Salud y Desplazamiento (English)

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Diagnóstico de Población Desplazada y Comunidades de Recepción en Seis Departamentos de Colombia. OIM.

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VII. Condiciones de Empleo y Situación Económica

La economía de Colombia sufrió en 1999 su peor recesión en cincuenta años y se encuentra en proceso de recuperación.   El desempleo es aún alto y la inversión del sector privado ha disminuido, como producto de la exacerbación del conflicto en un momento en que muchas de las exportaciones tradicionales de Colombia se enfrentan a condiciones de mercado declinantes.

Al ubicarse en este contexto, los adultos desplazados internos se unen a los desempleados con un conjunto de desventajas agregadas.   Como se describe con más detalle a continuación, la PDI sufren mayores niveles de analfabetismo que sus vecinos, y cuentan con niveles significativamente más bajos de capacitación vocacional o técnica.

De acuerdo con la encuesta a hogares, 31% de los hombres jefes de hogar y 48% de las mujeres no trabaja en forma remunerada, en comparación con los porcentajes de 25% y 22% respectivamente entre el grupo de control de los Pobres Residentes. (Tabla 13)   De estos jefes de hogar actualmente desempleados, alrededor de un 87% de los hombres y un 80% de las mujeres busca activamente trabajo, con lo que se muestra una tasa de desempleo del 27% para hombres y del 39% para las mujeres jefes de hogar. [17] (Tabla 14)

Entre los seis departamentos, Putumayo muestra el porcentaje más alto de jefes de hogar sin actividad remunerada, con un 60%, así como la más alta tasa de desempleo para mujeres jefes de hogar.   Más aún, la brecha entre la jefes de hogar desplazados sin empleo remunerado y jefes de hogar en la población receptora en la misma situación es más amplia en Putumayo que en ningún otro lugar, con una diferencia de 31 puntos para los hombres y de 50 puntos para las mujeres.

Los hombres jefes de hogar que actualmente tienen trabajo están empleados generalmente en las áreas de agricultura, construcción, ventas, fabricación de calzado, seguridad, como conductores y otros.   Las mujeres trabajadoras (remuneradas) jefes de hogar tienden a emplearse para trabajos domésticos, ventas y costura/confección.

Tomando en cuenta a todos los miembros de la familia que realizan un trabajo remunerado, casi un tercio trabaja en la calle o puerta a puerta (28%), en una o varias casas – diferentes a la propia (28%) en un local establecido (15%) en casa (12%) en una finca o terreno (10%) en un sitio de construcción (5%) u otros (2%). (Tabla 15)

Al pedirles que explicaran las circunstancias que los forzaron a dejar su último lugar de trabajo, casi tres cuartos de los jefes de hogar indicaron que las fumigaciones (8%), el combate armado (29%) o el temor a la violencia (37%) fue la variable determinante del retiro del último empleo (Tabla 16).   Al preguntarles por qué no encontraban trabajo, la razón más frecuentemente citada fue No hay trabajo (27%), seguida de Falta de capacitación (24%) Falta de palancas (21%) Origen rural (15%) Discriminación (6%) Bajos salarios (5%) y Ser de otra ciudad (2%). (Tabla 17)

Durante el último año, un porcentaje mínimo (11%) de los hogares entrevistados había obtenido créditos durante los últimos 12 meses, en primer lugar de amigos, miembros de la familia y tiendas.   Únicamente un 2% de estas personas indicó haber recibido un préstamo de un banco.   Las razones de solicitar el crédito obtenido son principalmente razones médicas y de vivienda. (Tabla 18)

En los hogares en que se reportó algún ingreso, el ingreso promedio mensual es de 217,711 Pesos Colombianos (US$ 1 = 2,245), cifra que se encuentra muy por debajo de la línea de la pobreza, estimada en 327,500 Pesos Colombianos. Una vez más, Putumayo resalta como el departamento con menores ingresos promedio, con 173,290 Pesos Colombianos y con una mayor disparidad entre las PDI y los Pobres Residentes – un hogar PDI promedio gana 67 centavos por cada dólar que gana un residente.   El departamento de Nariño muestra los ingresos mensuales más altos. [18] (Tabla 19)

Gráfica 5: Ingresos comparativos y brecha de pobreza

El Indice de Necesidades Básicas Insatisfechas se aplica como indicador secundario de pobreza, todas las familias en la encuesta tienen cuando menos una NBI (lo cual se clasifica como pobreza) y la mitad de las familias tienen tres o más (lo que se clasifica como pobreza extrema).   Bajo este indicador, Caquetá es el más débil de los seis departamentos, con un 85% de los hogares sufriendo de pobreza extrema o indigencia [19]. Un 81% de los hogares en Putumayo están clasificados ya sea como extremadamente pobres o indigentes, lo cual también se encuentra por encima de la muestra nacional. Aún cuando se registra que el 100% de la población tiene cuando menos una necesidad básica insatisfecha, Nariño se muestra nuevamente un tanto mejor, con un 31% viviendo en condiciones de pobreza extrema, un 27% en condiciones de indigencia y un 42% en condiciones de pobreza.   (Tabla 21)

Gráfica 6: Porcentaje de hogares que se enfrentan a Necesidades Básicas Insatisfechas
[20] (por indicador)

Vivienda inapropiada  

Servicios Inapropiados Hacinamiento Critico



Inasistencia Escolar   Dependencia Economica

VIII. Condiciones y Servicios de Salud

En esta encuesta, las familias de desplazados mencionaron como su principal prioridad general el área de salud.   En particular, las familias clasificaron sus intereses en el siguiente orden:   mayor rapidez en las citas y menores costos en las medicinas, mejor calidad de servicios, menor costo de las consultas, afiliación a un plan médico subsidiado, centros de atención más cercanos y programas de nutrición. (Ver Sección X en Prioridades)   Esta sección intenta resumir los datos obtenidos acerca de las condiciones sanitarias, las afiliaciones médicas y los costos para la PDI, así como las prácticas normalmente seguidas por las familias de desplazados al sufrir alguna enfermedad.

Un cuarto de los hogares entrevistados cuenta con inodoro conectado al sistema público de alcantarillado, en otro 24% está conectado a una pozo séptico.   Un 11% del grupo tiene letrinas y 14% tiene un inodoro no conectado, así que 30% no cuenta con ninguna unidad sanitaria (1% no respondió a la pregunta, Ver Tabla 23). Según estadísticas oficiales respecto al país, 70% de los hogares cuenta con un inodoro conectado al sistema público de alcantarillado, 12% utiliza fosa séptica, 8% utiliza inodoro no conectado o letrina, lo que significa que únicamente un 10% no tiene ningún tipo de unidad sanitaria . [21]

Al preguntarles de dónde proviene el agua que utilizan para beber, un 72% reporta tener acceso a un acueducto público o comunitario y el 28% restante consume agua de una pila pública, un pozo, un receptor de agua de lluvia, un río u otras fuentes. (Tabla 24)   Entre los hogares colombianos entrevistados en la encuesta de DANE sobre calidad de vida, el 85% de todos los colombianos tiene acceso a un acueducto público o comunitario. [22]   De estos hogares, casi un 80% bebe esta agua en su estado natural --i.e. el agua se consume sin echarle cloro, filtrarla o hervirla.

Cerca del 80% de los hogares reportó a alguien enfermo en los últimos tres meses; siendo la frecuencia más alta en Bucaramanga, que es también la ciudad de menor cobertura de servicios públicos de acueducto y en donde el mayor porcentaje de hogares no tiene acceso a una unidad sanitaria (Tabla 30)

Un 53% de estos hogares buscó atención profesional para cuando menos un caso de enfermedad.   El 47% restante ya sea no buscó asistencia o fue a una farmacia, curandero o miembro de la familia (Tabla 27).   La mayoría (61%) de los que no buscaron asistencia profesional indicaron como razón para ello restricciones financieras; 32% explicó que la condición médica era leve y 7% indicó otras razones   (Tabla 28)

Gráfica 7: Razones para no buscar atención profesional

Más de la mitad de los hogares entrevistados, se encuentran afiliados a un plan médico de seguro, a través del sistema subsidiado de gobierno SISBEN (48%) o con planes de salud públicos/privados (14%).   Los hogares que no están afiliados a ningún plan médico representan el 38% restante (Tabla 29).   En las estadísticas nacionales, una proporción mayor está afiliada a planes médicos contribuyentes (38%) y una proporción menor está cubierta por el SISBEN (19%), por lo que el porcentaje de familias sin cobertura médica no difiere sustancialmente. [23]

Uno de los resultados más alarmantes de la encuesta es el alto número de hogares que reportan pérdida de peso en los niños del hogar.   Aproximadamente un 41% de los hogares con niños menores de 12 años reportó pérdida de peso en los últimos seis meses.   La menor frecuencia se obtuvo en Caquetá (25%) y la frecuencia más alta en Putumayo (53%).   Un resultado adicional consistente es que en promedio únicamente el 9% de los niños en estos hogares recibió algún suplemento nutricional durante el mismo período, según los entrevistados. (Tabla 30)

IX.   Educación y Desplazamiento

Como es el caso con otros grupos vulnerables, incluyendo a las minorías étnicas y a las mujeres, el conflicto afecta a los niños con especial brutalidad.   Se estima que 17 millones de los 40 millones de habitantes de Colombia son menores de 18 años.   De ellos, seis millones y medio viven en condiciones de pobreza y 1.1 millones viven en extrema pobreza.   Cada día, en Colombia mueren 12 niños, de los cuales 5 son asesinados.   Se estima que 700,000 niños han sido movilizados y desplazados por la violencia rural en el conflicto de este país.   Entre 6 y 8 mil jóvenes están vinculados en grupos armados y muchos más en el tráfico de drogas. [24]

En el contexto de la educación formal, los niños de las familias de desplazados muestran mayores índices de ausentismo escolar que los promedios nacionales.   El último informe de Francis Deng señala el alto grado de absentismo escolar y ofrece algunas posibles explicaciones, incluyendo la falta de fondos (aunque sea poco lo que hay que pagar) requeridos para libros y uniformes, adicionalmente a la necesidad sentida en estas familias de maximizar los ingresos familiares a través del trabajo infantil y a la discriminación en contra de niños de familias desplazadas en la escuela. [25]

Los resultados de esta encuesta muestran un índice de asistencia del 74% para niños de entre 7-11 años y un 48% de asistencia para adolescentes de entre 12-17 años.   El índice de asistencia para niños en edad de asistir a la escuela primaria es 9 puntos más bajo que el promedio nacional, mientras el índice de asistencia para la escuela secundaria es 14 puntos más bajo que el índice de asistencia nacional. [26] (Tablas 32 y 33)

Más de la mitad de las familias dan como razón para que sus niños no asistan a la escuela el alto costo de la educación (54%), seguido de la necesidad de que estos niños se empleen en un trabajo remunerado (23%) o tomen responsabilidades de cuidado infantil (9%), falta de interés (6%) y otros (8%).   Únicamente el 3% indica no tener acceso a la educación debido a espacios o cupos limitados. (Tabla 34)

La mayoría de infantes menores a cinco años permanecen en el hogar acompañados (58%).   Un 15% asiste a hogares de cuidado infantil, pertenecientes al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, 11% permanece al cuidado de parientes de 12 años o más y un 2% con parientes menores de 12 años.   Un 1% de los hogares deja a sus infantes solos en casa y los hogares restantes informaron que sus infantes asisten otras guarderías, escuelas, o permanecen con vecinos.   Menos de la mitad de las familias entrevistadas manifestó saber/comprender los derechos de los niños.

Entre los adultos, únicamente un 37% se graduó de la escuela primaria, comparado con un 43% entre los Pobres Residentes.   En este segundo grupo, un 9% tiene una educación secundaria completa, mientras únicamente un 5% de la PDI reportó lo mismo. (Tabla 37).   Los índices de analfabetismo para personas de 12 años o más alcanzan en promedio un 18% para la PDI y un 15% para los Pobres Residentes. (Tabla 38)

Un número alarmantemente bajo de mujeres y hombres ha participado en la capacitación vocacional o técnica; únicamente un 5% de los hombres y un 3% de las mujeres reportó haber seguido algún entrenamiento previo, principalmente en las áreas de Costura, Belleza, Mecánica y Construcción.   Según los entrevistados, aproximadamente el 43% de las mujeres mayores de 12 años y 33% de los hombres estarían interesados en obtener capacitación en el futuro, por lo general en los campos antes mencionados, aunque cocina y trabajo social también se mencionaron frecuentemente como nuevas áreas de interés. (Tabla 39)


[17] Página web DANE (2001).

[19] Indigencia es la clasificación que se refiere a hogares con dos necesidades básicas insatisfechas.

[20] Las cifras nacionales utilizadas en esta sección de: “Situación de Salud en Colombia: Indicadores Básicos 2000” Ministerio de Salud/Organización Panamericana de Salud/Organización Mundial de Salud. El documento cita como fuentes: 1985-1993, DANE, censos. 1997, cálculos DIOGS, Dane/EH/93/97

[21] Página Web DANE (2001)

[22] Idem.

[23] Idem.

[24] Johnson (2000) Pág. 1-2

[25] Deng (2000)

[26] Las cifras utilizadas para asistencia escolar en primaria y secundaria provienen del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) “Educación: Indice del Desarrollo Humano.”   Internet: www.pnud.org.co .   Como fuentes el documento cita: Estimaciones de la UDS y Misión Social con base en ajustes a los censos de 1985-1993 y Encuestas de Hogares y Calidad de Vida de 1997 (Boletín No. 19 del Departamento Nacional de Planeación).

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