Salud y Desplazamiento (English)

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herramientas psicosociales

Taller No.1 - Tengo quien me quiera y a quien querer

Logros:

  • conocer las causas y consecuencias de la deprivación afectiva y los elementos que contribuyen a su superación o prevención.
  • aprender que de la actitud positiva de los adultos en la relación con el niño dependerá este vínculo afectivo, el cual aumentará en la medida que se alimente diariamente mediante la comunicación (verbal, táctil, gestual, etc.).
Nombre: Tengo quien me quiera y a quien querer Línea temática: valoración personal
Eje de la estrategia: psicoafectivo Dimensión del desarrollo: comunicativa

Propósito:

  • generar la reflexión sobre la importancia de la formación del vínculo afectivo en el desarrollo integral del niño y adolescente.
  • analizar la importancia de la familia en el desarrollo psicoafectivo del niño y adolescente.
  • incentivar en la comunidad la inclusión de acciones tendientes a prevenir la deprivación psicoafectiva en el niño.

Actividades

  • realizar una lluvia de ideas acerca de lo que los padres, madres o cuidadoras entienden por vínculo afectivo, causas y recomendaciones para su fortalecimiento.
  • conformar grupos de 6 personas (organizándolas por el color de la ropa, de los zapatos o del cabello, entre otras).
  • entregar a cada grupo un caso (más adelante) para que sea leído y analizado de la siguiente manera:
  • causas que originan la situación
  • consecuencias que generan la situación
  • soluciones o acciones que deben realizarse
  • nombrar un coordinador que exponga ante todos los grupos
  • retomar las ideas principales a manera de conclusión y reforzar "el vínculo afectivo" con la teoría sobre el tema tratado (ver más adelante).
  • establecer compromisos con cada uno de los participantes de acuerdo con las conclusiones propuestas.

Fuente: Instituto de programas interdisciplinarios en atención primaria de la salud -PROINAPSA - UIS,1996.

 

Caso 1

Helena tiene 6 años y estudia en la escuela del barrio, vive con su abuelo quien trabaja haciendo comidas rápidas y con su padre, obrero de la construcción. Su madre la abandonó desde los tres meses de su nacimiento. Nadie habla con ella, ni le revisan sus tareas, ni la regañan. Helena siente que la ignoran por completo. Actualmente es muy agresiva y no rinde en el estudio (académicamente).

Caso 2

Pedro era un niño muy activo y con desarrollo adecuado a su edad, 6 años. Cuando perdió a sus padres, no encontró quién lo cuidara y fue llevado a una institución de protección; desde entonces su comportamiento fue diferente, no aceptaba órdenes, se volvió retraído, rechazaba los alimentos y manifestaba mucha rebeldía.

Caso 3

El matrimonio Rodríguez tiene dos niños, querían que su tercer hijo fuera niña. Su desilusión fue muy grande cuando nació Andrés, ahora no le prestan mucha atención, su madre lo atiende con desinterés, sólo por cumplir con su deber; lo castigan frecuentemente, además sus hermanos no lo quieren, le pegan y lo culpan de todo los daños que ocurren.

Caso 4

Lucia y Pedro se casaron y esperaban su primer hijo, cuando nació no fue recibido con alegría. Cada vez que el niño llora, Pedro se aleja de la casa para no oírlo. Lucia se siente molesta con el niño, culpándolo de los problemas con su esposo.

Caso 5

Margarita, la mamá de Jorge, tiene mucho trabajo en la casa pues debe ayudar al sostenimiento del hogar lavando ropa ajena; además, debe preparar la comida para sus hijos y esposo quien trabaja como vendedor en la plaza de mercado. Jorge tiene 6 años y permanece la mayor parte del tiempo solo en su vivienda; se le ve deprimido y tiene muy poca motivación para hacer sus tareas.

Caso 6

Juan tiene 9 años, vive con su madre y tres hermanitos menores; su padre los abandonó, por lo tanto la madre debe trabajar y lo hace en oficios domésticos de manera que tiene muy poca oportunidad de establecer contacto con sus hijos. Al llegar a casa debe realizar actividades caseras, que le impiden establecer comunicación con sus hijos, revisar sus tareas y brindarles afecto.

¿Y el suyo...?

Soporte teórico

El vínculo afectivo

El afecto es necesario para la vida del niño, porque su desenvolvimiento depende en gran parte de la calidad de las relaciones que le ofrecen los adultos responsables de su crianza y educación. Las personas que lo rodean deben brindarle amor y los cuidados necesarios para su desarrollo.

  • Desde antes del nacimiento, se inicia una relación entre la madre y el niño que se centra en el cuidado, interés y afecto de ésta hacia su gestación.
  • Una vez el niño nace, la madre lo carga, lo acaricia y lo mima, iniciando una interacción madre-hijo que se apoya sobre el vínculo iniciado durante la gestación. Ambos se enriquecen mutuamente en la medida en que la madre otorgue atención y cuidados al recién nacido, le exprese el cariño mientras lo alimenta, le habla y lo mira.
  • En la medida que el niño se desarrolla la relación padres e hijos se va enriqueciendo. Inicialmente la madre aporta más a esta relación y el niño necesita de sus cuidados y amor exclusivo.
  • Más tarde, cuando es adulto empezará a recibir manifestaciones claras de cariño y afecto que son gratificantes, requiriendo entonces de una dedicación menos exclusiva.

Durante su crecimiento, el niño aunque disminuye el apego a sus padres, necesita de manifestaciones constantes de afecto, acariciarle, hablarle, sonreírle, mirarlo a los ojos, besarlo. Estas conductas, son factores que inciden en el desarrollo de la autoconfianza y seguridad del niño.

Demostrar afecto enriquece tanto al otro como a uno mismo, nunca es signo de debilidad, ni da pie a que los hijos irrespeten a los padres como falsamente se ha creído. Los actos de amor y afecto dejan mejores resultados que las relaciones frías, indiferentes y cargadas de odio.

El niño puede disfrutar en su infancia del calor, de la relación que le brinden sus padres, hermanos, abuelos y otros parientes, teniendo como personas disponibles para su cuidado y protección y ligados a él por un vínculo que genera placer mutuo, entonces tendrá más tarde confianza en sí mismo y contará con un desarrollo biológico, psíquico y social armónico.

Las relaciones afectuosas con otras personas son el eje alrededor del cual gira nuestra vida, no sólo en la infancia, sino también en la adolescencia, madurez y vejez.

Las relaciones conflictivas que muchas familias viven y no resuelven, dificultan la comunicación entre sus miembros e impiden una relación continua, cálida y afectuosa con los hijos.

Existen muchas circunstancias de la propia historia de crianza de los padres, de sus rasgos de personalidad, condiciones socioeconómicas, sociales que pueden afectar las relaciones con los niños: padres que no manifiestan su afecto a los hijos por temor a parecer poco hombres; madres que por tener múltiples ocupaciones e intereses no disponen del tiempo para atender a sus hijos; padres muy jóvenes que no están preparados emocional ni económicamente para asumir la responsabilidad de la crianza.

Deprivación Psicoafectiva

Cuando el niño durante su infancia, por causas o situaciones diversas no tiene una relación afectuosa, íntima y continua con sus padres o con una persona sustituta que le proporcione afecto, estímulos y los cuidados necesarios para su desarrollo físico, mental y social.

Consecuencias de la Deprivación

  • Intensa posesividad combinada con celos exagerados y violentas manifestaciones de enojo.
  • Miedo al abandono y a la soledad
  • Indiferencia emocional
  • Relaciones afectivas superficiales
  • Incapacidad de sentir afecto por las demás personas o de hacer amistades verdaderas
  • Rechazo de ayuda y solidaridad
  • Falta de interés
  • Engaño y evasión
  • Hurto
  • Falta de concentración en las actividades
  • Poco espíritu colaborador
  • Rechazo de actividades extraescolares
  • No responden a exigencias

Como evitar la Deprivación Psicoafectiva

Lo opuesto al amor no es el odio como se cree popularmente, sino la indiferencia; un estado que el ser humano no tolera, es como si hubiese en cada niño una batería que necesita recargar diariamente para subsistir. Nuestras baterías de afecto al no recibir su debida carga no aguantan el descargue y el niño se pone a hacer cualquier cosa, rebusca cualquier pretexto para recibir algún reconocimiento ya sea positivo o negativo.

Para evitar la deprivación es aconsejable:

  • Elogiar a los niños en lugar de atacar sus conductas
  • Demostrar cariño a través del contacto físico
  • Mostrar un rostro amable al niño
  • Hacer notar al niño, con palabras, lo bien que se siente usted con él
  • Compartir sus intereses, actividades y experiencias
  • Escuchar a sus hijos sin juzgarlos continuamente
  • Trabajar en coordinación con todos los miembros de la familia
  • Fomentar las soluciones positivas de los problemas que surjan entre los miembros de la familia
  • Estar pendiente de los alimentos, vestido etc.
  • Colaborar en la ejecución de tareas escolares
  • Dialogar con los hijos constantemente
  • Indagar sobre su rendimiento escolar
  • Expresar sentimientos de aceptación
  • Programar actividades familiares
  • Participar en su mundo a través del juego y la fantasía
  • Invitar al niño a participar de su mundo: colaboración en pequeñas tareas del hogar: barrer, trapear, limpiar muebles traer cosas, etc.
  • Explicar cómo y para qué se hacen las cosas y cómo se siente usted haciéndolas
  • Imponer retos en la medida de sus capacidades y edad

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