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Análisis de la Situación de Salud de la Población desplazada y de estrato 1 en Medellín, 2002. Organización Panamericana de la Sallud OPS/OMS / Facultad Nacional de Salud Pública / Facultad de Medicina / Universidad de Antioquia. Indice >> [ Anterior | Siguiente ]Cargar Capítulo completo en una sola página (200k) 5 Condiciones sanitarias y ambientales de las viviendas5.7 Funcionalidad familiar, ansiedad, depresión, consumo de sustancias psicoactivas y otros riesgos psicosociales en población mayor de 15 años
LISTA DE TABLAS
LISTA DE GRÁFICOS
5.7 Funcionalidad familiar, ansiedad, depresión, consumo de sustancias psicoactivas y otros riesgos psicosociales en población mayor de 15 añosLa submuestra de personas mayores de 15 años se distribuyó en los diferentes conglomerados de estudio como muestra la tabla 39, se evaluaron en el mes de Diciembre de 2002, un total de 192 personas mayores de 15 años, de los cuales el 64.1% (123) eran desplazados y el 35.9% (69) pertenecían a estrato 1. La distribución por sexo de la población mayor de 15 años estudiada fue de 26% (50) hombres y el 74% (142) de mujeres; este comportamiento se explica por que la gran mayoría de las personas asistentes a la cita psicosocial fueron mujeres ya que esta se hizo simultáneamente con la nutricional. El grupo de edad más representativo fue el de 25 a 44 años (44.8%), la edad promedio de la población estudiada fue de 33.7 años, mínima 15 y máxima 78, el 50% de los encuestados tenían 31 años o menos. No se encontraron diferencias por sexo y edad entre los dos tipos de población, lo que significa que estos grupos pueden ser comparables. Tabla 38.
Tabla 39. Número de encuesta psicosociales en población mayor de 15 años por asentamiento, sexo y grupo de edad, según tipo de población, Medellín, 2002
5.7.1 Funcionalidad familiar percibida por población mayor de 15 añosDentro de la encuesta piscosocial se evaluó la funcionalidad familiar como un importante factor protector de la situación de salud mental de la población, a través de la aplicación del APGAR familiar como se expuso antes en la metodología del estudio. Desde la perspectiva del encuestado como miembro de una familia se valora el funcionamiento familiar manifestando el grado de satisfacción en el cumplimiento de los parámetros básicos de la función de la familia, tales como la capacidad de adaptación de los miembros de la familia a los cambios, el grado y calidad de la participación dentro de la familia para la comunicación y toma de decisiones, el crecimiento de la familia valorado como el apoyo a las opciones y oportunidades de desarrollo de cada uno de los miembros, el afecto dentro de la familia entendida como la manera como responden los miembros a expresiones emocionales como amor, pena o rabia y por último los recursos que valora la manera cómo comparten los miembros de la familia el tiempo, el espacio y el dinero. De manera que a mayor grado de satisfacción en cada uno de estas funciones obtiene un mayor puntaje, pudiendo establecer si la familia es funcional, o tiene algún grado de disfuncionalidad moderada o severa. En la tabla 40 se puede observar que en la población estudiada el 42.2% de las familias son disfuncionales, siendo significativamente mayor la frecuencia entre las familias pertenecientes al grupo de estrato 1 con un 55.1%, estando con un grado de disfunción moderada el 34.8% y con disfunción severa el 20.3%. Entre las familias desplazadas hay una menor frecuencia de familias disfuncionales (35%), con menor severidad (sólo el 11.4% de estas). Esta situación podría estar explicando que a pesar de que estas dos poblaciones comparten condiciones de vida marginales, el deterioro de las funciones básicas de la familia en el estrato 1 estaría jugando un papel determinante, vulnerándola a mayores riesgos psicosociales. Tabla 40. Funcionalidad familiar percibida por población mayor de 15 años según tipo de población, Medellín, 2002
Esta alta frecuencia de familias disfuncionales coincide con las reportadas en estudios anteriores en poblaciones de estratos socioeconómicos bajos en nuestro medio, en Medellín se encontró que el 37.6% de las familias estudiadas eran disfuncionales (26.1% moderada y 11.5% severa) y en Itagüí una cifra similar 38% de disfuncionalidad (31% moderada y 7% severa)[94] [95]. 5.7.2 Ansiedad y depresión en población mayor de 15 años5.7.2.1 Prevalencia de ansiedadEn la tabla 41, no se encuentran diferencias estadísticamente significativas entre las dos poblaciones estudiadas (valor p > 0.05) en la valoración de los grados de ansiedad por el test de Zung. Se encuentra que el 65.6% de la población mayor de 15 años encuestada tiene algún grado de ansiedad. Es decir sólo cerca de la tercera parte de la población estudiada se encontró sin presencia de trastorno de ansiedad (34.4%). A pesar de que no se encontraron diferencias, se observa una frecuencia mayor grados más severos de ansiedad (agrupando niveles moderado y severo) entre la población de estrato 1 comparado con la frecuencia de estos niveles en la población desplazada, con el 34.9% y 30.9% respectivamente. Tabla 41. Grados de ansiedad en población mayor de 15 años según tipo de población, Medellín 2002 Al agrupar el grado de ansiedad moderada y severa como con algún grado importante de ansiedad y los de ningún grado de ansiedad y ansiedad mínima como sin algún grado de ésta y cruzarla con el sexo y los grupos de edad, se encuentra un riesgo mayor entre las mujeres, con una razón de 1.8 mujeres por 1 hombre para población total estudiada, esta diferencia es similar dentro de los dos tipos de población (valor p > 0.05). Gráfico 49.
Gráfico 49. Algún grado importante de ansiedad en población mayor de 15 años por sexo según tipo de población, Medellín, 2002 Los grupos de edad con mayor riesgo son en primer lugar los de 60 años y más con el 37.5%, seguido por el de 25 a 44 años con 36% y en tercer lugar el de 45 a 59 años con el 30% en el total de la población estudiada. Se observa que entre los dos tipos de población se encuentran diferencias estadísticamente significativas en los grupos de 16 a 17 años, 18 a 24 años y 60 y más años, mostrando un riesgo mayor la población perteneciente al estrato 1. Gráfico 50.
Gráfico 50. Algún grado importante de ansiedad en población mayor de 15 años por grupos de edad según tipo de población, Medellín, 2002 En el gráfico 51 se observa como se presentan niveles más altos de ansiedad en los dos grupos población entre los encuestados que perciben mayor disfuncionalidad en sus familias. Es así como, en el total de la población estudiada se encuentra dos veces el riesgo de tener algún grado importante de ansiedad (60.7%) entre las personas con familias severamente disfuncionales que entre los de familias moderadamente disfuncionales (28.,3%) o sin ningún grado de disfuncionalidad (27%). Insinuando que pertenecer a familias funcionales podrían reducir el riesgo de ansiedad.
Gráfico 51. Algún grado importante de ansiedad en población mayor de 15 años, según funcionalidad familiar y tipo de población, Medellín, 2002 Al comparar la prevalencia de ansiedad encontrada en el presente estudio (65.6% en total de la población estudiada) con las del último Estudio Nacional de Salud Mental (ENSM) [96] en el país se observa que tanto la población desplazada como de estrato 1 presentan un riesgo de 200 veces mayor de ansiedad que las cifras encontradas para la población general colombiana (0.3%). Con respecto al comportamiento por sexo en la ansiedad los hallazgos de este estudio no concuerdan con el ENSM, en el cual la es dos veces mayor en los hombres que en las mujeres (1.7% en hombres, 0.9% en mujeres ), a diferencia de los desplazados y de estrato 1 en el que esta relación es invertida, estando dos veces más afectas las mujeres que los hombres (37.2% mujeres y 18% hombres). Pero con respecto a la edad, se encuentra cierta similitud con el ENSM en el que señalan como con mayor prevalencia los mayores de 60 años. 5.7.2.2 Prevalencia de depresiónPor otra parte, al evaluar el grado de depresión según el test de Zung en la población mayor de 15 años, tampoco se encuentran diferencias estadísticamente significativas (p > 0.05) entre los dos tipos de población, no obstante, el 50% de la población total estudiada tiene algún grado de depresión. Se observan grados más importantes de depresión (moderada y severa) entre la población de estrato 1 (27.5%) que en población desplazada (15.5%). Tabla 42. Tabla 42. Grados de depresión en población mayor de 15 años según tipo de población, Medellín 2002 Entrando a caracterizar un poco mejor el trastorno de depresión, al agrupar el grado de depresión moderada y severa como con algún grado importante de depresión y los de ningún grado de depresión y depresión mínima como sin algún grado de depresión, se puede observar en el gráfico 52 como existe un riesgo mayor de depresión en mujeres que en hombres, tanto entre la población desplazada como la de estrato 1, de tal modo que para la población total estudiada se encuentra una razón por sexo de 4.2 mujeres a 1 hombre, observándose una diferencia mayor en el grupo de población desplazada, con una razón de 6.2 mujeres a 1 hombre, ilustrando una mayor situación de vulnerabilidad afectiva en este grupo de población; pues entre los de estrato 1 esta diferencia por sexo es menor (razón de 2.9 a 1). Las diferencias encontradas son estadísticamente significativas (valor p < 0.05).
Gráfico 52. Algún grado importante de depresión en población mayor de 15 años por sexo según tipo de población, Medellín, 2002 Llama la atención como los grupos de población más afectados por el trastorno de depresión son los extremos, en primer lugar los más viejos (60 y más años) con una frecuencia del 33% y en segundo lugar los más jóvenes (16 a 17 años) con un riesgo global de 27.8%. Las diferencias entre los dos grupos de población estudiados se encontró estadísticamente significativa en los grupos de menores de 24 años y en los mayores e iguales de 60 años, encontrando un riesgo mayor entre los pertenecientes al estrato 1. Gráfico 53.
Gráfico 53. Algún grado importante de depresión en población mayor de 15 años por grupos de edad según tipo de población, Medellín, 2002 Se observan en el gráfico 54 como en familias más disfuncionales hay mayor frecuencia de presentar grados importantes de depresión en la población mayor de 15 años encuestada, siendo 1.4 veces mayor este riesgo entre las familias con disfuncionalidad severa (42.3%) con respecto a las familias con disfuncionalidad moderada (30.2%), y 4.7 veces mayor de las personas con familias funcionales (9.0%). Las diferencias son mucho más acentuadas en el grupo de población estrato 1. Nuevamente, estos hallazgos se insinúan el posible efecto protector del riesgo de depresión el tener una familia que cumpliera sus funciones básicas descritas arriba.
Gráfico 54. Algún grado importante de depresión según funcionalidad familiar y tipo de población, Medellín, 2002 De igual forma que la ansiedad, los niveles de depresión de los desplazados y de estrato 1 estudiados (50%) son mucho mayores que los reportados por el ENSM, los cuales tienen un riesgo de depresión de 26 veces mayor que el reportado para la población general del país (1.9%). No obstante, si se contrastan estos hallazgos con otro estudio realizado en un asentamiento de desplazados en Cartagena, se observa una prevalencia bastante cercana, aquí el 60% de la población entrevistada presentó algún grado de depresión clínica o sospecha de esta patología[97] Al comparar las prevalencias específicas por sexo el comportamiento observado coincide con el presentado en el ENSM, en el cual la depresión es cuatro veces mayor en las mujeres que en los hombres, es así como en el país la prevalencia en mujeres es del 3% y en hombres 0.7% y las estudiadas entre los desplazados y de estrato 1 es en mujeres del 25% y en hombres 6%. Con respecto a la edad, se encuentra también una gran similitud con el ENSM en el que señalan como con mayores prevalencias de depresión entre los más jóvenes[98]. El mayor compromiso de depresión y ansiedad en las mujeres entre los jóvenes ya se había descrito en un estudio en nuestro medio, en el cual los resultados indican que son más afectadas por depresión las mujeres jóvenes y muestran también mas síntomas de ansiedad[99]. En otro estudio se expresa que las mujeres presentan con mayor frecuencia cambios en el estado de ánimo (sensación de abandono, cansancio, desánimo), problemas de pareja y con los hijos, ansiedad (temor a perder la vida, los hijos, la pareja, la seguridad)[100]. 5.7.3 Prácticas con respecto al consumo de cigarrillo y alcohol en población mayor de 15 años5.7.3.1 Consumo de cigarrilloLa frecuencia de consumo actual de cigarrillo es 2.6 veces mayor entre los hombres de estrato 1 (57.9%) que entre los hombres de desplazados (22.6%), estas diferencias son estadísticamente significativas (valor p < 0.05). Entre las mujeres además de tener una frecuencia menor que los hombres en el consumo, las diferencias no son especialmente importantes con 22% y 16.3% entre mujeres estrato 1 y desplazadas respectivamente. En la población total estudiada, un 31.9% de personas estrato 1 fuma y un 17.9% de personas de la población desplazada también lo hace. Este consumo mayor en estrato 1 podría deberse a su mayor permanencia en la ciudad, donde el hábito de consumo es mayor. Gráfico 55.
Gráfico 55. Práctica informada de consumo de cigarrillo en mayores de 15 años por sexo según tipo de población, Medellín, 2002 El grupo de edad en el que existe mayor frecuencia de consumo de cigarrillo en la población desplazada es el que se encuentra después de los 60 años (40%) mientras que en entre el estrato 1 es el de 25 a 44 años (37%). Especialmente importante en la población de estrato 1 es que el grupo de edad entre 15 a 17 años tenga una frecuencia de consumo del 33.3% lo cual no ocurre en la población desplazada donde el consumo en este grupo de edad es mucho mas bajo 8.3%. Igualmente mientras que el consumo en el grupo entre 25 a 44 años es de 37% en la población estrato 1, en la población desplazada es del 18.6%. Analizando mas detalladamente mientras que en la población estrato 1 los grupos etáreos de mayor consumo se encuentran las personas mas jóvenes, el rango entre 15 a 44 años, en la población desplazada los grupos de mayor consumo son los de 45 años en adelante. Gráfico 56.
Gráfico 56. Práctica informada de consumo de cigarrillo en mayores de 15 años por grupos de edad según tipo de población, Medellín, 2002 En la tabla 43 se observa un temprano inicio del consumo de cigarrillo en la población total, siendo en un 70,5% antes de cumplir 18 años de edad, no encontrando diferencias por tipo de población. Sin embargo se observa un bajo número de cigarrillos consumidos por día, el 77.3% del total de fumadores es de menos de 10 cigarrillos día, siendo similar en las dos poblaciones. Al cruzar la presencia de consumo de cigarrillo con la presencia de algún grado importante (moderado – severo) de ansiedad y de depresión, no se encontró asociación (valor p > 0.05). Por último al valorar la funcionalidad familiar entre los consumidores de cigarrillo se encontró que hay mayor frecuencia de disfuncionalidad (moderada y severa) entre los fumadores de estrato 1 que entre los fumadores desplazados, siendo del 55.1% y del 35% respectivamente. Estas diferencia son estadísticamente significativas (valor p < 0.05). Si se contrastan estos hallazgos con lo informado en el ENSM del país se observa que la prevalencia actual de consumo en el total de las poblaciones estudiadas (desplazada y estrato 1) es muy similar a la de la población general colombiana (22.2%). Al comparar las prevalencias específicas por sexo, se encuentra que la prevalencia de consumo en los hombres (desplazados y estrato 1) es dos veces las de las mujeres (36% y 18.3%), a diferencia de lo reportado en el país en el que prácticamente no hay diferencia por sexo (1.1 hombres fumadores por cada mujer fumadora). Igual que en el promedio nacional, se informa un inicio temprano del hábito de consumo en estas poblaciones.[101] Tabla 43. Edad de inicio de consumo, número de cigarrillos consumidos, ansiedad, depresión y funcionalidad familiar en fumadores informados en mayores de 15 años, según tipo de población, Medellín, 2002 5.7.3.2 Consumo de alcoholEl consumo de alcohol tiene porcentajes bastante altos, en el total de la población mayor de 15 años estudiada es entre los de estrato 1 del 63.6% y entre los desplazados del 44.7%. Se encuentra un mayor consumo los hombres especialmente en entre los del estrato 1 con un 78.9% y que en la femenina con un 44%, mientras que entre la población desplazada es en la masculina del 64.5% y en la femenina del 38%. Las diferencias no son estadísticamente significativas (valor p > 0.05). Gráfico 57.
Gráfico 57. Práctica informada de consumo de alcohol en mayores de 15 años por sexo según tipo de población, Medellín, 2002 Un hecho bien importante definido en el gráfico 58 es que dentro de la población de estrato 1 los grupos etáreos con mayor frecuencia de consumo son los mas jóvenes, los de 16 a 17 años con un 83.3% y los de 18 a 24 años con un 70%, mientras que en la población desplazada se encuentra una distribución más homogénea por grupos de edad aunque también se encuentra una frecuencia mayor de consumo en los más jóvenes, pero en menor proporción que en la otra población, siendo del 60% entre los menores de 18 años y del 44% en los de 18 a 24 años. Este comportamiento del consumo por edad es similar entre las dos poblaciones (valor p > 0.05). Gráfico 58. Práctica informada de consumo de alcohol en mayores de 15 años por grupos de edad según tipo de población, Medellín, 2002 En la tabla 44 se encuentra una temprana iniciación del consumo de alcohol en esta población estudiada, el 57% antes de los 18 años de edad. La frecuencia de consumo es baja, ya que el 83.9% lo hacen ocasionalmente (menos que semanal). No hay diferencias entre los dos grupos de población (valor p > 0.05). Al cruzar el consumo de alcohol con la presencia de algún grado importante de ansiedad no se observó asociación. Sin embargo si se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las dos poblaciones, al valorar la presencia de algún grado importante de depresión, encontrando un 27% de consumidores de alcohol con depresión entre el estrato 1 y sólo 8.9% de consumidores con depresión entre los desplazados (valor p < 0.05). Se encuentra además que el 62.1% de los consumidores de estrato 1 pertenecen a familias disfuncionales (moderada y severa) a diferencia de los consumidores desplazados que es de sólo el 30.4%, esta diferencia es estadísticamente significativa (valor p < 0.05).
Tabla 44. Edad de inicio, frecuencia de consumo, ansiedad, depresión y funcionalidad familiar en consumidores de alcohol informados en mayores de 15 años, según tipo de población, Medellín, 2002 De acuerdo con las prevalencias de consumo de alcohol en el país en el ENSM se encuentra que hay un gran consumo en la población colombiana, lo que concuerda con este estudio, sin presentar diferencias por sexo como se mencionó arriba con el cigarrillo. Sin embargo, en estas poblaciones (desplazada y estrato 1) el mayor consumo se encuentra entre los hombres, estos tienen un consumo 1.8 veces mayor que las mujeres. Aquí nuevamente el inicio temprano de consumo es similar al reportado para el promedio del país[102]. 5.7.3.3 Consumo de otras sustancias psicoactivasCon respecto a la práctica informada de consumo de otras sustancias psicoactivas como puede observarse en la tabla 45, se encuentra un mayor consumo de marihuana 7.3% en el total de la población estudiada, seguido por bazuco con el 2.1% y por perico del 1.6%. Sólo hay diferencia estadísticamente significativa entre las dos poblaciones en el consumo de perico (valor p < 0.05). Tabla 45. Práctica informada de consumo de sustancias psicoactivas en mayores de 15 años según tipo de población, Medellín, 2002 Se observa en el gráfico 59 una frecuencia de consumo de marihuana 2.1 veces mayor en los hombres que en las mujeres en el total de la población estudiada, con el 12.0% y 5.6% respectivamente. Dentro del grupo de los hombres se presenta un consumo diferencial por tipo de población, siendo 3.2 veces mayor en los del estrato 1 que en los desplazados, con 21.1% y 6.5% respectivamente, esta diferencia es estadísticamente significativa (valor p < 0.05).
Gráfico 59. Práctica informada de consumo de marihuana en mayores de 15 años por sexo, según tipo de población, Medellín, 2002 Con respecto a la edad, se presenta la mayor la frecuencia de consumo de marihuana en la población más joven, se observa en los dos tipos una disminución del consumo a medida que aumenta la edad. En el total de la población estudiada el consumo entre los menores de 18 años es del 11% y entre los de 18 a 24 años del 10.6%. En estos dos grupos de edad se encontró un consumo significativamente superior entre el estrato 1, siendo de cerca de dos veces mayor que en los jóvenes desplazados (valor p < 0.05).Gráfico 60. Al indagar la edad de inicio de consumo se encontró que el 66.6% de los consumidores de marihuana pertenecientes a la población total fue antes de los 18 años de edad, siendo la edad más temprana 12 años, el comportamiento por sexo mostró diferencias siendo antes de los 18 años del 80% entre los hombres y del 50% en las entre las mujeres. La totalidad de los consumidores con inicio temprano tienen actualmente menos de 24 años de edad. No se presentaron diferencias entre los desplazados y los de estrato 1.
Gráfico 60. Práctica informada de consumo de marihuana en mayores de 15 años por grupos de edad, según tipo de población, Medellín, 2002 Por otra parte, con respecto a la frecuencia de consumo de bazuco y de perico según sexo, se encontró que dos hombres eran consumidores de bazuco y dos de perico; y dos mujeres consumidoras de bazuco y una de perico. Por edad, de los cuatro consumidores de bazuco dos se encuentran entre los 25 y 44 años de edad, uno es menor de 18 años y uno de 45 a 59 años; y los tres consumidores de perico, dos son de 18 a 24 años y uno de 45 a 59 años. La edad de inicio de consumo de bazuco uno fueron tres de ellos entre los 18 y 24 años de edad y uno de ellos antes de cumplir 18 años de edad; y los consumidores de perico todos iniciaron siendo menores de edad. No se encontraron diferencias de estos comportamientos de consumo, entre las poblaciones desplazada y de estrato 1 encuestadas. Por último, queda decir que aunque se indagó por la práctica de consumo de otras sustancias psicoactivas como pegantes o inhalantes y otras no hubo respuestas de este tipo de consumos entre los encuestados. Llama la atención que a pesar de que posiblemente haya un menor reporte de estos hábitos de consumo por parte de los encuestados, por temor a sanciones sociales especialmente dentro de este tipo de asentamientos marginales, se observa un mayor consumo de marihuana y bazuco que el reportado para la población general en el ENSM (4.1% y 1.5% respectivamente). Las diferencias por sexo se dan tanto en este estudio como en el ENSM, teniendo una mayor prevalencia de consumo de marihuana y bazuco los hombres que las mujeres.[103] 5.7.4 Formas de corregir a los hijos expresadas por población mayor de 15 añosAl observar la tabla 46 se evidencia que la forma mas frecuente de corregir a los hijos en el total de la población encuestada (192) es charlando con un 75%, seguido de prohibirle cosas 71% . No se evidencian comportamientos significativamente diferentes entre una población y otra al respecto solo que en el caso de los desplazados es ligeramente mayor el porcentaje de personas que utilizan los golpes o el castigo físico como una forma de corregir a sus hijos 25.2% lo cual contrasta con la población estrato 1 que es de un 17.4%. Tabla 46. Formas de corregir a los hijos expresadas por población mayor de 15 años según tipo de población, Medellín, 2002 Al comparar estos resultados con el promedio del país se observa que según lo informado por los encuestados entre la población desplazada y estrato 1, hay una mayor frecuencia de prohibiciones a los hijos que la reportada por padres y madres colombianos (39.1% y 48.4% respectivamente). Sin embargo el castigo físico o golpes es mucho menor que la reportada por estos (42.1% en los padres y 47.2% en las madres). Aquí en este estudio la forma de castigo más usada es la reprimenda verbal (gritos o regaños) aunque con un porcentaje inferior, es también la más frecuentemente reportada forma de castigo entre los padres y madres (73.3% y 71.7% respectivamente)[104]. Este comportamiento concuerda con el informado en población marginada en el país, donde en el 70% de los casos, la reprimenda verbal es el castigo más común que reciben los menores.[105] Pero mirando el problema desde otra perspectiva, vale la pena resaltar como en la población estudiada (desplazada, estrato 1) en el caso de la necesidad de corregir a los hijos, se recurre en primera instancia a una forma no violenta "charlar" con él. 5.7.5 Antecedentes potencialmente traumáticos en la familia reportados por población mayor de 15 añosLa descripción de estos antecedentes se refiere a las situaciones que serían potencialmente traumáticas para las personas, al haber ocurrido a algún miembro de la familia en el último año, y que vulneran la salud mental de la familia en su totalidad. Como se observa en el gráfico 61 el principal antecedente traumático ocurrido en las familias de las personas encuestadas es la pérdida de empleo, siendo del 69.1% en población desplazada y 66.7% en la población el estrato 1, lo cual estaría de acuerdo con la situación general de la población colombiana y de la ciudad de Medellín. El desplazamiento forzoso es el suceso de segundo orden de importancia, el cual es lógicamente más frecuente entre los desplazados con un 50.4%, no obstante llama la atención que entre las familias pertenecientes al estrato 1 este evento las afectó en un 31.9%. Esta diferencia es estadísticamente significativa (valor p < 0.05). Las amenazas ocupan un tercer lugar, siendo más frecuentes entre los desplazados con un 43.1% y en estrato 31.9%. Son seguidas en el cuarto lugar por la presencia de enfermedad grave con igual frecuencia en las dos poblaciones (37%). El quinto lugar lo ocupa la muerte de algún miembro de la familia, situación más frecuente entre los de estrato 1 (55.1%) que entre los desplazados (30.1%), que de acuerdo con la situación del país y especialmente en el departamento de Antioquia, muchas de ellas corresponden a causas violentas. Llaman especialmente la atención la agresión física o trato violento fuera de la familia, se refiere a ser agredido algún miembro de ésta en la calle, evento particularmente más frecuente entre los desplazados, situación que puede estar indicando una mayor exposición a la inseguridad por falta de conocimiento del espacio de la ciudad, o estar explicada por expresiones de "rechazo" o marginalidad social de nuevos habitantes de la ciudad. Esta diferencia entre las poblaciones son estadísticamente significativas (valor p < 0.05). Los demás antecedentes de desintegración familiar como separación de la pareja, abandono de alguno de los padres, eventos de violencia intrafamiliar, son seguidos por otras situaciones de violencia cotidiana como accidentes graves, intento de suicidio, arresto y abuso sexual. Estos eventos potencialmente traumáticos no presentaron diferencias estadísticas y sus frecuencias, sin ser menos importantes varían entre el 25.5% y el 5.8%.
Gráfico 61. Tipo de antecedentes potencialmente traumáticos ocurridos en la familia en el último año, población mayor de 15 años según tipo de población, Medellín, 2002 Con el objeto de resaltar la importancia de eventos de tipo violento dentro de los antecedentes potencialmente traumáticos para la familia, se agruparon las situaciones de desplazamiento forzoso, amenazas, agresión física dentro y fuera de la familia, intento de suicidio, arresto y abuso sexual. Es importante resaltar que sólo el 32.5% de la población desplazada encuestada no tuvo ningún acontecimiento violento en sus familias y dentro de la población de estrato 1 sólo el 37.7%. Esto implica que un alto numero de personas encuestadas tuvo uno o mas sucesos violentos en su familia en el último año, 67.5% entre los desplazados y 62.3% entre los de estrato 1. Al asumir que el número de eventos a los que se expone la familia aumenta su gravedad y complejidad, se puede observar en el gráfico 62 que si bien la presencia uno o dos antecedentes no presenta diferencias entre los dos tipos de población estudiados, presentar simultáneamente 3 o más antecedentes violentos en la familia es significativamente más frecuente entre los desplazados que en los de estrato 1, con 19.5% y 13% respectivamente, poniéndolos en condiciones de mayor vulnerabilidad.
Gráfico 62. Antecedentes de tipo violento en la familia en el último año por frecuencia de ocurrencia , según tipo de población, Medellín, 2002 Al indagar el sexo del encuestado y cruzarlo con la presencia de al menos un antecedente de tipo violento en la familia, no se encuentran diferencias entre hombres y mujeres, y tampoco entre las dos poblaciones estudiadas. Gráfico 63.
Gráfico 63. Antecedentes de tipo violento ocurridos en la familia en el último año, según sexo y tipo de población, Medellín, 2002
Al cruzar la presencia de al menos un antecedente de tipo violento en la familia, según el grupo de edad del encuestado, se encontró una frecuencia mayor entre los menores de 18 años con 50% en la población total, seguida por los grupos de 25 a 44 años y 45 a 59 años con 36% cada uno. Esto muestra una mayor exposición entre los adolescentes y en la población adulta en edad económicamente productiva. Entre los dos tipos de población, se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de 18 a 24, 25 a 44, y de 60 y más años (valor p < 0.05). Gráfico 64.
Gráfico 64. Antecedentes de tipo violento ocurridos en la familia en el último año, según grupos de edad y tipo de población, Medellín, 2002 Si se comparan los anteriores hallazgos con los reportados para el país en el ENSM, se puede evidenciar que a pesar de la problemática de violencia en Colombia, existe una exposición mucho mayor a este tipo de antecedentes en estas poblaciones (desplazada y estrato 1) que en la población general. Por ejemplo, mientras en el último año 6 de cada 100 familias colombianas han tenido amenazas y 11 de cada 100 antioqueñas, en este estudio se encontró que 43 de 100 familias desplazadas y 32 de 100 familias de estrato 1 estudiadas las han sufrido. Y a pesar de que el antecedente de muerte en la familia no se aclara si fue de tipo violenta o no en este estudio, de todos modos la exposición debe ser menor, puesto que mientras cerca de 6 de cada 100 familias colombianas y 9 antioqueñas han estado expuestas a la muerte violenta de un familiar, en este estudio 30 de cada 100 familias desplazadas y 55 de cada 100 de estrato 1 lo han estado.[106] Otra investigación desarrollada en población desplazada reporta que el 30% llegó a identificar un evento traumático preciso, el cual se relacionaba en general con el hecho de haber sido testigo de las amenazas dirigidas contra su familia o uno de sus parientes o vecinos[107]. Si se compara con lo presentado en el presente estudio, se pensaría que existe una situación similar o aún más crítica, puesto que como se vio en el gráfico 46 sólo una de cada tres personas de las encuestadas manifestaron no haber tenido en el último año alguno de los eventos potencialmente traumáticos enunciados en su familia. La salud mental es especialmente vulnerable en la población desplazada, esto ha sido descrito en varios estudios, en uno de ellos se afirma que "los conflictos armados producen no sólo muertes, heridas y discapacidades físicas, sino también dejan huellas profundas en las vidas de las personas, las familias y la sociedad. Las guerras como eventos traumáticos inciden en la elevación de la morbilidad por trastornos psíquicos, en especial depresión, ansiedad, estrés agudo y estrés postraumático. También se ha demostrado el incremento de otros fenómenos como el consumo excesivo de alcohol y otras sustancias adictivas, así como conductas violentas en diferentes formas. Sin embargo muchos de los problemas emocionales y de conducta humana no pueden enmarcarse como trastornos o psicopatología diagnosticable, sino que deben entenderse como reacciones lógicas ante eventos de gran significación"[108]. Otro estudio señala en la misma perspectiva que "el malestar y las dificultades en áreas psicológicas y sociales en la población desplazada por la violencia en muchas ocasiones no están asociadas a la situación misma del desplazamiento, sino por las condiciones subsiguientes efecto del mismo en las que se encuentran, o están asociadas con la historia de vida. El proceso de elaboración del duelo y adaptación a la situación del desplazamiento forzado se hace más complejo debido a múltiples factores que confluye simultáneamente alrededor del individuo, familia y grupo social. No es solo la condición de desplazado en sí misma la que debe afrontarse sino además el rechazo por la población receptora, debilidad en la presencia del estado, ausencia de redes sociales de apoyo, bajo nivel socioeconómico, hogar con excesivo número de personas y predominio de creencias en lo inevitable de la fatalidad".[109] |
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