Salud y Desplazamiento (English)

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MUJERES DESPLAZADAS POR EL CONFLICTO ARMADO: Situaciones de género en Cali y Popayán. Colombia. Univalle.

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IV. Situaciones y Condiciones de las Desplazadas en la Ciudad

4.1 Consideraciones Generales

La situación de desplazamiento es alarmante si se tiene en cuenta que tiende a extenderse a todo el territorio nacional. Esta situación obliga a aunar esfuerzos para una estrategia integral y coordinada que permita dar respuestas acordes con las variadas necesidades de la población desplazada y en especial para las mujeres.

Dado que el conflicto cada vez se intensifica más y el Estado no está preparado para enfrentar este fenómeno de grandes proporciones, entonces, es necesario allegar los recursos para adelantar procesos como el de la reubicación, así como agilizar los procedimientos de los organismos gubernamentales y de manera principal, iniciar procesos de paz

El conflicto armado en estos departamentos y en Colombia en general, ha asumido dinámicas de expansión territorial que ha llevado a desarrollar unas lógicas de control estratégico y geopolítico que se imponen en las ciudades, son como escenarios de tensiones y confrontación en la que se hace más grave la crisis humanitaria la cual subyace por la prolongada guerra. 

Así en las ciudades el y la desplazada es considerada como un desarraigad@ pero como tal tiene derecho a una vida digna y a un reconocimiento social. Los desplazad@s en Cali, son en su mayoría mujeres, niñas y niños cuya situación social es alarmantemente vulnerable toda vez que asumen mayores efectos de la violencia y el desarraigo. El 49% del total de jefes de hogar encuestados son mujeres entre 20 y 40 años de edad en su mayoría abandonadas o viudas y con la responsabilidad de un promedio de 4 hijos. El promedio nacional de mujeres desplazadas cabeza de familia es de 31% (N.U/ACNUR:2001) y del total de la población desplazada, el 55% corresponde a menores de 18 años, lo que indica que este fenómeno por ejemplo, en Cali, es significativamente superior (Comisión Justicia y Paz:1996)

El hombre y la mujer desplazad@s forzados, adquieren en el país, cada vez más,  una presencia alarmante en lo que respecta a la cantidad; su multicausalidad, surte efecto sobre las poblaciones e individuos que no lo son y quienes por estereotipos, se convierten en protagonistas potenciales de futuras acciones violentas que van a atentar contra los derechos fundamentales de los desplazad@s. Si bien la magnitud del problema hace difícil su cuantificación, la Conferencia Episcopal y el Codhes han apuntado al problema y han señalado de manera cuantitativa el fenómeno, planteando también causas como la violencia y la amenazas a la población por parte de grupos paramilitares y de la guerrilla, rasgo este predominante en cuanto se victimizan a quienes no participan directamente del desarrollo de las hostilidades.  

La condición de desplazamiento agrava la violencia doméstica pues la mujer es la que tiene que alimentar a los hijos y por lo tanto tienen que aceptar cualquier trabajo y a como le paguen, esto la hace competir con los trabajos que han sido usualmente masculinos, apareciendo como esa "feminización del trabajo" con bajos salarios

4.2 La Ciudad del desplazad@

El estigma tiene en la ciudad un nuevo grupo "los desplazados", habitantes de la ciudad que se han ido re-encontrándose con "los otro", que huyen de la guerra y que son asociados a delincuentes pero que buscan solidaridad por su condición

Aunque el desplazamiento sigue siendo predominantemente rural-urbano hoy, la tendencia es la de que  las ciudades o centros regionales de importancia empiezan a ser expulsoras de población debido a que en ellas han ocupado su puesto las milicias urbanas y grupos paramilitares, incluso los habitantes de ellas han sido desplazados a otros barrios. En ese trajinar en el espacio geográfico, el desplazado va adquiriendo experiencia y aprendiendo y re-significando su situación para hacer parte "con los otros" de la realidad social y espacial. Las ciudades están comenzando a padecer cada vez mas, las manifestaciones del conflicto a través de asesinatos selectivos, secuestros, actos terroristas, etc. aunque no frecuentemente. 

Estas nuevas situaciones, hacen necesario empezar como a configurar y definir esa categoría de "desplazados"[3] que tiene que estar en relación con el proceso de desplazamiento que no es sólo probablemente externo sino que tiene unas dinámicas internas  propias que requieren atención inmediata.

Es que la persona desplazada a la ciudad, después de un proceso de peregrinaje recurrente en la búsqueda de mejores condiciones para vivir obliga al hombre o a la mujer a que efectúe esa dada lógica de des-espacialización - re-espacialización en la búsqueda de identidades y territorios  socioculturales. Ellos entran en una competencia social en donde la discriminación se observa por la carencia de un trabajo estable ante sus condiciones precarias de preparación; por analfabetismo, se ve obligado a ubicarse en el sector del subempleo, a "guerrear" como vendedor ambulante, insertado en la economía informal, busca lo mínimo necesario para su sustento. Por otra parte, sin tener medios para arrendar una vivienda, se hacinan en viviendas precarias en zonas de invasión y de alto riesgo, sin servicios públicos y en una deplorable situación de insalubridad que contribuye a la presencia de enfermedades, así, sus condiciones dan las características de la miseria.

No obstante, ellas -las ciudades- ofrecen a las personas desplazadas, la posibilidad de mimetizar la identidad y mayores oportunidades de supervivencia económica y ofrecimientos del Estado para su bienestar, a costa de sentirse más débiles social y culturalmente, de no sentir la solidaridad y el enfrentamiento a un mundo mucho más hostil que demanda experiencia, capacidades y saberes diferentes al de su lugar de procedencia. Rotos los lazos afectivos con su entorno socio-espacial, la convivencia con la intolerancia, la injusticia y la violación de sus derechos, contribuye a que se vayan encubando nuevas manifestaciones de inconformidad que terminan en nuevas formas de violencia asociadas a los miedos, amenazas y muertes.

En síntesis, la ciudad es mirada como un lugar de refugio que está en posibilidad de brindar nuevas oportunidades, ganar dinero y lograr un futuro mejor para los hijos, sin embargo el desajuste del desplazado ante el conflicto interno de la sociedad global y el desequilibrio campo-ciudad, las posibilidades se truncan, se produce el trauma y las posibilidades se esfuman.

La complejidad urbana produce en el desplazado, un choque emocional difícil de superar que le ocasiona una serie de desajustes que se traducen en una u otra forma en comportamientos erráticos, los cuales, a su vez, son reforzado por la frustración de no encontrar empleo al darse cuenta que no dispone de los instrumentos que le permitan competir con los residentes antiguos. Es que las oportunidades en la ciudad son diferentes a las que percibió cuando tomó la determinación de desplazarse. Ese liderazgo que de alguna manera mostraba el hombre o la mujer antes de desplazarse, ahora tiende a disminuir o desaparecer pues ocultar su identidad es una de las formas de preservar su vida, su integridad física y proteger a su familia. 

4.3. La Mujer desplazada

El desplazamiento tiene múltiples efectos específicos sobre la mujer en cuanto a que la convierte en jefes de hogar debido a la viudez, a la ruptura de la relaciones de pareja o a la pérdida de su compañero o de sus hijos. 

El desplazamiento con sus hijos ya por supervivencia, ya por miedo, la coloca en una situación de mucha amargura y ambigüedad por dejar los hijos donde familiares "mientras pasa el peligro" por dejar su esposo al cuidado de las "cosas de la casa"y de  alojarse donde algún pariente o amig@, "mientras tanto". Arrancadas de sus hogares sin consultarlos les generan estabilidad nula y ruptura en la red social de su socialización lo cual les modifica las formas de relación con pares, maestros, comunidad y llegan a ser estigmatizadas como desplazadas y por mostrar comportamientos agresivos son calificadas de violentas. Todo esto contribuye a desintegrar la familia y de manera especial, a empezar rupturas familiares, separaciones y rompimientos de lazos afectivos que sumados a otros factores colaterales del nuevo espacio, ocasionan situaciones de violencia intra familiar. Se convierte así, la familia, en un escenario propicio para el maltrato infantil y la violencia, "lo que da origen a dificultades en la relación de unos con otros, donde el maltrato a los menores se intensifica si existía o surge como consecuencia del desplazamiento o del evento desencadenante del conflicto armado". (Fac. Derecho. U.N. Unidad de Inv. Jurídica. y Social. Gerardo Molina.1997 ).

Si la mujer es cabeza de familia, las circunstancias son mas complejas en la medida en que asume la crianza y manutención de los hijos de manera sola, abandonándolos para ir a conseguir lo del sustento y con ellos las secuelas de un abandono prematuro. La nueva situación, además del trauma sufrido y el miedo justificado, afecta directamente la seguridad de la mujer, su auto-estima; le produce crisis de identidad, sentimientos de inutilidad en el nuevo medio donde no sabe desenvolverse, de culpabilidad por no poder atender a los niñ@s y demás que inciden sobre las relaciones familiares.

Aunque las mujeres cumplen un papel crucial en este proceso de desplazamiento, su vulnerabilidad por la crisis económica es tal que las lleva a efectuar trabajos temporales cuando no, a recluirse en la prostitución. Sumen a veces a su núcleo familiar en un caos de representación afectiva o materna o como esposa y compañera, que limitan las acciones de atención hacia la familia. Los niños y las niñas no solo enfrentan la situación del conflicto armado sino también la violencia intra-familiar por los maltratos, abusos y sobreexplotación laboral, violencia sexual, discriminación y desarraigo en las zonas rurales. Los cambios que sufren los niños y niñas en sus relaciones y en el entorno en muchas ocasiones aumentan el impacto emocional producto de los eventos violentos que se manifiestan en rabia, dolor, miedo, venganza, que son respuestas a las agresiones. "Los efectos emocionales de la violencia en nuestros niños y niñas, son tan variados como las diferentes formas de violencia que nos hemos inventado. Ellos presencian, sufren, son víctimas de todas y cada una de las expresiones de violencia que la guerra en Colombia va creando. Tienen que soportar los combates, las masacres, el desplazamiento forzado, los bombardeos, las torturas, las amenazas y también la incorporación directa a grupos armados, como formas obligadas de aprender y construir la vida. (Fundación Dos Mundos: mimeo.2001) 

La mayoría de desplazados huye con su familia, pero la mujer lo hace en forma individual o como cabeza de familia ante la desaparición o muerte de su compañero. Cuando esto ha ocurrido se observan formas peculiares de su género en relación con  secuelas de la violencia vivida que se traduce en riesgos de agresión, probabilidad de morir o sobrevivir por ser desplazada, con implicaciones impactantes diferentes sobre la calidad de vida de los hogares, los proyectos de vida individual y colectivos.  

Hoy parece hablarse de una feminización del desplazamiento dado la alta incidencia y presencia de las mujeres en este problema crucial

Lo que ha referido una investigadora del conflicto armado(Sánchez, O: 2001) con respecto a la violencia que se ejerce contra la mujer, es que es específica por su condición propia de mujer, por ejemplo, son violadas tanto por las fuerzas de seguridad del Estado, como por la guerrillas y los paramilitares, y es en las mujeres desplazadas en quienes recae, en la mayoría de los casos, todo el peso de la situación producida por la violencia y el desplazamiento.

Como se ha visto, muchas de ellas, viudas y con hij@s pequeños, analfabetas o con muy poca escolaridad, tienen que asumir la responsabilidad de la crianza de los niños y niñas, de conservar el núcleo familiar, frente a esto la mujer se olvida de si misma e intenta por todos los medios responder a la demanda de la familia así sea a costa de su propia dignidad. También se ha encontrado que las mujeres víctimas del desplazamiento forzado, en un primer momento deben enfrentar la destrucción de vidas, de bienes y lazos sociales. Este desplazamiento trae consigo implicaciones visibles como la de ser viudas, ser pobres, mostrar el deterioro físico, los cambios en las dinámicas familiares y en el entorno citadino, o invisibles como la manera del impacto del medio ambiente, el chantaje a que son sometidas, el abuso y acoso sexual que influye en la vida psíquica y afectiva de las mujeres y si a esto se suma esa obligación de sacar adelante algunos proyectos para los cuales se les delega responsabilidades, esto hace que se superen sus posibilidades y les creen conflicto con amigos, vecinos o comunidad en general y una carga emocional que se puede traducir en violencia. 

No se puede desconocer que toda esta situación que se enmarca dentro de las contradicciones propias de nuestra realidad nacional, ha influido de una manera determinante en la aplicación del Plan Colombia en el cual se incluyó una ayuda significativa para fortalecer institucionalmente los derechos humanos, la justicia, la reactivación económica y el desarrollo alternativo de las zonas de conflicto. Sin embargo, en la manera en que se ha venido aplicando el Plan Colombia dando énfasis a su contenido militar; agravan la situación de derechos humanos, de desplazamiento forzado y debilita el proceso de paz.

Es de anotar que durante la cumbre de gobernadores del sur occidente del país (Cauca, Nariño, Huila y Putumayo), que vienen enarbolando la bandera de la  racionalización de la fumigaciones, se hizo especial énfasis en la búsqueda de soluciones a problemas que resultan de estas acciones y que afectan a la población infantil, las mujeres cabeza de familia y los desplazados. Con respecto a los problemas de la niñez, anticiparon que el 20% de la población del sur es menor de 13 años y la que más sufre por las consecuencias del desplazamiento forzado, el maltrato y el impacto de la pobreza. La mayoría de ellos no tiene acceso a los sistemas de salud ni educación, ni mucho menos a un programa que les permita la elaboración de un proyecto de vida que ya se ve interrumpido, en donde el desarraigo prima y atenta contra la construcción de nuevos vínculos afectivos. Para atender estos problemas, los gobernadores solicitaban  21 mil millones de pesos. 


[3] dentro de los esfuerzos por conceptualizar el desplazamiento forzado se habla de: A). La tendencia causalista. B) la tendencia según la cual la definición debe ser el producto de las necesidades de la población desplazada. C)la tendencia de quienes consideran que el fenómeno no debe ser definido para evitar obstaculizar la gestión de entidades que ofertan a esta población.  

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