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etapas de intervención
Taller No. 6: Mis miedos en alta mar
a) Logros
- 1. Asume que el miedo es una emoción natural en el ser humano
y comprende la utilidad del mismo en su vida
- 2. Identifica elementos que son parte de sus experiencias de miedo
- 3. Explora estrategias que le permiten un manejo saludable del miedo
y aplica el "alto afectivo"
- 4. Relaciona miedo-confianza-desconfianza
- 5. Disfruta la forma de abordar este taller
b) Instrucciones iniciales
Breve saludo
- Se propicia un recuerdo del tema, los elementos trabajados, y los
ejercicios para mantenerse en forma sugeridos en el taller anterior:
"Mi rabia es como una furiosa tempestad". Se solicita
a los participantes que comenten sobre el uso del "anemómetro"
para advertir la "tormenta" de rabia cuando se avecina
y poder manejarla. Se pregunta sobre la relación entre rabia
y comportamientos violentos y se pide que comenten cómo se sintieron
practicando los "ejercicios para mantenerse en forma"
y qué cosas aprendieron en dicho proceso.
- A continuación, se introduce el tema de hoy, "Mis
miedos en alta mar", que avanzará sobre las maneras
en que cada navegante se enfrenta a sus miedos.
- Se propone una lluvia de ideas sobre la relación entre estar
navegando en el mar y sentir miedo. ¿Por qué razones un
navegante puede sentir miedo en el mar? ¿Qué hace un navegante
cuando siente miedo? ¿Qué nos ayudaría para disminuir
el miedo? ¿De qué capacidades personales podemos valernos
para salir airosos en una situación de peligro en el mar?
- Se señala que en este taller se procurará aprender
a "nadar entre los miedos".
(NOTA: Si se dispone de tiempo suficiente, puede complementar
esta introducción con el ejercicio siguiente)
Para ampliar la exploración sobre el miedo
- ¿Cuántos de ustedes han tenido la experiencia de estar
en una piscina, lago, río, o en el mar?
- ¿Tuvieron algún temor?
- ¿Todas las personas sentimos los mismos miedos?
- ¿Qué cosas nos producen miedo en esta situación?
Por ejemplo, qué tal si nos ubicamos en el mar,
y nos caímos del bote. No sabemos dónde estamos porque hacía
rato estábamos a la deriva. Sentimos la fuerza de las olas pero
procuramos mantenernos a flote. No se ve nada sino agua en el horizonte
y cae la tarde aceleradamente. ¿Será que hay tiburones en
este mar? Sentimos unos pellizcos en la parte de nuestro cuerpo que está
dentro del mar: deben ser pececillos que nos confundieron con su comida
habitual. Sentimos mucho frío y estamos cansados, hemos tragado
agua, y nuestras manos están tan arrugadas por el remojo que casi
no las reconocemos. Nuestros familiares estarán angustiados, también
los amigos y amigas tan queridos...
c) Ejercicios de calentamiento
- Se invita al juego de la "zambullida" que consiste
en lanzarse sobre los brazos de sus compañeros, procurando que
todos los navegantes pasen por la experiencia.
- Hay dos tipos de zambullidas[45]:
hacia delante y hacia atrás.
En la zambullida hacia delante se trata de lanzarse
sobre los brazos de los compañeros. Los participantes "se
sitúan en dos filas, una frente a otra, agarrándose por
los antebrazos (o bien colocándolos extendidos con las palmas de
las manos hacia arriba, de manera que entre ellas haya al menos una de
alguna persona de la fila de enfrente. Silencio absoluto. Quien se lanza,
ha de hacerlo con los brazos hacia adelante (...). Un voluntario situado
a una docena de metros del grupo, toma impulso y se "zambulle"
cayendo encima de los antebrazos de las parejas de las filas. El grupo
debe entonces hacer avanzar al voluntario haciéndole saltar de
brazo en brazo. El tallerista se situará al final de la fila para
coger en forma conveniente al voluntario. Éste se sitúa
al final de la fila y se comienza de nuevo."
En la zambullida hacia atrás un participante
"se deja caer de espaldas sobre el resto del grupo que se alinea
en dos filas perpendiculares a un muro pequeño. El voluntario se
venda o tapa los ojos. El resto del grupo mantendrá absoluto silencio.
(...) El voluntario se sube sobre una pequeña altura y con los
ojos tapados se deja caer de espaldas. El resto de los participantes se
alinean en dos filas, perpendicularmente al lugar desde donde se lanza
la persona voluntaria. Se cogen por los antebrazos, cuidando de estar
muy apretados entre sí los miembros de cada fila, para que no queden
huecos cuando el voluntario se deje caer al "vacío".
Las espaldas deben estar rectas y las rodillas flexionadas, para evitar
tirones musculares. No obligar a nadie a realizar el juego, ni de forma
sutil."
(NOTA: El ejercicio anterior puede reemplazarse por el
siguiente ejercicio)
A continuación, se invita a formar cuatro grupos
para contarse durante un tiempo corto "historias de miedo" que
hayan escuchado.
En el colectivo amplio responden:
- ¿Quiénes sintieron miedo?
- ¿Cómo lo experimentaron?
- ¿En qué parte de su cuerpo?
Describen las sensaciones, intensidades y duración
del miedo experimentado en los juegos anteriores.
Considerando estas características de lo que sintieron,
- ¿Es una emoción o un sentimiento?
- ¿Cómo sabemos que lo que sentimos es miedo? _describen
los cambios que se produjeron en sus cuerpos.
- ¿Con qué palabras describimos una escala de miedo, de
lo más leve a lo más intenso?
- ¿Para qué es útil sentir miedo?
- ¿Qué papel jugó la confianza/desconfianza en sí
mismo o en sus compañeros al zambullirse?
- ¿Quiénes tienen derecho a sentir miedo?
- ¿Qué significa para mí "ser valiente"?
- ¿De quiénes se dice que son más "valientes",
los hombres o las mujeres y por qué?
Se hace una primera ronda de respuestas
anotando algunos aspectos significativos: el miedo es una emoción
natural, y todos sentimos miedo en algún momento, tenemos "derecho"
a él. Se permite el debate sobre la "valentía"
de hombres y mujeres y por qué culturalmente se legitiman tales
diferencias.
d) Ejercicio principal
¿A qué cosas les tenemos miedo?
- Se invita a que cada navegante recuerde a qué cosas le tiene
miedo y escriba una lista en su Bitácora, que titulará
"Le tengo miedo a: ...", donde consignarán todos sus
miedos posibles, tanto leves como intensos.
- Al terminar el listado, proceden a revisarlo para tratar de clasificar
sus miedos. Una primera gran clasificación puede ser: los miedos
que nos vienen de "dentro" y los que vienen de "fuera"
o tienen un origen externo.
- Luego responden,
- ¿Qué solemos hacer con nuestros miedos?
- En pequeños grupos los participantes conversan sobre las maneras
en que cada cual actúa en una situación de miedo:
- ¿De qué manera(s) nos comportamos cuando tenemos
miedos que nos vienen de "dentro"?
- ¿Y cuando sentimos miedos provocados por situaciones externas?
- Se dan ejemplos de la vida de cada uno
- ¿En qué circunstancias nos hemos lastimado o hemos
lastimado a alguien con nuestro comportamiento cuando hemos
sentido miedo?
- ¿Qué otras alternativas de comportamiento
podríamos haber tenido?
- ¿Cómo nos comportamos cuando percibimos que un hombre
tiene miedo?
- ¿Y cuando una mujer tiene miedo?
- ¿Si quisiéramos cambiar estas formas en que nos comportamos,
qué tendríamos que hacer?
- Se comparte el trabajo de grupos. Se comenta que hay diversas maneras
de reaccionar o comportarse cuando se siente miedo, tal como han conversado,
y se pregunta por la relación que encuentran entre tener miedo
y los comportamientos violentos para defenderse. ¿Qué es
«normal y natural», y qué es aprendido? Se les invita
a recordar miedos internos/externos que ya no les asustan más
¿Cómo hicieron para manejar o superar esos miedos? Se ofrecen
tarjetas y marcadores para que escriban en forma muy breve cuáles
de estas formas no les lastimaron y al mismo tiempo no lastimaron a
otra(s) persona(s), y las coloquen en un espacio del salón de
clase destinado para ello. Antes de comportarse de esa manera que describen
en la tarjeta, lo pensaron o fue lo que «les salió».
Si se volviera a presentar la situación que les producía
ese miedo, ¿Qué sentirían? ¿Qué harían?
- Se toma nota en el papelógrafo de los aspectos más
destacados de sus respuestas. Luego indica que las maneras como cada
navegante ha venido comportándose cuando ha sentido miedos, han
sido sus formas de "nadar entre ellos", aprendidas en su casa,
con sus amigos, en la televisión o inventadas. Se abre una discusión
sobre si es posible una fórmula o "receta" para
manejar el miedo. Consideran cómo podría ayudar el
"alto afectivo» y la idea del «bote salvavidas».
Aprendiendo a nadar entre mis miedos
- Seguidamente, se invita a los navegantes a trabajar individualmente,
un miedo personal significativo (de origen interno o externo) que se
les presenta en el ámbito escolar. Se les solicita tratar de
revivirlo recordando la situación en que se presenta y la intensidad
con que lo viven.
- A continuación, se deben colocar los participantes su "gorro
de navegante" y disponerse a adentrarse un momento en su miedo.
Le dan la bienvenida, lo acogen y sienten profundamente, corporalmente
identifican cómo se manifiesta, y se ponen en contacto con él,
tratan de "escucharlo". Si les "dice" algunas cosas,
lo escuchan, sin responderle o juzgarle. Lo dejan permanecer un tiempo,
hasta que se den cuenta que quiere irse. Le dan las gracias por "haber
venido" y se despiden de él con palabras cariñosas.
- Al finalizar la experiencia, se les pregunta, ¿Qué sienten
luego de esta actividad? Luego comenta que ésta es una forma
de ponerse en contacto y aceptar de una manera saludable, el miedo,
la rabia y otras emociones y/o sentimientos que experimentamos, permitiéndonos
aumentar la confianza en nuestra propia capacidad de «manejarlos».
¿De qué otras maneras aumentamos la confianza en nosotros
mismos para enfrentar un miedo? ¿Cómo nos ayuda el alto
afectivo y el bote salvavidas para ganar autoconfianza?
- Se invita a seis voluntarios a hacer un ejercicio sobre la aceptación
del miedo y ganar autoconfianza. Uno de los seis participantes se coloca
al centro con los ojos cerrados y en posición recta, dejándose
mecer de una a otra persona, como una barca mecida por las olas. Se
le indica que si en algún momento siente miedo antes, durante
o después del ejercicio, levante la mano para detenerlo. Se le
pregunta cómo es ese miedo describiendo sensaciones corporales,
exactamente qué lo motiva, y qué le provoca hacer. Se
le invita a colocarse la gorra de navegante, hacer el "alto afectivo",
encontrarse con su emoción y darse autoconfianza para decidir
su actuación. Se repite el ejercicio con otros participantes.
Se suscita con los demás navegantes una reflexión sobre
la relación confianza-desconfianza-miedo-autoconfianza a partir
de este ejercicio y recordando las «zambullidas» del ejercicio
de calentamiento. ¿Cómo se modifica nuestro comportamiento
con las personas cuando sentimos confianza en ellas?
Control de entrenamiento
- En su bitácora, cada navegante describirá el miedo
más frecuente que siente en las relaciones con su familia y responderá.
- ¿Cómo me comporto cuando lo siento?
- ¿Hay otros integrantes de la familia que sienten el mismo
miedo?
- ¿Cómo reaccionan o se comportan ellos?
- Preparo una manera de comportarme -para cuando vuelva a sentir
ese miedo- en la que no me lastime a mí mismo ni a los demás.
- Mediante un esquema de colores señalo los vínculos
de confianza y desconfianza entre los integrantes de mi familia.
- ¿Qué pienso de estos hallazgos?
- Retroalimentación Vive
Ejercicios para «mantenerse en forma»
- En pequeños grupos o con una persona de mi confianza comparto
los miedos más frecuentes que tengo, sea en mi casa, en el colegio,
en el barrio o en otro sitio, y a partir de ellos elaboro un "mapa
de mis miedos" e indico si aquello que los provoca es de origen
interno o externo. Escribo mis respuestas en mi bitácora.
- Pongo en práctica la forma de aceptación de mis miedos
y otros sentimientos aprendida en esta unidad de entrenamiento. Escribo
en mi bitácora el sentimiento que trabajé y lo que observo
que sucede después de la experiencia.
- Reviso en mi bitácora mis listas de miedos internos y externos,
imagino situaciones en donde es posible que vuelva a sentir esos miedos
y ejercito "en frío" posibles reacciones o comportamientos
donde no me lastimo ni lastimo a otras personas. Si tengo oportunidad,
pongo en práctica lo que he pensado y luego escribo en mi bitácora
cuáles fueron los resultados de este nuevo comportamiento.
- Observo durante unos días en los diferentes espacios donde
me muevo (mi familia, el colegio, el barrio, entre otros) y también
en los programas de televisión, y trato de identificar qué
cosas temen las mujeres y qué temen los hombres. Escribo en mi
bitácora lo que pienso sobre estos hallazgos.
- Reflexiono sobre las maneras en que puedo aumentar la confianza en
mí mismo y mi confianza en las demás personas tanto en
mi casa, colegio, barrio u otro sitio, para enfrentar las distintas
situaciones donde sé que siento miedo. Busco uno o más
amigos para compartir estos propósitos y conseguir su colaboración
para lograrlos.
Para participantes mayores:
Reviso detenidamente mis listas de miedos y selecciono
entre los miedos de origen interno alguno que sea especialmente significativo,
y profundizo sobre él con ayuda de las siguientes preguntas. Escribo
en mi bitácora las respuestas a dichas preguntas.
Para profundizar en la comprensión de algunos
miedos
| |
cuando siento este miedo frecuente...
|
| circunstancias |
- ¿He estado atravesando por algún momento particular
que me predispone a sentir miedo?
- ¿Qué experiencias anteriores me refuerzan este
miedo?
- Otras preguntas
|
| protagonistas |
- ¿Quiénes han estado involucrados en esta situación?
- ¿Qué tipo de amenaza/peligro/riesgo representan
estas personas para mí?
- Otras preguntas
|
| causas |
- ¿Qué ha causado mi miedo exactamente? riesgos/peligros
inmediatos o anticipados, espontáneos o provocados percibidos
- Otras preguntas
|
| emoción |
- ¿Qué sensaciones me han ocasionado, cuál
ha sido su intensidad y por cuánto tiempo lo he sentido?
- ¿Qué he dicho y cómo me he comportado?
- ¿Qué cosas he pensado y qué he querido hacer
en ese momento?
- Otras preguntas
|
| manejo |
- ¿Qué he hecho y cuáles han sido las consecuencias?
¿He podido pedir ayuda? ¿Alguien ha salido lastimado?
- Otras preguntas
|
| balance |
- ¿Han habido testigos de mi miedo? ¿Cómo han
reaccionado?
- ¿Cuál es el tamaño real del riesgo?
- Otras preguntas
|
| seguimiento |
- ¿Cómo vivo este miedo hoy?
- ¿He buscado quién pueda ayudarme?
- ¿Cómo creo que podré superar este miedo?
- Otras preguntas
|
Información necesaria para realizar esta actividad
Se recuerda lo dicho en sesiones anteriores sobre todas
las emociones y sentimientos humanos como normales y naturales. Como conclusión
de lo anterior, se afirma que es legítimo sentir miedo, pero las
reacciones pueden educarse.
El miedo es una emoción; se produce ante estímulos
externos e internos; produce en nuestro cuerpo algunos cambios característicos
y acelera nuestra actividad mental preparándonos para la acción
inmediata. Es un elemento que nos ayuda en la preservación de la
vida, de nuestra integridad individual y colectiva; y tenemos perfecto
derecho a sentirlo.
Los comportamientos, como se ha visto en las sesiones
de entrenamiento anteriores, se aprenden o se adquieren por influencias
de la familia, los amigos, el colegio, la televisión y otros medios
de comunicación, etc. y por lo mismo, tienen la posibilidad de
re-aprenderse si así lo queremos.
Si por motivos de la forma de inserción de la
propuesta en el currículo se necesita desarrollar esta unidad en
al menos dos sesiones, podría desarrollarse una primera parte hasta
terminar la plenaria del segmento ¿Qué solemos hacer con
nuestros miedos?. Retomar en la segunda sesión desde Aprendiendo
a nadar entre mis miedos, haciendo memoria de lo trabajado en la primera
sesión del taller.
Una vez concluida la capacitación de los agentes
de intervención, éstos deben proceder a realizar el trabajo
de campo, que incluye 9 pasos los que se deben procurar seguir en el orden
planteado y aplicando los conocimientos anteriores.
[45]
Cascón Soriano, Paco y Carlos Martín Beristain. La alternativa
del juego. 3.06 y 3.07. Madrid.
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