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Indice >> [ Anterior | Siguiente ] herramientas psicosocialesTaller No. 4 - Reforcemos nuestra autoestimaLogros:
Ejercicio "La maleta de la vida" Siga los siguientes pasos:
La autoestima Tener confianza y respeto por sí mismo se llama autoestima. La autoestima es propiciada desde el nacimiento, o tal vez antes. El hecho que el niño se sienta deseado por sus padres, le va dar la posibilidad de sentirse esperado y querido. De lo contrario, el niño crecerá con un sentimiento de rechazo y baja autoestima. Es el nucleo familiar donde el niño adquiere las bases que necesita para una autoestima adecuada, que le permita sentirse apto para la vida o con una autoestima inadecuada que lo haga percibirse como un ser inepto para enfrentarse al futuro. Tanto la actitud de la madre como sus características personales, son de suma importancia en el desarrollo de la confianza y el sentimiento de valía: por lo tanto, es ella quien con su confianza, responsabilidad, interés, presencia y como satisfactora de necesidades, genera en los hijos el sentimiento interno de seguridad, de confianza en sí mismos y de sentirse dignos de la confianza de los demás. Los padres tendrán que ser "espejos" que muestren al niño cualidades y logros ayudándole a crear un sentido de confianza personal dentro del marco familiar y socio-cultural. Esto le ofrecerá una base firme, para lograr una identidad que más tarde se transformará en un sentimiento de ser aceptado, de ser él mismo y de convertirse en la persona que los demás sienten y confían que llegarán a ser. Así mismo, los padres deben creer en los niños y producir en ellos la convicción que lo que hacen tiene un significado; esto se logra a través de la empatía. O sea percibir la necesidad del otro y responder adecuadamente de tal manera que el niño se sienta realmente comprendido. Durante el crecimiento del niño, y posteriormente en la adolescencia será el medio ambiente familiar el que ayudará a reafirmar su autoestima. Si ésta no se desarrolló de manera favorable dentro del núcleo familiar, probablemente el individuo tendrá sentimientos de soledad y rechazo, lo que se traducirá en sentimientos de minusvalía que le impedirán sentirse apto para alcanzar sus metas. En algunas ocasiones los padres frustran la posibilidad de una fuerte autoestima con base en la creencia que sus hijos serán adultos presumidos. Esto es un error lejos de la presunción, estos niños serán seres humanos seguros de sí mismos y fuertes ante la adversidad. En otras ocasiones, la misma sociedad no permite que las personas muestren sus cualidades. Existen prejuicios tales como: "No debes mostrar tus cualidades, eso es presunción". Una cualidad importante es la "modestia". "Debes ser humilde". Estas son frases que escuchamos comúnmente y corresponden a las necesidades sociales. Los individuos con una baja autoestima están más sometidos a los patrones vigentes, mientras que una adecuada autoestima se asocia con un reconocimiento de cualidades y defectos y una mayor conciencia de los alcances y limitaciones para luchar y obtener mejores condiciones de vida. En la adolescencia la autoestima se debilita porque cambia uno de los factores importantes como es la imagen corporal y se da la confusión de roles. En esta etapa el adolescente cuestiona, rechaza, pregunta y necesita que los adultos le ayuden a valorar sus logros con el fin de fortalecer su posición personal y su estima. Hay que sentir al adolescente, tener fe en él, esto le permitirá interiorizar la confianza en sí mismo y ser un adulto responsable, con una alta autoestima y capaz de luchar por sus convicciones. El adolescente siente la necesidad de independencia, de ser reconocido, de buscar su propia identidad. La autoestima deberá ser sentida como la esencia interna de sí mismo; no necesita reconocimientos externos. La verdadera autoestima posee el reconocimiento interno; es la fe y respeto por nosotros mismos y es captada a través del amor, el respeto y la fe con la que nos nutrieron desde niños. Una buena autoestima nos permite crecer, ser libres, creativos, alegres, amistosos, amorosos, sentirnos plenos y con capacidad de dar y recibir. Qué es autoestima?
Docena mágica de la autoestima (Branden)
Auto-esquemas positivos 1. Autoconocimiento ¿Quién eres? "Cuando aprendemos a conocernos, en verdad vivimos" (R. Schuller) El autoconocimiento es conocer las partes que componen el yo, cuales son sus manifestaciones, necesidades y habilidades; los papeles que vive el individuo y a través de los cuales es; conocer por qué y cómo actúa y siente. Al conocer todas sus partes que desde luego no funcionan por separado sino que se entrelazan para apoyarse una en la otra, el individuo logrará tener una personalidad fuerte y unificada; si una de estas partes funciona de manera deficiente, las otras se verán afectadas y su personalidad será débil y dividida, con sentimientos de ineficiencia y desvaloración. 2. Autoconcepto !Así soy! El autoconcepto es una serie de creencias que se tienen acerca de si mismo, que se manifiestan en la conducta. Si alguien se cree tonto; si se cree inteligente o apto actuará como tal. 3. Autoaceptación !Qué bien! La autoaceptación es admitir y reconocer todas las partes de sí mismo como la forma de ser y sentir, pues sólo a través de la aceptación se puede transformar lo que es susceptible de ello. 4. Autoestima !Me gusto! La autoestima es el conjunto de todos los pasos anteriores. Si una persona se conoce y está consciente de sus cambios crea su propia escala de valores, desarrolla sus capacidades y se acepta y respeta, tendrá autoestima. La imagen de uno mismo Una imagen nuestra más o menos consciente nos habita. Esta imagen tiene una influencia sobre la conducta de nuestra vida. La imagen se construye de dos modos: - A partir de los otros Al vivir en contacto con nuestros padres y educadores hemos comenzado a conocer quienes éramos y esto a partir de sus reflejos y de sus actitudes hacia nosotros. Incluso hoy tenemos quizás tendencia a mirarnos en el espejo de los otros. - A partir de la experiencia que tenemos de nosotros mismos. Si miramos nuestros actos podemos descubrir que tanto somos capaces, y, por tanto quiénes somos. Si entramos en contacto directo con nosotros mismos por la interiorización podemos descubrir quiénes somos. Por lo tanto, hay dos modos de estructuración de la imagen, a partir de uno mismo y a partir del otro. De hecho los dos se conjugan más o menos. Tipo de imágenes a. Imagen negativa La persona ve sólo lo negativo, si acepta reconocer en ella algunos rasgos positivos, añade inmediatamente un enorme "peor" que relativiza y neutraliza lo positivo. Su mirada se siente más atraída hacia lo que tiene. A menudo se considera insignificante a los ojos de los que lo rodean. La imagen negativa se remonta con frecuencia a la infancia: se hizo la comparación con un hermano o una hermana, o educadores y padres exigentes pidieron siempre más y subrayaron los fracasos y faltas. Estas personas no confían en si mismos, por que no ven nada positivo en que apoyarse. Esto no les impide llevar adelante lo que emprenden, pero no se atribuyen ningún mérito. El que sufre por tener una imagen negativa tendrá que empezar a aceptarse asimismo sin luchar en su contra. Tendrá que abrirse a la oportunidad de ser otra persona. Entonces podrá estar atento a sus éxitos, a lo que le reflejan de positivo. Tendrá que remontarse al pasado para descubrir el origen de la imagen negativa y ver como la ha ido estructurando a través del tiempo. Puede hablar de ello con alguien, el profesional le servirá de mucho. b. Imagen aureolada. Las personas con imagen aureolada tienen tendencia a super valorar sus aspectos positivos. Existen dos clases: Las que supervaloran sus aspectos positivos para defenderse de lo negativo que les reflejan. Interiormente no se perciben aureoladas, reconocen que tienen sombras y luces. La manera de defenderse cuando les atacan "hace decir" a los que le rodean que se supervaloran. Detrás de todo esto hay una gran inseguridad, debido a un pasado de sufrimientos más o menos conscientes. Sólo la liquidación de ese pasado les curará de lo que quienes le rodean, llaman imagen aureolada. Las personas que tienen una verdadera imagen aureolada, tienen un concepto muy elevado de sí mismas y desean que los otros también lo tengan. Su vida está organizada en torno a los éxitos sociales. Dentro de ese sistema, el niño y mas tarde el joven y el adulto, se estructurarán no sobre lo que es en profundidad, sino sobre los éxitos que los otros le reflejan. Las personas que tienen una imagen aureolada, reconocen que tienen algunos aspectos negativos. En principio porque existen, pero sobre todo porque es de "buen tono" tener algo que reprocharse. Tropezamos aquí con la importancia de los buenos modales, a los que estas personas son tan sensibles. ¿Cómo curarse?. Hay que descubrir ese tipo de imagen en sí mismo. La experiencia de otra jerarquía de valores en la que el ser supera al parecer, sólo una vida a partir del ser, puede hacer desaparecer este fenómeno. c. Imagen normal La imagen normal, después de la infancia, se estructura sobre todo a partir de lo que es. La persona con imagen normal se percibe, un ser hecho de riquezas y de límites. Se contenta con vivir lo que es, pero sólo lo que es. Camino hacia la autoestimaPaso 1 -el autoconocimiento-, es conocerse a sí mismo. Es identificar las características positivas y negativas, necesidades, habilidades y limitaciones; es identificar y entender los sentimientos generados por las propias actuaciones y por las del mundo circundante; es conocer su papel en los grupos y en la sociedad en que se desenvuelve. Paso 2 -el autoconcepto-, hace referencia a una serie de creencias integradas sobre sí mismo, que se manifiestan en la conducta. Una vez identificadas las características a través del autoconocimiento, la persona una idea de sí misma y actúa de acuerdo con ella. Así, si se cree tonto, actuará como tonto; si se cree inteligente actuará como tal. Paso 3 -la autoevaluación-, es la capacidad de valorar las cosas como buenas si lo son para él mismo, le satisfacen, le son interesantes, enriquecedoras, le hacen sentir bien y le permiten crecer y aprender. Y considerarlas como malas si lo son para la persona, no le satisfacen, carecen de interés, le hacen daño y no le permiten crecer. Paso 4 -la auto aceptación-, consiste en reconocerse a si mismo en forma realista, como sujeto de cualidades y limitaciones. No es una autoaprobación. La autoaceptación es lo que permite reconocer en mí aquello que debo cambiar, aquello que debo mantener y que debo aceptar por no ser susceptible de modificación. Paso 5 -el autorespeto-, es comportarse de acuerdo con las necesidades y valores propios, sin atropellar los de los demás. Es expresar y manejar convenientemente sentimientos y emociones, sin hacerse daño ni culparse. Es buscar todo aquello que haga sentir al individuo orgulloso de sí mismo. Paso 6 -la autoestima-, es el punto final del recorrido a lo largo de los pasos anteriores. Si una persona se conoce y está consciente de sus cambios crea su propia escala de valores y desarrolla sus capacidades; y si se acepta y respeta tendrá autoestima. Por el contrario, si una persona no se conoce, el concepto de sí misma es pobre, no se acepta, ni se respeta, y por lo tanto su autoestima es baja. |
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