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2. Conflicto armado en Colombia y la Seguridad Alimentaria
2.1. Desplazamiento y el efecto a la Seguridad Alimentaria de la poblaciónAquí en la ciudad también tenemos miedo. Miedo de la gente que nos mira como si fuéramos ladrones. Miedo de los carros, del ruido, del Metro, del hambre de nuestros hijos, las enfermedades, la falta de techo y del desempleo; añoramos el calor del rancho, el aire limpio, la montaña…..nuestra tierra (Campesino desplazado del Aro-Ituango, 1997, Fuente: El desplazamiento por la violencia en Colombia, CISP-ACNUR-PASTORAL SOCIAL, Medellín, 1999) La situación de la Inseguridad Alimentaria en Colombia hoy se puede entender a partir de los procesos de desplazamiento por la violencia en el país. Diariamente, miles de personas de origen rural deambulan por las ciudades, con el peso de la incertidumbre de alimentarse y sobrevivir con su familia en el futuro inmediato. Una persona o familia obligada a desplazarse ha debido dejar su casa, su tierra, su base de producción, su empleo y cortar sus raíces sociales y comunitarias. Esta persona sufre profundamente una violación de sus derechos humanos: el derecho a la vida, la libre circulación, la vivienda digna, la educación, la salud, la propiedad privada así como el derecho a los alimentos adecuados. Como muestra la pequeña frase de entrada anteriormente, la situación de las personas desplazadas es extremamente compleja. Sus causas traumáticas implican estrategias específicas y a largo plazo, incluyendo acciones de emergencia para sobrevivir, actividades de restablecimiento para la reubicación así como acciones para retejer un techo social. La Seguridad Alimentaria es una de estas estrategias, ya de carácter multi-sectorial y compleja por sí misma. Según las informaciones actuales sobre el desplazamiento forzoso en Colombia por parte de CODHES [7] , el número acumulado de desplazados en el período 1999-2002 llegó a 1.984.723 personas, que se distribuyen de forma muy dispersa por el país. Esto exige un sistema de identificación de los desplazados y el análisis de su situación actual de vulnerabilidad. La Seguridad Alimentaria sufre una caída vertical en la población como consecuencia del desplazamiento forzado. Según un estudio efectuado por el PMA [8] , el consumo promedio de las personas desplazadas es de 1752 kcal diario, lo que significa un consumo menor que lo requerido como mínimo de 2100 kcal diario por persona. Pero el concepto de la Seguridad Alimentaria va más allá del consumo diario de una persona. Incluye tanto la dimensión de disponer de los alimentos necesarios en términos cuantitativos, como el acceso a los alimentos requeridos y su uso y utilización adecuada. El concepto de la Seguridad Alimentaria integra diferentes componentes, los cuales están inter-relacionados tal como se presentan en el gráfico siguiente. Graficó 1: Componentes del concepto de la Seguridad Alimentaria
Estas áreas surgen de la definición de la Seguridad Alimentaria, según lo firmado en las cumbres mundiales sobre Alimentación y Nutrición (1996, 2002):
2.2. La situación nutricional de las poblaciones desplazadasEn términos generales, existen pocas evaluaciones respecto a la situación nutricional de los desplazados, que se refleja en los índices de desnutrición crónica, aguda o global o en deficiencias de micro-nutrientes. Actualmente, las instituciones y organismos que tienen como grupo meta las poblaciones en situación de desplazamiento realizaron estudios en diferentes regiones del país [9] . Comparando la situación socio-económica, nutricional y de salud de los desplazados con las poblaciones residentes o receptoras, se llega a las siguientes conclusiones:
Generalmente, la Seguridad Alimentaria de una familia o población, se refleja en los indicadores antropométricos sobre el estado nutricional de una población (prevalencias de la desnutrición). Las instituciones que trabajan en el sector de la ayuda alimentaria o humanitaria (tal como el PMA) utilizan frecuentemente estos indicadores como criterios de selección o de monitoreo para focalizar sus operaciones en los más necesitados. Cabe tomar en cuenta las fuerzas y limitaciones de estos indicadores antropométricos.
La síntesis de los datos antropométricos existentes se resume en el cuadro siguiente: Sistematización de los datos antropométricos analizados por diferentes instituciones en la población desplazada de Colombia (niños menores de 5 años)
* cut-off: - 2 S.D. Z-Score NCHS ** IMC = Índice de Masa Corporal (peso en kg dividido por la talla en m2), indicador nutricional para los adultos, corte: 18.5 A pesar de que una comparación de los resultados es muy difícil por los diferentes tamaños de las muestras, ámbitos (rural – urbano –urbano-marginal) y criterios de la aplicación para calcular los indicadores antropométricos, se nota una tendencia de empeoramiento del estado nutricional en la población desplazada. 2.3 El rol de la ayuda alimentaria en el contexto de la inseguridad alimentaria de la población desplazadaEn primer lugar, la ayuda alimentaria brindada a una población vulnerable y/o desplazada por los diferentes organismos en el país resuelve a corto plazo una insuficiencia de alimentos. Pero no tiene por si sólo una salida sostenible hacia la seguridad alimentaria de una familia. En esta primera fase de emergencia, la ayuda alimentaria se justifica, sin duda, para superar el hambre inmediata de una población en una situación extrema. Los estudios destacaron las necesidades de los desplazados en el orden de la importancia declarada como sigue: 1. alimentación (78.5%), 2. trabajo 63.5%, 3. alojamiento (55%), 4. Atención de Salud (52%). Menos importancia se dio a la consecución de documentos o al transporte [10] . Pero la ayuda alimentaria es solamente una contribución muy específica. Para iniciar procesos transitorios, es indispensable combinar esta asistencia con intervenciones complementarias, tales como la generación de nuevas oportunidades de trabajo, el incremento del capital humano, el mejoramiento del entorno sanitario, social e institucional, la organización comunitaria, la asistencia psico-social, etc. En este sentido, la ayuda juega un papel importante en la economía familiar, siempre y cuando se inician actividades que tienen un fin más allá del consumo diario de alimentos. Instrumentos tales como las modalidades "Alimentos por Trabajo/capacitación" tienen un potencial para superar el estado de dependencia de la ayuda de emergencia hacia un restablecimiento integral y la seguridad alimentaria en diferentes aspectos, aunque los instrumentos también tienen sus limitaciones [11] . De esta manera, el proceso de vinculación con programas integrales, con otras instituciones y con diferentes sectores es sumamente importante y el efecto positivo hacia la seguridad alimentaria depende de la adecuación de lograr alianzas estratégicas en el contexto presentado. Consecuentemente, una institución de ayuda humanitaria tal como el PMA necesita vincularse con instituciones asociadas, que brindan el panorama necesario de intervenciones complementarias a esta situación. Pero el PMA necesitaría también la metodología para conocer el estado de vulnerabilidad de las familias y cómo identificar las intervenciones adaptadas y eficientes. Según la problemática identificada en una región geográfica, estas intervenciones pueden encontrarse en áreas muy diferentes; en algunos casos podría faltar más una infraestructura básica (vivienda, servicios sanitarios básicos etc.), mientras que en otros casos el asesoramiento técnico o la capacitación es más precaria. Cabe mencionar que la ayuda alimentaria tiene que incorporarse a estrategias integrales y a largo plazo, y debería involucrar a los mismos beneficiarios en el diseño de esta salidas. Generalmente, la ayuda alimentaria tiene su rol principal en la respuesta inmediata de una situación de emergencia y en la transferencia de un recurso económico a una población sin base para producir o comprar alimentos que está en proceso de reorientarse. Además, la alimentación sirve como medio de entrar en procesos de diálogo y organización comunitaria con una población traumatizada por la violencia, que perdió la vinculación y la confianza en las relaciones humanas e institucionales. 2.4. Retorno y reubicación: Percepciones y políticas nacionalesEn cuanto al retorno, los estudios actuales demuestran que sólo una pequeña parte declaró pensar en regresar a su sitio de origen. Más de dos tercios de la población desplazada jamás quiere retornar a causa del trauma que sufrieron por los ataques, amenazas o asesinatos de los familiares, frente a la violencia permanente en el campo y por la incertidumbre de la situación del conflicto armado. Una parte de los desplazados también perdió su tierra o fue forzada de vender sus terrenos y bienes a muy bajo preciso a los grupos armados. Sobre todo las mujeres, siendo la mayoría han perdido a su marido en el conflicto, y quieren reubicarse en el sitio de donde emigraron para buscar formas de sobrevivir y los servicios básicos para la familia, especialmente para sus hijos. Aunque existen algunos intentos de retornar a familias desplazadas al ámbito rural de origen - incentivados por instrumentos tales como Alimentos por Trabajo y la distribución de kids de seguridad alimentaria que constituyen de semillas y herramientas para reactivar la producción agro-pecuaria - en muchos casos el retorno no se ha experimentado de manera sostenible. No existen evaluaciones sobres los efectos de las modalidades de AxT o la utilidad de los kids en el campo. En algunos casos, retornaron a los hombres para trabajar como jornaleros rurales y regresaron cuando el trabajo terminó, mientras que sus familiares y niños se quedaron siempre en el sitio de migración anterior. La estrategia de retorno necesita más investigación en el futuro. Cabe mencionar que solamente un número relativamente pequeño de la población colombiana desplazada opta por el retorno y tiene los insumos suficientes para restablecerse. Hasta ahora, falta una política coherente del estado tanto para el retorno sostenible como para la reubicación de la gran masa de la población desplazada en el sector urbano-marginal que se encuentra mayormente descuidada en un marco jurídico sin respuesta. [7] Ver: Plan de Acción Humanitaria 2002-2003 para Colombia. Sistema de las Naciones Unidas – Grupo Temático de Desplazamiento, Octubre 2003 [8] Mónica Trujillo, Necesidades alimentarias de las familias en situación de desplazamiento, Bogotá, 1999 [9] Médicos sin Fronteras: Diagnóstico Nutricional de altos de Cazuca, Soacha, 2002; CICR – Monitoreo de la atención humanitaria de emergencia del CICR en Colombia, Bogotá, 2002; OIM – Diagnóstico sobre la población desplazada en seis departamentos de Colombia, Bogotá, 2001; S.E.I. / PMA – Encuesta para la población del medio atrato beneficiaria de alimentos por socorro. Informe Final, Bogotá, Agosto 2002; OPS/OMS: Situación nutricional de las poblaciones desplazadas en 6 ciudades de Colombia. Bogotá, 2003 [10] Seguridad Alimentaria para población desplazada. ICBF, Bogotá Septiembre 2002 [11] Ver Evaluaciones efectuadas del PMA por Theodor Rathgeber y Frieder Konold, 2002 |
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