La reforma del sistema de salud en Colombia, que se plasmó en la
Ley 100 de 1993, sigue los principios básicos impuestos en toda el
área latinoamericana por las instituciones financieras internacionales:
universalidad, equidad, solidaridad, efectividad, eficiencia, calidad
y sostenibilidad. Las reformas, guiadas por el Banco Mundial y el
Banco Interamericano de Desarrollo, se basan en criterios de racionalidad
financiera y se apoyan en los procesos de "modernización" del Estado,
que implican una descarga de sus funciones y una reducción del peso
de las instituciones. El informe desglosa lo que significa y cómo
se ha plasmado cada uno de estos principios en su aplicación al sistema
de salud en Colombia.
Este trabajo se planteó, inicialmente, como un estudio sobre el
acceso a medicamentos en Colombia. Luego surgió la cuestión de que
los medicamentos eran el último eslabón de una cadena no siempre terminada:
la carrera de obstáculos que supone para mucha gente el poder acceder
a los servicios de salud pues, como en los trabajos de Hércules, hay
que llegar, esperar, mostrar el carné o el certificado de indigencia
-o nada si eres un "vinculado"-, tener el dinero necesario, acceder
al diagnóstico y a la fórmula, esperar que el medicamento esté disponible
o incluso, para el enfermo, tener la suerte de que un acompañante
vaya en su lugar a la farmacia a aprovisionarse de gasas, jeringuillas
y demás.
Sin afirmar que la atención a las personas afiliadas al régimen
contributivo sea de calidad, este documento se centra en los colectivos
más olvidados por este sistema de salud: afiliados al régimen subsidiado,
"desvinculados", desplazados, enfermos mentales o personas viviendo
con el VIH.
La metodología de elaboración del informe incluyó conversaciones
y entrevistas con distintas autoridades en materia de salud (en el
Ministerio, departamentos y alcaldías), historias de vida obtenidas
mediante el acompañamiento de los equipos de MSF-E a enfermos en distintas
derivaciones, bibliografía, participación en el Foro de Acceso a Medicamentos
Esenciales, entrevistas a representantes de hospitales, EPS, ARS...
MSF-E ejecuta en Colombia proyectos con población excluida en cinturones
urbanos (Altos de Cazuca, en Soacha y Nueva Colombia, en Florencia)
y con población rural a la que no llega el sistema de salud en Caquetá
y Putumayo, además de proyectos de emergencia como la intervención
para atajar una epidemia de malaria en la costa pacífica (Nariño)
o apoyos puntuales a municipios que solicitan ayuda para atender a
población desplazada. En la práctica, estas actuaciones son de sustitución,
ya que las instituciones a las que competen estas actividades no las
realizan por falta de personal y recursos, problemas de accesibilidad,
dejación o miedo, y por ello suponen una restitución del derecho a
la salud para los ciudadanos.