Salud y Desplazamiento (English)

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FIEBRE AMARILLA

Introduccion

En Colombia la Fiebre Amarilla es una enfermedad de interés en salud pública considerando su gran poder epidémico, su alta letalidad y la posibilidad de ser evitable mediante medidas preventivas y acciones regulares de vigilancia y control. En los últimos años se han presentado esporádicamente casos de la forma selvática de la fiebre amarilla en varios departamentos y existe en algunas regiones un alto riesgo de urbanización de la enfermedad, considerando la gran dispersión de la infestación por Aedes aegypti en el país.

La Fiebre Amarilla es una enfermedad viral infecciosa aguda. Su manifestación puede variar desde formas leves con síntomas y signos inespecíficos, hasta formas severas. El cuadro clínico se caracteriza por tres períodos: el primero, con inicio súbito y síntomas generales como fiebre, escalofríos, disociación pulso-temperatura, cefalea, dorsalgias, mialgias generalizadas, postración, nausea y vómito. El período de remisión se caracteriza por reducción de la temperatura y disminución de los síntomas provocando una sensación de mejoría en los pacientes, su duración varía entre horas y máximo dos días. El último período se reconoce como el de intoxicación, se caracteriza por el predominio de síntomas de insuficiencia hepato-renal, representados por ictericia, hematemesis, melenas u otras manifestaciones hemorrágicas, anuria, oliguria, albuminuria y postración intensa. Se debe tener presente que entre el 20 y el 50% de los pacientes ictéricos mueren.

Se reconocen dos ciclos de la Fiebre Amarilla, uno urbano y otro selvático, los últimos casos de Fiebre Amarilla urbana en América Latina se reportaron en Trinidad en 1952. La Fiebre Amarilla selvática se ha relacionado con el asentamiento transitorio de población no vacunada en área selvática producto del desarrollo de actividades agropecuarias y de explotación de recursos naturales, además este ciclo se ha relacionado con el aumento de la densidad vectorial en período de lluvias.

En Colombia los cultivos ilícitos y los desplazamientos producto del conflicto armado, se constituyen en factores importantes para el análisis. Por las características de la transmisión este ciclo afecta con mayor frecuencia a población masculina entre 16 y 35 años.

Factores De Riesgo

  • Ingresar a cualquier región enzoótica sin haber sido inmunizado previamente. Quienes trabajan en labores de tala de bosques tienen mayor riesgo, debido a que el corte de los árboles hace que los mosquitos bajen al nivel del suelo.
  • La enfermedad suele ocurrir con mayor frecuencia al final de la época de lluvias cuando la densidad de los vectores es alta y la gente está cortando los bosques para preparar las tierras para la siembra o la ganadería. Esto explica por qué la mayoría de los casos son adultos jóvenes con edad comprendida entre 15 y 40 años y por qué los hombres son afectados cuatro veces más que las mujeres,
  • Los factores que actualmente condicionan la urbanización de la fiebre amarilla, se relacionan con la expansión geográfica y el alto grado de infestación de las zonas urbanas por Aedes aegypti. Un individuo que sale de la selva con viremia puede ser picado por el vector urbano e iniciar la cadena de transmisión al hombre. aegypti - hombre.
  • Las migraciones de la población inducidas por los conflictos socio-políticos y económicos que afectan al país, determinan la aparición de asentamientos transitorios de poblaciones no vacunadas en áreas selváticas.
  • Encuestas de cobertura vacunal en diferentes ciudades de alto riesgo han encontrado niveles bajos de inmunización.

El agente etiológico implicado es un arbovirus, del genero Flavivirus y la familia Flaviviridae. El principal vector en la transmisión urbana lo constituye en Aedes aegypti y en la selvática especies silvestres de los géneros Haemagogus y Sabethes (los más importantes en América Latina). El Aedes albopictos se constituye en un vector útil tanto para ciclos selváticos como urbanos.

El período de incubación varia de 3 a 6 días después de la picadura de un mosquito infectado, la sangre del enfermo es infectante para el mosquito desde dos días antes de la aparición de los síntomas hasta tres días después del inicio de los mismos. El período de incubación extrínseco del Aedes dura de 9 a 12 días, una vez infectado permanece así toda su vida, el potencial de infección transovárica en el Aedes facilita la transmisión en zonas urbanas.

La enfermedad confiere inmunidad por largos períodos y la inmunidad pasiva transitoria conferida por la madre inmune al recién nacido se prolonga por seis meses.

En Colombia la Fiebre amarilla tiene un comportamiento endemo-epidémico. El último brote de importancia se presentó en 1987 con la ocurrencia de 18 casos. Las regiones más afectadas están ubicadas en el piedemonte de las cordilleras oriental y central, afectando las áreas de la Sierra nevada de Santa Marta, Magdalena medio, región del Catatumbo, Santanderes, Antioquia, Boyacá, la Orinoquía y la Amazonía.

La Fiebre Amarilla es una de las enfermedades de notificación internacional de acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional. En esta clase de enfermedades es obligatoria la información inmediata e individual de casos probables desde la IPS al municipio y de este al departamento y la nación, por tanto es necesario utilizar la vía más rápida de comunicación.

Una vez se ha notificado el caso probable al municipio se debe proceder a configurar el caso, para ello se debe verificar y hacer seguimiento cuando sea pertinente del cuadro clínico del paciente, así como de la toma de muestra para la realización de pruebas de laboratorio. En caso de muerte se requiere la realización de viscerotomía hepática para realizar las pruebas patológicas del caso.

Ante todo caso probable, se debe establecer si el caso corresponde a un ciclo urbano o selvático, esto implica indagar por la circulación en zonas selváticas o endemo-epidémicas para Fiebre Amarilla y por antecedentes de vacunación contra esta enfermedad. Se deben identificar y evaluar los contactos (teniendo en cuenta la historia de cada caso probable) e iniciar su evaluación por una semana. Es útil la realización de búsqueda de febriles y la toma de muestras de suero para estudios serológicos, así mismo se debe iniciar búsqueda activa de muertes relacionadas con cuadros ictéricos en la zona.

Si el caso reside en zona próxima a la selva se debe documentar la muerte de monos y otros animales silvestres, así mismo debe realizarse un estudio entomológico para confirmar la presencia del vector, establecer los índices de infestación, así como para identificar los criaderos existentes en todos los sitios relacionados con el caso en la semana inmediatamente anterior. En dichos municipios se debe evaluar el estado de vacunación de la población que ingresa o circula por área selvática y reside temporal o permanentemente en dicha localidad.

Cuando el caso sea detectado en un área no endémica, se explorarán los antecedentes de circulación por zonas de riesgo y se deberá notificar a la entidad territorial de referencia. Al respecto es necesario recolectar datos sobre la vigilancia en salud pública en puertos terrestres, fluviales, marítimos y aéreos.

Prevencion Y Control

La vacunación se constituye en la principal estrategia de prevención y control de la Fiebre Amarilla, su eficacia es del 99% y permite la formación de anticuerpos protectores después de 7 a 10 días de haber sido recibida la vacuna.

La estrategia de vacunación en el país, plantea en la fase de ataque para áreas endémicas, la vacunación del 100% de los residentes de los municipios con casos en los últimos 10 años o con infestación de Aedes aegypti  y la vacunación de las nuevas cohortes de nacidos vivos aplicando la dosis el mismo día que se aplica la de triple viral, pero en diferente sitio.

En áreas no endémicas y durante la fase de ataque se plantea la vacunación del 100% de grupos que se desplazan a área endémicas y la vacunación del 100% de personas residentes en municipios vecinos a zonas endémicas con infestación por Aedes Aegypti.

Cuando una región enfrente la ocurrencia de epizootias o de casos humanos, los índices de infestación vectorial son altos y las coberturas de vacunación bajas, es ineludible la rápida implementación de estrategias de intensificación de la vacunación, complementarias a las acciones regulares. Estas deben concertarse con las Entidades Promotora de Salud del régimen contributivo y subsidiado que operan en el territorio.

Si por el contrario, en el escenario descrito las coberturas de vacunación son altas, será pertinente proceder a revisar y fortalecer la vacunación regular garantizando la existencia de biológico.

Control Vectorial

Las medidas de control del vector incluye aquellas de tipo mecánico relacionadas con la protección de depósitos de agua, eliminación de criaderos y recolección de inservibles, las de tipo químico con la aplicación de insecticidas y larvicidas para control de focos principalmente cuando se han presentado casos y las de tipo biológico para control focal de larvas.

En un municipio que enfrente la ocurrencia de casos de fiebre amarilla, en donde las coberturas de vacunación son bajas, y la infestación con vectores útiles represente riesgo, es preciso utilizar medidas agresivas para reducir los índices de infestación rápidamente y cortar la cadena de transmisión. Posteriormente se deberán realizar acciones de control físico y biológico que permitan la reducción de los criaderos existentes.

En zonas donde la infestación es alta pero existan adecuadas coberturas de vacunación, se deben fortalecer las acciones regulares de control vectorial y reorientar las estrategias desarrolladas para lograr un mayor impacto en las medidas de control.

En zonas urbanas y periurbanas cercanas o relacionada con área selvática donde se conoce la transmisión de fiebre amarilla, es preciso realizar acciones permanentes de control vectorial, que garanticen la existencia de índices de infestación bajos. Las acciones de control vectorial deben vincular a la población en general y garantizar su permanencia a través de la participación efectiva de las comunidades en los procesos de planificación, ejecución y seguimiento de las estrategias.

La detección oportuna de casos y su adecuada atención permiten reducir considerablemente la letalidad de la enfermedad. Para la atención de los casos, resulta útil hacer uso de la Guía de Atención de la Fiebre Amarilla, anexa a la resolución 00412 de 2000.

Es importante que la población residente en zonas de alto y mediano riesgo para transmisión de fiebre amarilla o las que penetran a zonas selváticas, conozcan los síntomas de la enfermedad y a donde recurrir ante su presencia.

Bibliografía

Organización Panamericana de la Salud. Manual para el control de las enfermedades transmisibles. Publicación Científica No. 564. Abraham S. Benenson, Editor. Decimosexta edición, 1997

Ministerio de la Protección Social, Boletín No 001. Bogotá. 6 de enero de 2004. 

Ministerio de Salud. Guía de Atención de la Fiebre Amarilla. Resolución 00412 de Febrero de 2000.

Ministerio de Salud. Protocolo de Vigilancia en Salud Pública de la Fiebre Amarilla. 2000.

Vea También

Fiebre Amarilla en el Norte de Colombia, Enero 2004

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