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MUJERES DESPLAZADAS POR EL CONFLICTO ARMADOSituaciones de género en Cali y Popayán. ColombiaRubén
Darío Guevara Corral
Antropólogo Mg. S. P. Universidad del Valle- Asprodeso (Asociación de Profesionales para el Desarrollo Social)
ResumenEl fenómeno del desplazamiento, resultado de la confrontación armada en los departamentos del Valle del Cauca y del Cauca, tiene sus repercusiones en sus ciudades capitales de Cali y Popayán respectivamente. Es un hecho dramático no siendo nuevo en la medida en que ha repercutido en la sociedad en general ante la grave crisis social, económica, política y moral en que se está desenvolviendo el país, por lo tanto, ha generado un interés y preocupación no sólo del estado sino de ONGs, académicos y particulares quienes ven en el desplazamiento "un problema" generador de nuevos conflictos y crisis familiares que sin lugar a dudas atentan contra los derechos humanos y la dignidad de las personas. En este sentido, este trabajo es un esfuerzo investigativo que busca dar cuenta de las causas, situación y características socio-culturales y económicas de las mujeres que se han obligado a desplazar por causa del conflicto armado en los departamentos del Valle del Cauca y del Cauca durante el último quinquenio del 2000 hasta el año 2002 (1995-2002) y a ubicarse en sus capitales: las ciudades de Cali y Popayán Esta es una investigación descriptiva-explicativa, cuyo diagnóstico permite mostrar la situación de las mujeres y brindar elementos para que se den repuestas institucionales ante la demanda. La información se recogió de manera directa a través del trabajo de campo en los lugares correspondientes y se acudió a fuentes secundarias para obtener la información documental de las instituciones encargadas de atender a los desplazados. Gracias al estudio se encontraron las diferencias con respecto al desplazamiento y las características socio-culturales que tienen los actor@s del mismo en sus nuevos sitios de residencia en las ciudades. Si bien no es el objetivo fundamental del trabajo investigativo el conflicto, es necesario examinar en el conflicto colombiano el papel que juega la mujer, sus representaciones sociales y las relaciones de género en esta dinámica, así como las secuelas que deja el mismo en las familias que son sujetas a desplazarse. Se trabajó la propuesta de perspectiva de género como elemento orientador de la investigación. Es que los estudios con perspectiva de género se pueden convertir en paradigmas para el trabajo con desplazadas por cuanto permiten dar cuenta de otra manera, de la problemática que se esconde en la familia en donde la mujer se convierte en el eje principal de la misma y con ella, se pueden reconstruir universos vitales con perspectivas alentadoras para el crecimiento individual y colectivo. El impacto del conflicto en las mujeres y las relaciones de género permite también abarcar el desplazamiento interno y externo y sus consecuencias para las mujeres, las dinámicas de población, los impactos sociales y sicológicos del conflicto sobre las mujeres. Hay que tener en cuenta que el manejo de las cifras por las mismas condiciones del conflicto armado, varían casi día a día, pero en la medida de las posibilidades, ellas se transcriben con toda la fidelidad para sustentar la argumentación de los casos a tratar. En síntesis, los resultados obtenidos se pueden resumir en:
IntroducciónCon este trabajo, fruto de la investigación con mujeres desplazadas por el conflicto armado interno, se pretende abrir la puerta para futuros estudios que nos describan, expliquen y analicen las condiciones y características de esta población de mujeres desplazadas y de manera especial, incidir con la perspectiva de género referido no a las diferencias físicas entre hombres y mujeres sino ir más allá de los atributos biológicos y analizar la manera como ellas expresan y representan sus construcciones sociales y culturales, su papel en la sociedad, el significado que toma su nuevo modo de vida y cómo este se muestra diferente tomando a veces características particulares como mujer madre soltera, ciudadana y víctimas de la guerra, pero sobreviviente del conflicto. Igualmente, ver de qué manera afecta la violencia a las mujeres en relación con los hombres pero en forma diferente y cuáles son sus necesidades específicas y las estrategias para satisfacerlas, así como describir los escenarios citadinos en que se desenvuelven y las estrategias con que se enfrentan a las necesidades de defender su integridad personal, de reconstruir su identidad o de tejer un nuevo entorno social, lo cual se constituye en unos objetivos de la investigación. Dar cuenta de lo anterior, nos lleva a: enfocar el desplazamiento de las mujeres dentro de la problemática de los derechos humanos y así, entender el impacto que él tiene en la sociedad, pero también lleva a mostrar cómo los hombres y las mujeres enfrentan de maneras diferentes su condición de desplazad@s; mostrar sus diferencias genéricas y tener en cuenta sus expectativas, sus experiencias pasadas y dinámicas regionales y la forma como reconstruyen en el tejido social sus modos de vida, su cultura y sus propias dinámicas. Es que tanto hombres como mujeres viven de maneras diferentes el temor, el desarraigo y demás procesos de violencia. El conflicto armado, se ha constituido en un determinante y condicionante del desplazamiento individual, familiar y colectivo que deja a un vasto sector de población en situaciones de vulnerabilidad en la medida en que las personas se ven obligadas a sobrevivir junto con sus niños y niñas, sus mujeres, ancianos, ancianas y hombres maduros, en unos espacios geográficos no aptos para hacer vida social o familiar, en esa medida, se deterioran las condiciones de vida y lleva al surgimiento de nuevos conflictos, productos de la contradicción, del enfrentamiento interno familiar y hasta de la insolidaridad y rechazo de sus propios líderes. De todas maneras, el conflicto colombiano como se ha visto, ha tenido implicaciones grandes sobre la sociedad civil en general y de manera especial en las mujeres en sus relaciones de género. Así como destruye las relaciones familiares, las redes de apoyo comunitario, se incrementan los hogares con jefatura femenina y las obligaciones económicas y sociales recaen sobre la desplazada que se manifiesta con amargura y dolor, odio y resentimiento en donde las acciones paliativas y asistenciales a veces no alcanzan a recuperar sus estados iniciales. La categoría de género entonces, debe ser aquí, una variable fundamental para identificar y explicar desde las identidades femeninas y masculinas las dinámicas de la guerra y es definitiva porque permite ubicar, en el marco de la cultura patriarcal los determinantes masculinos que posibilitan la guerra como vía para afrontar los conflictos y diferencias. Es que la guerra afecta de manera diferente a hombres y mujeres, en la medida en que atraviesa la vida individual, familiar y colectiva de las personas, deja marcas en sus historias, modifica sus modos de vida y sus expresiones. La guerra destruye, copta y recrea la acción colectiva existente al fragmentar y polarizar los referentes identitarios existentes. En este sentido, guerra y desplazamiento, son a la vez que generadores de fragmentación espaciales y de fronteras internas, provocadores de dinámicas de deconstrucción y construcción de referentes identitarios y territoriales, que se constituyen en nuevos códigos de relacionamiento social, así los pobladores en distinta medida y con diversa responsabilidad, se van configurando como víctimas / actores de esa guerra. La guerra es tan masculina como femenina, desafortunadamente son pocos los investigadores que con las perspectivas de género acceden a interpretarla. Entonces, el término "género" como categoría de análisis permite analizar la diferencia sexual como una construcción cultural y simultáneamente como una relación social asimétrica entre hombres y mujeres, pero también, permite mostrar las representaciones simbólicas de la masculinidad y feminidad diferentes con respecto al actor armado, el agresor, que victimiza. Pero el desplazamiento forzado, no es únicamente una consecuencia del conflicto armado, por cuanto al tipificarse el o la desplazada como víctima de una violación compleja de derechos humanos, víctima de un delito, víctima de una infracción al derecho internacional humanitario y víctima de un crimen de guerra que la obliga a desplazarse, el o ella se constituyen en titulares de todos los derechos que tiene toda víctima de un delito, de una violación a los derechos humanos y de una infracción al derecho internacional humanitario (Corte Constitucional: Sentencia SU-1150 de agosto 30 de 2000). Tampoco es adecuado desligar la gravedad de la situación humanitaria generada por el desplazamiento de las muy preocupantes fallas en la protección de la vida e integridad de los ciudadanos colombianos. Las amenazas, el miedo, el incendio de las viviendas, el temor de las personas que huyen por las masacres y los asesinatos, por los enfrentamientos entre los actores armados que generan violencia y afectan a la población civil junto con las desapariciones forzosas, son características del desplazamiento. La población campesina es el sector social más afectado, encontrándose también junto a ellos los indígenas y los negros (afrocolombianos) y las mujeres cabezas de familia. La violencia generada por el conflicto armado interno concentra nuestra atención y preocupación, porque es el escenario principal aunque no es el único de las principales vulneraciones a los derechos humanos fundamentalmente a la vida, la libertad, la integridad física, los derechos individuales y políticos, los económicos sociales y culturales. Además, porque es una de las principales causas del desplazamiento y que da origen a la persona desplazada cuya problemática antropológica se construye en el proceso y en torno a la relación entre pérdida de lugar, despojo y reconstrucción de identidad. I. Planteamiento del Problema1.1. Situación del ConflictoConsideramos el desplazamiento como el resultado de múltiples factores tales como la violencia causada por el conflicto armado, el avance paramilitar en zonas propicias a expropiar, el narcotráfico que impulsa los cultivos de coca y amapola, además, los intereses económicos y políticos que de alguna manera inciden en lo cultural de una población definida y por lo tanto, requiere un tratamiento y atención diferencial, acorde a las poblaciones afectadas que tienen intereses e interpretaciones particulares, con respecto por ejemplo, a sus actividades productiva, a su reproducción social, a la distribución del espacio social y temporal, que obliga a tener en cuenta el territorio, su modo de ocupación y organización, el sitio de origen del desplazados y el de la ocupación, a reconocer la diversidad étnica y cultural, sus formas de organización política, social y económica etc. para llevar los beneficios y estrategias de atención que les den una respuesta. Por otra parte, las diferencias de género deben ser objeto de una profunda observación en lo que respecta al trabajo doméstico, a la participación de las mujeres en el proceso de desplazamiento e inserción o retorno y conocer sus potencialidades. En este siglo XXI, el desplazamiento aparece en las regiones del Valle del Cauca, en el Cauca, más acentuadamente, para no mencionar sino los de nuestro interés, como departamentos con personas desplazadas forzadas como consecuencia de masacres, homicidios y amenazas a la población por parte de guerrilla y paramilitares que se disputan un control territorial que les permite ampliar sus áreas de influencia y tener recursos estratégicos para el transporte de armas y abrir corredores para las acciones ilícitas. Aunque estos desplazamientos parecen ser de masas de población, conviene hacer referencia que en muchos casos ellos se dan en grupos familiares o por familias individuales que llegan a ubicarse en zonas barriales de pobreza extrema de las ciudades o invaden espacios y que son objeto de otro tipo de discordia y atención estatal. Incluso, se debe tener en cuenta los que salen del país por estos motivos y que no son objetivo de este trabajo. En Colombia se producen en promedio 4 desplazamientos al día (RSS:2001), pero esta cifra está creciendo casi diariamente, ocho familias se desplazaron cada hora (El Tiempo Nov. 28. 2001), es decir, unos 55.585 hogares en los primeros nueve meses del año lo que equivale a 277.937 colombianos, la jefatura familiar según sexo es de 66.9% de hombres y 33.1% de mujeres y el 51.16% son hombres y el 48.84% son mujeres (Pastoral social:2001), contra cerca de 300 mil que dejaron sus tierras en el año pasado de seguir como va, este será el peor año (el 2001) en desplazamientos forzados en Colombia, desde 1985. Entre enero y febrero, 1.025 personas dejaron cada día sus tierras por las masacres, los asesinatos selectivos y las amenazas de guerrilleros y paramilitares. En esta forma se reitera que el desplazamiento es una de la mas graves infracciones al derecho internacional humanitario, a los derechos civiles, culturales y económicos. Además, de que deja secuelas por efectos de la violencia en los desplazad@s en lo psíquico y en la identidad colectiva, destruyendo la cohesión social, la solidaridad y agudiza el deterioro progresivo de la calidad de vida. El fenómeno del desplazamiento forzado pasa ya de los dos millones de personas (2.700.000) que en Colombia son desalojadas de sus tierras, lo que muestra la crisis de ilegitimidad de una sociedad y del Estado colombiano y que se caracteriza por la ruptura de los tejidos locales y regionales y por la forma como se han ido fracturando las estructuras institucionales. 1.2. Panorama Social del DesplazamientoLa manera como este suceso en particular puede afectar a los niñ@s, a las mujeres, a los jóvenes, a los ancianos y a los adultos, depende de muchos factores: edad, ciclo de vida, vínculos familiares, comunitarios y demás relaciones que han tejido en su entorno, junto con las expectativas y sueños a realizar y los efectos dependen del tipo de hecho violento según se trate de tortura, desplazamiento, amenaza, rumor o asesinato de un familiar, lo cual produce un cambio en la configuración de la familia, las redes de apoyo familiar, social, comunitario e incluso cultural, que hacen muy diferente el impacto. (Fundación. Dos Mundos:1999). Entonces, el desplazamiento como fenómeno social es sumamente complejo y por lo tanto su explicación se hace difícil (1)[1] . Según las cifras, se estima que la población desplazada entre septiembre de 1995 a septiembre de 1996 el número total de desplazados por la violencia en el país ascendía a 150.000 personas y entre ellas, el 58.2% son mujeres de las cuales el 24.6% son mujeres cabeza de familia. Aunque las estadísticas no son confiables, ésta del CODHES puede ser un reflejo parcial de la situación. Para 1998 se calculaban los desplazados en 308.000 personas, para el año 2000 estima el Sisdes una población de 317.375 mil personas que integran 65 mil hogares en situación de desplazamiento que se sumaron a las otras y que es preocupación de la comunidad internacional en cuanto ubica a Colombia, después de Sudán y Angola, como el tercer país del mundo con más desplazamiento y quienes son mas afectados son los campesinos e indígenas y residentes de pequeños pueblos; especialmente mujeres y niños, fueron los más golpeados por el fenómeno. El 32% de las familias desplazadas está encabezada por mujeres. Ejemplos concretos se pueden ver en las cifras institucionales para el primer trimestre del 2001, un total de 91.166 personas fueron desplazadas lo cual muestra el creciente desplazamiento forzado paulatino en este año. Para mostrar más el dramatismo de esta situación, no mas el Cauca, recibió 9 éxodos con un total de 7.781 personas. Suárez, en el Cauca, aumentó su población hasta 3 veces. Buenaventura en el Valle, Popayán y Cajibío en el Cauca, también se vieron afectadas poblacionalmente. Buenos Aires en el Cauca, expulsó por violencia 4.200 personas y Santander de Quilichao, 4.305 personas (Codhes: 2001). El Cauca fue uno de los departamentos con mayor recepción de desplazados con un número de 14.782 personas y expulsó 10.181 (Codhes: 2001) y según la R.S.S, el Cauca expulsó 12.354 personas (R.S.S.:2001). Popayán fue un municipio de llegada. La región del norte del Cauca fue una de las micro regiones de expulsión con el 4.28%. El departamento de Cauca sólo empezó a aparecer en los registros nacionales en 1999; desde esa fecha es uno de los departamentos en donde el fenómeno del desplazamiento tiende a agravarse, aunque desde 1988 se observan los primeros indicios de paramilitarismo. El sur del Valle del Cauca y el centro, fueron regiones de expulsión de 14.436 personas del área rural principalmente entre enero y junio del 2001. En el segundo semestre del año 2001 el GTD incluyó al Valle del Cauca y al Cauca como los departamentos con mayor impacto de desplazamiento y se atribuyen como causales del mismo por parte de la Red de Solidaridad, las masacres como los actos de violencia que más población desplazan. Alguna significación causal tiene el reclutamiento de los hijos por parte de los grupos armados. Las micro regiones más afectadas por el desplazamiento son el corredor norte del Cauca, sur del Valle y el 76% de la población desplazada llega entre otros departamentos al Cauca y al Valle del Cauca. La población desplazada a Cali es de 13.677 personas, correspondiendo 6.728 a hombres y 6.949 a mujeres que hacen parte del total de 35.707 desplazados a enero 31 del 2002 en el departamento, siendo la causa principal la guerrilla y la de Popayán es de 6.161 personas correspondientes a 1.232 familias y su causa principal son las autodefensas. (R.S.S. 2002).Entre las desplazadas del Cauca y del Valle, se llega casi a un 50% de jefes de hogar frente al otro 50% que lo son los hombres. En Colombia, 24 de cada 100 mujeres son jefas hogar. Se calcula que de 50.000 familias dedicadas a los cultivos ilegales, 7.200 dejaron sus tierras entre enero y septiembre como consecuencia de las fumigaciones, las presiones de los grupos armados, la ausencia y los fracasos de los pactos sociales para la erradicación voluntaria. En el Cauca se movilizaron 6.000 personas. Los destinos de estos desplazados fueron entre otros departamentos el Valle del Cauca. (El Tiempo: Nov.28 2001) En el Cauca retornaron 4.066 personas y en el Valle del Cauca 235 personas. El Valle del Cauca es un departamento más receptor que expulsor de población desplazada y uno de las cinco principales regiones expulsoras de población en el país. El Valle expulsa 6.96% del total de población y recibe el 3.23% del total nacional R.S.S. 2001). II. Desplazamientos Étnicos2.1. Indígenas y Afrocolombianas en el Cauca y en el Valle del CaucaUn caso particular y a tener en cuenta para los objetivos de este trabajo es el que atañe a l@s desplazad@s indígenas y su atención como tales, con respecto a su vulnerabilidad por ejemplo, ell@s deben verse y ubicarse como etnias cuya identidad es el resultado de una dialéctica histórica de diferentes procesos de agresión directa en donde se ha ejercido un dominio que de alguna manera les ha quitado y les siguen quitando lo propio como es su cultura, metidas sus comunidades hoy en un conflicto que no es de ell@s y para el cual buscan un diálogo que elimine la confrontación a la cual se ven como objetos. Ese poder del reconocimiento de sus cabildos y autoridades en un territorio ancestral, l@s conduce al empoderamiento de su tradición y de su cultura para con ellas, hacer presencia como ciudadan@s de Colombia. De igual manera, las negras, o afrodescendientes, ubicados especialmente en las zonas estratégicas por su biodiversidad y riquezas naturales, de las que poco se habla e investiga, también se encuentran por sus características de etnicidad, en condiciones de especial vulnerabilidad. Para ellas existe un enorme vacío legislativo frente al desplazamiento, sin ninguna perspectiva étnica concreta, no se plantea atender a esta población respetando su idiosincrasia y sus necesidades específicas. Son sus regiones por la estrategia geográfica, por el desarrollo de megaproyectos, objeto de disputa de los grupos armados quienes hostigan, masacran, asesinan y amenazan a la población negra en sus sitios de origen. Valga anotar que muchos de los casos de desplazamiento de afrodescendientes en el corredor Pacífico y Buenaventura en el Valle del Cauca y el Naya en el Cauca, están asociados con estas circunstancias. El concepto de territorio visto desde la población afrodescendiente es uno de los elementos más relevantes dentro del proceso de afirmación de la identidad cultura, sentido de pertenencia y sostenibilidad. Aunque los indígenas han generado mecanismos de resistencia frente a los actores armados (municipios de: Coconuco, Bolívar, Caldono) gracias a su arraigo y consistencia cultural y organizativa. La pugna se centra principalmente por el control del territorio y por ende de sus recursos naturales. Sin embargo, se han obligado a salir a otros territorios indígenas o a los propios en un desplazamiento que es masculino fundamentalmente. En el Valle del Cauca el desplazamiento indígena se ha hecho a centros urbanos. Se estima que del total de la población desplazada a los centros urbanos de Cali y Popayán es del 19% que pertenece a comunidades afrocolombianas, el 3% pertenece a comunidades indígenas, el 47% son mujeres, el 46% son personas menores de 18 años.[2] La fuerte procedencia de las desplazad@s negras de la región del Pacífico, muestran la tendencia creciente de tres departamentos principalmente expulsores de esta etnia: el Chocó, el Valle del Cauca y el Cauca, por las acciones de los grupos paramilitares, quienes en su intención de tomar el control militar-territorial, han generado el mayor desplazamiento. Los intereses de los grandes terratenientes, empresarios, narcotraficantes y las multinacionales, se escudan en esos grupos para desplazar a las comunidades negras del territorio. Los responsables del desplazamiento de la etnia negra en el país se han definido así: de los actores armados el 55.26% a grupos paramilitares; 19.30% a la guerrilla; el 14% a grupos desconocidos; el 3.51% a las fuerzas militares y el 9% a otros. El Estado ha incumplido para ellos la atención especial a los derechos a la población más vulnerable como son las mujeres embarazadas, las madres con hijos pequeños y las madres cabezas de familia, para quienes no existe condiciones de seguridad ni de dignidad para su retorno, ni alternativas para su reasentamiento o proyectos viables para su estabilización socioeconómica, las familias desplazadas han visto cómo su situación se ha prolongado en unas condiciones de marginalidad e insalubridad desesperantes en barrios de Cali y Buenaventura por nombrar sólo algunos centros. " Nuestro pueblo es sometido a un nuevo sufrimiento: el desplazamiento es la resultante de la intimidación y la masacre; produce invisibilización, desmembramiento de los núcleos familiares, pérdida de los territorios, del acceso a los recursos naturales, de la solidaridad, la autoestima individual y colectiva y del derecho a vivir en paz en el marco de nuestras tradiciones, costumbres y aspiraciones culturales" (Afrodes: en Éxodo. No 17 de Sep. de 2000) Se ha señalado como una de las causales del desplazamiento indígena e incluso del asesinato de sus líderes, al poder político que han adquirido y están adquiriendo en estos departamentos los dirigentes de los cabildos y resguardos al ser considerados por unos las AUC o por otros la guerrilla y el ejército, como contrapartes, ayudantes o auxiliadores; de todas maneras, los asesinos son personas que tratan de desestabilizar los procesos organizativos de los indígenas, porque no comparten las políticas sociales y comunitarias que realizan. Los dirigentes indígenas a través de su organización El Consejo Indígena del Cauca (Cric) y el Consejo Regional Indígena del Valle (Criva), han señalado que hace varios años están denunciando el asesinato de sus líderes, han realizado consejos de seguridad con las autoridades, han instaurado denuncias ante los organismos internacionales y nacionales y no se ha dado ninguna respuesta y solución y las muertes continúan y los desplazamientos igualmente. III. Los Traumas y Efectos del Conflicto3.1 Manifestaciones de géneroLas mujeres desplazadas son víctimas de la violencia por cuanto les produce un trauma el hecho violento del asesinato del cónyuge y de familiares; la pérdida de sus bienes de subsistencia (casa, enseres, cultivos, animales) que implican la ruptura con los elementos conocidos de su cotidianidad doméstica y con su mundo de relaciones primarias y por el desarraigo social y emocional que sufren al llegar desde una apartada región campesina a un núcleo urbano desconocido Uno de los aspectos a tratar con respecto a l@s desplazad@s es el que alude a lo psicosocial el cual responden a esa cadenas de venganzas que llevan a la retaliación, a las acciones violentas y a un lenguaje de agravios que van a justificar los actos sobre procesos anteriores que han afectado a los que los hacen y para ello hay que resarcirlos a través de la reconciliación, del perdón que es un problema fundamental de los derechos humanos. El perdón es un sentimiento que es producto de la racionalidad para establecer el equilibrio y parte del reconocimiento de ver cómo se dieron esas heridas morales y de hacer justicia. Es que el desplazamiento entraña en todos l@s desplazad@s una destrucción de sus imaginarios y entornos, tensiona y fragmenta la familia y el tejido social, impacta negativamente en la calidad de vida e incide en el comportamiento psicosocial de las personas afectadas tempranamente por la violencia como son los niños y las niñas. Las estadísticas señalan que el 75% de los hogares desplazados con menores de edad provienen de zonas rurales y de las etnias negra e indígena Hay relación entre el movimiento geográfico y el bienestar psicológico que producen cambios y uno de ellos es el duelo que sufre el o la desplazada ante la pérdida de su tierra, animales, cultivo y demás que han dado base a su modo de vida, junto a la pérdida de vecinos, amigos y familia. Los efectos emocionales del conflicto dependen del nivel de intensidad del conflicto, de la estructura familiar y se reflejan en los niñ@s de manera diferente, la observación de terreno detectó ver cómo la agresividad, el aislamiento, la angustia, junto con el miedo, el susto, son inmediatos y se trasladan a los nuevos sitios de asentamiento. En los jóvenes se expresan sentimientos de venganza, rencor y dolor. Pero también, como el desplazamiento es un fenómeno que tiene que ver con la conquista de tierras, incide de una manera tal entre las desplazadas que las lleva a depresiones y a angustias en la medida en que para ellas, la tierra, es la única fuente de su sustento, pero además es ella fuente de su memoria, de su tradición, fuente de su afecto, es como un modo de vivir, es el medio que le permite el arraigo y le da sentido de pertenencia, en síntesis, ella es cultura, es la identidad. Para el o la desplazada perderla es todo un drama que no es cuantificable y que tiene efectos sobre todo el conjunto social y frente a ello no puede el Estado taparse los ojos, sino cumplir con su deber de respeto y protección de los derechos humanos, garantizar su retorno o reubicación en condiciones de dignidad, seguridad y sostenibilidad. Además de los efectos psico-sociales, la violencia ha destruido la cohesión social afectando a la persona desplazada su solidaridad como grupo y sus identidades locales, regionales y nacionales, socavando desde las bases más profundas las posibilidades de construcción de una sociedad más justa y digna.. El desplazamiento parece afectar en forma diferente a las personas según sexo y edad, se pudo ver que los jóvenes se acomodan mejor que los ancianos, y las mujeres mejor que los hombres adultos, y los niños menores mejor que las niñas. Por otra parte, el tiempo de residencia en el nuevo sitio de ubicación contribuye a una mejor estabilidad emocional aunque no dejan de tener temores por desalojos o riesgos que pueden provenir por parte de pandillas y delincuencia común. Es importante que el contexto de la familia brinde el soporte afectivo y emocional para que el efecto del evento traumático disminuya. Y las percepciones que son esas construcciones mentales que condensan significados, interpretaciones y sentidos sobre la experiencia del sujeto tienen su cabida en tod@s las personas desplazadas. Esas percepciones remiten a un campo relacional, pues los "contenidos" sobre los otros, los contextos y las vivencias propias, operan como referentes de comunicación y apropiación del entorno social. IV. Situaciones y Condiciones de las Desplazadas en la Ciudad4.1 Consideraciones GeneralesLa situación de desplazamiento es alarmante si se tiene en cuenta que tiende a extenderse a todo el territorio nacional. Esta situación obliga a aunar esfuerzos para una estrategia integral y coordinada que permita dar respuestas acordes con las variadas necesidades de la población desplazada y en especial para las mujeres. Dado que el conflicto cada vez se intensifica más y el Estado no está preparado para enfrentar este fenómeno de grandes proporciones, entonces, es necesario allegar los recursos para adelantar procesos como el de la reubicación, así como agilizar los procedimientos de los organismos gubernamentales y de manera principal, iniciar procesos de paz El conflicto armado en estos departamentos y en Colombia en general, ha asumido dinámicas de expansión territorial que ha llevado a desarrollar unas lógicas de control estratégico y geopolítico que se imponen en las ciudades, son como escenarios de tensiones y confrontación en la que se hace más grave la crisis humanitaria la cual subyace por la prolongada guerra. Así en las ciudades el y la desplazada es considerada como un desarraigad@ pero como tal tiene derecho a una vida digna y a un reconocimiento social. Los desplazad@s en Cali, son en su mayoría mujeres, niñas y niños cuya situación social es alarmantemente vulnerable toda vez que asumen mayores efectos de la violencia y el desarraigo. El 49% del total de jefes de hogar encuestados son mujeres entre 20 y 40 años de edad en su mayoría abandonadas o viudas y con la responsabilidad de un promedio de 4 hijos. El promedio nacional de mujeres desplazadas cabeza de familia es de 31% (N.U/ACNUR:2001) y del total de la población desplazada, el 55% corresponde a menores de 18 años, lo que indica que este fenómeno por ejemplo, en Cali, es significativamente superior (Comisión Justicia y Paz:1996) El hombre y la mujer desplazad@s forzados, adquieren en el país, cada vez más, una presencia alarmante en lo que respecta a la cantidad; su multicausalidad, surte efecto sobre las poblaciones e individuos que no lo son y quienes por estereotipos, se convierten en protagonistas potenciales de futuras acciones violentas que van a atentar contra los derechos fundamentales de los desplazad@s. Si bien la magnitud del problema hace difícil su cuantificación, la Conferencia Episcopal y el Codhes han apuntado al problema y han señalado de manera cuantitativa el fenómeno, planteando también causas como la violencia y la amenazas a la población por parte de grupos paramilitares y de la guerrilla, rasgo este predominante en cuanto se victimizan a quienes no participan directamente del desarrollo de las hostilidades. La condición de desplazamiento agrava la violencia doméstica pues la mujer es la que tiene que alimentar a los hijos y por lo tanto tienen que aceptar cualquier trabajo y a como le paguen, esto la hace competir con los trabajos que han sido usualmente masculinos, apareciendo como esa "feminización del trabajo" con bajos salarios 4.2 La Ciudad del desplazad@El estigma tiene en la ciudad un nuevo grupo "los desplazados", habitantes de la ciudad que se han ido re-encontrándose con "los otro", que huyen de la guerra y que son asociados a delincuentes pero que buscan solidaridad por su condición Aunque el desplazamiento sigue siendo predominantemente rural-urbano hoy, la tendencia es la de que las ciudades o centros regionales de importancia empiezan a ser expulsoras de población debido a que en ellas han ocupado su puesto las milicias urbanas y grupos paramilitares, incluso los habitantes de ellas han sido desplazados a otros barrios. En ese trajinar en el espacio geográfico, el desplazado va adquiriendo experiencia y aprendiendo y re-significando su situación para hacer parte "con los otros" de la realidad social y espacial. Las ciudades están comenzando a padecer cada vez mas, las manifestaciones del conflicto a través de asesinatos selectivos, secuestros, actos terroristas, etc. aunque no frecuentemente. Estas nuevas situaciones, hacen necesario empezar como a configurar y definir esa categoría de "desplazados"[3] que tiene que estar en relación con el proceso de desplazamiento que no es sólo probablemente externo sino que tiene unas dinámicas internas propias que requieren atención inmediata. Es que la persona desplazada a la ciudad, después de un proceso de peregrinaje recurrente en la búsqueda de mejores condiciones para vivir obliga al hombre o a la mujer a que efectúe esa dada lógica de des-espacialización - re-espacialización en la búsqueda de identidades y territorios socioculturales. Ellos entran en una competencia social en donde la discriminación se observa por la carencia de un trabajo estable ante sus condiciones precarias de preparación; por analfabetismo, se ve obligado a ubicarse en el sector del subempleo, a "guerrear" como vendedor ambulante, insertado en la economía informal, busca lo mínimo necesario para su sustento. Por otra parte, sin tener medios para arrendar una vivienda, se hacinan en viviendas precarias en zonas de invasión y de alto riesgo, sin servicios públicos y en una deplorable situación de insalubridad que contribuye a la presencia de enfermedades, así, sus condiciones dan las características de la miseria. No obstante, ellas -las ciudades- ofrecen a las personas desplazadas, la posibilidad de mimetizar la identidad y mayores oportunidades de supervivencia económica y ofrecimientos del Estado para su bienestar, a costa de sentirse más débiles social y culturalmente, de no sentir la solidaridad y el enfrentamiento a un mundo mucho más hostil que demanda experiencia, capacidades y saberes diferentes al de su lugar de procedencia. Rotos los lazos afectivos con su entorno socio-espacial, la convivencia con la intolerancia, la injusticia y la violación de sus derechos, contribuye a que se vayan encubando nuevas manifestaciones de inconformidad que terminan en nuevas formas de violencia asociadas a los miedos, amenazas y muertes. En síntesis, la ciudad es mirada como un lugar de refugio que está en posibilidad de brindar nuevas oportunidades, ganar dinero y lograr un futuro mejor para los hijos, sin embargo el desajuste del desplazado ante el conflicto interno de la sociedad global y el desequilibrio campo-ciudad, las posibilidades se truncan, se produce el trauma y las posibilidades se esfuman. La complejidad urbana produce en el desplazado, un choque emocional difícil de superar que le ocasiona una serie de desajustes que se traducen en una u otra forma en comportamientos erráticos, los cuales, a su vez, son reforzado por la frustración de no encontrar empleo al darse cuenta que no dispone de los instrumentos que le permitan competir con los residentes antiguos. Es que las oportunidades en la ciudad son diferentes a las que percibió cuando tomó la determinación de desplazarse. Ese liderazgo que de alguna manera mostraba el hombre o la mujer antes de desplazarse, ahora tiende a disminuir o desaparecer pues ocultar su identidad es una de las formas de preservar su vida, su integridad física y proteger a su familia. 4.3. La Mujer desplazadaEl desplazamiento tiene múltiples efectos específicos sobre la mujer en cuanto a que la convierte en jefes de hogar debido a la viudez, a la ruptura de la relaciones de pareja o a la pérdida de su compañero o de sus hijos. El desplazamiento con sus hijos ya por supervivencia, ya por miedo, la coloca en una situación de mucha amargura y ambigüedad por dejar los hijos donde familiares "mientras pasa el peligro" por dejar su esposo al cuidado de las "cosas de la casa"y de alojarse donde algún pariente o amig@, "mientras tanto". Arrancadas de sus hogares sin consultarlos les generan estabilidad nula y ruptura en la red social de su socialización lo cual les modifica las formas de relación con pares, maestros, comunidad y llegan a ser estigmatizadas como desplazadas y por mostrar comportamientos agresivos son calificadas de violentas. Todo esto contribuye a desintegrar la familia y de manera especial, a empezar rupturas familiares, separaciones y rompimientos de lazos afectivos que sumados a otros factores colaterales del nuevo espacio, ocasionan situaciones de violencia intra familiar. Se convierte así, la familia, en un escenario propicio para el maltrato infantil y la violencia, "lo que da origen a dificultades en la relación de unos con otros, donde el maltrato a los menores se intensifica si existía o surge como consecuencia del desplazamiento o del evento desencadenante del conflicto armado". (Fac. Derecho. U.N. Unidad de Inv. Jurídica. y Social. Gerardo Molina.1997 ). Si la mujer es cabeza de familia, las circunstancias son mas complejas en la medida en que asume la crianza y manutención de los hijos de manera sola, abandonándolos para ir a conseguir lo del sustento y con ellos las secuelas de un abandono prematuro. La nueva situación, además del trauma sufrido y el miedo justificado, afecta directamente la seguridad de la mujer, su auto-estima; le produce crisis de identidad, sentimientos de inutilidad en el nuevo medio donde no sabe desenvolverse, de culpabilidad por no poder atender a los niñ@s y demás que inciden sobre las relaciones familiares. Aunque las mujeres cumplen un papel crucial en este proceso de desplazamiento, su vulnerabilidad por la crisis económica es tal que las lleva a efectuar trabajos temporales cuando no, a recluirse en la prostitución. Sumen a veces a su núcleo familiar en un caos de representación afectiva o materna o como esposa y compañera, que limitan las acciones de atención hacia la familia. Los niños y las niñas no solo enfrentan la situación del conflicto armado sino también la violencia intra-familiar por los maltratos, abusos y sobreexplotación laboral, violencia sexual, discriminación y desarraigo en las zonas rurales. Los cambios que sufren los niños y niñas en sus relaciones y en el entorno en muchas ocasiones aumentan el impacto emocional producto de los eventos violentos que se manifiestan en rabia, dolor, miedo, venganza, que son respuestas a las agresiones. "Los efectos emocionales de la violencia en nuestros niños y niñas, son tan variados como las diferentes formas de violencia que nos hemos inventado. Ellos presencian, sufren, son víctimas de todas y cada una de las expresiones de violencia que la guerra en Colombia va creando. Tienen que soportar los combates, las masacres, el desplazamiento forzado, los bombardeos, las torturas, las amenazas y también la incorporación directa a grupos armados, como formas obligadas de aprender y construir la vida. (Fundación Dos Mundos: mimeo.2001) La mayoría de desplazados huye con su familia, pero la mujer lo hace en forma individual o como cabeza de familia ante la desaparición o muerte de su compañero. Cuando esto ha ocurrido se observan formas peculiares de su género en relación con secuelas de la violencia vivida que se traduce en riesgos de agresión, probabilidad de morir o sobrevivir por ser desplazada, con implicaciones impactantes diferentes sobre la calidad de vida de los hogares, los proyectos de vida individual y colectivos. Hoy parece hablarse de una feminización del desplazamiento dado la alta incidencia y presencia de las mujeres en este problema crucial Lo que ha referido una investigadora del conflicto armado(Sánchez, O: 2001) con respecto a la violencia que se ejerce contra la mujer, es que es específica por su condición propia de mujer, por ejemplo, son violadas tanto por las fuerzas de seguridad del Estado, como por la guerrillas y los paramilitares, y es en las mujeres desplazadas en quienes recae, en la mayoría de los casos, todo el peso de la situación producida por la violencia y el desplazamiento. Como se ha visto, muchas de ellas, viudas y con hij@s pequeños, analfabetas o con muy poca escolaridad, tienen que asumir la responsabilidad de la crianza de los niños y niñas, de conservar el núcleo familiar, frente a esto la mujer se olvida de si misma e intenta por todos los medios responder a la demanda de la familia así sea a costa de su propia dignidad. También se ha encontrado que las mujeres víctimas del desplazamiento forzado, en un primer momento deben enfrentar la destrucción de vidas, de bienes y lazos sociales. Este desplazamiento trae consigo implicaciones visibles como la de ser viudas, ser pobres, mostrar el deterioro físico, los cambios en las dinámicas familiares y en el entorno citadino, o invisibles como la manera del impacto del medio ambiente, el chantaje a que son sometidas, el abuso y acoso sexual que influye en la vida psíquica y afectiva de las mujeres y si a esto se suma esa obligación de sacar adelante algunos proyectos para los cuales se les delega responsabilidades, esto hace que se superen sus posibilidades y les creen conflicto con amigos, vecinos o comunidad en general y una carga emocional que se puede traducir en violencia. No se puede desconocer que toda esta situación que se enmarca dentro de las contradicciones propias de nuestra realidad nacional, ha influido de una manera determinante en la aplicación del Plan Colombia en el cual se incluyó una ayuda significativa para fortalecer institucionalmente los derechos humanos, la justicia, la reactivación económica y el desarrollo alternativo de las zonas de conflicto. Sin embargo, en la manera en que se ha venido aplicando el Plan Colombia dando énfasis a su contenido militar; agravan la situación de derechos humanos, de desplazamiento forzado y debilita el proceso de paz. Es de anotar que durante la cumbre de gobernadores del sur occidente del país (Cauca, Nariño, Huila y Putumayo), que vienen enarbolando la bandera de la racionalización de la fumigaciones, se hizo especial énfasis en la búsqueda de soluciones a problemas que resultan de estas acciones y que afectan a la población infantil, las mujeres cabeza de familia y los desplazados. Con respecto a los problemas de la niñez, anticiparon que el 20% de la población del sur es menor de 13 años y la que más sufre por las consecuencias del desplazamiento forzado, el maltrato y el impacto de la pobreza. La mayoría de ellos no tiene acceso a los sistemas de salud ni educación, ni mucho menos a un programa que les permita la elaboración de un proyecto de vida que ya se ve interrumpido, en donde el desarraigo prima y atenta contra la construcción de nuevos vínculos afectivos. Para atender estos problemas, los gobernadores solicitaban 21 mil millones de pesos. V. Propósitos y JustificacionesEl propósito que animó este trabajo es casi el mismo que muchas otras organizaciones y entidades académicas tienen con respecto a los desplazad@s y es el de conocer y ver en qué medida se contribuye a dar respuestas y explicación a unos resultados, es decir , a encontrar las causas y a dar respuestas de tipo preventivo, asistencial, de protección y soluciones duraderas, a un problema cuya magnitud rebasa las más mínimas consideraciones y opiniones civilizadas de Colombia. Por otra parte y de manera primordial es la de procurar con alternativas serias y consecuentes fruto de un trabajo analítico con las y los desplazados su reincorporación social como ciudadadan@s en ejercicio pleno de sus derechos, incluyendo la reparación de sus daños morales, materiales, psicosociales y jurídicos generados por el desplazamiento Si bien la mayoría de los estudios con perspectiva de género enfatizan en un aspecto que bien vale la pena poner de relieve y es el papel fundamental desempeñado por las mujeres en las labores asociadas con la huida, la organización de la familia, el itinerario, los medios de transporte y su instalación en las ciudades junto con la supervivencia física y emocional de las personas a su cargo; entonces, hay que profundizar en la caracterización de los hechos que generan desplazamiento, las tendencias del conflicto armado en las diferentes regiones, las víctimas del desplazamiento, las condiciones en que se encuentran y la forma en que toman sus decisiones, así, las respuestas pueden ser más efectivas y las acciones del Estado y de la sociedad, serán propósitos condicionantes de este trabajo investigativo. Es que los estudios con perspectivas de género se pueden convertir en paradigmas para el trabajo con desplazadas en la medida en que se incursiona en las potencialidades de los sujetos afectados y en sus capacidades, tanto para decidir sobre sus situaciones como para reconstruir universos vitales con horizontes de crecimiento individual y colectivo. En Colombia, este problema social del desplazamiento, empezó a ser abordado estableciendo la relación mujer, género y violencia política (Meertens:1995) y como tema de violencia (Ramírez M H.:1991, Segura N:1991b, Wartemberg, L:1992), análisis estos que junto a los que se enuncian a continuación, entrelazan necesariamente la problemática del desplazamiento forzoso interno (Osorio, F. E y Pérez G.:1993, Rojas, E.:1993).Por nombras sólo algunas. Trascender la condición de víctimas y rescatar las posibilidades, calidades y capacidades y el valor de las mujeres para sobrevivir y para crear solidaridades, se constituye este, también, como un propósito fundamental y que los estudios de las situaciones de las mujeres víctimas de la violencia, deben abordar, teniendo en cuenta que "el concepto de género nos remite a la construcción social de las diferencias entre los sexos y por consiguiente a la construcción de identidades femeninas y masculinas" (Meertens:1995). . Lo anotado anteriormente, ha calado en el ámbito de la políticas administrativas del Estado quien con leyes, decretos y reglamentaciones pertinentes, se ha quedado corto, no obstante ser este un problema de orden nacional generado por dinámicas estructurales de contradicciones nacionales, al punto de que un número de ONG, universidades e instituciones sociales privadas, tanto nacionales como internacionales, vienen trabajando en esta problemática buscando junto y al lado de los actores del conflicto como entre quienes son los productos del mismo, l@s desplazad@s, acciones que den cuenta de su situación. Constituir lo que se ha propuesto y que se denomina como "observatorio de desplazamiento", acordado en la ley 387 de 1997 debe ser un imperativo justificatorio para adelantar una acción metodológica en la medida en que la población desplazada y las instituciones sociales harán conocer la magnitud del problema del desplazamiento en general y de las mujeres en particular y trabajarán en el diseño y ejecución de programas que den salidas alternativas y posibilidades de retorno voluntario a sus sitios de origen y reubicaciones rurales o urbanas. Una asesoría a las desplazad@s en los diferentes programas de atención, protección y estabilización socio-económica se constituye en un eje prioritario de las acciones inmediatas y que están contempladas en la ley 387, al igual que estudios e investigaciones que tengan en cuenta las diferencias étnicas y culturales de las personas que se piensan reubicar, se constituye en un justificación para saltar las dificultades que ha tenido la Consejería Presidencial para los Desplazados en materia de políticas de reasentamiento y reubicación . Siendo entonces el desplazamiento una violación sistemática de los Derechos Humanos, se requiere de una respuesta colectiva e integral además de urgente, tanto del Estado que debe generar políticas que contemplen el problema en el marco de planes de largo alcance y no de respuestas coyunturales ni asistenciales. En igual forma, los grupos armados deben contribuir a dar respuestas y soluciones concertadas para estos sectores. La impunidad sobre las causas del desplazamiento es superior al 98%, lo que demuestra que las violaciones a los derechos humanos no son investigadas, no se esclarece la verdad de estos hechos, no se sancionan a los autores y no se repara a las víctimas. De manera categórica, se debe dar participación a los sectores desplazados y en especial, tener en cuenta las políticas de género y a la mujer, en la gestión que se adelante con la sociedad a través por ejemplo, de comités y asociaciones de desplazadas. En el contexto de la violencia y conflicto armado del país, el papel del hombre y de la mujer hace necesario que se aborden las raíces íntimas de la cultura y allí incorporar la categoría de género para identificar desde las identidades femeninas y masculinas las dinámicas de la guerra. Por último, hacer referencia a las desplazad@s con respecto a la violencia de género, obliga a referirse a los niveles de tolerancia que existe en nuestros sistemas de justicia, respecto de las violaciones de derechos humanos que les suceden a las mujeres. De tal manera que ante los altos niveles de violaciones sexuales, violencia conyugal, desapariciones o secuestros lo que suma son prácticas judiciales que no dan trámite a los casos, legislaciones y códigos que no tipifican delitos ni sancionan, operadores de justicia que desconocen los Convenios Internacionales sobre derechos de las mujeres y los sistemas legales que condenan a las víctimas y no a los agresores VI. Objetivos6.1 Específicos
6.2. Generales
VII. METODOLOGIAEl trabajo se inscribe dentro del enfoque antropológico de acción participativa y se busca abordarlo desde la perspectiva de género, en donde lo estructural va implícito en cuanto se buscan causas y efectos de la guerra, de los intereses propios que traumatizan social, cultural, económica y políticamente al país y las regiones, específicamente a un sector de su población: las mujeres. El diagnóstico participativo con la comunidad afectada, es uno de los recursos técnicos del trabajo por cuanto con el se obtiene una apreciación real del fenómeno del desplazamiento La metodología para tener acceso a la información de y con las desplazadas, se basó en la técnica etnográfica y sondeos a los miembros de entidades y organizaciones que se encuentran en la región de estudio. Se recogió información testimonial, historias de vida y datos estadísticos de diversas fuentes en donde estos se registran, además de los censos representativos hechos directamente en las zonas por l@s desplazados que dieran constancia de causas, características demográficas atinentes a la problemática de las mujeres. Se adelantó una consulta a entidades públicas y privadas, un seguimiento a los medios de comunicación impresos y otras fuentes de información secundaria que complementaron el trabajo de campo que se realizó en las ciudades de Cali y Popayán principalmente. Aunque no existe un sistema de información que permita dar una medición precisa, la que se obtuvo bien puede servir de referencia para los objetivos que se proponen, es que los organismos que reciben denuncias contra derechos humanos, no desagregan los datos y estadísticas por sexo, edad, y características sociales y culturales Otro recurso metodológico que se utilizó es la encuesta de opinión que permite observar el imaginario de referencia que tienen las desplazadas frente al conflicto, las cuales junto con las entrevistas en profundidad dieron cuenta de la situación que se define. La reconstrucción de las historias de vida como recurso metodológico ayudó a encontrar una historia de la desplazada desde la perspectiva de partícipes y víctimas fatales de una guerra y recuperar las experiencias vividas por las mujeres y hombres cuando ocurrió el desplazamiento De alguna manera esto contribuyó para que se cimentarán las bases de lo que sería la reconstrucción de sus vidas La construcción de variables socioeconómicas, junto con los índices de desarrollo humano se construyeron tomando en consideración: escolaridad, salud, respeto a los derechos humanos, ingreso per-cápita, acceso a servicios públicos y situación ambiental, entre otros indicadores, son referenciados y se tuvieron en cuenta. Valga anotar que en Colombia, estos indicadores se han deteriorado en los últimos años por la situación de violencia en que nos encontramos. El trabajo doméstico, la crianza de los hijos, el bienestar del esposo y otras labores, que pertenecen al mundo de las mujeres, se tuvieron en cuenta en esta reflexión de la metodología en la medida en que permitieron ampliar el espacio restringido y transcenderlo con el fin de observar posibles procesos organizativos que impliquen participación de la mujer y superar lo privado, lo natural, sin negar su propio papel de mujer pues dentro de la cotidianidad se pudo identificar su problemática. Se propició el intercambio de experiencia con otras mujeres para acceder a perspectivas distintas y a generar conciencia a través de diálogos y talleres de representación los cuales contribuyeron a los propósitos que se perseguían. El énfasis metodológico contribuyó a la búsqueda de una solidaridad de género que identificó, construyó y obligó a resolver y articular dos opuestos: la situación social y la investigación de género. En esta forma, la mujer se constituyó no en un objeto sino en el sujeto mismo que explica y da cuenta de sus situación de desplazada. Es que en términos de género, el impacto de lo que son las causas del desplazamiento no es neutro especialmente cuando los servicios e instituciones del Estado se debilitan o desaparecen y cuando las mujeres tienen que asumir mayor responsabilidad en la generación de ingresos para el mantenimiento del núcleo familiar. A nivel operativo y para los fines de esta investigación, se tomó la definición de desplazados propuesta por la Consulta Permanente sobre Desplazamiento Interno en las Américas que identifica al desplazados como: "toda persona que se ha visto obligada a migrar dentro del territorio nacional abandonando su localidad de residencia o sus actividades económicas habituales porque su vida, su integridad o libertad personal han sido vulnerada o se encuentran directamente amenazadas con ocasión de cualquiera de las siguientes situaciones de conflicto armado interno, disturbio o tensiones interiores, violencia generalizada, violaciones masivas de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario u otras situaciones emanadas de las anteriores que puedan alterar o alteren drásticamente el orden público". Uno de los criterios que se tuvo en cuenta para determinar el tipo de desplazados fue su temporalidad espacial la cual debía ser mínimo de seis meses, según las informaciones y constatadas por los beneficios que obtienen de algunos de los programas de atención que imparte la Iglesia católica, los municipios o el Sisben que los clasifica en estrato 0-1 o 2. El trabajo de campo, que fue el centro de la práctica metodológica, permitió en las visitas, recoger la información directamente en el sitio de residencia de las desplazadas, sus testimonios e historias de vida. El diario de campo se constituyó en un elemento fundamental para recopilar los testimonios orales y en general, toda la información que posteriormente sería revisada y evaluada. Las fuentes secundarias: Codhes, ONGs, Organismos internacionales y nacionales, entidades gubernamentales, Iglesia Católica, Grupos de trabajo y apoyo a desplazados (GAD), Organizaciones de desplazados, Universidades, periódicos, revistas, folletos, hicieron parte de la bibliografía referencial básica la cual sirvió para cimentar y refrendar puntos de vista, confrontar análisis, desvirtuar supuestos hipotéticos y llenar vacíos. La precariedad de fuentes secundarias sobre el tema de la mujer desplazada no fue un impedimento para plantear la propuesta y por el contrario, se convirtió en el aliciente para adelantarla con más tenacidad, perseverancia y decisión. En este sentido la metodología se convertía en una herramienta a construir con ellas, a acceder a recopilar la información. Como recurso metodológico e investigativo se utilizaron los espacios académicos, foros y encuentros regionales sobre la paz, derechos humanos, conflicto armado, para dar a conocer el trabajo y buscar por estos medios un acercamiento más estrecho con aquellas personas que de alguna manera podría servir para los fines consiguientes, además, divulgar el problema de las desplazad@s. VIII. El Desplazamiento hacia la ciudad de Cali8.1. Sinopsis histórica de la ciudadLa ciudad de Cali, fue fundada el 25 de julio de 1536 por el conquistador español Sebastián de Belalcázar, quien le dio el nombre de Santiago de Cali. Parece probable que la primitiva fundación tuvo lugar en el valle del río Lili en el sitio de Cañasgordas, 12 Km al sur de la ubicación actual, habiendo sido trasladada en diciembre de 1536 por Miguel López Muñoz ante los continuos ataques de los belicosos indios jamundíes que habitaban la región. Desde su fundación fue la sede del gobierno, dependiendo de la provincia de Quito. Por cédula real del 17 de junio de 1559 se le concedió el título de "muy noble y leal ciudad". Sólo hasta 1908 fue elevada a la categoría de capital del departamento de Cali y en 1910 a la capital del departamento del Valle del Cauca.
Localizada la capital a los 3º, 27`de latitud norte y 76º 32`de longitud al oeste de Greenwich. La altura sobre el nivel del mar es de 995 mts. Temperatura media: 23 grados C. Precipitación media anual de 1.153 mm. Dista de Bogotá 512 Km.. El territorio del municipio se extiende de la cordillera Occidental hacia la margen izquierda del rió Cauca presentando terrenos montañosos, planos y ondulados. En el límite con el municipio de Dagua están los Farallones de Cali que alcanzan alturas de 4.200 mts sobre el nivel del mar. La ciudad está construida al pie de la cordillera occidental y tiene un clima agradable, refrescado por brisas vespertinas que soplan de los farallones. Es el centro urbano más importante del occidente colombiano y la segunda ciudad del país en población. Su comercio es intenso y variado; la circunstancia de ser Cali el más importante centro de atracción del occidente colombiano hace de esta ciudad un punto comercial excepcional, uniendo a esto su proximidad a Buenaventura, el principal puerto colombiano sobre el Océano Pacífico Hacen parte del municipio los corregimientos de El Saldito, Felidia, Golondrinas, Hormiguero, La Buitrera, La castilla, La Elvira, La leonera, La Paz, Lo Andes, Meléndez ( Villa Carmelo), Navarro, Pance, Pichindé y Puerto Mallarino, todos ellos inmersos y haciendo parte hoy, del conflicto armado interno que se refleja en la ciudad. La Ciudad Hoy.Entre el período de 1996 a 1997 se inician los desplazamientos masivos del Chocó y muchos de los desplazados llegaron al Valle del Cauca, a Cali principalmente y a Buenaventura. La característica es la de tener como cabeza de familia a la mujer (47%) dada la composición y estructura familiar que se da en esa región y al conocimiento que se tiene de que en estas ciudades vivían amigos o parientes a los cuales se les podía solicitar ayuda y solidaridad ante la pérdida de su marido, por miedo y siguiendo también como esa lógica de una migración escalonada hasta llegar al sitio definitivo en donde se puede hacer vida en familia. Por eso Cali fue la meta también de desplazadas del Cauca, Huila, y Putumayo principalmente. El incremento notorio del desplazamiento es a partir del año 1999 y aumenta a partir del 2º trimestre del 2000 y se sostiene hasta el 2001. Lo anterior ha contribuido a la conformación de subregiones en el Valle del Cauca que evidencian una fuerte movilidad poblacional desarraigada por el conflicto político armado y sus efectos que en el caso del desplazamiento forzado, se proyecta a otras esferas sociales y políticas en el departamento, afectando específicamente su configuración territorial (González, D.:2002) 8.2. Características de la Población desplazadaQuizá la principal característica de la población desplazada que llega a Cali, es que lo hacen silenciosamente,-bola de nieve- lo que se conoce como desplazamiento individual o a cuenta gota, de familias con un promedio de 6 personas, haciendo desde luego más complejo tener una visión concreta sobre su dimensión. Pero también, otra característica de las personas y familias desplazadas que llegan a Cali es su gran heterogeneidad cultural. Este hecho va más allá de su lugar de procedencia que ya marca una gran diferencia cultural, de su relación con el paisaje, la música, la comida etc. La diversidad tiene que ver con sus experiencias previas que van desde su militancia política hasta actividades consideradas ilegales, como la siembra de coca. Desde líderes locales articulados con la política tradicional, hasta campesinos cuya experiencia básica ha sido la producción agropecuaria. Esa gama permite presenciar una muestra aleatoria de población desplazada del país, con intereses y perspectivas diferentes pero con un denominador común. La condición de víctimas de la guerra, de desplazados por diversos actores armados y la desposesión y miseria en que quedan sumidos les reúne en una demanda común: la respuesta del Estado para el restablecimiento de sus condiciones de vida, para ellos y sus familias En promedio llegan cada día a Cali, tres familias desplazadas por la violencia provenientes del Valle del Cauca, Nariño, Putumayo, Cauca, Chocó y Antioquia principalmente. Como ejemplo, se pueden mostrar los datos del estudio de Solivida-OIM, con respecto a la distribución de población desplazada y ubicada en el Distrito de Aguablanca [4]. El último consolidado de la RSS detalla a enero 31 del 2002 , una dinámica total de 13.677 familias en donde los hombres son 6728 y las mujeres 6949. Entonces, enfocar este problema obliga por razones metodológicas a hacer una diferenciación del desplazamiento en la ciudad de Cali de aquellos desplazados que por diversas circunstancias de sus sitios de origen, buscan con su llegada a la ciudad, protección y posibilidades de trabajo para mejorar sus condiciones de vida social y familiar. Por una parte están quienes son desplazados forzados por la violencia política y el conflicto armado y que serán los protagonistas principales en este trabajo. También los desplazados intra urbanos, quienes por temor, se movilizan de un espacio a otro en la ciudad en busca de mejor calidad de vida ante las presiones o amenazas de diferentes actores sociales (milicias, autodefensas.) armados o delincuencia común. En las áreas urbanas y Cali no es la excepción, se presentan dos modalidades de vinculación de los desplazados jóvenes al espacio urbano: en las milicias: FARC, ELN y AUC y en las bandas o "parches" o "combos" que tienen un carácter delincuencial. Aunque esta singular clasificación se hace con criterios de orientación, conviene manifestar que es posible una arbitrariedad en ellas por cuanto que como fenómeno clandestino que es, tiene ciertas reservas de inseguridad y desconfianza; por ser desplazados, buscan olvido, reserva y sigilo como tales para evitar ser estigmatizados[5] y de pronto perseguidos, son como clandestinos en sus nuevos sitios de residencia. En consecuencia, dar cuenta del por qué de los desplazados forzados por la violencia política y el conflicto armado hacia la ciudad de Cali nos lleva a tener en cuenta una serie de causas que no están exentas del acontecer contextual del accionar del país, así pues, la violencia política ejercida hacia personas en los departamentos de Antioquia, Cauca, Chocó, Putumayo, Nariño, Valle del Cauca de donde son principalmente nuestros protagonistas, nos muestran cómo en estos departamentos, las acciones militares especialmente son los causantes del desplazamientos, acciones que se muestran en atentados a los pueblos, a las fincas, a las sitios de residencia, a las persecuciones políticas de sindicalistas, líderes comunales, miembros de ONGs, defensores de derechos humanos y campesinos, pequeños propietarios de tierras, por nombrar sólo algunos. Quienes por miedo, protección de sus vidas y las de sus familias, se obligan a desplazarse. Es que "la pelea por territorios entre guerrilla y la autodefensas ha sacado literalmente de sus parcelas, en el último lustro, a mas de 2 millones y medio de campesinos en la zona Andina, los Llanos y el sur del país. Este desplazamiento masivo de los últimos diez años ha contribuido a que en Colombia se de una transformación radical de la estructura de la tenencia de la tierra de las más intensas en el siglo XX, superando los fenómenos de colonización y de ampliación de la frontera agrícola. En solo 1990 con las 17 masacres grandes y pequeñas que se perpetraron en pueblos y campos del país, el número de minifundios que cambiaron de dueño fue mayor que en los primeros 40 años del siglo XX.," manifiesta el investigador Carlos Baquero.(El Tiempo 8-6 2001). El Gestor de Paz del departamento del Valle, ha dicho que el fenómeno que más produce desplazamiento en el Valle del Cauca es el paramilitarismo y que según el último censo los desplazados llegan a 22.000 personas, lo que ha creado una situación muy dramática, por lo tanto, manifestó que en algún momento tendrá que darse un proceso de negociación con los paramilitares, mediatizado por la acción de la justicia ( El Tiempo, Julio 31 de 2001) Pero por otra parte, al interior de la ciudad, las amenazas, las limpiezas sociales, los enfrentamientos entre pandillas, los injustos señalamientos como informantes del ejército regular, de la guerrilla o de las autodefensas, ejercen presión para salir forzadamente del sitio y buscar reubicación en el espacio. 8.3. Conflicto y desplazamientoLas masacres, constituyen uno de los factores centrales en la generación del desplazamiento forzado, como ejemplos: en el Valle del Cauca produjeron el 11.69% del total de desplazados ocurridas en los corregimientos de Santa Lucía y Puerto Frazadas en el Municipio de Tulúa que se consideraban como corredores de tránsito de los grupos guerrilleros, a Buga, San Pedro, Bugalagrande, Sevilla, Jamundí y Buenaventura en donde aparecieron las AUC y asesinaron en Zabaleta, un corregimiento, a 70 de sus habitantes por ser señalados como colaboradores de la guerrilla; también lo hicieron 200 personas de Mesetas, Campo Hermoso, López de Micay y Anchicayá, los cuales se desplazaron a Buenaventura en donde según la Personería Municipal ya son 625 las personas desplazadas desde varias veredas y corregimientos de lo que va corrido de este año y agrega: " lo que pasa es que ahora los flujos de desplazados migratorios no se hacen masivamente sino en forma selectiva" (Agudelo, A. Personero Municipal. El país:2001). Últimamente (Octubre 10 de 2001), la incursión paramilitar en los corregimientos de La Magdalena, Janeiro, La Habana, Tres Esquinas, la vereda de Alto del Cielo y la inspección de Alaska quienes con lista en mano masacraron a 30 campesinos, produjo un éxodo masivo de los habitantes hacia Buga, no obstante su deseo de permanecer en sus parcelas si se les garantiza seguridad y apoyo a los programas agropecuarios. Estos, junto con las 40 familias de desplazados que se ubican en el Coliseo de Deportes de Buga, desde hace dos años provenientes de la zona montañosa huyendo de la arremetida paramilitar, empiezan a presionar mediante derechos de petición, por garantías, protección y por una ayuda efectiva por parte del Incora que ha prometido darles a 35 de ellas su nuevo hogar en el área rural de Riofrío y Yotoco y que están protestando por falta de apoyo del gobierno municipal que los considera una carga, convirtiéndose así, en desplazados sin rumbo y sin esperanzas de adelantar sus proyectos de procesamiento de gusano de seda y de panela. La comunidad de desplazados albergados en la Antigua Rayadera, barrio de San Antonio de Tulúa, ha solicitado reiteradamente atención a su dramática situación cuando ya cumplen 27 meses sin ninguna solución real a su problemática. Denuncian la presencia de grupos armados a los alrededores del municipio de Tulúa y en el casco urbano. Son 107 familias (320 personas) las que buscan solución a su situación. Aunque la situación lleva al desespero, el regreso de algunas de estas familias a sus hogares parece darse pero en una relativa lentitud que asombra y sin condiciones para recuperarse, sólo por iniciativas propias lo determinaron y así, retomar la dinámica de sus vidas, sin pedir ayuda estatal y animados por su fe en su tierra como lo manifiesta un campesino: " y si Dios quiere volvimos para siempre. Vivimos en albergues y allá le dan a uno muchas cosas en bolsas, menos la lucha por un futuro mejor, que como es lógico depende de cada cual. Yo por fortuna hago parte de esos campesinos que tienen suficiente fuerza para seguir labrando un mejor porvenir". (W. Rivas de 36 años).Esto nos muestra cómo es de importante el pasado para la configuración de sus proyectos de vida Los desplazados por la violencia rural del 31 de julio de 1999 que se habían ubicado en Tulúa confiados en que las instancias gubernamentales les darían protección y solución a sus problemas, al no encontrarlas, se obligaron a retornar a sus hogares de Puerto Frazadas, Barragán, Santa Lucía, Monteloro y la Moralia, corriendo los riesgos de la situación actual y solicitando a los medios de comunicación, no estigmatizar la zona. No se conoce el número de familias desplazadas que han regresado a sus fincas dice- la oficina de Gestión de Paz,- " pero el retorno es una muestra del agotamiento del proceso de los albergues". Unas 17 familias campesinas, del municipio de Tulúa, desplazadas por paramilitares retornarán a partir del 23 de abril (El Tiempo. Abril 5.2002) Aunque si bien es cierto se puede mostrar que en la región Centro del Valle esta situación está marcada por una intención de los actores armados de hacer presión sobre los centros suburbanos y urbanos, aspecto este que produce una fuerte incidencia del desplazamiento en los procesos de urbanización de la ciudades intermedias, hay otras causas motivacionales del desplazamiento en el Valle del Cauca y hacia la ciudad de Cali, lo cierto es que para lo pertinente sólo se tomarán las enunciadas anteriormente y que son el resultantes de las condiciones que se vienen sucediendo por el conflicto armado en el último quinquenio de finales del siglo XX y los primeros años del presente (1995-2002) y que no dejan de ser motivos de preocupación para la ciudad y para los municipios. El análisis del desplazamiento forzado de la población rural debe ser abordado como un proceso multidimensional que no se agota en el momento de llegada a la ciudad ni termina con las luchas para la supervivencia material. Los legados del pasado y las perspectivas del futuro forman parte inextricable de ese proceso y remiten a la compleja interacción de rupturas y continuidades en la vida personal y colectiva. El Cali se detectaron algunos sitios de ocupación de los desplazados como son los sectores marginales de Siloé, el Distrito de Aguablanca, junto con algunas zonas de laderas aledañas a los corregimientos circunvecinos. El 76% se han asentado en las comunas 14 y 15 de la ciudad. Como resultados de las causas generales anotadas, estas personas viven en condiciones deplorables de hacinamiento por su pobreza, es evidente el deterioro en la calidad de vida de estas familias pues de habitar en casas pasaron a hacerlo en piezas o en "cambuches" de madera y plástico en situaciones antihigiénicas por la carencia de servicios públicos domiciliarios, contaminación ambiental y restringidas posibilidades de educación escolar para sus hijos. Esto los hace ser "peligrosos" o por lo menos, de atención inmediata por parte del Estado que busca "adaptarlos" con programas que no responden ni dan respuesta a sus circunstancia y necesidades. Según se constata, los desplazados llegan a estos sitios por tener ya conocimiento de ellos (invasiones) y en especial, porque residen allí amigos, familiares o paisanos que pueden brindarles solidaridad oportunamente. La cultura de la solidaridad en la ciudad se afianza por medio de la familia extensa, característica de la zona del litoral pacífico, que va más allá del parentesco, al paisanaje o al amigo. En muchos casos es simplemente la ayuda a otro negro. Son los lazos de solidaridad étnicos que permiten construir territorios que se podría conceptuar como de hábitos a la manera de cómo lo plantea Bourdieu (1988:88) en donde se generan sistemas de disposición durables y transportables "que funcionan como la materialización de la memoria colectiva y le permite a un grupo actuar de manera similar, sin que medien concertaciones previas" "Sólo les importa salvar sus vidas y llegan a las ciudades con las manos vacías"- asegura un asesor de la Anuc-. "Generalmente no encuentran una infraestructura para atenderlos. Tampoco trabajo y vivienda". Entre las características culturales que sobresalen como determinantes de buscar estos sitios son los que en su imaginario colectivo se realzan acerca de la solidaridad, familiaridad y rasgos culturales que se traducen en sencillez de las relaciones, iguales formas sociales, el parentesco, la amistad, el conocimiento de ciertas actividades de trabajo y el respeto hacia los parientes. Desconocen el alto nivel de desempleo y subempleo, la informalidad de la economía y las facetas subsecuentes de esta ausencia de oportunidades, en igual manera, no tienen un conocimiento de la dinámica interna de los asentamientos en lo que respecta a las agresiones y amenazas, a la guerra que en ellos se vive y a la coraza con que tiene que revestirse para hacer frente a estas nuevas oportunidades de vivir en la ciudad. En la situación del desplazad@, aparece un patrón segregador o estigmatizador cuando por venir del campo, o de otra región, en la cotidianidad es llamado como "negr@" lo que denota una exclusión y un señalamiento de inferioridad, que hace que el o ella oculte su origen, su lugar de procedencia para evitar esos señalamientos de los habitantes de los centros urbanos y que ya están establecidos o son oriundos raizales que cuando saben de la llegada de estos desplazad@s, ven cómo su espacio simbólico construido históricamente, empieza a ser transformado y en esta medida, los sataniza Este señalamiento general de una realidad que se desconoce se hace patético y real sólo cuando las acciones de hecho aparecen como formas de expresar la situación y en la búsqueda de soluciones y ayudas para un mejor modo de vida. Las invasiones se suceden por y con desplazados, las agresiones, masacres y asesinatos se dan con y por desplazados, llegando a señalarse a estos como los causantes de ese estigma que ha calado en la ciudad y que se concreta en decir hoy, que por ellos,"Cali es una de las ciudades más violentas del país". La idea que tiene el y la desplazada cuando llega a la ciudad de Cali es la de hacer una nueva vida lejos de las preocupaciones que le deparaba el anterior sitio de origen. Pero qué lejos está de esta realidad; en el nuevo sitio de residencia empieza a ver cómo él o ella es vejada, señalado y carente de oportunidades, enfrentado a otra cultura, la propia se va escindiendo cuando no confrontando hasta ir desapareciendo y aceptando una impuesta que lo despersonaliza, lo atomiza, lo hace explotar cuando por necesidad se obliga a ir en contra de sus principios normativos y transgrede la ley. Enfrentado a un abanico de expectativas busca lo que mejor se acomode a sus principios y en ellos, va empujando a su núcleo familiar quien por mantener el principio de autoridad paterno o materno, si es el caso, los hijos e hijas empiezan a recorrer espacios oscuros y dándose luces con amigos o amigas por caminos inciertos de una realidad difícil y a la cual hay que enfrentar. El desplazamiento por género de todos maneras deslinda intereses, genera expectativas y contribuye a rupturas normativas que no son del todo negativas, por lo menos para la mujer que dada su "libertad" aparente como proveedora de recursos para la familia, empieza a hacer parte de redes organizacionales de apoyo, grupos de ayuda mutua, asociaciones y demás que la insertan con responsabilidad en acciones de trabajo estimulantes a su ego. En esta forma, la mujer empieza a sacudirse de ese "castigo de género" que la había sumido en el anonimato. El impacto del desplazamiento sobre la identidad, autonomía, dignidad coloca a las mujeres y a los hombres en condiciones de mayor vulnerabilidad respecto al resto de la población. Las mujeres y los hombres deben abandonar no solo el territorio y su historia personal sino escapar sin nombre para huir de la persecución y el peligro de ser identificadas. El hombre desplazado cabeza de hogar ante su falta de preparación para enfrentarse a la ciudad, opta en primera instancia por oficios no calificados como son el de la construcción, si tiene suerte allí, de manera transitoria, obtiene algún ingreso pero sino, el rebusque, la venta ambulante y el recoger basura, son las opciones más propicias a su situación. Como estas tareas no llenan su expectativas al irse entrando en lo vericuetos de la ciudad va conociendo lugares, sitios y personas, con ellos se les presentan "nuevas oportunidades" que pueden traerles mejores beneficios económicos, optan por ellos y así, la venta de estupefacientes, la conformación de grupos de delincuencia común, el sicariato, el robo y demás, propios de una economía desecha, son los lugares propicios para sobrevivir a costa de su propia vida. La lumpenización del desplazado ha corrido aceleradamente ante la falta de preparación, asistencia y colaboración de la sociedad y en especial, ante la presencia de una guerra injusta contra la sociedad civil y sus derechos humanos. Valga reconocer que en Cali, la Iglesia católica ha sido uno de los sostenes fundamentales de los desplazados en lo que respecta a apoyo y ayudas de una manera incondicional. La mayor parte de la población desplazada en Colombia y en particular en Cali, permanece dispersa y por lo tanto desorganizada, destacándose solo el Comité de desplazados de Tulúa y Buga en el Valle del Cauca. Esta situación es determinada por el predominio de los desplazamientos individuales y familiares, la consecuente ruptura del tejido social comunitario y la ausencia de garantías de protección que obligan al anonimato como mecanismo para tratar de lograrla. Pero qué decir de la mujer desplazada frente al hombre desplazado?. La que ha llegado acompañando a su esposo o compañero, comparte muchas por no decir todas, las penurias de esta situación al punto que su drama por la falta de atención en salud, su escasa educación sexual, la violencia y el maltrato que es generalizado en el país, se agrava por su situación y condición de desplazada y su vida se inicia con la pérdida de su hogar, su tierra, su empleo e incluso, su pareja, es un panorama doblemente violento, con más pobreza absoluta, violencia en el hogar por parte de su esposo o compañero con lesiones que en muchos casos son graves y que les dejan limitaciones, vulnerabilidad y más embarazos. El desplazamiento para la familia campesina trae determinadas consecuencias, pero no se puede afirmar que todos los desplazados asumen y afrontan de la misma manera los problemas que se les presentan en el nuevo escenario. Cada persona manifiesta su propio drama de desestructuración familiar y el intento de reconstruir familia. Uno de los dramas de las mujeres desplazadas es el embarazo de adolescentes. Según la encuesta de Profamilia[6], 3 de cada 10 mujeres entre los 13 y los 19 años son madres o están esperando su primer hijo. Y cerca de la mitad de estos casos son embarazos no deseados. Una de cada 5 ha sido abusada sexualmente. Y en el 14% de los casos, por su esposo o compañero, alarma que el 8% de las niñas han sido violadas antes de los 14 años, porque el hacinamiento fomenta la promiscuidad. Estimativos recientes afirman que mas de la mitad de los 5 millones de desplazados en el país son mujeres y de ellas cuatro de cada 10 han sido desplazadas por el conflicto armado La violación sexual de los actores armados hacia las mujeres, es una representación del poder que pueden ejercer sobre los hombres compañeros o familiares de ellas y que tiende a asustarlos, a producirles miedo y así obligarlos a desplazarse, según lo manifiesta la Comisión Colombiana de Juristas (1999). 8.4. Efectos de las acciones de violencia en l@s desplazada@sLo que se pudo constatar es que la situación de violencia en Colombia y que ha contribuido al desplazamiento y ubicación de núcleos familiares o mujeres con hijos en la ciudad de Cali, ha generado en estos un conjunto de secuelas emocionales que se han venido gestando con el tiempo y que son puestas de presenten por las madres cuando dicen que : "sus hijos tienen trastornos en el sueño, casi no comen, tienen tristeza en los ojos, lloran cuando se les dice algo" (testimonios) y que las maestras en las escuelas corroboran manifestando que " tienen dificultades para el aprendizaje". En el fondo de esta situación, está la forma como viene elaborando conscientemente el niño, su proceso del desplazamiento que de todas maneras influye en la madre y en sus herman@s Parece ser que la pérdida repentina del entorno rural hace que el o la niña se mantengan en silencio, propiciando hasta cierto punto maltratos por parte de los padres quienes empiezan a criar hijas agresivas y aisladas con rabia y dolor.. Las manifestaciones emocionales que usualmente acompañan el proceso de desplazamiento entre los jóvenes por ejemplo son el miedo, la desconfianza, la rebeldía,[7] una baja autoestima e incapacidad de comunicar sus pensamientos y emociones, mostrándose como reprimidos, de pronto asoma ese deseo de venganza que se materializa en acciones delictivas . El género como diferenciador de las secuelas emocionales comienza a hacerse evidente en la juventud en cuanto a que la niña tiene más posibilidades de expresar a su madre los sentimientos y los niños son más reprimidos. En términos de género, por ejemplo, el ascenso de los conflictos sociales y su impacto, no son neutros especialmente cuando los servicios e instituciones del Estado se debilitan o desaparecen cuando las mujeres tienen que asumir mayor responsabilidad ya sea como madre soltera, viuda, esposa o compañera en la generación de ingresos para el mantenimiento del núcleo familiar. Sin duda, existen muchos elementos del medio urbano que aprietan y por lo tanto señalan el choque cultural, valga señalar algunos como son: la pérdida de contacto con el medio natural que influye en los niños principalmente cuando pierde el contenido de sus juegos tradicionales, se enfrenta al conocimiento de la luz, el transporte, el teléfono, la T.V, el vestido, el agua entubada, etc. El Cambio de roles por la muerte del padre de familia, convierte a la mujer en la cabeza de familia, la jefe del hogar, apoyada muchas veces por su hijo mayor quien toma decisiones y contribuye para el sustento del grupo. Cuando la viuda instaura otra relación, nuevos hechos se suceden en la familia que se modifica sustancialmente por la entrada de un padrastro que altera las relaciones ya establecidas. En este sentido, el desplazamiento ha producido un impacto psicológico y social que ha incrementado la destrucción del tejido social, la pauperización, la desintegración familiar, desnutrición, enfermedades, alcoholismo, drogadicción, prostitución, deserción escolar y delincuencia, agravando por esta vía los problemas históricos de los pobladores y barrios de la ciudad. En el aspecto laboral, preocupación fundamental del desplazad@, surgen dificultades, pasar del cultivo de la tierra, cría y comercialización de especies menores o de ganado y al desconocer los oficios de la ciudad,- incluso a los que se dedican de manera inmediata -, produce un cambio impactante en la estructura productiva de la familia que sin lugar a dudas, hace mella. En Cali se viene como presentando un cúmulo de jóvenes también, que como víctimas de la situación de sus padres frente a los hechos recurrentes, van tomando posiciones radicales y apasionadas que encuentran vías de salida en grupos de identificación como las pandillas juveniles o se insertan como miembros activos en las filas de la insurgencia o del ejército nacional. Sus historias de vida nos presentaron una confusión ideológica frente a la militancia, por ejemplo, aunque el odio parece ser un elemento principal de ella, el " poder" se manifiesta como un índice de superioridad y venganza. Odio hacia el Estado, hacia la guerrilla, hacia los paramilitares, hacia el ejército según sea el caso, son los causantes de su situación y convalidan su rencor y una humillación que se ha entronizado en su mente. La mujer, hoy desplazada pero antes militante, refiere como motivo fundamental de haber ingresado a un grupo armado, el maltrato, el abuso sexual, la sobrecarga de trabajo doméstico y la violencia intra familiar. Algunos investigadores argumenta que la vinculación de los niños y de las niñas, de los jóvenes a la grupos armados se basa frecuentemente en la falta de opciones y en las condiciones de pobreza presentes en nuestras regiones. No puede desconocerse que como el mayor número de familias desplazadas provienen del campo, sus formas culturales junto con sus valores tipifican esa identidad propia del campesino que se traduce en los comportamientos de grupo familiar y de manera particular en cada uno de los miembros. Valga anotar que el respecto a la tradición familiar (padre y madre), el machismo del uno y la sumisión de la otra, junto con los castigos y represiones hacen parte de ese todo que de alguna manera entra a cuestionarse en contextos sociales diferentes como lo es el urbano. "El desarraigo espacial y cultural comienza a tomar cuerpo hasta que se produce la pérdida de la identidad cultural, es decir, el desarraigo se presenta como tal cuando se rompe el sentido de la pertenencia a la colectividad". ( Ardila: 1999) El desarraigo se convierte en problema central, lo que hiere a la gente, es el rompimiento –que le imponen- con el núcleo social. Se destruyen los vínculos sociales estables. La gente se aguanta y sabe vivir en la pobreza, saca adelante la cabeza; pero le cuesta más trabajo vivir, jornalear, competir, enfermar y morir cuando está sola. (Molano, Alfredo: 2002) Esta ruptura conlleva también la necesidad de la reconstrucción. Por ello, los y las desplazadas, aunque principalmente víctimas de la violencia y el terror, se constituyen, simultáneamente, en forjadores activos de un nuevo futuro y en este proceso de doble función, se presentan profundas diferencias de género. Hombres y mujeres viven de maneras diferentes e intensidades distintas las violencias, el terror y el desarraigo, sus proyectos de vida futura y el tejido del entorno social. Las mujeres campesinas desplazadas tiende a ganar un poco mas de autonomía y sociabilidad en sus proyectos de vida. Las mujeres tienen más flexibilidad que los hombres en asumir labores de rebusque, son más recursivas y pueden apoyarse en su larga experiencia de trabajo doméstico, tejen un entorno social más fácilmente con los vecinos y amigos en relación con la solidaridad y en esta forma arman, proyectan su cotidianidad en base a una autonomía para su vida futura en tanto que "tener un proyecto de vida sugiere una intención, una voluntad de superación, alguna planificación y sobre todo, cierta capacidad de controlar el curso de la vida cotidiana".(Meertens:2001) como se les ha escuchado a las mujeres desplazadas en Cali. Un caso singular se constituyen las viudas desplazadas en cuanto a que por sus condiciones, han fortalecido su carácter y reciedumbre de género, solas, afrontan una adversidad social y van construyendo en su imaginario colectivo los recursos ideales que les permitan conseguir los medios indispensables para mantener sus hijos, a un lado de emociones y recuerdos asumen su responsabilidad como mujeres solas. Para estas mujeres el olvido parece convertirse en el antídoto del dolor, del trauma sufrido y el recluirse en el anonimato es una forma de escape clandestino a su pasado que parece no propiciar un pensamiento de retorno. Aunque no hay un registro acerca de los atropellos sexuales causados a las mujeres por los actores del conflicto, el hecho es que se da y existe y esto de alguna manera también cala en la sicología de la mujer y de esta con respecto sus hijos. Concretar una respuesta a una inquietud planteada y que se deriva de cuanto se ha manifestado en relación con lo que hacen los hombre y lo que hacen las mujeres, es en el sentido de que sí se da un cambio en las relaciones de género por efectos del desplazamiento que no necesariamente tiene que dar modificaciones sustanciales en las varias dimensiones de la vida. Si bien se altera la estructura de oportunidades del individuo, estas pueden llegar a carecer de direccionalidad. La mujer puede modificar su situación con respecto a los hombres por su acceso al trabajo asalariado sobre las relaciones de poder intra familiar. Los hombres y las mujeres que se desplazan son sujetos de poder, son portadores de una fuerza y de una resistencia que los marca frente a otros poderes. Lo que en principio parece ser que la única fuerza de unión de y entre los desplazados es el poder de la violencia, en el fondo se descubre de qué manera se mantiene incólume su cultura, su identidad, su historia y sus relaciones sociales. Lo anterior podría servir para enfocar la idea de que hombres y mujeres desplazadas, aunque principalmente son víctimas de la violencia y del terror, se constituyen, simultáneamente, en forjadores activos de su futuro. IX. Los Desplazamientos hacia la ciudad de Popayán9.1. Sinopsis histórica de la ciudadLa ciudad de Popayán, fue fundada por el conquistador español Sebastián de Belalcázar el 13 de Enero de 1537 en el sitio donde estaba el pueblo indígena de Pubén y le dio a la fundación el nombre de la Asunción de Popayán el 15 de Agosto de 1537, capital de la antigua Gobernación de Popayán que abarcaba tierras desde la frontera con Panamá hasta el río Mira, desde Otavalo en el Ecuador hasta los límites con Brasil y Venezuela. Es decir, que comprendía la mitad de lo que ocupa actualmente el territorio colombiano. En el año de 1538 le fue concedido escudo de armas y el título de "muy noble y muy leal". Fue en la época colonial la segunda ciudad en el orden administrativo después de Santa Fe y uno de los centros de mayor importancia e influencia histórica del país. Cuna de ilustres y prominentes servidores patricios en todos los campos del saber y la ciudad que más presidentes ha dado al país. Denominada: "Ciudad Universitaria de Colombia". Popayán se localiza a los 2º27`de latitud norte y 76º,37`de longitud al oeste de Greenwich. La altura sobre el nivel del mar es de 1.738 mts, temperatura media: 19º C. Precipitación media anual 1941 mm. Dista de Bogotá 676 Km.. El área del municipio es de 512 Kms2.La ciudad se levanta en el denominado Valle de Pubenza en las márgenes del rió Molino y presenta un agradable aspecto en sus construcciones de arquitectura colonial. La mayor parte del territorio es montañoso y su relieve corresponde a las Cordilleras Occidental y Central, pero cuenta también con zonas planas cercanas al rió Cauca. Hacen parte del municipio las veredas e inspecciones de policía de: Cajete, Cajibío, El Charco, El Placer, El Tablón, Figueroa, Julumito, La Rejoya, La Yunga, Las Mercedes, Las Piedras, Olaya Herrera (Poblazón), Pueblillo, Puelenje, Quintana, Samanga, Santa Rosa, San Rafael, Santa Bárbara y Yanaconas que si bien no todas están metidos en el conflicto interno, de alguna manera algunas, inciden en la ciudad como población propensa a ser desplazada. La ciudad Hoy.Entender el problema del desplazamiento hacia Popayán es remontarse al año de 1983 cuando se sucedió el terremoto del 31 de marzo en donde una fuerte oleada de gentes procedentes de varios municipios del departamento y de los vecinos, llegó a la ciudad en busca de nuevas esperanzas de vida y en especial, de conseguir un espacio para hacer una vivienda. La ciudad se diferenció tanto espacial como culturalmente. Un sinnúmero de asentamientos surgieron dispersos y en los terrenos más difíciles para construir obras de infraestructura. Estos "primeros nuevos pobladores urbanos", que llegan sin tener una pertenencia de ciudad se acomodaron como mejor pudieron y empezaron a hacer vida comunitaria al amparo de organismos del Estado que buscaron darles una rápida solución a sus necesidades sentidas. Los nuevos citadinos (invasores?) han venido incidiendo con el tiempo, en las políticas de planificación urbana del municipio y fueron consiguiendo poco a poco solución a sus necesidades pero sin un sentido de pertenencia por la ciudad y menos aún sin identificarse con ella. En el preámbulo anterior es conveniente referir que muchos de estos habitantes, hoy albergan en sus casas no a familiares o amigos desplazados por el conflicto armado en el Cauca, sólo son conocidos de ocasión, lo de resaltar es cómo sigue manteniéndose esa tradición de y en Popayán que parece haberse reforzado entre su población, del fuerte patrón de solidaridad con los desplazados, brindándoles apoyo no solo emocional, sino económico y una posada transitoria en sus viviendas, "darles la mano"- se dice-para que salgan adelante. La Personería Municipal señala que Popayán es un municipio receptor de población desplazada de otros departamentos: Putumayo, Caquetá y Nariño y del Cauca. 9.2. Características de la población desplazadaContrario a lo que se presenta en Cali a donde llegan especialmente desplazad@s por grupos o familias, en Popayán, por las contradicciones mismas del conflicto armado, el desplazamiento muestra como característica el de ser masivo, en grupos y por lo tanto, las consecuencias son diferentes y por ende el tratamiento que se les debe dar a estos sectores poblacionales con respecto a suministros, asistencia y alojamiento por parte de los organismos estatales. "Los desplazados del Cauca traen consigo su biografía, marcada por las características socioculturales de la comunidad de procedencia, el rol social que habían cumplido en ella y unas destrezas sociales y culturales. Traen entre sus valijas, las historias de violencia y las marcas propinadas por los actores y motivos que los hizo abandonar su terruño. Es todo esto lo que les permite construir y reconstruir relaciones de vecindad pero también conflictos, y es lo que va a marcar definitivamente la manera de ser y habitar los nuevos territorios, los barrios de llegada".(Ortiz, J. y otros:2001). En el desplazamiento, sigue siendo evidente el fortalecimiento de los grupos paramilitares, la extensión de su presencia geográfica y el incremento de acciones generadoras del mismo basadas en amenazas y masacres, acusando a los pobladores de ser colaboradores de la guerrilla calificándolos como de "guerrilleros de civil". Los métodos de combate de los guerrilleros que causan daño indiscriminado a las vidas de los pobladores, junto con las disputas de territorios por parte de los paramilitares, que masacran e intimidan a la población que se obligó a desplazar, como ocurrió en el Naya. En el Cauca se presentó el mayor número de desplazamientos masivos con una cifra estimada por el Codhes (2001) de 10.181 personas y los municipios expulsores fueron Buenos Aires con 4.200 personas, Santander de Quilichao, El Tambo, Mercaderes y Cajibío. Se manifiesta que el departamento que recibió el mayor número de desplazamientos masivos fue después de Antioquia, el Cauca con un total estimado de 14.782 personas.(Codhes). Suárez en el Cauca, recibió hasta tres desplazamientos masivos, le siguen Popayán, Cajibío y Santander de Quilichao. Para lo que va del año 2002, el Codhes anota que ya son 15.411 personas las expulsados en el Cauca, y ha recibido 31.392 personas La disputa territorial en el departamento del Cauca donde se sindica a los campesinos de ser colaboradores de uno u otro grupo, generó en el primer trimestre del 2001, acciones violentas contra comunidades indígenas y negras de Puerto Tejada, Caloto, Caldono y Suárez. Los 180 desplazados por el conflicto armado del Municipio de El Tambo se ubicaron en la ciudad de Popayán en condiciones de hacinamiento y en espacios completamente limitados buscando seguridad para sus familias, son asistidos por el recientemente creado Comité de Desplazados y la Red de Solidaridad Social; otros, desplazados de Seguengue, Uribe, Huisitó, Playa Rica, La Paz y Pueblo Nuevo, se ubicaron en la cabecera municipal de El Tambo Como se da en general entre los desplazados, en Popayán se encuentran grupos que no obstante ser procedentes de diversas regiones del departamento y algunos de otros, muestran como homogeneidad el de ser campesinos dedicados al cultivo de la tierra y por lo tanto con un referente semejante en cuanto a organización y participación pero por su escasa capacitación, no encuentra más forma de ubicarse en la ciudad que como auxiliares en la construcción, vendedores ambulantes, coteros, trabajo puerta a puerta y en el servicio doméstico principalmente las mujeres. La diferencia mas sobresaliente entre hombres y mujeres desplazados se puede observar en la forma como se insertan en la economía de la ciudad: las mujeres por medio de la microempresa familiar, hacen y venden arepas, empanadas y tamales, y en la informalidad de la venta ambulante y al menudeo de artículos de consumo doméstico y así obtienen algún dinero. La gente llegó a Popayán con un menaje primario de cobijas o colchas, alguna ropa, algún documento. Mucho de lo que hoy tienen ha sido regalados por vecinos o familiares cuando no, recogidos en el reciclaje que hacen en la ciudad. Esto no deja de impactar la salud tanto física como mental, al no contar con lo básico para preparar o servir la comida, para el aseo personal, se sienten desprotegid@s y aislad@s, sol@s , generándoles cierta desestabilización familiar. Las causas que aducen para no conseguir trabajo es que son estigmatizadas por ser desplazados y para ello han tenido que recurrir a acciones de hecho como las tomas a las dependencias oficiales en busca de colaboración y ayuda. Los sitios de residencia invadidos y denominados "asentamientos" recogen sin embargo, una amalgama de expresiones, reivindicaciones, forma de cohesión y participación sin aparentes consistencias, en las cuales las políticas centralizadas no encuentra un camino que de salida a las particularidades de los desplazados. Los nuevos habitantes no son montoneras, son personas que llegan con hábitos, costumbres, sueños, realidades, esfuerzos, pasados e ideales hacia un futuro y en su mayoría provienen de localidades que no tienen un sentido articulado o colectivo de pueblo o caserío y que por lo tanto, sus expectativas están relacionadas a una historia de un territorio ancestral generacional que se ha construido estableciendo nexos duraderos con los vecinos y juntos han adquirido un sentido de pertenencia y algunas expresiones de identidad en las veredas de donde son originarios. Con el tiempo han venido creando una trinchera, una defensa, un espacio de identidad, para sobrevivir económica y emocionalmente. El choque cultural que genera el desarraigo afecta la manera en que las personas desplazadas se ven así mismas y altera negativamente la imagen que los demás tienen de ellos. Los efectos varían según la edad, el género, la cultura, la etnia el grado de escolaridad, la intensidad de las violencias aplicadas antes, durante o después del desplazamiento forzado.(RUT. Informa. Enero-marzo de 1999. Boletín trimestral No1.snps. Bogotá) Las deplorables condiciones higiénicas de los sitios en donde residen, que tocan con la falta de alcantarillado, sistemas de recolección de basuras y excretas y demás servicios públicos, inciden en la salud y en especial en los continuos resfríos, gripes, fiebre y diarreas a los niños y niñas especialmente y afectándose gravemente los adultos por las bronquitis crónicas, enfermedades del aparato urinario y digestivo que son casos de atender por salud pública. Igualmente la convivencia en espacios de alto hacinamiento reduce ostensiblemente las relaciones intra-familiares de intimidad y privacidad, se acrecientan las tensiones y angustias y en muchas ocasiones los conflictos intra-familiares tienen que ventilarse en público. Las mismas mujeres comentan cómo durante las noches lloran al ver lo difícil de su situación y convivencia ante las circunstancias y sin ninguna esperanza de luz para resolverla.
En materia educativa son mínimas las oportunidades que tienen los hijos e hijas de los desplazados, agravados por las penurias económicas de un municipio que no tiene los medios necesarios para mantenerse. El salario que reciben por las actividades que realizan las mujeres casadas o en unión libre, lo utilizan en complementar con los del compañero o esposo, pero es este quien toma las decisiones sobre los mismos, a diferencia del que reciben las mujeres cabeza de hogar cuyas decisiones son propias. Si bien aún no es muy notoria la inserción por parte de los jóvenes en las actividades delictivas, parece que la misma se está incubando poco a poco y por ello la policía está realizando programas preventivos. Aunque sí se manifiesta un acelerado aumento de la prostitución femenina infantil según informa la Policía . Por su desubicación y su total desprotección económica y afectiva, las mujeres jóvenes desplazadas, demuestran especial vulnerabilidad a las agresiones sexuales. La prostitución parece ser el único recurso disponible la cual se realiza transgrediendo las mínimas normas de la salud reproductiva y la sexualidad. En ocasiones las conduce a un madresolterismo que deja a la mujer como cabeza de hogar por el abandono del hombre, marido o compañero que no sabe responder ante la responsabilidad.. Los hijos jóvenes, adolescentes, varones que han vivido en el campo y cimentado una cultura acorde a las circunstancias, dedicados a las faenas agrícolas, manifiestan un descontrol al llegar a la ciudad ante la pérdida de amigos, |