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Indice >> [ Anterior | Siguiente ] herramientas psicosocialesTaller No. 3 - Así es la comunicación en mi familiaLogros:
Cuestionario " ¿Cuánto conozco y me comunico con mi familia?"
Soporte teórico La comunicación Hablar de comunicación y de diálogo, es hablar de la vida misma, de la persona humana en su dimensión profunda y existencial. Sin embargo, ¡Cómo es difícil comunicarnos! ¡Cómo nos cuesta encontrar con quien dialogar!. Todos, por muy distintos que seamos, queremos ser escuchados, comprendidos, tenidos en cuenta, amados por alguien. La vida es comunicación, diálogo, pero no sabemos hacerlo, tenemos que aprender y aprendemos basándose en la práctica, en intentos, cometiendo errores, corriendo riesgos..., y este aprendizaje es de toda la vida. Los padres que se comunican eficazmente con los niños les promueven autoconfianza y aprendizaje a largo plazo al igual que relaciones interpersonales sanas. Todo niño desde sus primeros días de vida requiere comunicarse y lo hace a través de los medios que tiene a su alcance: llora, grita, patalea, etc.; por ello la comunicación que los padres desarrollan en la interrelación con el hijo desde la infancia es de gran significado. En ella se siembran las bases de una experiencia que durará, toda la vida, y que desarrolla en los hijos, los sentimientos de seguridad, confianza, amor propio que le permitan cuando crezcan enfrentarse a la vida. En la medida en que las personas transcurren las diferentes etapas de la vida, la comunicación se hace cada vez más indispensable y necesaria en la relación diaria, tanto en el nivel individual como en el grupal o colectivo; pero es aún más significativa e indispensable la comunicación que se desarrolla al interior del ambiente familiar, y principalmente entre padres e hijos. De la experiencia de esta relación, los hijos desarrollarán la capacidad para establecer un vínculo afectivo consigo mismo y con las demás personas, que le permitirán amar y ser amado, desarrollar la capacidad cognoscitiva para aprender, generar iniciativa, creatividad y poder relacionarse con los demás integrantes de una familia, escuela y comunidad en general. La comunicación entre padres e hijos debe efectuarse esencialmente a través de la palabra. El intercambio verbal es privilegio del ser humano. Educar es crear un diálogo. Cuando los padres demuestran a través de sus palabras, sus sentimientos de aceptación hacia el hijo (a), poseen una fuerte herramienta para influir en la opinión que el hijo tiene de sí mismo y lo ayudan a auto valorarse. En esta forma facilitan su desarrollo, le permiten adquirir independencia y auto dirección. Existen también formas no verbales para comunicarse, como por ejemplo, el no hacer nada en una situación en la cual el hijo está dedicado; o el no decir nada, puede comunicar aceptación. El silencio es un mensaje no verbal que puede utilizarse eficazmente para hacer que una persona se sienta realmente aceptada. A través del diálogo podemos:
Fórmulas sencillas para invitar a hablar El Dr. Thomas Gordon propone dos fórmulas sencillas y eficaces para invitar a hablar. a. El abrepuertas: Una forma eficaz y constructiva para responder a los mensajes-sentimientos o mensajes-problema es a través de respuestas que no comunican ni ideas, ni sentimientos del que escucha; sin embargo invitan al niño a compartir sus propias ideas, juicios o sentimientos. Las expresiones más sencillas pueden ser: ¡Ya veo!, ¿De verdad?, ¡No me digas!, Y ¡Que más!, ¡Que interesante!, ¿En serio?, ¿Lo hiciste?, u otras más explicativas como: "Me gustaría escuchar algo acerca de eso", "Me gustaría conocer tu punto de vista", "Discutámoslo"; "Escuchemos lo que tienes que decir", "Eso parece ser muy importante para ti", "Escuchar tus ideas es importante", "Estoy interesado en lo que te pasa". Este abrepuertas puede ser ayudante poderoso para la comunicación con otras personas. Las respuestas de los niños y adolescentes hacia estos sencillos abrepuertas sorprenden a los padres. ¿ Que persona no reacciona favorablemente a dichas actitudes?. ¿Que persona no se siente bien cuando se le hace sentir digno, responsable, importante, aceptado?. Los niños no son diferentes. b. La forma activa de escuchar Otra forma efectiva de respuesta hacia los mensajes de los jóvenes es la forma activa de escuchar, que consiste en atender mejor el proceso de comunicación entre dos personas. Cuando un niño decide comunicarse con los padres es porque necesita hacerlo y normalmente lo manifiesta a través de una clave. Ej.: si tiene hambre, pregunta: ¿A que horas va a estar la comida mami? Cuando la madre recibe el mensaje en clave, debe tratar de descifrar el mensaje para poder entender el significado de lo que está pasando al hijo. Si la madre descifra con precisión, comprenderá que el hijo tiene hambre; pero si por el contrario, piensa que el mensaje es que el hijo esta ansioso por salir a la calle, estaría interpretando mal el mensaje y el proceso de comunicación quedaría roto. He aquí el problema: El niño no sabe ni la madre tampoco, debido a que ninguno de los dos puede leer lo que hay en el interior del otro. Con frecuencia ocurre esta equivocación de comunicación. Existe un malentendido del mensaje del "transmisor" por parte del receptor, el cual ni siquiera se entera de la existencia de su error. La madre debe efectuar la "retroinformación", para que el niño descifre si la madre entendió bien o no el mensaje. Así en esta forma activa de escuchar, el receptor trata de entender lo que siente el transmisor o lo que significa el mensaje. Posteriormente expresa con palabras lo que comprendió, lo retroinforma para que el transmisor lo verifique. La forma activa de escuchar ayuda a que los niños tengan menos miedos de los sentimientos negativos. Promueve una relación cálida entre padres e hijos, La experiencia de ser escuchado y comprendido por otra persona es tan satisfactoria, que inevitablemente hace que el transmisor sienta cariño por el que lo escucha. Además, la forma activa de escuchar facilita que el niño resuelva sus propios problemas e influye para que el niño sienta mas deseo de escuchar las ideas y pensamientos de sus padres. Actividades necesarias para utilizar la forma activa de escuchar. La forma activa de escuchar es un método que sirve para poner a funcionar un conjunto de actitudes básicas, sin los cuales el método dejará de ser efectivo, por lo tanto, los padres deben poseer las siguientes actitudes: 1. Desear escuchar lo que el niño tiene que decir. Estar dispuesto a escuchar o expresar abiertamente que no dispone del tiempo. 2. Desear genuinamente ser ayuda. No ayudar hasta sentir verdaderamente el deseo de hacerlo. 3. Aceptar los sentimientos del niño, cualesquiera que sean, sin importar que tan diferentes sean de los suyos propios. 4. Tener confianza en la capacidad del niño para manejar sus sentimientos. 5. Estar consciente de que los sentimientos son transitorios. Los sentimientos cambian, no permanecen fijos en el niño. El odio puede convertirse en amor y el desaliento en esperanza. 6. Ver al niño como alguien separado de los padres, que tiene su propia vida e identidad. Los padres deben estar con el hijo mientras experimentan sus problemas, pero no deben formar parte de él. Barreras de la comunicación Existen tantas barreras para las comunicaciones, que difícilmente resulta extraña la queja constante en todas las organizaciones que las comunicaciones son malas: sorprende que algún mensaje logre llegar inalterado. Aunque la gente trate de comunicarse, a menudo fracasa. Las principales barreras de comunicación son: a. Ignorar la información que está en conflicto con lo que ya sabemos: Tendemos a ignorar o rechazar las comunicaciones que están en conflicto con nuestras propias convicciones. Si no las rechazamos, encontramos alguna forma de retorcerlas y acomodar su significado para que se ajuste a nuestros preconceptos. b. Percepciones acerca del comunicador. El receptor no sólo evalúa lo que escucha en función de su propio marco de referencia, sino que también tiene en cuenta el emisor. El prejuicio puede adjudicarle motivos no existentes al comunicador. Algunas personas ven toda la acción colectiva como una conspiración subversiva. c. Influencia del grupo. El grupo con el que nos identificamos influye nuestros sentimientos y actitudes. Lo que un grupo oye depende de sus propios intereses. Las experiencias compartidas y los marcos de referencia comunes tienen mucha influencia en el grupo. d. Las palabras tienen diferentes significados para personas diferentes Para algunos, las palabras pueden tener un significado especial, por lo cual transmiten una impresión diferente de la pretendida. No asuma algo que tenga determinado significado para usted, transmita el mismo significado a otra persona. e. Jerga Todos tendemos a usar un lenguaje especial o jerga. Esa es una forma conveniente de comunicarse entre quienes comparten esa jerga, pero es una barrera efectiva e irritante entre quienes la conocen y quienes no la conocen. f. Contexto emocional Nuestras emociones matizan nuestras capacidades de transmitir o de recibir un mensaje verdadero. Cuando nos sentimos inseguros o preocupados, lo que escuchamos nos parece mucho mas amenazante que cuando estamos seguros y en paz con el mundo. g. Ruido Factores externos pueden interferir con la recepción del mensaje. Tales factores pueden ser el ruido en el sentido estricto, el cual impide que se escuchen las palabras, o ruido en sentido figurado, en forma de distractores o de información confusa que distorsiona el mensaje. Superación de las barreras Para superar esas barreras se necesita: 1. Adaptarse al mundo del receptor: Piense cómo va a percibir éste el mensaje, entienda sus necesidades y reacciones potenciales, use la empatía, póngase en su lugar. 2. Usar retroalimentación: Consiga que el receptor le retorne un mensaje que le diga hasta que punto ha habido un buen entendimiento. 3. Usar refuerzos: presente el mensaje en varias formas diferentes para hacer que llegue a todos, Use diferentes canales de comunicación, la palabra oral y también la escrita. 4. Usar la comunicación cara a cara: ésta es mas afectiva que la palabra escrita, porque no puede observar el efecto de lo que dice y obtener retroalimentacion del receptor, lo cual le permite entonces ajustar el mensaje. 5. Usar lenguaje directo, simple: ésto parece más que obvio, pero mucha gente no lo hace, y consecuentemente la comunicación se afecta. 6. Reforzar las palabras con acciones: Si dice que va hacer algo, hágalo. Eso le da credibilidad permanente a sus palabras. ¿Sabe comunicarse afectivamente? ¿De qué habla con los demás? Cada día establecemos comunicación con diferentes personas. Según nuestra ocupación o condición, entablamos comunicación con nuestros hijos, alumnos, compañeros de trabajo, familiares, amigos o pareja. De igual manera nos hablamos a nosotros mismos sobre distintos aspectos de la vida. Ubíquese en este ambiente comunicativo y pregúntese de qué habla usted y con quién. Podría ser que su vida, tanto en la escuela como en la familia estuviera saturada de diálogos funcionales, centrados en el rendimiento o en aspectos económicos. Superar el analfabetismo afectivo y realizar un proyecto para la vida y el amor, consiste ante todo en superar este nivel de diálogo completamente operativo, para compartir con los otros algo más que aquello que compartiría con una máquina. Al invitarlo a pensar que habla usted con los demás y con usted mismo, pretendemos que se pregunte si su comunicación no está reducida a cosas prácticas, y por la manera como en su casa o trabajo, en la escuela o la vida social, estará usted comprometiendo su afecto al comunicarse con los demás. La comunicación no es solamente una herramienta práctica para dar informes o recibirlos. Es también la mejor manera de establecer redes afectivas. Si usted se atreve a reforzar el elemento afectivo de la comunicación decidiéndose a dar y recibir cariño reconociendo la mutua dependencia, sin lugar a dudas su vida cotidiana mejorará de manera sensible. Muchas veces convivimos con personas que, al igual que nosotros, están necesitadas de afecto, de seguridad y aunque creemos que se lo estamos ofreciendo, ellas no lo llegan a saber nunca, porque no sabemos como expresar ese afecto. Establecemos relaciones con los demás simplemente para intercambiar información que nos interesa, o para demostrarles nuestro éxito y poder. Pero pocas veces establecemos relaciones en donde comprometamos a plenitud nuestros sentimientos. Pocas veces nos comunicamos por placer, para compartir, porque sí. Creemos que al comunicarnos con los demás o con nosotros mismos tenemos que buscar alguna utilidad. Hemos aceptado que el tiempo es oro y que todo en la vida debe servir para algo práctico, y nos estamos quedando solos. Pero eso no es todo. Utilizamos el afecto como una moneda y damos afecto sólo a quienes nos obedecen. Sin darnos cuenta decimos "te quiero si eres como yo quiero que seas". Atrévase por eso a pensar en su manera de comunicar o recibir afecto, porque ahí puede estar la clave para una vida mejor. |
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