Es el núcleo de la Encuesta y se aplica a las mujeres entre 13 y 49 años de edad, que residen en la vivienda. Tiene que ver los datos personales y familiares, atención médica, conocimiento y uso de métodos anticonceptivos, vida sexual, anticoncepción, la pareja, trabajo u ocupación femenina, desplazamiento forzado, citología vaginal y autoexamen de seno, violencia contra la mujer, enfermedades de transmisión sexual y sida.

6. Trabajo de campo

[ Volver al Inicio ]

Se visitaron 1894 hogares, y se hicieron 1749 entrevistas efectivas de hogares, lo que permitió una cobertura del 92%, es decir que se obtuvo información acerca de 8.953 personas residentes en zonas marginales.

En dichos hogares se identificaron 2.279 mujeres entre los 13 y 49 años de edad. Se aplicaron 2.072 encuestas individuales, para una cobertura del 91%.

La población en las zonas marginales

[ Volver al Inicio ]

El tamaño promedio de las familias entrevistadas es de 4.9 miembros. Y ese número varía constantemente, e incluso tiende a aumentar, si se tiene en cuenta que la movilidad de las poblaciones ocasiona la llegada de nuevos miembros que pueden ser familiares, amigos o conocidos.

El 73% de las familias que residen en sectores marginales tienen jefatura masculina, y un 27% cuentan con una mujer como cabeza del hogar.

- Es decir, en Colombia 1 de cada 3 hogares de las zonas marginales cuenta con una mujer como cabeza de familia.

Los hombres y mujeres menores de 15 años representan el 46% de la población entrevistada.

Es decir, prácticamente 1 de cada 2 personas encuestadas es un niño/a y el 14% son adolescentes. Las mujeres conforman 24.2% de las personas entrevistadas.

Lo anterior significa que los más afectados por el problema del desplazamiento y la marginalidad son los niños y las niñas, pues cerca del 50% de las víctimas son menores de 15 años.



Es importante resaltar que en el año 2000, hubo variaciones notables en el tamaño de las familias que viven en condiciones de marginalidad.  Por ejemplo, en 17 de cada 100 hogares se presentaron nacimientos, y en el 16% de los casos llegaron nuevas personas a las viviendas, provenientes de otras localidades. En síntesis, 33 de cada 100 familias incrementaron en una persona el número de sus miembros.

Educación, factor determinante.

[ Volver al Inicio ]


La Encuesta revela que entre la población marginada y desplazada, de cada 100 personas 21 no ha tenido ningún acercamiento con la educación,  57 ha cursado algún nivel de primaria, y 21 algún curso de secundaria. La formación universitaria es prácticamente inexistente entre los hombres y las mujeres. Menos del 1% ha podido tener algún contacto con la educación superior.

En Colombia, Bogotá presenta la menor proporción de personas con educación y, en promedio la población entrevistada (hombres y mujeres) logra completar 4 años de escolaridad; 1 de cada 10 personas carece de educación, a su vez arroja el mejor registro de educación secundaria: el 27% logra cursar algún año de bachillerato.

Lo contrario ocurre en la región Central, pues tiene la más alta proporción sin educación 26%, menor proporción acceso a la secundaria 15%, y el promedio más bajo de años de estudio para hombres y mujeres (3).

Seguridad social en salud de la comunidad marginal y desplazada

[ Volver al Inicio ]

El 56% de los entrevistados cuenta con seguridad social. Un 28% pertenece a Administradoras de Régimen Subsidiado (ARS), y un 20% está vinculado al mismo régimen subsidiado. Sólo 8 de cada 100 personas pertenecen al régimen contributivo. Sin embargo, la cifra demuestra que una gran proporción de personas, 44 de cada 100, se encuentran desprotegidas en caso de enfermedad o de urgencia.

El cubrimiento de la seguridad social entre la población desplazada es mayor en la región oriental y en Bogotá. Mientras que en la región pacífica es precaria.

Actualmente los niños/as son los más afectados por la ausencia de seguridad social en salud. El 55% de la población infantil que tiene entre 0 y 4 años de edad, carece de servicio médico y de afiliación al sistema de salud. Lo mismo sucede entre 41 de cada 100 niños y niñas que tienen entre 5 y 9 años de edad.

Los niños y niñas de comunidades marginales menores de 10 años, son los grandes desprotegidos y los más afectados por la falta de atención médica y de afiliación al sistema nacional de  salud.

Condiciones de vida: viviendas y hogares

[ Volver al Inicio ]

En cuanto a servicios públicos, se encontró que el 92% de las viviendas cuenta con electricidad. Las regiones Oriental y Atlántica tienen en menor proporción acceso al servicio de luz (89%) y en Bogotá prácticamente todas las viviendas y los asentamientos reciben energía eléctrica (99%).



Sólo 62 de cada 100 hogares cuenta con servicio de acueducto de donde proveen el agua para beber. Las demás, 38 de cada 100, se abastecen de otras fuentes. 

El servicio sanitario es un problema crítico que tienen los grupos marginales y de desplazados. Una de cada 3 familias no tiene sanitario y, por lo tanto, 1 de cada 5 cuenta con un inodoro conectado a una cañería o a un río. Sólo el 31% de las viviendas tiene el inodoro conectado a alcantarillado.

 
l

El 52% de las familias entrevistadas utiliza gas para cocinar, y un 28% luz eléctrica. Sin embargo, la leña sigue siendo la herramienta para preparar los alimentos en el 13% de los hogares.

El 48% de las viviendas tienen piso de tierra o arena, y el 42% de cemento. Estos dos materiales son predominantes en todas las regiones. En cuanto al material del techo de la vivienda predomina la teja de barro o de zinc; mientras que las paredes son, en su mayoría, de ladrillo y de madera sin pulir.

Las mujeres y el desplazamiento

[ Volver al Inicio ]

Mujeres entre los 13 y 49 años de edad fueron la base de esta Encuesta.

Entre las 2.072 mujeres entrevistadas, el 37% (766), ha sido desplazada por causa del conflicto armado que vive el país. Un 21% de las mujeres, (435), se ha marchado de su residencia habitual por razones familiares; el 17% (352), por razones laborales; y otro 17% (352) siempre ha vivido en el lugar marginal, por lo tanto es receptora del desplazamiento.

La principal causa del desplazamiento femenino en Colombia es el conflicto armado. 2 de cada 5 mujeres abandonan su lugar de origen y habitual residencia por culpa de la violencia. Las regiones más afectadas por el desplazamiento de las mujeres son la Central y la Atlántica.

La región pacífica tiene el mayor número de mujeres desplazadas por razones laborales; Bogotá por razones familiares, y las zonas Atlántica y Oriental, la mayor proporción de entrevistadas receptoras, es decir no desplazadas.

Entre las mujeres que han tenido que movilizarse por causa del conflicto armado, 4 de cada 5 han vivido en más de un municipio en los últimos cinco años. Y es que el recrudecimiento y la agudeza de la guerra multiplicaron el número de mujeres desplazadas. Mientras que en cuatro años, entre 1995 y 1999, el 54% de las mujeres que están actualmente desplazadas por la violencia abandonaron sus lugares; tan sólo en el año 2000 lo hizo el 37% de la población femenina.

La región Pacífica ha recibido el mayor número de mujeres desplazadas por la violencia en el último año, 44.4%. Mientras que en la región Central y Bogotá la mayor proporción de desplazadas llegó a estas zonas entre 1995 y 1999.

Tres de cada 5, (62%), mujeres desplazadas provienen de zonas rurales; el 16% de centros poblados y un 58% de cabeceras municipales.

La región Oriental tiene el mayor número de desplazadas del conflicto que provienen del campo (70%), le sigue Bogotá con un 68%. Entre las mujeres desplazadas por otras causas, Bogotá recibió en mayor proporción a aquellas que provenían de cabeceras municipales (76%), y la región Central recibió mayor proporción de migrantes del campo y zonas rurales.

El 27% de las mujeres se resiste a denunciar el desplazamiento. Sin embargo, quienes se quejan acuden principalmente a la Defensoría del Pueblo, a la Personería y a la Red de Solidaridad. 73 de cada 100 mujeres no sabe a dónde acudir para obtener la acreditación que certifica su situación de desplazada, así como en un alto porcentaje desconoce los beneficios de recibir acreditación.

Los sitios donde pueden obtener acreditación son:  Defensoría del Pueblo, Procuraduría, Personería y Alcaldía. Los servicios que puede recibir con la acreditación van desde atención en salud, alimentos y vivienda, hasta atención psicosocial y apoyo legal.

Las mujeres de los sectores marginales

[ Volver al Inicio ]

El 26% (es decir, 1.3 de cada 5) de las entrevistadas es menor de 20 años, mientras que el 13% tiene más de 40 años de edad. Lo anterior significa que el grueso de la muestra oscila entre los 20 y 35 años de edad.

Predominan las mujeres en condiciones de marginalidad que viven en unión libre (47%), le siguen las separadas (14.1%), después las solteras (22.4%), luego las casadas (13.5%) y finalmente las viudas (3.2%).

Una de cada 10 mujeres en condiciones de marginalidad es analfabeta, 5.7 de cada 10 ha cursado algún nivel o tiene algún conocimiento elemental), y 3 de cada 10 ha logrado llegar a la secundaria. El acceso a la universidad es prácticamente inexistente.


 

Del total de mujeres encuestadas, el 83% son migrantes, y de ellas la mitad,  (46%),  llegó al lugar de su residencia actual debido al conflicto armado.

La proporción de mujeres entrevistadas que trabaja actualmente es del 33%, el 45% no tiene empleo, y un 22% tuvo algún  tipo de ocupación laboral en el último año. Los mayores niveles de empleo los tienen las mujeres solteras (1 de cada 3), que migraron por razones ajenas al conflicto armado, quienes viven en Bogotá. La región Atlántica registró el grupo más pequeño de mujeres empleadas.

Las condiciones de trabajo entre las comunidades femeninas marginales y desplazadas son precarias y mal remuneradas. El 90% se dedica a trabajar en ventas y servicios. Las otras proporciones son mínimas.

Mujeres en zonas marginales, su salud sexual y reproductiva

[ Volver al Inicio ]

Desde la década del 60 la fecundidad empezó a tener una caída considerable, pues las mujeres, gracias al mejoramiento en los niveles de educación, pero especialmente gracias a los innovadores sistemas de planificación familiar, lograron controlar el crecimiento de su familia.

Por ejemplo, en 1965 las mujeres tenían un promedio de 7 hijos. En 1975, diez años más tarde, 4.4 hijos. En 1985 el promedio fue 3.6 hijos por familia y para el año 2000 la tasa de fecundidad es de 2.6 hijos por mujer.

Según la ENDS 2000, la tasa de fecundidad urbana bajó de 2.7 a 2.3, y la rural de 4.5 a 3.8. Lo anterior significa que las mujeres que habitan en ciudades y cabeceras municipales tienen entre 2 y 3 hijos;  y aquellas que residen en el campo y en zonas rurales entre 3 y 4, promedio.

Aunque los registros nacionales parecían indicar el deseo generalizado de las colombianas por limitar el crecimiento de la familia, esta Encuesta revela  que las mujeres víctimas de desplazamiento y que residen en zonas marginales planifican menos, tienen embarazos con mayor frecuencia, así como una familia numerosa, situaciones que en la mayoría de los casos hacen más difícil la subsistencia de estas personas.

Las mujeres marginadas, víctimas del desplazamiento armado y provenientes de zonas rurales son las que más hijos tienen. Actualmente, el promedio de hijos vivos que tuvieron las mujeres desplazadas que hoy cuentan entre 40 y 49 años de edad es: 5.3 hijos. La cifra es la más alta de todo el país, que indica que las mujeres de comunidades marginales aunque habiten en zonas urbanas, han mantenido un comportamiento reproductivo equiparable al de la zona rural.

8% de las mujeres encuestadas, entre los 15 y 49 años de edad, se encontraba embarazada al momento de la entrevista. Esta cifra dobla el porcentaje de mujeres del país (no desplazadas) que para el momento de la ENDS 2000 se encontraban gestando 4.7%).

Por cada 2 mujeres en unión que se encontrabaN en estado de embarazo al momento de la encuesta, 1 soltera también estaba en gestación. En las regiones Atlántica y Oriental se encontró el mayor número de mujeres embarazadas (9.2% y 8.2% respectivamente). Aquellas que han sido desplazadas por causa del conflicto armado tienen más embarazos a lo largo de su vida. 

2 de cada 5 mujeres de las que se encontraban en gestación al momento de la Encuesta no deseaban ese embarazo.

Las proporciones de embarazos no deseados aumentan con la edad de las mujeres, la cifra es más elevada para aquellas que no están en unión, y entre quienes tienen menor nivel educativo. Se presenta con mayor frecuencia en la región Pacífica y con menor en la Oriental; es muy alto para las mujeres desplazadas por la violencia.

Del total de mujeres embarazadas al momento de la Encuesta, 47% no ha recibido control prenatal, un 49% recibió atención prenatal de un médico y un 4% de enfermeras.

A los 16 años, en promedio, las mujeres víctimas del desplazamiento forzado y aquellas residentes en sectores marginales, ya han iniciado su vida sexual. Edad mucho más temprana que la registrada en la ENDS 2000 para el promedio de las mujeres del país.

Adolescentes y madres

[ Volver al Inicio ]

(Para esta investigación se consideran adolescentes las mujeres que tienen entre 13 y 19 años de edad).

Los resultados revelan la crítica situación de las adolescentes desplazadas y vecinas de sectores marginales. Tienen el índice más alto de embarazos del país, y serios problemas para enfrentar su vida sexual y reproductiva.

Según la Encuesta, el 30% de las adolescentes residente en zonas marginadas ya son madres  o están embarazadas de su primer hijo. La cifra prácticamente duplica los índices de embarazo adolescente registrados en Colombia durante la ENDS 2000. A los 19 años de edad, 2 de cada 3 adolescentes de zonas marginales ya son madre, o están embarazadas de su primer hijo


Así las cosas,  de cada 100 mujeres entrevistadas entre los 13 y 19 años de edad, 23 ya han sido madres y 7 están embarazadas.

Entre las adolescentes embarazadas el 56% no ha recibido escolaridad, el 30% ha podido acceder a algunos grados de primaria, y el 27.5% ha cursado algunos años de secundaria.

Planificación familiar y uso de métodos

[ Volver al Inicio ]

El 99.7% de las mujeres entre los 13 y 49 años de edad dijo conocer por lo menos un método anticonceptivo. Los métodos modernos más conocidos para todas las mujeres que viven en sectores marginales son: la píldora, el condón, la esterilización femenina, la inyección y el DIU.

Por su parte los menos conocidos son: la anticoncepción de emergencia, la esterilización masculina, el Norplant y los óvulos.

La píldora es el método moderno más utilizado por las mujeres solteras o unidas, pero con experiencia sexual activa. Le siguen en preferencia el condón y la inyección.

Con relación a los métodos tradicionales, el 87% de las mujeres conoce el ritmo, y un 83% el retiro. El 24% conoce métodos de planificación folclóricos.

El 77% de todas las mujeres ha usado alguna vez un método anticonceptivo moderno.

El 22% de las mujeres iniciaron el uso de métodos anticonceptivos antes de tener su primer hijo; y un 37% después del primer parto. Este registro que está 20 puntos por debajo del reportado en la ENDS 2000, demuestra que entre las mujeres desplazadas y de comunidades marginadas, no es frecuente el uso de anticonceptivos para espaciar los nacimientos.

Las mujeres desplazadas por causa del conflicto armado son las que en menor proporción planifican sin tener hijos, y las que en mayor proporción iniciaron el uso de métodos después del cuarto nacimiento.

El hecho de que una mujer conozca su periodo fértil es fundamental para el control de su fecundidad, así como de su actividad y cuidado sexual. Sin embargo, éste es un concepto difícil de enseñar, y de su aprendizaje depende el éxito del manejo del método conocido como “la abstinencia periódica”, y de otros métodos como la píldora, el condón, los óvulos vaginales y el retiro.

Sólo el 57% de las mujeres que utilizan la abstinencia periódica como método de planificación sabe cuál es el momento preciso (o los momentos) de riesgo durante el ciclo. Las demás ignoran o no tienen certeza del periodo fértil, es decir en cuyos días pueden, seguramente, quedar embarazadas si no utilizan otro tipo de protección anticonceptiva. Esto indica que cerca del 43% de las mujeres utilizan erradamente el método de la abstinencia periódica y están en grave riesgo de embarazo.

Es de resaltar que el 75% de las mujeres no sabe con exactitud lo que significa abstinencia periódica. Lo anterior deja ver deficiencias en la educación sexual.

Según la Encuesta, 30 de cada 100 mujeres entrevistadas entre 15 y 49 años actualmente unidas,  no usan ningún método de planificación de la fecundidad.

"La salud es un derecho"

[ Volver al Inicio ]

El 90% de las mujeres desplazadas que participaron en la Encuesta saben que la salud es un derecho fundamental. Sin embargo, las más jóvenes (menores de 20 años), sin escolaridad, y que no han trabajado, desconocen el tema de la seguridad social y de los derechos que tienen o tendrían como afiliadas.

Sólo el 31% de las mujeres entrevistadas conoce la Ley 100 de Seguridad Social. Aquellas que más saben del tema son las adolescentes, las mujeres con primaria, quienes residen en las regiones Central y Oriental, y las desplazadas por el conflicto armado.

El 62% de las mujeres entrevistadas están afiliadas al sistema de seguridad social en salud. (prácticamente 3 de cada 5 mujeres entre los 13 y 49 años de edad tienen servicio de salud obligatorio)

Las afiliadas

  • Aquellas que trabajan o tienen algún nivel de escolaridad
  • Mujeres residentes de las regiones Oriental y Bogotá
  • Las receptoras

No afiliadas

  • Las mujeres sin educación
  • Aquellas que viven en las regiones Pacífica y Atlántica
  • Quienes han sido víctimas de desplazamiento a causa del conflicto armado en Colombia

Por qué no se afilian?

  • Están esperando que les hagan la encuesta del Sisbén (25%)
  • No saben qué tramites deben adelantar (23%)
  • No salieron clasificadas para el régimen subsidiado (16%)

Están esperando los resultados de la encuesta del Sisbén (14%)

Prácticamente 1 de cada 5 mujeres entrevistadas no sabe qué derechos tiene como afiliada al sistema de salud. El desconocimiento es mayor entre las adolescentes y entre las mujeres que tienen menores niveles de educación.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta, las campañas educativas que involucran aspectos fundamentales de la salud sexual y reproductiva son mínimas; hay poca presencia institucional y una gran necesidad y demanda de la población femenina que reside en zonas marginales para que atiendan sus exigencias de sexual y reproductiva.

 

Enfermedades de transmisión sexual y SIDA

[ Volver al Inicio ]

El 97% de las mujeres entrevistadas ha escuchado alguna vez en su vida la palabra SIDA. Las adolescentes que tienen 13 y 14 años de edad, las mujeres solteras sin actividad sexual, aquellas que padecen desplazamiento por conflicto armado y quienes registran menores niveles educativos, especialmente en las regiones Pacífica y Atlántica, presentan menores niveles de conocimiento sobre el SIDA.

Evitar la enfermedad

El 19% de las mujeres entre los 13 y 49 años de edad no sabe cómo evitar el contagio del SIDA. Las que menos saben de protección son las adolescentes, las mujeres mayores de 40 años, las solteras con o sin relaciones sexuales, aquellas con menores niveles de educación, migrantes que huyen del conflicto armado, y quienes residen en las zonas Central y Pacífica.

1 de cada 3 mujeres siente que puede estar propensa a contraer el SIDA. Las que se sienten más amenazadas por el rigor del virus son las solteras sexualmente activas, las que tienen entre 30 y 34 años de edad, las que se han tenido que movilizar por razones diferentes al conflicto armado, y aquellas que viven en las regiones Pacífica y Bogotá. 1 de cada 2 mujeres no sabe a dónde acudir para practicarse la prueba del VIH.

Las ETS

Una de cada 5 mujeres entrevistadas desconoce completamente lo que es una Enfermedad de Transmisión Sexual. Las mujeres solteras, las adolescentes, y aquellas que residen en la zona Atlántica, son quienes en mayor proporción no saben de este tipo de afecciones.

Hay un nivel considerable de conocimiento de las ETS en las comunidades marginales, allí, el 79% de las mujeres sabe del tema, frente al 58% de conocimiento registrado en el país, según la ENDS 2000. Pese a que el conocimiento de las ETS es alto, un 28% de las mujeres entrevistadas no sabe identificar ningún síntoma. Un 14% reconoce un síntoma, un 37% identifica dos o más.

Citología vaginal

El cáncer de cuello uterino es uno de los más graves problemas de salud pública que atentan contra la vida de las mujeres. Un estudio realizado por la Secretaría de Salud de Bogotá lo señaló como la primera causa de muerte femenina. Hay que detectarlo a tiempo y para eso sólo opera el examen de citología vaginal.

Por eso, la cifra que revela esta investigación es alarmante. El 19% de las mujeres de zonas marginales no sabe qué es una citología, un 24% jamás se ha practicado el examen y un poco más del 10% ha dejado pasar más de 4 años desde la última citología.

No a la citología, las razones.

  • La consideran irrelevante, e innecesaria (32%)
  • Tienen miedo (25%)
  • No la han hecho por descuido (17%)
  • No tienen medios económicos (11%)
  • Les da vergüenza (8%)

Autoexamen de seno

[ Volver al Inicio ]

Una de cada 2 mujeres entre los 13 y 49 años de edad, víctimas de desplazamiento y habitante en condiciones marginales, desconoce completamente el autoexamen de seno.

El cáncer de mama es frecuente y su propagación ha ido en ascenso durante la última década. El desconocimiento de dicha práctica preventiva es más alto entre las mujeres sin escolaridad, aquellas de las regiones Oriental y Central, y entre las desplazadas por el conflicto armado.

Sólo el 26% de las mujeres entrevistadas se ha practicado alguna vez el autoexamen de seno.

Mujeres desplazadas, doblemente violentadas

[ Volver al Inicio ]

Para el caso de la población femenina desplazada y de las mujeres que viven en condiciones marginales, la Encuesta evidencia que son doblemente violentadas.

El 50% de las mujeres entrevistadas ha sido agredida físicamente. Es decir, 1 de cada 2 es golpeada por su cónyuge. Sin embargo, además de los golpes, son víctimas de otros tipos de violencia.

Entre las mujeres alguna vez embarazadas, el 20% ha sido objeto de violencia física durante el embarazo

Cerca del 80% de las mujeres padece situaciones extremas de control por parte de sus cónyuges. Normalmente, las acusan de infidelidad, las ignoran para sentir que ejercen sobre ellas algún tipo de castigo cuando han desobedecido una orden, y les limitan el contacto con los amigos y los familiares.

Violencia física por parte del esposo o compañero %

Alguna de las anteriores

52

Empuja y zarandea

44

Golpea con la mano

41

Pateado/arrastrado

18

Golpea con objeto duro

15

Amenaza con arma

14

Violado

14

Atacado con arma

8

Tratado de estrangularla

7

Muerde

5

Entre las mujeres que residen en sectores marginales,  1 de cada 5 ha sido víctima de violación sexual. El 24% de las mujeres ha sido violada. El 14% de los casos, el responsable del abuso es el esposo o compañero.

En su orden, después del cónyuge, el principal agresor sexual de las mujeres residentes en zonas marginadas, es: un desconocido, un amigo, el ex marido, un pariente del esposo y el padrastro.

Los niños y niñas maltratados.

El maltrato físico y verbal trae severas consecuencias en la vida de los menores. Un niño o una niña maltratados son, generalmente, padres que también maltratan a sus hijos/as, y cuyos hábitos de crianza suelen ser un círculo que se transmite de generación en generación.

En el 70% de los casos, la reprimenda verbal es el castigo más común que reciben los menores. Sin embargo,  57% de los hogares consideran que los golpes y el castigo físico son efectivos a la hora de educar a sus hijos.

[ Salud y Desplazamiento | Tabla de Contenidos ]

Nuevos documentos en RSS 0.91

Organización Panamericana de la Salud [Valid RSS] Contact us | PAHO Colombia | PAHO
This webpage is supported by the Panamerican Health Organization, however, the published contents are strict responsability and merit of its authors and do not necessarily represent the position or line of conduct of PAHO | Adm

The publication of this page it has been possible thanks to the financial support of the Canadian International Development Agency --CIDA-- and the State Department of the United States.

Contáctenos | OPS | PAHO
Esta página es mantenida por la Organización Panamericana de la Salud, sin embargo, los contenidos que sean publicados son estrictamente responsabilidad y mérito de sus autores y no representan necesariamente la posición o línea de conducta que sobre la materia tenga la OPS. | Adm

La publicación de esta página ha sido posible gracias al apoyo financiero de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional -- CIDA -- y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.