Salud y Desplazamiento (English)

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MUJERES DESPLAZADAS POR EL CONFLICTO ARMADO: Situaciones de género en Cali y Popayán. Colombia. Univalle.

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VIII. El Desplazamiento hacia la ciudad de Cali

8.1. Sinopsis histórica de la ciudad

La ciudad de Cali, fue fundada el 25 de julio de 1536 por el conquistador español Sebastián de Belalcázar, quien le dio el nombre de Santiago de Cali. Parece probable que la primitiva fundación tuvo lugar en el valle del río Lili en el sitio de Cañasgordas, 12 Km al sur de la ubicación actual, habiendo sido trasladada en diciembre de 1536 por Miguel López Muñoz ante los continuos ataques de los belicosos indios jamundíes que habitaban la región. Desde su fundación fue la sede del gobierno, dependiendo de la provincia de Quito. Por cédula real del 17 de junio de 1559 se le concedió el título de "muy noble y leal ciudad". Sólo hasta 1908 fue elevada a la categoría de capital del departamento de Cali y en 1910 a la capital del departamento del Valle del Cauca.  

Localizada la capital a los 3º, 27`de latitud norte y 76º 32`de longitud al oeste de Greenwich. La altura sobre el nivel del mar es de 995 mts. Temperatura media: 23 grados C. Precipitación media anual de 1.153 mm. Dista de Bogotá 512 Km.. El territorio del municipio se extiende de la cordillera Occidental hacia la margen izquierda del rió Cauca presentando terrenos montañosos, planos y ondulados. En el límite con el municipio de Dagua están los Farallones de Cali que alcanzan alturas de 4.200 mts sobre el nivel del mar. La ciudad está construida al pie de la cordillera occidental y tiene un clima agradable, refrescado por brisas vespertinas que soplan de los farallones. Es el centro urbano más importante del occidente colombiano y la segunda ciudad del país en población.  

Su comercio es intenso y variado; la circunstancia de ser Cali el más importante centro de atracción del occidente colombiano hace de esta ciudad un punto comercial excepcional, uniendo a esto su proximidad a Buenaventura, el principal puerto colombiano sobre el Océano Pacífico

Hacen parte del municipio los corregimientos de El Saldito, Felidia, Golondrinas, Hormiguero, La Buitrera, La castilla, La Elvira, La leonera, La Paz, Lo Andes, Meléndez ( Villa Carmelo), Navarro, Pance, Pichindé y Puerto Mallarino, todos ellos inmersos y haciendo parte hoy, del conflicto armado interno que se refleja en la ciudad.  

La Ciudad Hoy.

Entre el período de 1996 a 1997 se inician los desplazamientos masivos del Chocó y muchos de los desplazados llegaron al Valle del Cauca, a Cali principalmente y a Buenaventura. La característica es la de tener como cabeza de familia a la mujer (47%) dada la composición y estructura familiar que se da en esa región y al conocimiento que se tiene de que en estas ciudades vivían amigos o parientes a los cuales se les podía solicitar ayuda y solidaridad ante la pérdida de su marido, por miedo y siguiendo también como esa lógica de una migración escalonada hasta llegar al sitio definitivo en donde se puede hacer vida en familia. Por eso Cali fue la meta también de desplazadas del Cauca, Huila, y Putumayo principalmente. 

El incremento notorio del desplazamiento es a partir del año 1999 y aumenta a partir del 2º trimestre del 2000 y se sostiene hasta el 2001. 

Lo anterior ha contribuido a la conformación de subregiones en el Valle del Cauca que evidencian una fuerte movilidad poblacional desarraigada por el conflicto político armado y sus efectos que en el caso del desplazamiento forzado, se proyecta a otras esferas sociales y políticas en el departamento, afectando específicamente su configuración territorial (González, D.:2002)

8.2. Características de la Población desplazada

Quizá la principal característica de la población desplazada que llega a Cali, es que lo hacen silenciosamente,-bola de nieve- lo que se conoce como desplazamiento individual o a cuenta gota, de familias con un promedio de 6 personas, haciendo desde luego más complejo tener una visión concreta sobre su dimensión.

Pero también, otra característica de las personas y familias desplazadas que llegan a Cali es su gran heterogeneidad cultural. Este hecho va más allá de su lugar de procedencia que ya marca una gran diferencia cultural, de su relación con el paisaje, la música, la comida etc. La diversidad tiene que ver con sus experiencias previas que van desde su militancia política hasta actividades consideradas ilegales, como la siembra de coca. Desde líderes locales articulados con la política tradicional, hasta campesinos cuya experiencia básica ha sido la producción agropecuaria. Esa gama permite presenciar una muestra aleatoria de población desplazada del país, con intereses y perspectivas diferentes pero con un denominador común. La condición de víctimas de la guerra, de desplazados por diversos actores armados y la desposesión y miseria en que quedan sumidos les reúne en una demanda común: la respuesta del Estado para el restablecimiento de sus condiciones de vida, para ellos y sus familias  

En promedio llegan cada día a Cali, tres familias desplazadas por la violencia provenientes del Valle del Cauca, Nariño, Putumayo, Cauca, Chocó y Antioquia principalmente. Como ejemplo, se pueden mostrar los datos del estudio de Solivida-OIM, con respecto a la distribución de población desplazada y ubicada en el Distrito de Aguablanca [4].

El último consolidado de la RSS detalla a enero 31 del 2002 , una dinámica total de 13.677 familias en donde los hombres son 6728 y las mujeres 6949.

Entonces, enfocar este problema obliga por razones metodológicas a hacer una diferenciación del desplazamiento en la ciudad de Cali de aquellos desplazados que por diversas circunstancias de sus sitios de origen, buscan con su llegada a la ciudad, protección y posibilidades de trabajo para mejorar sus condiciones de vida social y familiar. 

Por una parte están quienes son desplazados forzados por la violencia política y el conflicto armado y que serán los protagonistas principales en este trabajo. También los desplazados intra urbanos, quienes por temor, se movilizan de un espacio a otro en la ciudad en busca de mejor calidad de vida ante las presiones o amenazas de diferentes actores sociales (milicias, autodefensas.) armados o delincuencia común. En las áreas urbanas y Cali no es la excepción, se presentan dos modalidades de vinculación de los desplazados jóvenes al espacio urbano: en las milicias: FARC, ELN y AUC y en las bandas o "parches" o "combos" que tienen un carácter delincuencial. 

Aunque esta singular clasificación se hace con criterios de orientación, conviene manifestar que es posible una arbitrariedad en ellas por cuanto que como fenómeno clandestino que es, tiene ciertas reservas de inseguridad y desconfianza; por ser desplazados, buscan olvido, reserva y sigilo como tales para evitar ser estigmatizados[5] y de pronto perseguidos, son como clandestinos en sus nuevos sitios de residencia.

En consecuencia, dar cuenta del por qué de los desplazados forzados por la violencia política y el conflicto armado hacia la ciudad de Cali nos lleva a tener en cuenta una serie de causas que no están exentas del acontecer contextual del accionar del país, así pues, la violencia política ejercida hacia personas en los departamentos de Antioquia, Cauca, Chocó, Putumayo, Nariño, Valle del Cauca de donde son principalmente nuestros protagonistas, nos muestran cómo en estos departamentos, las acciones militares especialmente son los causantes del desplazamientos, acciones que se muestran en atentados a los pueblos, a las fincas, a las sitios de residencia, a las persecuciones políticas de sindicalistas, líderes comunales, miembros de ONGs, defensores de derechos humanos y campesinos, pequeños propietarios de tierras, por nombrar sólo algunos. Quienes por miedo, protección de sus vidas y las de sus familias, se obligan a desplazarse.

Es que "la pelea por territorios entre guerrilla y la autodefensas ha sacado literalmente de sus parcelas, en el último lustro, a mas de 2 millones y medio de campesinos en la zona Andina, los Llanos y el sur del país. Este desplazamiento masivo de los últimos diez años ha contribuido a que en Colombia se de una transformación radical de la estructura de la tenencia de la tierra de las más intensas en el siglo XX, superando los fenómenos de colonización y de ampliación de la frontera agrícola. En solo 1990 con las 17 masacres grandes y pequeñas que se perpetraron en pueblos y campos del país, el número de minifundios que cambiaron de dueño fue mayor que en los primeros 40 años del siglo XX.," manifiesta el investigador  Carlos Baquero.(El Tiempo 8-6 2001).

El Gestor de Paz del departamento del Valle, ha dicho que el fenómeno que más produce desplazamiento en el Valle del Cauca es el paramilitarismo y que según el último censo los desplazados llegan a 22.000 personas, lo que ha creado una situación muy dramática, por lo tanto, manifestó que en algún momento tendrá que darse un proceso de negociación con los paramilitares, mediatizado por la acción de la justicia ( El Tiempo, Julio 31 de 2001)

Pero por otra parte, al interior de la ciudad, las amenazas, las limpiezas sociales, los enfrentamientos entre pandillas, los injustos señalamientos como informantes del ejército regular, de la guerrilla o de las autodefensas, ejercen presión para salir forzadamente del sitio y buscar reubicación en el espacio.

8.3. Conflicto y desplazamiento

Las masacres, constituyen uno de los factores centrales en la generación del desplazamiento forzado, como ejemplos: en el Valle del Cauca produjeron el 11.69% del total de desplazados ocurridas en los corregimientos de Santa Lucía y Puerto Frazadas en el Municipio de Tulúa que se consideraban como corredores de tránsito de los grupos guerrilleros, a Buga, San Pedro, Bugalagrande, Sevilla, Jamundí y Buenaventura en donde aparecieron las AUC y asesinaron en Zabaleta, un corregimiento, a 70 de sus habitantes por ser señalados como colaboradores de la guerrilla; también lo hicieron 200 personas de Mesetas, Campo Hermoso, López de Micay y Anchicayá, los cuales se desplazaron a Buenaventura en donde según la Personería Municipal ya son 625 las personas desplazadas desde varias veredas y corregimientos de lo que va corrido de este año y agrega: " lo que pasa es que ahora los flujos de desplazados migratorios no se hacen masivamente sino en forma selectiva" (Agudelo, A. Personero Municipal. El país:2001). Últimamente (Octubre 10 de 2001), la incursión paramilitar en los corregimientos de La Magdalena, Janeiro, La Habana, Tres Esquinas, la vereda de Alto del Cielo y la inspección de Alaska quienes con lista en mano masacraron a 30 campesinos, produjo un éxodo masivo de los habitantes hacia Buga, no obstante su deseo de permanecer en sus parcelas si se les garantiza seguridad y apoyo a los programas agropecuarios. Estos, junto con las 40 familias de desplazados que se ubican en el Coliseo de Deportes  de Buga, desde hace dos años provenientes de la zona montañosa huyendo de la arremetida paramilitar, empiezan a presionar mediante derechos de petición, por garantías, protección y por una ayuda efectiva por parte del Incora que ha prometido darles a 35 de ellas su nuevo hogar en el área rural de Riofrío y Yotoco y que están protestando por falta de apoyo del gobierno municipal que los considera una carga, convirtiéndose así, en desplazados sin rumbo y sin esperanzas de adelantar sus proyectos de procesamiento de gusano de seda y de panela.

La comunidad de desplazados albergados en la Antigua Rayadera, barrio de San Antonio de Tulúa, ha solicitado reiteradamente atención a su dramática situación cuando ya cumplen 27 meses sin ninguna solución real a su problemática. Denuncian la presencia de grupos armados a los alrededores del municipio de Tulúa y en el casco urbano. Son 107 familias (320 personas) las que buscan solución a su situación.

Aunque la situación lleva al desespero, el regreso de algunas de estas familias a sus hogares parece darse pero en una relativa lentitud que asombra y sin condiciones para recuperarse, sólo por iniciativas propias lo determinaron y así, retomar la dinámica de sus vidas, sin pedir ayuda estatal y animados por su fe en su tierra como lo manifiesta un campesino: " y si Dios quiere volvimos para siempre. Vivimos en albergues y allá le dan a uno muchas cosas en bolsas, menos la lucha por un futuro mejor, que como es lógico depende de cada cual. Yo por fortuna hago parte de esos campesinos que tienen suficiente fuerza para seguir labrando un mejor porvenir". (W. Rivas de 36 años).Esto nos muestra cómo es de importante el pasado para la configuración de sus proyectos de vida 

Los desplazados por la violencia rural del 31 de julio de 1999 que se habían ubicado en Tulúa confiados en que las instancias gubernamentales les darían protección y solución a sus problemas, al no encontrarlas, se obligaron a retornar a sus hogares de Puerto Frazadas, Barragán, Santa Lucía, Monteloro y la Moralia, corriendo los riesgos de la situación actual y solicitando a los medios de comunicación, no estigmatizar la zona. No se conoce el número de familias desplazadas que han regresado a sus fincas dice- la oficina de Gestión de Paz,- " pero el retorno es una muestra del agotamiento del proceso de los albergues". Unas 17 familias campesinas, del municipio de Tulúa, desplazadas por paramilitares retornarán a partir del 23 de abril (El Tiempo. Abril 5.2002)

Aunque si bien es cierto se puede mostrar que en la región Centro del Valle esta situación está marcada por una intención de los actores armados de hacer presión sobre los centros suburbanos y urbanos, aspecto este que produce una fuerte incidencia del desplazamiento en los procesos de urbanización de la ciudades intermedias, hay otras causas motivacionales del desplazamiento en el Valle del Cauca y hacia la ciudad de Cali, lo cierto es que para lo pertinente sólo se tomarán las enunciadas anteriormente y que son el resultantes de las condiciones que se vienen sucediendo por el conflicto armado en el último quinquenio de finales del siglo XX y los primeros años del presente (1995-2002) y que no dejan de ser motivos de preocupación para la ciudad y para los municipios.

El análisis del desplazamiento forzado de la población rural debe ser abordado como un proceso multidimensional que no se agota en el momento de llegada a la ciudad ni termina con las luchas para la supervivencia material. Los legados del pasado y las perspectivas del futuro forman parte inextricable de ese proceso y remiten a la compleja interacción de rupturas y continuidades en la vida personal y colectiva. 

El Cali se detectaron algunos sitios de ocupación de los desplazados como son los sectores marginales de Siloé, el Distrito de Aguablanca, junto con algunas zonas de laderas aledañas a los corregimientos circunvecinos. El 76% se han asentado en las comunas 14 y 15 de la ciudad. Como resultados de las causas generales anotadas, estas personas viven en condiciones deplorables de hacinamiento por su pobreza, es evidente el deterioro en la calidad de vida de estas familias pues de habitar en casas pasaron a hacerlo en piezas o en "cambuches" de madera y plástico en situaciones antihigiénicas por la carencia de servicios públicos domiciliarios, contaminación ambiental y restringidas posibilidades de educación escolar para sus hijos. Esto los hace ser "peligrosos" o por lo menos, de atención inmediata por parte del Estado que busca "adaptarlos" con programas que no responden ni dan respuesta a sus circunstancia y necesidades. Según se constata, los desplazados llegan a estos sitios por tener ya conocimiento de ellos (invasiones) y en especial, porque residen allí amigos, familiares o paisanos que pueden brindarles solidaridad oportunamente.

La cultura de la solidaridad en la ciudad se afianza por medio de la familia extensa, característica de la zona del litoral pacífico, que va más allá del parentesco, al paisanaje o al amigo. En muchos casos es simplemente la ayuda a otro negro. Son los lazos de solidaridad étnicos que permiten construir territorios que se podría conceptuar como de hábitos a la manera de cómo lo plantea Bourdieu (1988:88) en donde se generan sistemas de disposición durables y transportables "que funcionan como la materialización de la memoria colectiva y le permite a un grupo actuar de manera similar, sin que medien concertaciones previas" 

"Sólo les importa salvar sus vidas y llegan a las ciudades con las manos vacías"- asegura un asesor de la Anuc-. "Generalmente no encuentran una infraestructura para atenderlos. Tampoco trabajo y vivienda".

Entre las características culturales que sobresalen como determinantes de buscar estos sitios son los que en su imaginario colectivo se realzan acerca de la solidaridad, familiaridad y rasgos culturales que se traducen en sencillez de las relaciones, iguales formas sociales, el parentesco, la amistad, el conocimiento de ciertas actividades de trabajo y el respeto hacia los parientes.

Desconocen el alto nivel de desempleo y subempleo, la informalidad de la economía y las facetas subsecuentes de esta ausencia de oportunidades, en igual manera, no tienen un conocimiento de la dinámica interna de los asentamientos en lo que respecta a las agresiones y amenazas, a la guerra que en ellos se vive y a la coraza con que tiene que revestirse para hacer frente a estas nuevas oportunidades de vivir en la ciudad.

En la situación del desplazad@, aparece un patrón segregador o estigmatizador cuando por venir del campo, o de otra región, en la cotidianidad es llamado como "negr@" lo que denota una exclusión y un señalamiento de inferioridad, que hace que el o ella oculte su origen, su lugar de procedencia para evitar esos señalamientos de los habitantes de los centros urbanos y que ya están establecidos o son oriundos raizales que cuando saben de la llegada de estos desplazad@s, ven cómo su espacio simbólico construido históricamente, empieza a ser transformado y en esta medida, los sataniza

Este señalamiento general de una realidad que se desconoce se hace patético y real sólo cuando las acciones de hecho aparecen como formas de expresar la situación y en la búsqueda de soluciones y ayudas para un mejor modo de vida. Las invasiones se suceden por y con desplazados, las agresiones, masacres y asesinatos se dan con y por desplazados, llegando a señalarse a estos como los causantes de ese estigma que ha calado en la ciudad y que se concreta en decir hoy, que por ellos,"Cali es una de las ciudades más violentas del país".

La idea que tiene el y la desplazada cuando llega a la ciudad de Cali es la de hacer una nueva vida lejos de las preocupaciones que le deparaba el anterior sitio de origen. Pero qué lejos está de esta realidad; en el nuevo sitio de residencia empieza a ver cómo él o ella es vejada, señalado y carente de oportunidades, enfrentado a otra cultura, la propia se va escindiendo cuando no confrontando hasta ir desapareciendo y aceptando una impuesta que lo despersonaliza, lo atomiza, lo hace explotar cuando por necesidad se obliga a ir en contra de sus principios normativos y transgrede la ley. Enfrentado a un abanico de expectativas busca lo que mejor se acomode a sus principios y en ellos, va empujando a su núcleo familiar quien por mantener el principio de autoridad paterno o materno, si es el caso, los hijos e hijas empiezan a recorrer espacios oscuros y dándose luces con amigos o amigas por caminos inciertos de una realidad difícil y a la cual hay que enfrentar.

El desplazamiento por género de todos maneras deslinda intereses, genera expectativas y contribuye  a rupturas normativas que no son del todo negativas, por lo menos para la mujer que dada su "libertad" aparente como proveedora de recursos para la familia, empieza a hacer parte de redes organizacionales de apoyo, grupos de ayuda mutua, asociaciones y demás que la insertan con responsabilidad en acciones de trabajo estimulantes a su ego. En esta forma, la mujer empieza a sacudirse de ese "castigo de género" que la había sumido en el anonimato. 

El impacto del desplazamiento sobre la identidad, autonomía, dignidad coloca a las mujeres y a los hombres en condiciones de mayor vulnerabilidad respecto al resto de la población. Las mujeres y los hombres deben abandonar no solo el territorio y su historia personal sino escapar sin nombre para huir de la persecución y el peligro de ser identificadas.

El hombre desplazado cabeza de hogar ante su falta de preparación para enfrentarse a la ciudad, opta en primera instancia por oficios no calificados como son el de la construcción, si tiene suerte allí, de manera transitoria, obtiene algún ingreso pero sino, el rebusque, la venta ambulante y el recoger basura, son las opciones más propicias a su situación. Como estas tareas no llenan su expectativas al irse entrando en lo vericuetos de la ciudad va conociendo lugares, sitios y personas, con ellos se les presentan "nuevas oportunidades" que pueden traerles mejores beneficios económicos, optan por ellos y así, la venta de estupefacientes, la conformación de grupos de delincuencia común, el sicariato, el robo y demás, propios de una economía desecha, son los lugares propicios para sobrevivir a costa de su propia vida. La lumpenización del desplazado ha corrido aceleradamente ante la falta de preparación, asistencia y colaboración de la sociedad y en especial, ante la presencia de una guerra injusta contra la sociedad civil y sus derechos humanos. Valga reconocer que en Cali, la Iglesia católica ha sido uno de los sostenes fundamentales de los desplazados en lo que respecta a apoyo y ayudas de una manera incondicional.

La mayor parte de la población desplazada en Colombia y en particular en Cali, permanece dispersa y por lo tanto desorganizada, destacándose solo el Comité de desplazados de Tulúa y Buga en el Valle del Cauca. Esta situación es determinada por el predominio de los desplazamientos individuales y familiares, la consecuente ruptura del tejido social comunitario y la ausencia de garantías de protección que obligan al anonimato como mecanismo para tratar de lograrla.

Pero qué decir de la mujer desplazada frente al hombre desplazado?. La que ha llegado acompañando a su esposo o compañero, comparte muchas por no decir todas, las penurias de esta situación al punto que su drama por la falta de atención en salud, su escasa educación sexual, la violencia y el maltrato que es generalizado en el país, se agrava por su situación y condición de desplazada y su vida se inicia con la pérdida de su hogar, su tierra, su empleo e incluso, su pareja, es un panorama doblemente violento, con más pobreza absoluta, violencia en el hogar por parte de su esposo o compañero con lesiones que en muchos casos son graves y que les dejan limitaciones, vulnerabilidad y más embarazos.

El desplazamiento para la familia campesina trae determinadas consecuencias, pero no se puede afirmar que todos los desplazados asumen y afrontan de la misma manera los problemas que se les presentan en el nuevo escenario. Cada persona manifiesta su propio drama de desestructuración familiar y el intento de reconstruir familia.

Uno de los dramas de las mujeres desplazadas es el embarazo de adolescentes. Según la encuesta de Profamilia[6], 3 de cada 10 mujeres entre los 13 y los 19 años son madres o están esperando su primer hijo. Y cerca de la mitad de estos casos son embarazos no deseados. Una de cada 5 ha sido abusada sexualmente. Y en el 14% de los casos, por su esposo o compañero, alarma que el 8% de las niñas han sido violadas antes de los 14 años, porque el hacinamiento fomenta la promiscuidad. Estimativos recientes afirman que mas de la mitad de los 5 millones de desplazados en el país son mujeres y de ellas cuatro de cada 10 han sido desplazadas por el conflicto armado

La violación sexual de los actores armados hacia las mujeres, es una representación del poder que pueden ejercer sobre los hombres compañeros o familiares de ellas y que tiende a asustarlos, a producirles miedo y así obligarlos a desplazarse, según lo manifiesta la Comisión Colombiana de Juristas (1999).  

8.4. Efectos de las acciones de violencia en l@s desplazada@s

Lo que se pudo constatar es que la situación de violencia en Colombia y que ha contribuido al desplazamiento y ubicación de núcleos familiares o mujeres con hijos en la ciudad de Cali, ha generado en estos un conjunto de secuelas emocionales que se han venido gestando con el tiempo y que son puestas de presenten por las madres cuando dicen que : "sus hijos tienen trastornos en el sueño, casi no comen, tienen tristeza en los ojos, lloran cuando se les dice algo" (testimonios) y que las maestras en las escuelas corroboran manifestando que " tienen dificultades para el aprendizaje". En el fondo de esta situación, está la forma como viene elaborando conscientemente el niño, su proceso del desplazamiento que de todas maneras influye en la madre y en sus herman@s  Parece ser que la pérdida repentina del entorno rural hace que el o la niña se mantengan en silencio, propiciando hasta cierto punto maltratos por parte de los padres quienes empiezan a criar hijas  agresivas y aisladas con rabia y dolor.. 

Las manifestaciones emocionales que usualmente acompañan el proceso de desplazamiento entre los jóvenes por ejemplo son el miedo, la desconfianza, la rebeldía,[7] una baja autoestima e incapacidad de comunicar sus pensamientos y emociones, mostrándose como reprimidos, de pronto asoma ese deseo de venganza que se materializa en acciones delictivas . El género como diferenciador de las secuelas emocionales comienza a hacerse evidente en la juventud en cuanto a que la niña tiene más posibilidades de expresar a su madre los sentimientos y los niños son más reprimidos.

En términos de género, por ejemplo, el ascenso de los conflictos sociales y su impacto, no son neutros especialmente cuando los servicios e instituciones del Estado se debilitan o desaparecen cuando las mujeres tienen que asumir mayor responsabilidad ya sea como madre soltera, viuda, esposa o compañera en la generación de ingresos para el mantenimiento del núcleo familiar.

Sin duda, existen muchos elementos del medio urbano que aprietan y por lo tanto señalan el choque cultural, valga señalar algunos como son: la pérdida de contacto con el medio natural que influye en los niños principalmente cuando pierde el contenido de sus juegos tradicionales, se enfrenta al conocimiento de la luz, el transporte, el teléfono, la T.V, el vestido, el agua entubada, etc. 

El Cambio de roles por la muerte del padre de familia, convierte a la mujer en la cabeza de familia, la jefe del hogar, apoyada muchas veces por su hijo mayor quien toma decisiones y contribuye para el sustento del grupo. Cuando la viuda instaura otra relación, nuevos hechos se suceden en la familia que se modifica sustancialmente por la entrada de un padrastro que altera las relaciones ya establecidas.  

En este sentido, el desplazamiento ha producido un impacto psicológico y social que ha incrementado la destrucción del tejido social, la pauperización, la desintegración familiar, desnutrición, enfermedades, alcoholismo, drogadicción, prostitución, deserción escolar y delincuencia, agravando por esta vía los problemas históricos de los pobladores y barrios de la ciudad.

En el aspecto laboral, preocupación fundamental del desplazad@, surgen dificultades, pasar del cultivo de la tierra, cría y comercialización de especies menores o de ganado y al desconocer los oficios de la ciudad,- incluso a los que se dedican de manera inmediata -, produce un cambio impactante en la estructura productiva de la familia que sin lugar a dudas, hace mella.

En Cali se viene como presentando un cúmulo de jóvenes también, que como víctimas de la situación de sus padres frente a los hechos recurrentes, van tomando posiciones radicales y apasionadas que encuentran vías de salida en grupos de identificación como las pandillas juveniles o se insertan como miembros activos en las filas de la insurgencia o del ejército nacional. Sus historias de vida nos presentaron una confusión ideológica frente a la militancia, por ejemplo, aunque el odio parece ser un elemento principal de ella, el " poder" se manifiesta como un índice de superioridad y venganza. Odio hacia el Estado, hacia la guerrilla, hacia los paramilitares, hacia el ejército según sea el caso, son los causantes de su situación y convalidan su rencor y una humillación que se ha entronizado en su mente. 

La mujer, hoy desplazada pero antes militante, refiere como motivo fundamental de haber ingresado a un grupo armado, el maltrato, el abuso sexual, la sobrecarga de trabajo doméstico y la violencia intra familiar. Algunos investigadores argumenta que la vinculación de los niños y de las niñas, de los jóvenes a la grupos armados se basa frecuentemente en la falta de opciones y en las condiciones de pobreza presentes en nuestras regiones.

No puede desconocerse que como el mayor número de familias desplazadas provienen del campo, sus formas culturales junto con sus valores tipifican esa identidad propia del campesino que se traduce en los comportamientos de grupo familiar y de manera particular en cada uno de los miembros. Valga anotar que el respecto a la tradición familiar (padre y madre), el machismo del uno y la sumisión de la otra, junto con los castigos y represiones hacen parte de ese todo que de alguna manera entra a cuestionarse en contextos sociales diferentes como lo es el urbano. "El desarraigo espacial y cultural comienza a tomar cuerpo hasta que se produce la pérdida de la identidad cultural, es decir, el desarraigo se presenta como tal cuando se rompe el sentido de la pertenencia a la colectividad". ( Ardila: 1999)

El desarraigo se convierte en problema central, lo que hiere a la gente, es el rompimiento –que le imponen- con el núcleo social. Se destruyen los vínculos sociales estables. La gente se aguanta y sabe vivir en la pobreza, saca adelante la cabeza; pero le cuesta más trabajo vivir, jornalear, competir, enfermar y morir cuando está sola. (Molano, Alfredo: 2002)

Esta ruptura conlleva también  la necesidad de la reconstrucción. Por ello, los y las desplazadas, aunque principalmente víctimas de la violencia y el terror, se constituyen, simultáneamente, en forjadores activos de un nuevo futuro y en este proceso de doble función, se presentan profundas diferencias de género. Hombres y mujeres viven de maneras diferentes e intensidades distintas las violencias, el terror y el desarraigo, sus proyectos de vida futura y el tejido del entorno social. Las mujeres campesinas desplazadas tiende a ganar un poco mas de autonomía y sociabilidad en sus proyectos de vida. Las mujeres tienen más flexibilidad que los hombres en asumir labores de rebusque, son más recursivas y pueden apoyarse en su larga experiencia de trabajo doméstico, tejen un entorno social más fácilmente con los vecinos y amigos en relación con la solidaridad y en esta forma arman, proyectan su cotidianidad en base a una autonomía para su vida futura en tanto que "tener un proyecto de vida sugiere una intención, una voluntad de superación, alguna planificación y sobre todo, cierta capacidad de controlar el curso de la vida cotidiana".(Meertens:2001) como se les ha escuchado a las mujeres desplazadas en Cali.

Un caso singular se constituyen las viudas desplazadas en cuanto a que por sus condiciones, han fortalecido su carácter y reciedumbre de género, solas, afrontan una adversidad social y van construyendo en su imaginario colectivo los recursos ideales que les permitan conseguir los medios indispensables para mantener sus hijos, a un lado de emociones y recuerdos asumen su responsabilidad como mujeres solas. Para estas mujeres el olvido parece convertirse en el antídoto del dolor, del trauma sufrido y el recluirse en el anonimato es una forma de escape clandestino a su pasado que parece no propiciar un pensamiento de retorno.  

Aunque no hay un registro acerca de los atropellos sexuales causados a las mujeres por los actores del conflicto, el hecho es que se da y existe y esto de alguna manera también cala en la sicología de la mujer y de esta con respecto  sus hijos. 

Concretar una respuesta a una inquietud planteada y que se deriva de cuanto se ha manifestado en relación con lo que hacen los hombre y lo que hacen las mujeres, es en el sentido de que sí se da un cambio en las relaciones de género por efectos del desplazamiento que no necesariamente tiene que dar modificaciones  sustanciales en las varias dimensiones de la vida. Si bien se altera la estructura de oportunidades del individuo, estas pueden llegar a carecer de direccionalidad. La mujer puede modificar su situación con respecto a los hombres por su acceso al trabajo asalariado sobre las relaciones de poder intra familiar.  

Los hombres y las mujeres que se desplazan son sujetos de poder, son portadores de una fuerza y de una resistencia que los marca frente a otros poderes. Lo que en principio parece ser que la única fuerza de unión de y entre los desplazados es el poder de la violencia, en el fondo se descubre de qué manera se mantiene incólume su cultura, su identidad, su historia y sus relaciones sociales.

Lo anterior podría servir para enfocar la idea de que hombres y mujeres desplazadas, aunque principalmente son víctimas de la violencia y del terror, se constituyen, simultáneamente, en forjadores activos de su futuro.


[4] Desplazados de la Costa Pacífica del Valle:29%9. Interior Andino del Valle: 6.2%.Costa Pacífica Caucana:17.9%. Interior Andino caucano:16.6%. Costa Pacífica Nariño:11.7%. Putumayo:7.6%. Antioquia:7.6 (Fuente: " Modelo Comunitario de atención jurídica y psicosocial a la población desplazada y a la población receptora en el Distrito de Agua Blanca" Dcbre 2001.Cali

[5] "Las FARC.EP, buscan afianzar el trabajo sociopolítico de base entre milicias, universitarios y desplazados..." (Torrijos, V. El Tiempo 29-6 2001)

[6] Primera Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva de mujeres y adolescentes desplazadas y marginadas en Colombia" Profamilia. Bogotá. 2001

[7] "...yo sufro mucho, a veces tengo miedo pero me da rabia porque con mis papás nos tocó salir en una chiva, sin tener tiempo para empacar nada, es que las autodefensas me habían echado el ojo y me querían llevar. Me dio duro dejar la finca, no volver al pueblo, dejar todo lo que teníamos, las gallinas el puerco..., eso es berraco..."

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