Salud y Desplazamiento (English)

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Presentamos algunos ejemplos de cómo a través de historias sencillas se puede manejar esta clase de temas tan delicados:

TUS SENTIMIENTOS

Misifú, el gatito de Juanita, ha desaparecido. No se sabe cómo se escapó esta tarde, si fue porque su mamá dejó abierta la ventana o porque Juanita se descuidó cuando llegó de la Escuela, pero lo cierto es que Misifú no está y Juanita se siente muy mal.

  • ¿ Qué crees que siente Juanita? ¡Tienes razón!. Siente mucha tristeza. Ha perdido a su mejor amigo y no hace sino llorar. También siente rabia y ganas de pegarle a algo o a alguien: rabia con su mamá, con la mala suerte, con Misifú y consigo misma.
  • También se siente culpable por lo que pasó, por no haber tratado a Misifú antes y por gritar a su mamá. También siente miedo a que no regrese sus gatito, a que algo le pase.

Todos estos sentimientos están revueltos: ella no sabe qué sentir o pensar y se confunde aún más cuando los grandes le dicen lo que se debe o no se debe sentir.

Muchas veces los grandes dicen a los niños:

  • No seas gallina
  • Estás llorando como una niña chiquita
  • Los machos no lloran
  • Sé valiente! No tengas miedo
  • Las niñas no sienten iras
  • No te sientas así
  • No llores!, eso no cambia nada!

No te preocupes cuando los grandes digan estas cosas. Las están diciendo no porque tengan razón, sino porque elloss no quieren sentirse mal viéndote a ti sufrir. Ante cualquier tragedia TODOS, grandes y pequeños, sentimos TODOS los sentimientos; rabia, miedo, tristeza y culpa. Es lo más humano y tienes derecho a sentir todos lo que sientes y contárselo a otros. Tus sentimientos no son malos, son parte de ti.

Tus sentimientos en sí no son malos. Lo que haces con ellos pueden causarte problemas. Si te los tragas y los guardas para tí solo, dentro de tí, te puedes hacer mucho daño en el cuerpo. Si te alborotas con ellos, gritando, pegando, encerrándote o haciéndote daño a tí mismo o a otros, también te puede ir mal. Pero si tú le cuentas a una persona de confianza lo que sientes, él o ella te puede ayudar a entender mejor las cosas y te aliviarás.

Escribe aquí lo que más has sentido:

- Tengo miedo cuando _______________________________________________________________________________

- También tengo miedocuando _______________________________________________________________________

- Tengo rabia cuando ________________________________________________________________________________

- También tengo rabia cuando ________________________________________________________________________

- Me siento triste cuando ______________________________________________________________________________

- También me siento triste cuando _____________________________________________________________________

- Me siento culpable cuando _________________________________________________________________________

- También me siento culpable cuando _________________________________________________________________

Ahora, a que persona de confianza le vas a mostrar esta lista? _________________________________________


Epílogo

UNA LUZ EN EL BOSQUE

Amanece y todo es hermoso en el Valle de Santa Rita, un lindo bosque al lado de una sonora y cristalina quebrada, en donde crecen los grandes árboles frutales y delicadas flores multicolor bajo un sol esplendoroso, refrescados cada tarde por la caricia de las suaves lluvias. Poco a poco comienzan a despertar los habitantes; cantan la llegada de cada día los pájaros y animales silvestres, menos Don Búho, quien se acuesta a dormir después de una larga noche de pensar y hablar con otros búhos.

Mamá Osa despierta cariñosamente a sus cinco hijitos Juan, Pacho, María, Marieta y Anita. Los pequeños ositos quieren seguir durmiendo pero Mamá Osa los apresura para que no lleguen tarde a la escuela. Rápidamente todos se bañan y se visten. La Abuelita Osa les prepara el desayuno y Papá Oso y el abuelo los miran cariñosamente y se preparan para otro día de andar por el bosque y recoger miel y frutas para la comida. Luego del desayuno los cinco ositos se despiden de sus padres y abuelos con un beso y un abrazo y salen felices para la escuela, cantando y saltando. Por el camino saludan alegremente a algunos amiguitos que todavía no van a la escuela por ser aún muy pequeños y los miran con envidia mientras éstos gozan haciendo sus travesuras en el largo del potrero.

Cuando nuestros amiguitos se acercan a la escuela, pasa algo muy extraño que los va a afectar siempre. El bosque de repente se oscurece, comienza a llover duro y se oye un ruido espantoso. Los ositos se juntan y miran por todos los lados pero no ven nada que anuncie la tragedia que está por llegar. Enseguida los árboles comienzan a caerse y los otros animales del bosque corren asustados, chillando y buscando donde esconderse. Pareciera si como un gigante estuviera machucando su bosque. Los ositos se esconden en una pequeña y húmeda cueva en la cima de una colina, temblorosos y confusos, abrazándose para darse protección y valor.

Después de un tiempo todo queda en silencio, en un horrible y espantoso silencio. Nuestros amiguitos no tienen idea de lo que les ha pasado. Después de unos minutos, Juan y Marieta, los mayores ven una luz y salen a investigar mientras los otros se quedan quietos en la cueva. Al rato regresan, pálidos, callados, agachados y con lágrimas en los ojos. María, toda temerosa, les pregunta «¿qué sucedió?».

Nadie habla al principio y finalmente responde Juan, hablando muy lentamente y mirando al vacío: «Se vino el agua de la presa de la montaña y se inundó el Valle de Santa Rita. Hay agua por todas partes y ha desaparecido nuestra casa y familia, y la de muchos otros animales».

«Eso no puede ser…», afirma Pacho

«¡Es horrible!…», murmura Marieta una y otra vez, sentada en el suelo con la cara tapada.

Aún sin creer en lo que dicen sus hermanos, salen Pacho, María y Anita a verlo con sus propios ojos. Al darse cuenta de que todo lo que les dijeron sus hermanos era cierto, que su amado bosque ya era una enorme laguna, se sienten muy mal, muy mal. Pacho grita desesperadamente, caminando por la orilla del agua y llamando en vano a su padre. María quiere meterse en la cueva de nuevo y no salir hasta que las cosas se vuelvan como antes. Anita llora amargadamente por sus parientes y amigos ahogados. Marieta actúa como si estuviera dormida; no quiere creer lo que ha pasado y no quiere hacer nada ni pensar en nada. Juan golpea cuanto árbol alcanza y grita a nadie en particular: «Por qué nos tiene que pasar esto a nosotros?».

Pronto llegan muchos animales de otros bosques cercanos. Casi todos los otros animales entienden el dolor de los ositos y quieren ayudarlos y a todos los distintos animales afectados por la tragedia. Armando Aguila monta una operativa para sacar del agua los animales pequeños. Los zorros Bomberos ponen puesto de primeros auxilios y atienden a todas las víctimas. Algunos animales no saben que hacer. Otros hacen promesas que no pueden o quieren cumplir. Otros son curiosos y unos cuantos tratan de aprovechar la confusión para coger cosas ajenas.

Una familia de conejos les dice a nuestros amigos, los ositos, que pueden quedarse en la cueva detrás de su casa en donde estarán seguros aunque un poco incómodos, mientras pasa la inundación y pueden volver a construir su casa. Los osos aceptan la ayuda de los conejos porque no tienen a donde ir.

Al pasar los días Marieta y Pacho notan que la familia conejo se sienten mal cuando los ositos lloran o hablan de su tristeza, su miedo o su rabia; entonces tratan de fingir que no están tristes y callan el llanto de los demás. Anita y Juan tienen vergüenza de pedir todo el consuelo y el cariño que quieren, ya que los conejos han sido tan buenos con ellos. Todos están confundidos, de mal genio, tristes y miedosos, pero no quieren decir nada. A veces se dan al olvido, volviéndose muy perezosos y dejando que los demás hagan todo por ellos. Muchos animales quieren ayudarlos pero no saben cómo hacerlo.

Los ositos se sienten peor cada día. Pancho vive con los que él llama «un dolor de cabeza en todo el cuerpo» y sólo desea estar acostado todo el día soñando con su vida antes de la tragedia y hablando del momento en que llegue mamá Osa (quien sabemos que nunca llegará porque murió). Anita sigue tristísima: cada día llena dos baldes con sus lágrimas y cada noche despierta a medio bosque con su llanto. Juan pelea más y más con sus hermanos y se ha vuelto grosero, aún con los que lo quieren ayudar. Marieta sigue aburrida con todo. Es como sí ya nada le importara …, pero sigue despertándose cada noche con horribles pesadillas.

Después de algunas semanas en éstas, la Familia Conejo decide que hay que hacer algo y busca a quien les pueda ayudar a los pequeños osos. Papá Conejo trae a casa al Doctor Barbudo León quien, luego de examinar a los ositos, les dice: «Felicitaciones amiguitos».

Mamá Conejo y los pequeños osos lo miran sorprendidos. El sonríe cariñosamente y les explica todo.

- Sí amiguitos, oyeron bien. Dije felicitaciones porque ustedes no están tan mal como muchos animales del bosque. Yo sé que ustedes están haciendo lo mejor que saben hacer ante esta horrible tragedia. Quieren recuperarse sin fastidiar a los demás y no saben todavía la forma de hacerlo.

- Entonces, si no estoy tan mal, ¿ cómo es que siento este terrible dolor en el cuerpo y no tengo ganas de levantarme?. Se atreve a preguntar Pacho. Los demás ositos mueven la cabeza en acuerdo con él.

Nuevamente el doctor León sonríe y les dice:

- ¿ Alguna vez han comido demasiada fruta durante el día y por la noche tienen un terrible dolor de barriguita?.

Los pequeños osos responden que sí y el Doctor León continúa:

- Y, ¿ qué pasa cuando están así, indigestos y con mucho dolor de barriga a pesar de los remedios que les pueden dar?.

- Algo muy molesto…vómitos, responde Anita.

- Y después, ¿cómo se sienten? pregunta el Doctor.

- Es raro -dice Pancho-, después de vomitar me siento mejor.

- Así es! -dice el Doctor León- vomitar es molesto, pero después de hacerlo uno se siente mejor porque con el vómito sale todo lo que nos hizo daño. Vomitar es la manera como el cuerpo busca sentirse mejor y olvidarse cuando se ha indigestado.

- Entiendo lo del vómito -dice Marieta-, pero no entiendo lo que nos ha pasado ahora.

- Ustedes han pasado por una horrible tragedia -responde el Doctor León-

que es como una enorme indigestión; han tragado mucho susto, mucho dolor, mucha rabia y mucha tristeza. El cuerpo y la mente de ustedes necesitan sacar estas cosas que han guardado dentro. Al no hacerlo, algunos se enferman como tú, Pancho, con dolores de cabeza y de otras partes del cuerpo, y sin ganas de levantarse. Otros se ponen mal como tú María, con deseos de no vivir más y con muchos nervios. Otros se sienten muy tristes y lloran todo el día como tú, Anita, pero sin contar las otras cosas que sienten. Otros golpean las cosas, andando todo el día de pelea y mal genio, como tú Juan y aún otros prefieren encerrarse y no hacer nada, como tú, Marieta. Cada uno se está portando en forma diferente después de la tragedia, pero lo importante para todos es hablar de lo que piensan y sienten adentro y así se van a sentir mucho mejor.

- ¡ah!, ¡ ya entiendo! -dice María-,

lo que nosotros tenemos es como una indigestión y debemos vomitar para poder recuperarnos.

- Muy bien, Anita -dice el Dr. León-, eres muy inteligente. Quiero decirles algo más a todos. Cuando nosotros pasamos por una tragedia, cada uno actúa a su manera, como ustedes cinco. Desafortunadamente, amiguitos, yo he conocido muchos que no se han podido recuperar de su tragedia; no han querido «vomitar» porque es molestoso, no han querido hablar de lo que sienten y piensan. Estos amigos se ponen peor. Al principio parece ser más fácil así, pero luego es más y más feo porque cada vez se sienten peo y cada día es más y más difícil hablar de ello. Estas personas necesitan ayuda especial.

- Afortunadamente -dice el Dr. León, sonriendo- ustedes van a ponerse bien porque Papá y Mamá Conejo se preocuparon por ustedes y vamos a trabajar juntos para que se recuperen. A partir de hoy, cada día se sentirán mejor, aunque habrá recuerdos tristes de vez en cuando: el estomaguito siempre se queda resentido por un tiempo después de la indigestión y el vómito. Es como el día después de la tragedia cuando salieron de la cueva: todo era oscuro pero tienen luz.

Después de reunirse con el Doctor León los ositos durante algunas horas, para sus «clases» de recuperación y para hablar libremente de lo que sienten y piensan, se despide de ellos, recordándoles que lo pueden llamar en cualquier momento en que vuelvan a enfermarse.

Así nuestros amiguitos siguen mejorando cada día y al finalizar el año, cuando el agua ya ha desaparecido y el Valle de Santa Rita de nuevo comienza a lucir toda su belleza, construyen una casita con la ayuda de muchos amigos. Vuelven a gozar sus aventuras diarias por el bosque. Todavía recuerdan mucho y sienten muchos momentos de tristeza -todos los tenemos- pero, siguen ADELANTE.

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