Salud y Desplazamiento (English)

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MUJERES DESPLAZADAS POR EL CONFLICTO ARMADO: Situaciones de género en Cali y Popayán. Colombia. Univalle.

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XI. Formas de Organización y construcción de tejido social de las Desplazadas

Las organizaciones de desplazados no dejan de tener aun el sello tradicional del caudillismo, de formas de poder autoritarias y excluyentes con respecto a las mujeres que se obligan a crear las propias, dándose en esta forma, una división social del trabajo por sexo para acceder al beneficio de las políticas del Estado. Sin embargo, esto no es del todo malo, pues de alguna manera ellos y ellas acceden a un aprendizaje para bien comunitario. La heterogeneidad en algunos organismos de base ha imposibilitado la gestión y por ello se hace necesaria la asesoría institucional que debe estar alejada del paternalismo con soluciones uniformes y por lo tanto, ayudar a generar propuestas mas creativas y particulares que respondan con procesos a satisfacer necesidades inmediatas y futuras, de pronto mostrando que el desplazamiento no es un destructor de vida sino que puede ser un medio para la reestructuración social en el plano nacional o regional o local en la medida en que puede facilitar una convivencia más justa.

La organización de desplazados parece tener como objetivo el de crear una conciencia como tal, una identidad colectiva, tanto al interior de la organización como fuera de ella, con la sociedad. Sin embargo, parece ventilarse un desinterés en el futuro en alguno de los miembros de las organizaciones y dificultades para fortalecer la organización que a veces tiende al aislamiento.

En los desplazados se observa la presencia de lo que es denominado como"capital social" en el sentido de que la organización lo promueve dándose esa confianza, a través de la ayuda recíproca y la cooperación como recursos básicos para dar respuestas a sus necesidades comunitarias en donde residen las relaciones sociales de parentesco, vecindad, e identidad que son la base para que se de la confianza y la cooperación mutua para la organización; ya uno de los líderes lo expresaba cuando decía: " es que sentirse abandonados por el estado es duro, no saben que perdimos el río, la casa, la finca y todo lo que es el sueño de uno, que es allí donde está el arraigo de uno y cuando uno sale es difícil volver a soñar pues cuando se tiene familia y allá se quedaron los muertos, los amigos...entonces, uno tiene que buscar una protección, una ayuda y eso es de nosotros mismos, por eso es que debemos organizarnos..."

Con respecto a las mujeres desplazadas que viven proyectos de vida diferentes a los de los hombres se encuentra que una ruptura agresiva y súbita del proceso que se viene construyendo en la vereda, en el pueblo, en la finca con respecto a su familia, trae aparejado un trauma que busca reconstruirse o hacerse nuevo para hacer tejido social y la forma de hacerlo es organizando su propia vida y por ende la de sus hijos e hijas en la ciudades a donde llegan y eso le permite a la mujer sola o con el compañero, tener cierta independencia y autonomía para cumplir con una labor que no le era propia y que en las actuales condiciones no puede hacerla el compañero, entonces se organiza, lucha, exige y protesta. Ya su accionar no está en el ámbito de lo privado, sale a lo público, y así empieza como ese reconocimiento a hacerse sentir como mujer: "es que yo cuando llegué, me di cuenta que había que ir a las oficinas a pedir y si no le dan a uno lo que el gobierno dice, pues hay que protestar, es que la ayuda no llega así porque así, hay que exigirla porque nosotros no formamos este problema y el gobierno tiene la obligación de ayudarnos para la escuela de los hijos, para nuestra salud, para la comida y la casita, entonces qué? nos quedamos allí paradas? nooo... eso no puede ser así, hay que exigir...", decía una mujer líder, desplazada, en Popayán.

Una lectura rápida sobre los niveles de participación de los desplazados en sus sitios de origen es muy heterogénea, hay hombres y mujeres que de alguna manera han asistido a reuniones muy puntuales en la vereda, el pueblo o el caserío pero sin una fortificación que de cuenta de un proceso organizativo, si bien saben y creen en la organización, lo cierto es que sólo ahora como desplazad@s aparece como esa necesidad de reunirse y aceptar convocatorias de quienes tratan por diferentes medios de hacer sentir su presencia y exigir el cumplimiento de las normas que tiene el Estado para ellos. Esta desarticulación del tejido social de alguna manera ha influido en el desplazamiento, pues el miedo y el temor individual ha causado el pánico entre las familias, pero también cuando la organización se ha manifestado, sus líderes han sido perseguidos, amenazos cuando no, asesinados por alguno de los grupos armados, por terratenientes o por el mismo ejército que los estigmatiza.  

Los esfuerzos que hacen las entidades del Estado y las ONGs que tienen programas con desplazad@s siguen diversos parámetros referenciales según sean sus objetivos creándose a veces duplicidad de funciones que cansan por esa "reunionitis" de ellos, notándose a veces la apatía y el desinterés cuando no, su ausencia por la falta de tiempo o dinero (para pagar el transporte) y acudir a ellas o por no ver concretadas sus expectativas.

Lo que se puede decir con respecto a la organización, es que estas son mucho más fuertes cuando existe la integración de vecinos o colonias de paisanos que espontáneamente se reúnen para darse salida a necesidades inmediatas: vivienda, salud, educación, servicio públicos y en esta forma, estas reuniones pueden servir como pasos iniciales a fortalecer un proceso organizativo. En Popayán y Cali, por ejemplo, ya se han conformado asociaciones de vivienda.

El sigilo para organizarse es puesto de presente por cuanto así como han sido perseguidos o amenazados, los líderes que han buscado amparo y protección en la ciudad esperan no continuar con esa cruz y procuran estar al lado y no al frente de cualquier proceso. Ya de hecho, han desaparecido algunos líderes, asesinados por fuerzas oscuras.

A pesar de todo, se puede observar que hay un interés por concretar formas asociativas de manera inmediata que permitan encontrar la ayuda necesaria y soluciones a sus problemas más sentidos. La credibilidad existente debe ser acogida por los organismos del Estado y las entidades de todo género para que sea viable la participación de desplazad@s en la sociedad. 

Por eso es conveniente, brindar protección a la población desplazada y en especial a sus líderes para que puedan desarrollar su trabajo y no se sigan presentado las desapariciones de las cuales han hecho referencia en múltiples foros, reuniones y asambleas sin tener una respuesta satisfactoria  

Una de las cosas a resaltar es que en los centros urbanos, la organización  para la participación de los desplazad@s presenta más dificultades que las que pueden darse en los centros rurales antes del hecho, entre las causales de ello se puede manifestar la dispersión y el anonimato, la heterogeneidad de la población y las dificultades de adaptación a una cultura diferente, y si a ello se agrega el que los acuerdos que se suscriben con las Entidades no se cumplen, entonces, esto provoca desestímulo y profundas depresiones. 

Como ejemplo de organización, podría comentarse el que se ha dado por parte de los desplazados de los municipios del Valle del Cauca: Buga y Tulúa en 1999 que se ubicaron en los Coliseos de Deportes, en donde por su tradición organizativa, los campesinos desplazados tuvieron organizaciones veredales y Juntas de Acción Comunal  y hacían parte de la Asociación de Juntas Comunales, por eso, hubo más diligencia para la conformación de Comités de salud, educación y recreación además de comisiones de alimentos, aseo y vigilancia. Y en Popayán, la "Asociación Nueva Vida en el Cauca" que es un proyecto con el cual se pretende luchar por los derechos constitucionales y de ley, al igual que iniciar a establecerse en la ciudad y apropiarse de ella.

 Forma muy sui-generis de organización es el rebusque, que es esa acción de gestión del hombre o de la mujer que individual o colectivamente, en la ciudad realiza como un medio para obtener el dinero básico para la subsistencia familiar. Este se constituye en uno de los distintivos característicos de los desplazad@s y como estrategia de supervivencia responde a la crisis que entre más aguda sea, es una forma de vida de la cultura popular y en especial de las mujeres que encuentra con el rebusque el dinero para la comida del día y para pagar la pieza. Porque como dice una de ellas "tengo muchos hijos y no tengo marido, ese man (sic)se fue...entonces, tengo que salir a rebuscar para comer y pagar la pieza. Es que mis hijos es lo único que tengo..." (Mariela. Informante)  

Como una manera de concluir.

El desplazamiento forzado sigue siendo la mayor expresión de las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en el contexto de las disputas por el dominio territorial y por la composición económica, social y demográfica de las zonas rurales y urbanas, ha convertido a la población civil en el objetivo principal.

La ley 387 de 1997 que reconoce los derechos de las personas desplazadas y asigna responsabilidades del estado colombiano, relacionadas con la prevención del desplazamiento y con la atención y protección de los desplazados, se ha convertido en letra muerta pues no ha habido respuestas oportunas, no obstante uno de sus decretos reglamentarios, el 2569 del 2000 que alude a la temporalidad de la condición de desplazado, su registro y el retorno entre otros, parecen no ser acogidos por improcedentes.

Es tan intenso el ritmo del conflicto armado que los colombianos aún no caen en cuenta de la gravedad del fenómeno del desplazamiento que ha convertido a Colombia en el quinto país del mundo con el mayor número de desplazados. Entre enero y junio del 2001 los desplazamientos aumentaron un 60 por ciento frente al semestre del 2000, siendo el impacto del desplazamiento mayor en la grandes ciudades. Hoy los desplazados se agrupan en las esquinas y piden la caridad pública en los semáforos.

Los documentos Conpes y la ley 387, se ha manifestado y hoy se reitera y constata con este trabajo investigativo, que se aplican mas a los desplazamientos masivos que a los individuales o familiares a los cuales no llegan las estrategias ante la ausencia de información para acciones mas ágiles y oportunas

El desplazado, que es una persona que por su circunstancias, obliga a ser tenido en cuenta dentro de los programas sociales y políticos de las ciudades y del país en general en la medida en que está unido al desarrollo social, económico, demográfico, político y cultural de la ciudades, presenta un desordenado crecimiento sin contar con políticas preventivas y de atención; sus procesos de organización no han contado con una colaboración seria y decidida de los entes gubernamentales quienes han incumplido los acuerdos de manera reiterada y no han plasmado programas de acción que lleven a erradicar sus causas tal como lo manifiesta el Programa de Atención integral a la Población Desplazada por la Violencia: "en el marco del retorno voluntario o el reasentamiento de los desplazados, hay que generar condiciones de sostenibilidad mínimas para su reincorporación social y económica y el desarrollo integral de las zonas expulsoras y receptoras de población desplazada". Incluso, habría que agregar lo concerniente a la sensibilización que hay que hacer no solo a los funcionarios públicos sino a la sociedad colombiana en lo que respecta al reconocimiento de las personas desplazadas como víctimas de la violación de los derechos humanos.

En Cali como en Popayán, el desplazado hace parte del grave problema que tienen los derechos humanos y que los Municipios no pueden atender por carecer de políticas acordes, además, su atención debe considerar acciones relacionadas con la tenencia de la tierra. En el fondo podría asegurarse que hay como un rechazo a los desplazados porque no se tiene el dinero para atenderlos y los desplazados no saben qué hacer ni cómo van a ser ayudados para permanecer en los sitios actuales o retornar, según sean los casos individuales, hay una ambivalencia en quedarse o retornar e incertidumbre con respecto al sitio de habitación.

En Cali se encontró que las causas del desplazamiento son el empobrecimiento del campo: 29.1%, la violencia del país: 70%,en donde los más afectados son los niños en un 57.8% y las mujeres jefes de hogar en un: 49% (Serna, V. Gladis:1997. Cali)

La cifra de desplazados en el Valle sigue elevándose: de 15.000 personas que el año pasado dejaron sus tierras por causa del conflicto armado, el número en este primer semestre del año 2001, pasó a 21.266, mostrándose cómo los municipios con mayor número son Cali, Buga, Buenaventura y Tulúa, a donde llegaron  campesinos de los corregimientos de Barragán, Puerto Frazadas y Santa Lucía por presión de paramilitares. Según la Red de Solidaridad, el 83% provienen de veredas y otras localidades menores del mismo Valle. El 17% restante son de Chocó, Cauca, Antioquia y Putumayo. (El Tiempo, Agosto: 2001). Los nuevos consolidados entregados por la RSS detallan a enero 31 de 2002 la cantidad de 35.707 personas desplazadas  en todo el Valle del Cauca y para Cali son 13.677 personas. Descontando los 2.631 desplazados  que ya han sido reubicados. 

En Popayán, los y las desplazadas deambulan por la ciudad como vendedoras ambulantes y algunas han instalado en las principales calles del centro de la ciudad, sus puestos de venta de comestibles  y artículos propios de una galería (papayas, tomates, papas, cebollas, chontaduros etc.) ante la mirada señaladora del transeúnte y una impasibilidad del ente municipal que no hace absolutamente nada por cumplir la norma constitucional del derecho al peatón. En sólo el mes de noviembre llegaron 200 personas desplazadas del sur, que se ubicaron en una escuela en las afueras de la ciudad.

Tanto en Cali como en Popayán llegan desplazados que se diferencian por su condición de propietarios y no propietarios de terrenos rurales, diferenciándose los de Cali por tener más extensiones que los de Popayán que a veces son arrendatarios o terrasqueros y esto de todas maneras influye en el retorno posible.

En Popayán existe más cohesión social pero menos gestión y acción para desarrollar proyectos productivos que en Cali.

A Popayán llegan campesinos que no tienen una relación de amistad fuerte o de compadrazgo o familiaridad, sin embargo, se percibe más la solidaridad que en Cali a donde llegan donde conocidos o familiares.

En Popayán el desplazad@ está más  a la vista de la ciudadanía y se diferencia del resto, de la población, en Cali está mas oculto y por ello pasa desapercibido

Los desplazados de Popayán, no se plantean el retorno, los de Cali abren las posibilidades.

Recomendaciones

Ante una situación tan dramática no puede ocultarse la urgencia del Estado en apropiarse de condición de los desplazados e iniciar de una manera coordinada las acciones para prevenir y evitar las causas de los desplazamientos y garantizar el retorno y la ubicación de ellos en condiciones de seguridad y dignidad y desarrollar políticas acordes a las necesidades más sentidas por ellos.

El drama de los desplazados es doble: llegan huyendo del desalojo, el terror, la muerte, las amenazas de paramilitares, guerrilla y ejército y en la ciudad el Estado que tiene la obligación constitucional de protegerlos, acogerlos y brindarles seguridad no los tiene en cuenta 

Debe el Estado invocar el cumplimiento de las normas internacionales a todas las instituciones en el respeto a los derechos fundamentales de esta población como reforzar la protección de los defensores de los derechos humanos  y atender las recomendaciones de la entidades internacionales.

Igualmente, debe fortalecer las organizaciones internas de desplazados que buscan dar cuenta de su situación y soluciones acordes a sus necesidades con el fin de que construyan tejido social.

En esta forma hasta se puede responder a la dirección regional de la Red en el Valle quien manifestó "son pocas las acciones que se han desarrollado por parte del Comité de Atención al Desplazado en Cali el cual está conformado por la Alcaldía, la Defensoría, la Personería y la Contraloría; el ICBF y la Cruz Roja a los cuales dijo: "les falta gestión".

En Cali es necesario considerar como prioritario los programas de formación y capacitación a los desplazados que les permitan incorporarse con mayor facilidad a las condiciones del nuevo escenario y asumir nuevamente el papel de sujetos de su propia historia.

Con respecto a los programas de retorno, deben responder a soluciones duraderas con acceso a la tierra, a las formas de producción y comercialización, medidas de protección, esclarecimiento de la verdad, la aplicación de la justicia, la reparación (material y moral) y la garantía de no-repetición

Hay necesidad de crear una conciencia pública ciudadana frente al fenómeno del desplazamiento que suprima el estigmatismo y la segregación y por el contrario, promueva acciones tendientes a su participación social y económica en la ciudad.

Hay que actualizar y sensibilizar a los funcionarios institucionales encargados de prestarles las ayudas a los desplazados en lo que respecta a los derechos humanos.

La conveniencia de reconstruir la memoria cultural con el fin de ir marcando nuevamente la identidad, lo propio, en la cotidianidad de las nuevas formas de vida social comunitaria en donde lo lúdico, la creatividad, la imaginación, adquieran el sentido dinámico que obstaculice la exclusión.

Sintetizando las observaciones del trabajo investigativo, puede afirmarse que la atención a la población desplazada por el conflicto interno aún no ocupa un lugar prioritario en la agenda del Estado, no obstante ser uno de los mas graves problemas sociales contra los derechos humanos. No existe ni en Cali ni en Popayán, un proyecto consecuente con la problemática de estos sectores que se encuentran atrapadas en la marginalidad.

El planteamiento de estrategias para la atención a la población desplazada en general y a la mujer en particular, obliga al intercambio de saberes y conocimientos pertinentes, a por lo menos intentar una unificación de criterios institucionales y formales los cuales deben proveerse de un lenguaje propio en donde la palabra prime como elemento aglutinador de la comprensión para la movilización colectiva. Esto obliga a adelantar trabajos en donde lo socio-cultural se privilegie para la sustentación de posibles análisis estructurales. 

Por último, no puede desconocerse que las mujeres en este problema se constituyen como víctimas  y actoras principales del conflicto armado y en este sentido empiezan a tener un cierto protagonismo de participación política en la búsqueda de sus derechos y solución a sus problemas más inmediatos. Pero también, las nuevas condiciones las han obligado a superar los planos de la cotidianidad hogareña y hacerse partícipes solas o con sus compañeros en acciones de reivindicación política o insertarse en la actividad productiva, en mejores condiciones que el hombre.

Ya la Defensoría del Pueblo, sin desconocer los aciertos en la actual política pública de atención a la población desplazada, considera que el Estado debe adoptar medidas de excepción para atender a las personas afectadas por este fenómeno: "Estas medidas deben ser flexibles, garantizar la apropiación suficiente de recursos y facilitar el acceso de un mayor número de población a los programas y proyectos definidos" y agrega que no se ha construido una política para atender las necesidades provocadas por el conflicto y que esta "oscila entre la atención coyuntural y de emergencia y la política social que el estado ofrece tradicionalmente" por último anota, que "se corre el riesgo de que la Red de solidaridad social se vuelva inoperante porque la ausencia de visión de sistema congestiona su actuación, genera dispersión de recursos y afecta la atención a la población desplazada", por ello propone fortalecer la atención y los mecanismos de control del sistema.( El país: Abril 16: 2002).    

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