Salud y Desplazamiento (English)

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Instrumentos y métodos rápidos hacia la Seguridad Alimentaria en la población desplazada de Colombia - PMA/GTZ - Mar 2003
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2. Conflicto armado en Colombia y la Seguridad Alimentaria

2.1. Desplazamiento y el efecto a la Seguridad Alimentaria de la población

Aquí en la ciudad también tenemos miedo. Miedo de la gente que nos mira como si fuéramos ladrones. Miedo de los carros, del ruido, del Metro, del hambre de nuestros hijos, las enfermedades, la falta de techo y del desempleo; añoramos el calor del rancho, el aire limpio, la montaña…..nuestra tierra

(Campesino desplazado del Aro-Ituango, 1997, Fuente: El desplazamiento por la violencia en Colombia, CISP-ACNUR-PASTORAL SOCIAL, Medellín, 1999)

La situación de la Inseguridad Alimentaria en Colombia hoy se puede entender a partir de los procesos de desplazamiento por la violencia en el país. Diariamente,  miles de personas de origen rural deambulan por las ciudades, con el peso de la incertidumbre de alimentarse y sobrevivir con su familia en el futuro inmediato.

Una persona o familia obligada a desplazarse ha debido dejar su casa, su tierra, su base de producción, su empleo y cortar sus raíces sociales y comunitarias. Esta persona sufre profundamente una violación de sus derechos humanos: el derecho a la vida, la libre circulación, la vivienda digna, la educación, la salud, la propiedad privada así como el derecho a los alimentos adecuados.

Como muestra la pequeña frase de entrada anteriormente, la situación de las personas desplazadas es extremamente compleja. Sus causas traumáticas implican estrategias específicas y a largo plazo, incluyendo acciones de emergencia para sobrevivir, actividades de restablecimiento para la reubicación así como acciones para retejer un techo social. La Seguridad Alimentaria es una de estas estrategias, ya de carácter multi-sectorial y compleja por sí misma.

Según las informaciones actuales sobre el desplazamiento forzoso en Colombia por parte de CODHES [7] ,  el número acumulado de desplazados en el período 1999-2002 llegó a 1.984.723 personas, que se distribuyen de forma muy dispersa por el país. Esto exige un sistema de identificación de los desplazados y el análisis de su situación actual de vulnerabilidad.

La Seguridad Alimentaria sufre una caída vertical en la población como consecuencia del desplazamiento forzado. Según un estudio efectuado por el PMA [8] , el consumo promedio de las personas desplazadas es de 1752 kcal diario, lo que significa un consumo menor que lo requerido como mínimo de 2100 kcal diario por persona. Pero el concepto de la Seguridad Alimentaria va más allá del consumo diario de una persona. Incluye tanto la dimensión de disponer de los alimentos necesarios en términos cuantitativos, como el acceso a los alimentos requeridos y su uso y utilización adecuada. El concepto de la Seguridad Alimentaria integra diferentes componentes, los cuales están inter-relacionados tal como se presentan en el gráfico siguiente.

Graficó 1:  Componentes del concepto de la Seguridad Alimentaria

Estas áreas surgen de la definición de la Seguridad Alimentaria, según lo firmado en las cumbres mundiales sobre Alimentación y Nutrición (1996, 2002):

  • Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas, en todo momento tienen acceso físico, social y económico a suficientes alimentos, en buenas condiciones, nutritivos, que satisfagan sus necesidades dietéticas y preferencias alimentarias, para una vida activa y saludable.

    El desplazamiento por la violencia afecta a la Seguridad Alimentaria de la población de manera siguiente:

    • La familia desplazada ha sufrido de las acciones de actores armados tales como amenazas, ataques, asesinatos o masacres. La familia ha sido despojada de sus tierras, o los grupos de conflicto les ha obligado a vender sus bienes a bajos precios. La consecuencia es la pérdida de su tierra para producir alimentos, de la base de abastecimiento y/o del mercado local para la comercialización. Esto afecta negativamente a la disponibilidad de alimentos del hogar.
    • La familia desplazada busca para alimentarse diariamente. Llegando a la ciudad y sin base productiva, la alimentación de esta familia depende de los ingresos diarios que una familia pueda generar en el mercado laboral (formal o informal) para comprar los alimentos, o se busca la ayuda externa. Los ingresos familiares determinan el acceso a los alimentos necesarios en el sector urbano y urbano-marginal mucho más que en el sector rural por falta de la auto-producción agro-pecuraria.  
    • En el ámbito rural, la problemática del acceso se presenta de manera diferente. Una de las tácticas de los actores armados es la de "sitiar" comunidades rurales, impidiendo la salida de los pobladores y bloqueando el acceso de alimentos, combustible, medicinas y todos los elementos básicos para la supervivencia de las familias resistentes, así como de las familias desplazadas que dependen de estos mercados para conseguir alimentos básicos.  
    • La mayoría de los desplazados tienen una procedencia rural, pero emigran a los alrededores de las grandes y medianas ciudades para buscar su vida, y se enfrentan con una población ya de estrato bajo, compitiendo con las pocas oportunidades de trabajo, de recursos y de servicios de base. En el caso extremo del desplazamiento, las ciudades o "poblaciones receptoras" cierran sus puertas y recursos (infraestructura, saneamiento o servicios), así dejan a los desplazados en medio de la gran masa de los desprotegidos o marginados sin respuesta institucional o humana.
    • La desvinculación con los servicios básicos y un saneamiento adecuado mínimo tanto a nivel comunitario como el nivel de los hogares, empeora el estado de salud y/o nutrición, afectando especialmente a aquellos grupos que tienen más necesidades, tal como las mujeres (gestantes y lactantes) y los niños pequeños. En esta situación, ni el uso adecuado de los alimentos disponibles ni la utilización de los mismos está asegurado por ningún lado.

2.2. La situación nutricional de las poblaciones desplazadas

En términos generales, existen pocas evaluaciones respecto a la situación nutricional de los desplazados, que se refleja en los índices de desnutrición crónica, aguda o global o en deficiencias de micro-nutrientes. Actualmente, las instituciones y organismos que tienen como grupo meta las poblaciones en situación de desplazamiento realizaron estudios en diferentes regiones del país [9] .

Comparando la situación socio-económica, nutricional y de salud de los desplazados con las poblaciones residentes o receptoras, se llega a las siguientes conclusiones:

  • Las personas o familias en situación de desplazamiento:
    • Muestran índices más altos de desnutrición crónica y aguda (MSF, 2002)
    • Viven en sectores urbano-marginales, pero más del  80% de los desplazados se dedicaba a actividades agrícolas (por su procedencia rural) antes del desplazamiento.
    • Son menos afiliados a un régimen sanitario o están completamente excluidos del sector salud. Además, tienen menos acceso a un tipo de seguro que los residentes, lo que les deja institucionalmente desamparados.
    • Tienen bajos ingresos y un acceso limitado al mercado de trabajo.
    • Sufren de una incertidumbre respecto a la reubicación o al retorno, aunque cabe mencionar que aproximadamente 2 tercios de los desplazados no piensan en el retorno por miedo, por amenazas o por un futuro incierto respecto al conflicto.
    • Sufren de traumas de violencia, de pérdida de familiares entre otros,  y necesitarían un acompañamiento psico-social para entrar en un proceso de recuperación.
    • Perdieron su base de existencia, ahorros, bienes físicos etc. Existe una alta descapitalización, un endeudamiento, la reducción del consumo de alimentos y el consumo de alimentos más económicos lo que constituye el mecanismo de supervivencia de una familia. En muchos casos, se rompieron sus relaciones familiares y sociales y/o con la comunidad, y cuentan con menos redes sociales de apoyo.
    • Sufren de una situación de exclusión social, son "pobres de segunda clase", obligados de desplazarse en muchos casos más de una vez, porque la familia o comunidad receptora no puede (o quiere) integrarles.

Generalmente, la Seguridad Alimentaria de una familia o población, se refleja en los indicadores antropométricos sobre el estado nutricional de una población (prevalencias de la desnutrición). Las instituciones que trabajan en el sector de la ayuda alimentaria o humanitaria (tal como el PMA) utilizan frecuentemente estos indicadores como criterios de selección o de monitoreo para focalizar sus operaciones en los más necesitados. Cabe tomar en cuenta las fuerzas y limitaciones de estos indicadores antropométricos.

  • Respecto a la antropometría, la Encuesta Nacional sobre la Demografía y Salud en Colombia (ver ENDS, 2000) muestra en promedio nacional una desnutrición crónica de 13.5% y una desnutrición aguda de 0.8%, lo que no se interpreta como situación crítica que justificaría intervenciones de ayuda alimentaria.
  • En este estudio no se ha distinguido entre la población desplazada y no desplazada, ni en la muestra ni en el análisis de la situación alimentaria-nutricional. Los estudios actuales muestran índices más altos respecto a la desnutrición crónica y aguda de la población desplazada.
  • El indicador "Desnutrición Crónica" se refiere a una situación socio-económica crítica o a un nivel de pobreza estructural en una población. Es un índice a largo plazo y no cambia en un corto lapso de tiempo (ni para aumentarse, y mucho memos para disminuirse). Por eso, este indicador ayuda en la identificación de una situación históricamente deficiente en todas las áreas de la seguridad alimentaria, pero no identifica un problema reciente de necesidades alimentarias, tal como se presenta en una familia desplazada que ha perdido su base de existencia de un día a otro.
  • El indicador "Desnutrición Aguda" se refiere más al consumo actual de una persona (i.e. niño) y puede servir como indicador de selección de familias en situación crítica de inseguridad alimentaria con niños/niñas desnutrido(a)s. Cabe mencionar que la toma de datos a nivel de la desnutrición aguda implica (éticamente) un acompañamiento adecuado posterior para la recuperación nutricional así como el seguimiento del mejoramiento del niño desnutrido para justificar el instrumento.
  • Ambos indicadores antropométricos requieren un manejo adecuado para tomar las medidas antropométricas con personal cualificado para el análisis y para la interpretación de los datos recolectados. La utilidad del indicador y la inversión de los recursos necesarios requieren una decisión a nivel de cada institución o programa en base a la relación costo-efecto del instrumento.

La síntesis de los datos antropométricos existentes se resume en el cuadro siguiente:

Sistematización de los datos antropométricos analizados por diferentes instituciones en la población desplazada de Colombia (niños menores de 5 años)

Institución

Lugar

Muestra
(niños y niñas)

Talla/Edad *
Desnutrición Crónica

Peso/Talla * Desnutrición Aguda

Peso/Edad * Desnutrición Global

IMC Desnutrición adultos **

ENDS 2000

Encuesta Nacional de Colombia

N= 10.907 hogares

N=11.585 individuales

N=4.561 niños medidos

(sin diferenciar entre desplazados y no desplazados)

13.5% (promedio nacional)

(Urbana: 10.8%

Rural: 19.4 %)

0.8% (promedio nacional)

(Urbano: 0.7%;

Rural: 1.0%)

6.7% (promedio nacional)

(Urbano: 5.7%,

Rural: 8.9%)

3.2% inferior de 18.5 pero 40.0% superior de 25,  lo que significa sobrepeso

MSF 2001

Soacha:

Altos de Cazuca

N=899

(457 niños; 442 niñas)

(649 residentes; 248 desplazados=27.6%)

25.5% (promedio de la muestra)

(23.1% residentes;

31.9% desplazados)

3.1% (promedio de la muestra)

(3.2 % residentes;

3.2% desplazados)

18.4% (promedio de la muestra)

(15.9% residentes;

25.0 % desplazados)

 

PMA Cartagena 2000

Cartagena:

Barrio Nelson Mandela

N=685

(343 niños; 342 niñas)

23.8% (de los beneficiarios de la OPSR)

(25.1% niños; 21.5% niñas)

5.3% (de los beneficiarios de la OPSR)

(5.8% niños; 4.9% niñas)

13.9% (de los beneficiarios de la OPSR)

(16.5% niños; 11.3% niñas)

 

ICBF 2002

Soacha: Barrios …

La Isla, el Arroyo, El Paraíso, Ciudadela Sucre, Los Robles, Altos de la Florida, Casa Loma

N=1538

Análisis propio en base a los datos brutos enviados por el ICBF, sin información sobre el sexo, los cortes para la desnutrición etc. – por verificar

35.17 % (de los beneficiarios del ICBF ¿?)

0.4% (de los beneficiarios del ICBF ¿? – por verificar))

13.78 % (de los beneficiarios del ICBF ¿?)

 

ICBF 2002

Ciudad Bolivar

Barrios …

Caracolí, Santo Domingo I y II; Santa Viviana, El Espino

N=129

35.0 % (de los beneficiarios del ICBF ¿?)

2.0 % (de los beneficiarios del ICBF ¿?)

15.0 % (de los beneficiarios del ICBF ¿?)

 

* cut-off:  - 2 S.D. Z-Score NCHS

** IMC = Índice de Masa Corporal (peso en kg dividido por la talla en m2), indicador nutricional para los adultos, corte: 18.5


A pesar de que una comparación de los resultados es muy difícil por los diferentes tamaños de las muestras, ámbitos (rural – urbano –urbano-marginal) y criterios de la aplicación para calcular los indicadores antropométricos, se nota una tendencia de empeoramiento del estado nutricional en la población desplazada.

2.3 El rol de la ayuda alimentaria en el contexto de la inseguridad alimentaria de la población desplazada

En primer lugar, la ayuda alimentaria brindada a una población vulnerable y/o desplazada por los diferentes organismos en el país resuelve a corto plazo una insuficiencia de alimentos. Pero no tiene por si sólo una salida sostenible hacia la seguridad alimentaria de una familia. En esta primera fase de emergencia, la ayuda alimentaria se justifica, sin duda, para superar el hambre inmediata de una población en una situación extrema.

Los estudios destacaron las necesidades de los desplazados en el orden de la importancia declarada como sigue: 1. alimentación (78.5%), 2. trabajo 63.5%, 3. alojamiento (55%), 4. Atención de Salud (52%). Menos importancia se dio a la consecución de documentos o al transporte [10] .

Pero la ayuda alimentaria es solamente una contribución muy específica. Para iniciar procesos transitorios, es indispensable combinar esta asistencia con intervenciones complementarias, tales como la generación de nuevas oportunidades de trabajo, el incremento del capital humano, el mejoramiento del entorno sanitario, social e institucional, la organización comunitaria, la asistencia psico-social, etc.

En este sentido, la ayuda juega un papel importante en la economía familiar, siempre y cuando se inician actividades que tienen un fin más allá del consumo diario de alimentos. Instrumentos tales como las modalidades "Alimentos por Trabajo/capacitación" tienen un potencial para superar el estado de dependencia de la ayuda de emergencia hacia un restablecimiento integral y la seguridad alimentaria en diferentes aspectos, aunque los instrumentos también tienen sus limitaciones [11] .

De esta manera, el proceso de vinculación con programas integrales, con otras instituciones y con diferentes sectores es sumamente importante y el efecto positivo hacia la seguridad alimentaria depende de la adecuación de lograr alianzas estratégicas en el contexto presentado.  Consecuentemente, una institución de ayuda humanitaria tal como el PMA necesita vincularse con instituciones asociadas, que brindan el panorama necesario de intervenciones complementarias a esta situación. Pero el PMA necesitaría también la metodología para conocer el estado de vulnerabilidad de las familias y cómo identificar las intervenciones adaptadas y eficientes.

Según la problemática identificada en una región geográfica, estas intervenciones pueden encontrarse en áreas muy diferentes; en algunos casos podría faltar más una infraestructura básica (vivienda, servicios sanitarios básicos etc.), mientras que en otros casos el asesoramiento técnico o la capacitación es más precaria. Cabe mencionar que la ayuda alimentaria tiene que incorporarse a estrategias integrales y a largo plazo, y debería involucrar a los mismos beneficiarios en el diseño de esta salidas.

Generalmente, la ayuda alimentaria tiene su rol principal en la respuesta inmediata de una situación de emergencia y en la transferencia de un recurso económico a una población sin base para producir o comprar alimentos que está en proceso de reorientarse. Además, la alimentación sirve como medio de entrar en procesos de diálogo y organización comunitaria con una población traumatizada por la violencia, que perdió la vinculación y la confianza en las relaciones humanas e institucionales.

2.4.  Retorno y reubicación: Percepciones y políticas nacionales

En cuanto al retorno, los estudios actuales demuestran que sólo una pequeña parte declaró pensar en regresar a su sitio de origen. Más de dos tercios de la población desplazada jamás quiere retornar a causa del trauma que sufrieron por los ataques, amenazas o asesinatos de los familiares, frente a la violencia permanente en el campo y por la incertidumbre de la situación del conflicto armado. Una parte de los desplazados también perdió su tierra o fue forzada de vender sus terrenos y bienes a muy bajo preciso a los grupos armados. Sobre todo las mujeres, siendo la mayoría han perdido a su marido en el conflicto, y quieren reubicarse en el sitio de donde emigraron para buscar formas de sobrevivir y los servicios básicos para la familia, especialmente para sus hijos.

Aunque existen algunos intentos de retornar a familias desplazadas al ámbito rural de origen - incentivados por instrumentos tales como Alimentos por Trabajo y la distribución de kids de seguridad alimentaria que constituyen de semillas y herramientas para reactivar la producción agro-pecuaria - en muchos casos el retorno no se ha experimentado de manera sostenible. No existen evaluaciones sobres los efectos de las  modalidades de AxT o la utilidad de los kids  en el campo. En algunos casos, retornaron a los hombres para trabajar como jornaleros rurales y regresaron cuando el trabajo terminó, mientras que sus familiares y niños se quedaron siempre en el sitio de migración anterior. La estrategia de retorno necesita más investigación en el futuro. Cabe mencionar que solamente un número relativamente pequeño de la población colombiana desplazada opta por el retorno y tiene los insumos suficientes para restablecerse.

Hasta ahora, falta una política coherente del estado tanto para el retorno sostenible como para la reubicación de la gran masa de la población desplazada en el sector urbano-marginal que se encuentra mayormente descuidada en un marco jurídico sin respuesta.


[7] Ver: Plan de Acción Humanitaria 2002-2003 para Colombia. Sistema de las Naciones Unidas – Grupo Temático de Desplazamiento,  Octubre 2003

[8] Mónica Trujillo, Necesidades alimentarias de las familias en situación de desplazamiento, Bogotá, 1999

[9] Médicos sin Fronteras: Diagnóstico Nutricional de altos de Cazuca, Soacha, 2002; CICR – Monitoreo de la atención humanitaria de emergencia del CICR en Colombia,  Bogotá, 2002; OIM – Diagnóstico sobre la población desplazada en seis departamentos de Colombia, Bogotá, 2001;  S.E.I. / PMA – Encuesta para la población del medio atrato beneficiaria de alimentos por socorro. Informe Final, Bogotá, Agosto 2002; OPS/OMS: Situación nutricional de las poblaciones desplazadas en 6 ciudades de Colombia. Bogotá, 2003

[10] Seguridad Alimentaria para población desplazada. ICBF, Bogotá Septiembre 2002

[11] Ver Evaluaciones efectuadas del PMA por Theodor Rathgeber y Frieder Konold, 2002

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