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Indice >> [ Anterior | Siguiente ] herramientas psicosocialesTaller No.1 - Tengo quien me quiera y a quien quererLogros:
Caso 1 Helena tiene 6 años y estudia en la escuela del barrio, vive con su abuelo quien trabaja haciendo comidas rápidas y con su padre, obrero de la construcción. Su madre la abandonó desde los tres meses de su nacimiento. Nadie habla con ella, ni le revisan sus tareas, ni la regañan. Helena siente que la ignoran por completo. Actualmente es muy agresiva y no rinde en el estudio (académicamente). Caso 2 Pedro era un niño muy activo y con desarrollo adecuado a su edad, 6 años. Cuando perdió a sus padres, no encontró quién lo cuidara y fue llevado a una institución de protección; desde entonces su comportamiento fue diferente, no aceptaba órdenes, se volvió retraído, rechazaba los alimentos y manifestaba mucha rebeldía. Caso 3 El matrimonio Rodríguez tiene dos niños, querían que su tercer hijo fuera niña. Su desilusión fue muy grande cuando nació Andrés, ahora no le prestan mucha atención, su madre lo atiende con desinterés, sólo por cumplir con su deber; lo castigan frecuentemente, además sus hermanos no lo quieren, le pegan y lo culpan de todo los daños que ocurren. Caso 4 Lucia y Pedro se casaron y esperaban su primer hijo, cuando nació no fue recibido con alegría. Cada vez que el niño llora, Pedro se aleja de la casa para no oírlo. Lucia se siente molesta con el niño, culpándolo de los problemas con su esposo. Caso 5 Margarita, la mamá de Jorge, tiene mucho trabajo en la casa pues debe ayudar al sostenimiento del hogar lavando ropa ajena; además, debe preparar la comida para sus hijos y esposo quien trabaja como vendedor en la plaza de mercado. Jorge tiene 6 años y permanece la mayor parte del tiempo solo en su vivienda; se le ve deprimido y tiene muy poca motivación para hacer sus tareas. Caso 6 Juan tiene 9 años, vive con su madre y tres hermanitos menores; su padre los abandonó, por lo tanto la madre debe trabajar y lo hace en oficios domésticos de manera que tiene muy poca oportunidad de establecer contacto con sus hijos. Al llegar a casa debe realizar actividades caseras, que le impiden establecer comunicación con sus hijos, revisar sus tareas y brindarles afecto. ¿Y el suyo...?Soporte teórico El vínculo afectivo El afecto es necesario para la vida del niño, porque su desenvolvimiento depende en gran parte de la calidad de las relaciones que le ofrecen los adultos responsables de su crianza y educación. Las personas que lo rodean deben brindarle amor y los cuidados necesarios para su desarrollo.
Durante su crecimiento, el niño aunque disminuye el apego a sus padres, necesita de manifestaciones constantes de afecto, acariciarle, hablarle, sonreírle, mirarlo a los ojos, besarlo. Estas conductas, son factores que inciden en el desarrollo de la autoconfianza y seguridad del niño. Demostrar afecto enriquece tanto al otro como a uno mismo, nunca es signo de debilidad, ni da pie a que los hijos irrespeten a los padres como falsamente se ha creído. Los actos de amor y afecto dejan mejores resultados que las relaciones frías, indiferentes y cargadas de odio. El niño puede disfrutar en su infancia del calor, de la relación que le brinden sus padres, hermanos, abuelos y otros parientes, teniendo como personas disponibles para su cuidado y protección y ligados a él por un vínculo que genera placer mutuo, entonces tendrá más tarde confianza en sí mismo y contará con un desarrollo biológico, psíquico y social armónico. Las relaciones afectuosas con otras personas son el eje alrededor del cual gira nuestra vida, no sólo en la infancia, sino también en la adolescencia, madurez y vejez. Las relaciones conflictivas que muchas familias viven y no resuelven, dificultan la comunicación entre sus miembros e impiden una relación continua, cálida y afectuosa con los hijos. Existen muchas circunstancias de la propia historia de crianza de los padres, de sus rasgos de personalidad, condiciones socioeconómicas, sociales que pueden afectar las relaciones con los niños: padres que no manifiestan su afecto a los hijos por temor a parecer poco hombres; madres que por tener múltiples ocupaciones e intereses no disponen del tiempo para atender a sus hijos; padres muy jóvenes que no están preparados emocional ni económicamente para asumir la responsabilidad de la crianza. Deprivación Psicoafectiva Cuando el niño durante su infancia, por causas o situaciones diversas no tiene una relación afectuosa, íntima y continua con sus padres o con una persona sustituta que le proporcione afecto, estímulos y los cuidados necesarios para su desarrollo físico, mental y social. Consecuencias de la Deprivación
Como evitar la Deprivación Psicoafectiva Lo opuesto al amor no es el odio como se cree popularmente, sino la indiferencia; un estado que el ser humano no tolera, es como si hubiese en cada niño una batería que necesita recargar diariamente para subsistir. Nuestras baterías de afecto al no recibir su debida carga no aguantan el descargue y el niño se pone a hacer cualquier cosa, rebusca cualquier pretexto para recibir algún reconocimiento ya sea positivo o negativo. Para evitar la deprivación es aconsejable:
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