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puesta en marcha de la Escuela Saludable en Emergencia En lugar de aprender a hacer, hay que aprender a olvidar.
Manuel Restrepo Con el propósito de facilitar a los agentes de intervención, la puesta en marcha de la estrategia Escuela Saludable en Emergencia en situaciones de crisis social, presentamos el relato de vida de la experiencia en el Eje Cafetero, proceso adelantado por la OPS/OMS mediante convenio con la Corporación Opción Colombia; además, una propuesta sobre las etapas de intervención que pueden ser desarrolladas en el proceso de implantación de la Escuela Saludable en Emergencia y algunas herramientas psicosociales para dicha implantación. experiencia del eje cafetero[18]
Nicolás Buenaventura El terremoto que afectó a 28 municipios de 5 departamentos de la región centro occidente de Colombia (Eje Cafetero), el 25 de enero de 1999 -siendo 12 del Quindío los que con mayor rigor sentirían los efectos directos e indirectos de éste- afectó todos los niveles de la vida dejando abierta una ventana para mirar una estructura social que presentaba rupturas en su interior. El trabajo en los meses siguientes en las etapas de emergencia y reconstrucción, permitiría al grupo de estudiantes que participaban como monitores de la estrategia Escuela Saludable en Emergencia, en palabras de una de ellas, "aprender más de la gente con la que uno vive. Aprender de la gente del Quindío. De los niños. Llenarnos de riqueza interior, porque lo que hicimos fue conocer muchos mundos que eran las personas con las que trabajábamos en los alojamientos y asentamientos". introducciónUnas semanas después del terremoto, una vez el Ministro de Educación Germán Bula, informara oficialmente que el 80% del Sistema Educativo en el Eje Cafetero había colapsado, y que era necesaria «la presencia de mentes serenas y sosegadas» que pudieran crear soluciones para proteger la infancia; se logró consolidar una primera propuesta de Escuela Saludable en Emergencia, como estrategia para apoyar transitoriamente a los niños menores de 5 años que vivían en alojamientos y asentamientos temporales en el Departamento del Quindío. En ella se veían involucrados los sectores de educación y salud a través de los Ministerios de Educación y Salud; la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Corporación Opción Colombia[19]. La estrategia, fundamentada en la experiencia desarrollada durante varios años por la OPS con la creación de Escuelas Saludables por la Paz, fue orientada para permitir la recuperación y el desarrollo de habilidades para la vida de los niños y sus familias a través de la lúdica (Estética Social) y la Resiliencia (habilidad para sobreponerse a la adversidad). Asimismo, los daños generados en otros sectores se consideraron para comprender ampliamente las situaciones que agudizaban aquellas que ya eran difíciles. Para ello, la OPS estableció comunicación y relaciones con los organismos locales como Secretarías de Salud y Educación Departamentales, Organizaciones No Gubernamentales, el Fondo para la Reconstrucción Económica y Social del Eje Cafetero (FOREC) y otras personas líderes en la zona, con el fin de dar a conocer la puesta en marcha de la Escuela Saludable en Emergencia y lograr su articulación en el ámbito institucional, que en el largo plazo permitiera garantizar la continuidad de la estrategia. Este primer acercamiento permitió comprender que la situación de cambio social que representó el terremoto, significó para las personas y las instituciones una nueva modificación de sus prioridades, a pesar de haber tenido que confrontar éstas en el momento de la emergencia. Las continuas movilizaciones y modificaciones en los estilos de vida suponían entonces menos certezas de las que podrían encontrarse en un medio normal. los estudiantes, los monitoresHabía sido una mañana tranquila y con algunas calles alborotadas y sucias por los festejos del domingo anterior. Ya era la hora del almuerzo y Claudia y su familia continuaban la rutina del medio día. Ella y su mamá en el patio de ropas, sus hermanas y papá en el comedor, hasta que un sonido fuerte, acompañado de un movimiento ondulante en la tierra hizo presencia en la casa. Claudia apenas pudo advertir de ella y su mamá cerca de una pared que se vino abajo. Segundos después la confusión empezaba a aclararse: su casa se había derrumbado en buena parte, así como la de sus vecinos, como las tantas en Armenia. Ese día dos eventos sísmicos significativos afectaron un área estimada de 1.360 kilómetros cuadrados. El evento principal, se desarrolló a la 1:19 de la tarde, con una profundidad de 10 Km. y una magnitud en la escala de Richter de 6.2. con posterioridad se registró una réplica significativa de 5.8 en la escala Richter, a la que siguieron en los días posteriores otras de menor intensidad[20] y que afectarían a 5 Departamentos ubicados en la Cordillera Central. Semanas después, Claudia relataría su experiencia con más o menos detalles coincidiendo con los otros 9 estudiantes de la Universidad del Quindío, mientras se encontraba en Bogotá en la capacitación sobre los lineamientos de Escuela Saludable en Emergencia. Todos, que vivieron los momentos del terremoto, habían sido convocados por la Corporación Opción Colombia a través del Grupo Promotor de la Universidad y las carreras universitarias que cursaban eran de perfiles en temas Educativos, de Biología, Diseño y Química. Debido al impacto del sismo en el Quindío y los posibles efectos sobre la salud emocional de sus habitantes, la OPS consideró procedente aplicar a los jóvenes, antes de iniciar sus labores como monitores de Escuela Saludable en Emergencia, la prueba conocida como Inventario Multifásico de Personalidad de Minessota (MMPI)[21], para detectar la presencia de algún grado de estrés postraumático y determinar su capacidad de brindar apoyo efectivo a los menores afectados. La prueba, que tiene un valor predictivo porque muestra en forma precisa los elementos que constituyen el desorden de estrés postraumático, y puede racionalizar el uso de intervenciones tempranas, mostró que el 5% de ellos registró pérdidas en sus viviendas. Que ninguno había tenido pérdidas de familiares o parientes cercanos. El 90% al recordar el terremoto se sentía afectado y el 10% tenía problemas para dormir. Sin embargo, ninguno evidenciaba problemas para concentrarse o actuar, pero el 10% mostraba problemas de hiperexcitabilidad, como tensión muscular, asociada con el incremento en la sensación de alerta, además de tener que esforzarse para no hablar permanentemente del terremoto. Asimismo, un 30% presentaba aún imágenes repetitivas del terremoto en forma de flash-back. Su paso por Bogotá en el proceso de capacitación les permitió explorar lo ocurrido, compartirlo, escucharlo de otra forma. El entusiasmo los acogió a medida que se iban desarrollando los componentes de la capacitación en Estética Social y los lineamientos de Escuela Saludable y ante la oportunidad única que se les presentaba: reconstruir parte de aquello que en 17 segundos había cambiado sus vidas. la experiencia estética: una mirada a la ventana del otro"¡Cuidado!, ¡cuidado!. Ay! ¿Qué es esto? Es suavecito" -concluía Yirman, uno de los monitores, mientras recorría una de las calles de Bogotá con los ojos vendados y guiado por una de sus compañeras en el primer taller de Estética Social. El ejercicio es sencillo: una persona debe orientar a la otra. Esta última, con los ojos vendados, debe confiar en la primera y en el recorrido explorar el mundo que se le presenta. En esta breve experiencia se plantean los lineamientos de la Estética Social: por un lado, la experiencia sensorial en la cual el cuerpo se hace palabra y a través de él, la piel, las emociones, los pensamientos y las relaciones se convierten en una fuente de investigación de sí mismo y del entorno. Por el otro, como lo estético refiere a la vivencia sensorial del mundo y es "social" en razón a que el mundo se experimenta en una relación con el otro[22]. La nueva experiencia con el otro, en el marco de lo estético, conecta con la dimensión afectiva: con lo que el otro nos permite ver a través de sus ojos, de su experiencia y emociones. Propone entonces la nueva relación desde la expresión de la singularidad como una construcción de tejido social. Así, los lineamientos de Estética Social se volvieron transversales para el propósito que suponía la estrategia de Escuela Saludable en Emergencia con niños entre 0 y 5 años, en razón que la experiencia sensorial convocaba al desarrollo del ejercicio lúdico, como en el caso del juego de los ojos vendados, y porque proponía un modelo de construcción social desde una dimensión afectiva y de expresión de la ternura. Por ejemplo, todos los ejercicios del taller de Estética Social dirigidos a los monitores fueron orientados para iniciar una exploración de sí mismos respecto al terremoto y expresar esa exploración a través de juegos en grupo o por parejas, considerando su potencialidad como jóvenes capaces de ser afectivos, creativos y expresivos. punto de partida: escuela saludable por la pazAunque varios de los lineamientos de la Escuela Saludable en Emergencia (ESE) se consolidaron en el proceso de desarrollo y aplicación de la estrategia en los alojamientos y asentamientos de los pobladores afectados por el terremoto, otros elementos complementarios e igualmente fundamentales ayudaron en la implantación de la estrategia. Por ello, la Organización Panamericana de la Salud, con el apoyo de los Ministerios de Educación y Salud, de la Organización Mundial de Educación Preescolar -OMEP- y de la Asociación Colombiana de Educación Preescolar -ACDEP-, en el momento de la capacitación a los monitores hizo énfasis en los principales componentes y características de la Escuela Saludable por la Paz. La decisión de retomar y resignificar la Escuela Saludable por la Paz para el caso del terremoto en el Eje Cafetero fue acordada una vez se conoció todo el trabajo consolidado alrededor de esta estrategia y los procesos y resultados positivos que había tenido en distintos contextos en otras Instituciones Educativas, algunas de las cuales eran del Eje Cafetero. Al conocer que uno de los sectores más afectados fue el escolar, se evaluó la pertinencia de la estrategia y los posibles aportes que tendría en la etapa de emergencia. Así, se revisó la estrategia en sus características estructurales y se consideraron las siguientes:
Otros aspectos complementarios y que se plantearon, fueron:
Los aspectos o temas que en el momento de la inducción interesaron más a los monitores fueron los de Salud Sexual y Reproductiva; la elaboración de proyectos; la creación de una ludoteca, su objetivo y uso, y la promoción de la resiliencia, componente este último que terminaría siendo transversal en el desarrollo de las acciones y lineamientos de la Escuela Saludable en Emergencia y en el que se haría especial énfasis en el modelo de estoy, puedo, tengo, soy. Igualmente, y con el apoyo de la psicóloga de la Universidad del Quindío se orientó a los estudiantes acerca de las etapas del duelo después de un desastre. aproximación a la comunidad la selección: primera aproximaciónUna vez concluida la etapa de capacitación a los monitores, ellos tuvieron la tarea de visitar algunos de los alojamientos y asentamientos para hacer una primera visita de campo en los distintos barrios de Armenia, Calarcá y La Tebaida. De este primer reconocimiento surgieron algunas propuestas para trabajar en los alojamientos que fueron transmitidas a la OPS. Para los monitores no fue fácil sugerir alguno de los alojamientos temporales, debido a que las condiciones en la etapa de emergencia eran precarias en la mayoría. En los Diarios de Campo de los estudiantes se encontraban descripciones del número de personas, la organización comunitaria, el número de niños escolarizados, la presencia institucional o de intervenciones de apoyo, las condiciones de hacinamiento, el estrato y procedencia de las familias y el número de viviendas temporales (cambuches), así como la prestación de servicios como agua o luz. Este primer contacto los impresionó grandemente, porque muy pocos conocían de manera directa los alojamientos y asentamientos temporales. Por tal razón, su apasionamiento al defender un alojamiento u otro, entorpecía la labor de selección. Asimismo, encontraron actitudes negativas y recelosas de parte de los líderes y las organizaciones que prestaban ayuda al momento de solicitar información acerca de censos realizados, tipos de intervención, antecedentes de los barrios y organización comunitaria. Sin embargo, con la colaboración de la Unidad de Mando responsable de la coordinación de Agencias Internacionales y ONG´s, se visitaron varios alojamientos temporales y asentamientos humanos. En el criterio de selección primó no solamente la vulnerabilidad infantil, sino la buena acogida de parte de la comunidad ante la estrategia y su disposición para posibilitar el trabajo de los monitores. Los hallazgos iniciales, registrados en los diarios de campo de los monitores, mostraron la situación de un alojamiento en Armenia, del municipio de La Tebaida y el corregimiento de Barcelona, en Calarcá Hallazgos inciiales en los municipios de Armenia, La TEbaida y el Corregimiento de Barcelona.
Una vez considerados los criterios de selección y el primer reconocimiento de campo, junto con la Unidad Única de Mando y los jefes de núcleo educativo de la Secretaria de Educación Municipal, se seleccionaron los alojamientos de Villa del Carmen en Armenia, El Mirador en el municipio de La Tebaida y Los Álamos en el Corregimiento de Barcelona, Municipio de Calarcá. alojados en la aridezYa habrían pasado dos meses del terremoto, cuando este dejó de ser noticia, aunque algunas breves notas aparecían una que otra vez en la televisión. El monto de los daños totales, directos e indirectos, causados por el sismo ascendió a más de 2,786 miles de millones de pesos colombianos. Los sectores más afectados fueron los sociales, con una altísima proporción del daño concentrada en la vivienda: 73% del total. Las pérdidas en los sectores productivos representaron menos del 12% del daño y la atención inmediata de la emergencia alcanzó una cifra superior a los 45 millones de dólares. En medio de repetidas lluvias se instalaron en todos los municipios del Quindío distintos alojamientos temporales y asentamientos humanos, muchos de ellos construidos por los afectados de manera desorganizada y en zonas de alto riesgo. Algunas familias no habían querido deshabitar sus casas a pesar de conocer los riesgos a los que se veían expuestas como el mal estado en que se encontraban sus viviendas o la posibilidad que nuevas réplicas causaran otros daños. La zona afectada evidenció, a partir del fenómeno sísmico y sus múltiples réplicas, una gran vulnerabilidad derivada tanto las características de sismicidad y numerosas fallas locales, como del hecho que buena parte de las construcciones afectadas o destruidas se encontraban en zonas de relleno, inestables y con un elevado índice de riesgo. Muchos de los alojamientos y asentamientos eran conformados por filas de carpas que habían sido donadas a distintos organismos que trabajaban en la zona y otros habían sido armados con tejas de caucho, madera, cartón o zinc muy cerca de los lugares donde se encontraban las viviendas destruidas. Aunque distintas organizaciones locales, nacionales e internacionales estaban en los municipios, las acciones de apoyo orientadas a la población no contemplaban la atención a niños entre los 0 y los 5 años en los alojamientos seleccionados. Las secuelas dejadas por el terremoto, aún no habían sido atendidas y la ayuda psicosocial era mínima o inexistente como en el caso del alojamiento Álamos, en Barcelona. Buena parte de los hombres no trabajaban y varias familias se habían desintegrado, quedando así a la cabeza del hogar las madres. En el caso de las familias que habitaban los alojamientos seleccionados, se encontró que éstas habían creado mecanismos sociales compensatorios sostenidos por redes sociales generadas por las condiciones del entorno en el que vivían antes del terremoto. Eran familias de estratos bajos con situaciones de violencia intra familiar, desempleo, pobreza, deprivación psicoafectiva y con historias familiares caracterizadas por continuas movilizaciones por la región. Es decir, habían creado redes sociales para ajustarse a las condiciones difíciles, apelando a la sobrevivencia. Había entonces condiciones de resiliencia propias del entorno en cada alojamiento. Tal vez el grupo más desatendido seguía siendo entonces el de los niños. " El niño mío antes iba a la guardería, jugaba con otros niños y ahora no. Él después del terremoto empezó a orinarse en la cama y ya sólo quiere estar conmigo", observó una de las madres en el alojamiento de Álamos a uno de los monitores. La eneuresis (orinarse en la cama), jugar menos, tener temores nocturnos o falta de apetito eran algunos de los problemas detectados en los niños al momento de llegar los monitores a los alojamientos. " Uno no sabía qué hacer _dijo otra madre-; cada vez que llovía los niños se ponían a llorar y decían que iba a volver el terremoto y uno pues intentaba calmarlos pero uno también se asustaba". En estas condiciones, la receptividad que tuvieron los monitores por parte de la población afectada fue positiva. Ellos explicaron a cada familia y a través de los líderes comunitarios, su intención de apoyar a los padres y niños durante cinco meses. Buscaron articularse con los organismos que ya hacían presencia en cada alojamiento y con las personas que tenían a su cargo los niños, como las madres comunitarias o las profesoras. arquitecto, alarife, aparejador va arreglando el abrigo que cubre mi techo hoy (o de cómo con los niños se construye una escuela)Había una vez un niño. Después hubo varios pero eso es en otra historia. Un día el niño decidió construir su casa: era una enorme, con muchos pisos para alcanzar la nube y desayunar algodón azucarado en las mañanas. Era ancha y sin muros para poder aterrizar el nuevo aeroplano que apenas ayer había comprado. Tenía un jardín para examinar en las noches estrelladas el universo de insectos que la tierra le mostrara, y entonces así llenar su colección, apenas ayer iniciada, de historietas de insectos extraterrestres que habían abandonado su terrestre por un extra del jardín. Había un armario con fantasmas en el interior de un zapato que lo asustaba en las mañanas y que le daba nuevos motivos para estar más tiempo en su nueva cama, esa misma que ayer acaso le había traído un mercachifle como cambiazo a su Tribilín. También tenía una terraza llena bombones, chicles, charmés y caramelos para viajar de vez en cuando al cielo y visitar a Dios en su globo de mascar, con alitas de chocolate cubiertas por un sabroso maní del que ya no quedaba ni un tris, porque ayer se había comido hasta el último alioli. Y había de nuevo una vez un niño, el mismo que construyó su casa en la mañana. "Hoy no hay afán -se dijo el niño- Hoy hay que esperar que aparezca una nube, me vendan mi avión, llegué Dios con Tribilín y mi mamá me traiga maní". Después hubo varios niños pero eso es en otra historia. la otra historia: del proyecto a la acción"Nosotros llegamos a intervenir no muy bruscamente sino hablando muy el lenguaje de ellos. No creer que porque uno está en la universidad es mejor que ellos", señaló Julia Aranda, una de las monitoras en Álamos y estudiante de Química, refiriéndose a las personas de los alojamientos. Aunque ellos le dieron su aprobación a la estrategia y a los monitores, Julia mencionó algunas de las situaciones que en un primer momento fueron problemáticas. "Uno encuentra que hay gente que se resiste mucho y que habla mal de lo que estamos haciendo, pero eso tiene su razón. Son generalmente los líderes los que hacen esto. A ellos les da miedo que de repente uno como monitor y persona que empieza a ser querida por los niños, las mamás, las profesoras, les quite el liderazgo y empiece a dirigir el alojamiento. Ya hemos intentado aclarar el asunto, pero ellos siguen con la resistencia. "Para nosotros es más difícil aquí en Barcelona, que en otros alojamientos. Por ejemplo, los monitores de El Mirador o las de Villa del Carmen no tienen esta situación porque desde un principio lograron entenderse con los líderes y las organizaciones que allí trabajan. Aquí creíamos que lo habíamos hecho pero pudo más la prevención y los celos. Igual, la gente reconoce lo que estamos haciendo. Trabajan con nosotros y nos apoyan. Ha sido difícil pero uno ya comienza a ver los cambios. Ya hay uno que otro líder que va acercándose sin tanta prevención. Una de ellas ya habla más con nosotros, pero eso también tiene que ver con que sus hijos participan en varias de las actividades que realizamos". En marzo de 1999 se dió inicio al desarrollo de la estrategia luego de realizar con los monitores un taller diagnóstico de salud y programación local, cuyos objetivos apuntaban a contribuir a la recuperación del tejido social y el espacio vital de los alojamientos; en la generación de espacios de concertación entre actores sociales e instituciones con el fin de mejorar el bienestar emocional de la comunidad y a desarrollar habilidades y destrezas psicosociales en las familias y cuidadores infantiles para fortalecer factores protectores y promover la resiliencia. En condiciones normales un proyecto de esta naturaleza se planea a largo plazo pero por la situación de emergencia y las condiciones cambiantes de estas comunidades, la estrategia se convierte en una solución transitoria con el propósito de aliviar la situación "crítica" de abandono y descuido de los menores, que en estas circunstancias tienden a ser marginados por la situación de sobrevivencia personal de los padres, quienes dan prioridad a otros asuntos como hallar el sustento diario o trabajar para conseguir una vivienda propia, aprovechando los recursos que llegaron a la zona. Igualmente, por la limitación del equipo de trabajo conformado en situación de emergencia y la poca experiencia en el trabajo comunitario de los monitores, se buscaron los elementos culturales comunes e intervenciones que permitieran generar confianza en la comunidad y en su capacidad de gestión. modelo de intervenciónYa los días lluviosos de las primeras semanas después del terremoto parecían quedarse atrás. Eso era una ventaja si se consideraba que cada vez que llovía eran menos las probabilidades de realizar actividades con los niños. La lluvia no sólo estaba asociada con los momentos del terremoto sino que buena parte de las actividades se realizaban al aire libre. "En los primeros días los lugares para trabajar eran las porciones de tierra dentro del alojamiento que no estaban siendo utilizadas", anota Oscar, otro de los monitores. "Eso cambió después porque como se había planteado desde la programación, el trabajo debía llevarse en conjunto con madres comunitarias y profesoras, así que nosotros terminamos trabajando en el hogar de Bienestar Familiar con la madre comunitaria del lugar" En el proceso de organización de la estrategia se determinó que se utilizarían como herramientas metodológicas: la epidemiología comunitaria, la educación en salud, las habilidades para la vida y las habilidades para el desarrollo alrededor de tres ejes que serían el marco general para las acciones a realizar y se contemplaría el trabajo con maestros, madres y padres y otro cuidadores. Fue así como Escuela Saludable en Emergencia se convirtió en una intervención de atención primaria concentrada en tres ejes: uno de Salud y Nutrición; un eje de Entorno Saludable o ambiental y un eje Pedagógico. Se hizo énfasis en la Resiliencia y en promover la organización y mediación de las acciones comunitarias y construcción de espacios de comunicación a través de la Estética Social. El hilo conductor para incorporar estos elementos en la dinámica diaria fue la lúdica. "La lúdica era un ejercicio diario con intencionalidad. Pero por otro lado también estaba lo de Estética Social que era un proyecto que usaba lo lúdico y que nos permitía trabajar en la mayor carencia que uno encontraba con las personas de los alojamientos que era lo afectivo", concluye Yexenia, monitora del grupo de El Mirador en La Tebaida. El proyecto tuvo como principios la integralidad, la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, la participación social, privilegiando el componente psicosocial en un contexto de atención primaria para el ámbito escolar, por lo que en sus intervenciones se privilegiaron los criterios de equidad sobre los de eficiencia. Se buscó potenciar la coordinación intersectorial para favorecer el uso racional de recursos. Se concibió la integralidad del proceso salud-enfermedad-vida como un todo, sin separar promoción de prevención, ni ésta de la curación. Se priorizó la promoción, actuando sobre los determinantes para prevenir o controlar problemas de vida y salud, de acuerdo con las necesidades de la comunidad. Se incentivó la participación social buscando el fortalecimiento de la conciencia, de la organización y de elementos de convergencia cultural para crear lazos entre las nuevas comunidades. Se revalorizó la cultura y la estética. Se organizó el diálogo en la comunidad. Se buscó potenciar la comunicación como estrategia para el desarrollo. Asimismo, para el fortalecimiento de la estrategia se definieron proyectos para el desarrollo de acciones complementarias en coordinación con otras instituciones como la creación una Ludoteca comunitaria a través de la Organización Mundial de Educación Preescolar (OMEP)[23]- ACDEP y la Fundacion Saldarriaga Concha y la creación de Redes de Apoyo a través del envío de cartas entre los niños de los alojamientos y los niños de las Escuelas Saludables por la Paz, del Colegio Atanasio Girardot de Bogotá, que permitieran por un lado, dar apoyo a los niños y por el otro, fomentar valores como la solidaridad y el aprecio colectivo entre los niños. la estrategia andandoEl primer momento, después de llegar a los alojamientos, fue el de la elaboración de una caracterización que lograra detectar los cambios de los niños después del terremoto.
"Primero se hizo una prueba piloto y después se fue ampliando el cuestionario hasta llegar a alcanzar el objetivo", expresó Damarys Ramírez, monitora en Villa del Carmen, encargada de las primeras aplicaciones de la encuesta. "Comenzamos con una caracterización de la comunidad y la elaboración de un diagnóstico para saber cómo estaban los padres y los niños. Durante una semana se recolectó la información familia por familia para después pasar a hacer una interpretación y desde allí priorizar algunos aspectos teniendo en cuenta que ya se había hecho un plan general para todos los alojamientos" La encuesta aplicada a las familias de los albergues -incluida como anexo en esta sección-, se dividió en tres capítulos que pretendían identificar las variables demográficas, socioeconómicas y de uso del tiempo libre; los problemas psicosociales que podían estar presentes en la población después del terremoto y reconocer las situaciones o alteraciones con respecto a la interacción social del niño, su situación física y sus reacciones emocionales. Esa primera caracterización arrojó información sobre el número de familias de niños. El estrato en el que se encontraban, las edades promedio, los niveles de escolaridad, la población económicamente activa, los problemas de los niños y las características de los alojamientos respecto a la organización comunitaria. "Con la primera encuesta uno confirmaba lo que las madres nos habían dicho respecto a los niños. Muchos por ejemplo tenían temores nocturnos, o presentaban falta de apetito o ya no jugaban como antes y no se integraban con más niños", concluye Damarys. También se habían encontrado problemas en la comunidad como abandono del hogar, falta de intimidad o casos de infidelidad. "Lo de la infidelidad era una constante en todos los alojamientos. Incluso nosotros hicimos un programa de radio tratando ese tema. La mayoría de las veces las familias se desintegraban o los conflictos que se generaban en los alojamientos por ésta razón, eran resueltos de manera violenta", comenta Claudia Modera, monitora en Villa del Carmen. Además, debía considerarse que el terremoto impuso a la gente una nueva condición: el vivir juntos. Las características físicas lo mostraban. Las carpas estaban muy cerca una de la otra e igual con las viviendas temporales construidas con precarios materiales. Los baños, lavaderos de ropa y cocinas eran comunales. Esas condiciones terminaron por resignificar en los niños el imaginario de la casa. El alojamiento se había convertido en ésta y suponía a sus pobladores nuevos retos respecto a la organización comunitaria, la resolución de conflictos, el reconocimiento de situaciones problemáticas, la participación como un asunto público y la toma de decisiones. El conocimiento de la realidad de la comunidad tanto por limitaciones metodológicas, de tiempo y económicas, como también por el constante cambio y transformación, se realizó con aproximaciones sucesivas. Este fue un proceso continuo que si bien se inició con un diagnóstico, se complementó y enriqueció con evidencia durante la actividad cotidiana. A la caracterización, primer momento para la elaboración de la fase de diagnóstico, siguieron otros momentos: 1. diagnóstico inicial (fotografía)
2. diagnóstico dinámico (cine)
3. evaluación
Los momentos del diagnóstico permitieron que éste fuera rápido e integral, abarcando problemas de vida, salud y organización comunitaria. también se integró a la intervención. Se desarrolló como parte del proceso de capacitación continua y de revisión mensual del trabajo realizado en cada alojamiento. Fue realizado con diferentes técnicas y contó con un componente de participación comunitaria, en el cual fue fundamental el desempeño de las mujeres. momentos y técnicas del diagnóstico en los alojamientos
un pulpo y dos árboles: técnicas interactivas para el diagnóstico"Era un pulpo que tenía un montón de brazos. Entonces cada una llenaba un papel que le habían dado al inicio de la reunión, decía los problemas que había en el alojamiento y los ponía en uno de los brazos del pulpo", explicó Doña Rosa, una de las madres cabeza de familia que vivía en Villa del Carmen. El árbol de problemas, o pulpo en el caso de Villa del Carmen, es un taller participativo que se realiza con la comunidad una vez se han divulgado y comprendido con los líderes de los alojamientos los principales problemas o situaciones que la encuesta mostró. El objetivo del taller es que la comunidad reconozca y valore la presencia de problemas en su interior, como primer paso para el mejoramiento de las condiciones de vida de los niños. Sea capaz de plantear las causas y las posibles consecuencias. El ejercicio se realiza convocando a toda la comunidad a través de los líderes. Se entregan unas fichas o papeles, de acuerdo con el número de problemas planteados por la encuesta y observados por los líderes y los monitores. Se coloca el cartel en el cual previamente se ha dibujado un árbol y paralelamente se plantean las situaciones problema encontradas por la comunidad. Luego se clasifican los problemas por orden de prioridad y según relación causal. Se analizan mediante identificación de causas y consecuencias. Luego son priorizados. Se toman decisiones y se planean acciones. En el caso de los alojamientos seleccionados las causas hacían referencia a la raíz de los problemas, que fueron ubicadas en la raíz del árbol. El problema se refería al centro de la situación que más afectaba a la comunidad. Las consecuencias se referían a las situaciones que derivaban del problema, para lo cual las fichas se ubicaban en las hojas del árbol. (Gráfico1)
Los problemas que fueron priorizados y en su mayoría referían a situaciones de la vida y la organización comunitaria en el alojamiento. La precariedad de organización o participación en asuntos públicos de los adultos de los alojamientos, resumía su comprensión de la organización comunitaria en dos formas: unos pocos con algunas características de líderes o autoproclamados líderes, responsables de todos los asuntos comunitarios y los funcionarios públicos con la responsabilidad de dar pronta solución a todos los eventos que se presentarán. Las madres, que han reconfigurado todo el proceso de reconstrucción al convertirse en gestoras y personajes públicos, también arbitraban las relaciones en los alojamientos. Así, si alguna peleaba con su vecina le prohibía a sus hijos jugar con los hijos de ella e incluso los incitaba para que a través de ellos su disputa se agudizará y prolongará. Los malos comentarios de las madres sobre otras personas del alojamiento eran perpetuados en sus hijos que los repetían, trayendo como consecuencia la estigmatización y el florecimiento de sentimientos como la rabia o el rencor. Esas condiciones de vida, motivaron nuevos problemas y agudizaron en algunos casos la violencia intra familiar. La poca capacidad de las personas para resolver problemas conllevó a escenas de agresión con objetos como cuchillos, machetes o palos. Estas escenas eran presenciadas por los niños y repetidas en sus juegos, que también eran castigados por las madres si los encontraban imitando tales conductas. problemas priorizados árbol de problemas
Otro aspecto importante, lo constituyó el descuido y la desatención que los padres prestaban a sus hijos, debido a las nuevas ocupaciones que impone el desastre y que pueden hacer incomprensible las reacciones de sus hijos. La falta de afecto o la actitud demostrada por los padres creó situaciones que conllevaron a nuevos maltratos, a la depresión, aislamiento y agresividad en los niños. En un alojamiento de Armenia, se encontró un caso de intento de suicidio de una niña de 6 años[24]. los ejes y los talleres: contextos para cada acción[25] La mañana era soleada. Todo estaba listo: los equipos, los telones, la música, los monitores, los niños, las profesoras y el día empezaba a brillar para los protagonistas de papel y trapo: los títeres. Ellos eran parte importante de aquello que debía ser cambiado. En Álamos se adoptó un títere que tenía como misión integrar a los juegos y actividades a aquellos niños que aún no lo hacían. Finalmente lo logró y varios niños regresaron al jardín del ICBF. Esta acción, que ya era parte de la cotidianidad en los alojamientos, estaba en el marco del Eje Pedagógico, una vez planteados los problemas en las encuestas y el árbol de problemas. Para Yirman Robledo, monitor en El Mirador, en La Tebaida, los lineamientos de los ejes, así como la gestión que debe realizarse alrededor de ellos para lograr conseguir recursos humanos y físicos es muy importante para consolidar acciones a través de los talleres que en verdad muestren resultados o cambios en los problemas de los niños. "Yo creo que hay varias cosas importantes que tienen que funcionar paralelamente para poder alcanzar esos objetivos que uno como monitor se plantea en los talleres lúdicos con los niños. Por ejemplo, aquí en El Mirador ¿qué teníamos? No había un lugar para reuniones y hacer las actividades al aire libre eso era muy difícil porque la gente se distraía y con razón. No había juguetes, ni elementos didácticos, Estaba la tierrita y la arena y uno que otro carrito que tenían los niños pero con eso ¿qué podíamos hacer?. Estaban los líderes comunitarios, las organizaciones Gubernamentales y No Gubernamentales (Antioquia Presente, Secretaria de Salud, ICBF, Acción contra el Hambre) pero cada uno en la etapa de emergencia le apuntaba a lo que sabía y podía hacer. Y la gente qué estaba haciendo? Entre los adultos, muy pocos hombres trabajando y muchas mujeres inventando cuentos y armando problemas y los niños por ahí. Aquí había que hacer de todo! "Entonces, para nosotros poder hacer nuestro trabajo necesitábamos primero un espacio en el que la comunidad dijera ah! Es que ahí es dónde están los de la Escuela Saludable. Pero para eso necesitábamos ayuda. Primero de la comunidad para construir el lugar. Segundo de las Instituciones que manejaban recursos para poder dotar el lugar y para orientar sus acciones de manera conjunta y no aislada como lo venían haciendo. Tercero, de los niños y sus papás para que llenaran de sentido ese nuevo sitio. "Todo eso lo hicimos y los resultados están a la vista. Había en el alojamiento un propósito común que eran los niños. Y hay casos muy especiales: niños a los que se les dedicó mucho esfuerzo y que se volvieron hijos para cada uno de nosotros porque además no había otra manera de apoyarlos. Porque eran niños rechazados por la comunidad por su mal comportamiento. Eran niños que nunca habían estudiado. Que menos podían hacer un dibujo o tener habilidades manuales. Niños que eran maltratados por su familia. Niños estigmatizados, y si uno de adulto no soporta eso, imagínese un pelao de éstos. "Es ahí cuando uno termina por darse cuenta que el monitor tiene que ser un gestor. Yo no me imaginé todas las capacidades que tenía y que se pusieron al 100% con este proyecto. Y es que no es sólo dar los talleres. Uno se convierte en un miembro más de esos alojamientos. De domingo a domingo y venga doña señora nos sentamos y después viene la otra y que mire Yexenia o Hugo o Yirman que me está pasando esto y esto. Y que el taller y que Yirman y Hugo no hay plastilina para hacer este taller y tampoco hay plata. Entonces uno se va y revuela por la alcaldía, por Antioquia Presente, con los dueños de negocios hasta que se trae las cajas de plastilina y entonces ya no es un problema este material para otros talleres, pero al otro día necesitamos otro material y así hasta que llenamos una bodega con pinturas, papel, juguetes, cuadernos, colores. Los materiales ya no eran un problema. "Después venían los talleres del Eje Pedagógico, entonces qué cómo hacemos para hacer el taller de Resiliencia. Va uno y saca una tarde los viernes y se reúne con las monitoras de Villa del Carmen y con los de Barcelona y nos armamos un teatrín y de la OPS la Doctora Magda nos había traído unos títeres, entonces hagamos el libreto, los personajes, la historia. Y un amigo nos prestó los equipos amplificadores y así un día nos fuimos todos de alojamiento en alojamiento presentando la obra de títeres a los niños, en la que se significaba la Resiliencia. "Con lo de Salud y Nutrición el trabajo estuvo muy bien porque desde un principio nos pusimos de acuerdo con la gente de la Seccional de Salud, con el director y las promotoras. Así ya nos sentábamos entre todos a planear los talleres en salud o a hacer las jornadas que hubiera que hacer. Y era un trabajo en equipo. En esa parte hubo mucha coordinación institucional y hasta terminamos ayudando en algunos de los programas de radio que ellos hacían. "Hay otras actividades de los ejes que las hicimos de manera distinta en cada alojamiento. Por ejemplo, las del Eje ambiental. En Barcelona se fueron a un río donde trabajan los papás de los niños y allí felices. Aquí nos fuimos a un bosque de Guadua y preparamos un encuentro con Gaia, la madre naturaleza y los niños se portaron muy bien. La actividad de cierre también fue diferente. En Barcelona hicieron un campamento. Nosotros hicimos un día de juegos en la cancha y la piscina municipal y qué locura. Ahí participaron todos los del alojamiento. Niños, adultos, ancianos. En Villa del Carmen hicieron el taller con las madres. Entonces hubo muchos talleres que eran iguales en los tres alojamientos pero otros que no porque las necesidades eran distintas, las personas y los niños también. Lo único era que uno tenía que ser un gestor con la comunidad, un amigo para los niños y tenía que hacer equipo y responder como equipo porque si alguno fallaba, hasta ahí llegaba la cosa. Fue tal el trabajo, que hasta terminamos realizando los talleres con el líder del alojamiento, las otras instituciones y la gente para el Manual de Convivencia"[26]. de lo encontrado, de lo dejado o varias maneras de recontar la historia de la resurrección del papagayo[27]Para Carlos Andrés su casa -armada de guadua y sostenida en el improvisado piso de tierra al que cubrían varios tapetes de trapo- se había convertido en una cueva en la que el mayor refugio era su mamá. Desde el día del terremoto no quería hacer otra cosa que estar junto a ella y en su nueva casa: el cambuche. Se le pasaban las horas jugando con un carro que tenía. El carro iba y venía por las montañas de trapo. Bajaba por las zanjas de agua y de vez en cuando se paseaba por la puerta de guadua para ver el horizonte: la planicie repleta de niños vecinos que jugaban a hacer sus nuevas casas en la tierra. Pero eso a él no le interesaba y entonces su carro iba en reversa y abandonaba la puerta de guadua, saltaba la zanja de agua y se remontaba por el tapete de trapo hasta llegar de nuevo a la cama, escenario este último de las pericias de su aerodinámico rocanrol color caramelo de ron[28], que sabía brincar, frenar y hasta pasear en dos ruedas como un funámbulo móvil. Por fortuna, el carro siempre estaba al día: lustrado en el lavado de agua y jabón del platón de los platos. Lubricado con blandas babas y alineado en el taller de debajo de la mesa, para que así al cruzar la tierra apenas se escuchará el rugido del motor. Como su carro, Carlos Andrés no hablaba mucho, no le interesaba el horizonte y prefería el biberón a un nuevo sacudón, muy posible _así lo presentía- allá en la planicie. Recién y había cumplido tres años y un poquito más porque a su mamá se le iba olvidando contar. Había vivido en otra casa, en el lado este de la planicie en un lugar bautizado como un bosque de altos árboles y madera blanca: en Álamos, al sur de Barcelona. Había vivido en la planicie, hasta el día del terremoto, día en el que se perdió, en el que una pared le cayó encima. Después se fue a la montaña, al frente de su antiguo hogar, desde donde con su carro avistaba las viejas casas y a los niños jugar. Un día cuando paseaban (Carlos Andrés y el carro) por el claro del cambuche, apareció un mecánico algo mayor. Tenía el pelo despeinado; usaba unos viejos jeans y traía unos lentes gigantes, seguro -pensó Andrés- para investigar los reparos de los últimos viajes. En efecto, el mecánico algo mayor venía a inspeccionar, y de paso a componer, los estragos de los últimos días. Pronto se conocieron "Hola yo soy Oscar y vengo a jugar"-dijo el mecánico algo mayor, a lo que Carlos Andrés contestó "Uh!". Con el tiempo se hicieron amigos. Oscar traía herramientas para revisar de vez en cuando el auto. Día a día, imponía nuevas pericias al aerodinámico rocanrol. Una mañana mientras hacían el recorrido diario entre la cama y la mesa taller, Carlos Andrés habló, y habló porque habían muchos asuntos de los cuales hablar. No habían discutido, por ejemplo, las nuevas rutas que tenían que imaginar, ni la gasolina y la polichada del sábado próximo; y mucho menos, el cambio de llantas y acaso otro pito porque el último que tenían ya estaba sin voz. Oscar escuchó y dijo "para hacer esto hay que ir hasta un paso más allá del horizonte". Finalmente hicieron un pacto. Oscar trajo su carro y acompañó a Carlos Andrés y al aerodinámico rocanrol por la ruta del platón, el tapete de trapo, la zanja de agua y la puerta de guadua. Vieron el horizonte y este se apareció con un cielo claro. Había carros grandes y pequeños que cruzaban una calle. El aerodinámico rocanrol aceleró y paso por entre los otros cambuches, las otras zanjas, buscando alcanzar el nuevo horizonte: ahora había encontrado nuevos aerodinámicos. Carlos Andrés había reencontrado otros niños para jugar. Oscar había quedado atrás. el manejo de la resiliencia desde lo encontrado, desde lo dejadoEl manejo de la resiliencia se realizó considerando las reacciones emocionales encontradas en los niños y los problemas identificados a través del diagnóstico. Como se ha mencionado, los monitores encontraron que los niños después del terremoto tenían miedo a fenómenos de la naturaleza, asociados al suceso, como la lluvia. Otras reacciones observadas eran las conductas agresivas, los temores nocturnos, la eneuresis, la falta de apetito, la hiperactividad y distintas manifestaciones de miedo o terror expresadas a través del llanto. En el caso de Carlos Andrés, en Álamos, se realizó una intervención personalizada que daba prioridad a los juegos y actividades preferidas por el niño al interior del cambuche. "Siempre se le permitió llevar su juguete favorito y adecuar juegos a éste", expresa Oscar Trejos, monitor que se encargó del trabajo con Carlos Andrés. "Uno encontraba que otros niños que como Carlos Andrés habían sufrido lesiones o experiencias en las que habían tenido que ver a otras personas sufrir lesiones, estaban muy sujetos a la madre. Ellos sólo querían estar con ella porque se sentían protegidos", concluye. Sin embargo, aunque algunos de éstos niños no hablaban, ni jugaban con otras personas o niños, no habían perdido la capacidad de imaginar nuevos juegos y de mantenerse contentos al elaborar éstos. Otras reacciones eran la hiperactividad y las conductas agresivas. Los niños que presentaban tales conductas solían ser rechazados o considerados por la comunidad como "niños problema", lo que agudizaba aún más su situación. Se encontró que tres factores, principalmente, afectaban el manejo de la Resiliencia en los alojamientos, así:
Las estrategias aplicadas para el manejo de la Resiliencia, en los problemas o reacciones fue adecuada y tuvo como logro la recuperación de los niños afectados. Las conductas agresivas mostradas por algunos niños con las personas del alojamiento y con los monitores de Escuela Saludable en Emergencia, cambiaron de manera positiva al proporcionarles afecto, confianza, juego y responsabilidad.
Pero esos cambios dependían de la situación que pudiera proporcionarle al niño el medio que era también causa de tales actitudes, es decir, correspondían al mejoramiento de su entorno social y familiar. En este aspecto, los monitores realizaron acciones conjuntas con la comunidad y las instituciones que intervenían, para generar pactos y propósitos de organización comunitaria, respeto y convivencia, además de proveer a los habitantes de herramientas para la resolución de problemas (Manual de Convivencia). Se mencionan las estrategias utilizadas para el manejo de la Resiliencia en los alojamientos intervenidos:
un muro sin lamentos"Estamos temblando de las ganas por salir adelante" o "En medio de los sueños el fin es sólo el comienzo" eran algunos de los mensajes que empezaron a desfilar por las paredes de los distintos municipios del Quindío, semanas después del terremoto. Los mensajes habían comenzado como una estrategia de la Seccional de Salud del Quindío para que la gente en la etapa de emergencia tomara precauciones para prevenir enfermedades o nuevas calamidades. "Eso comenzó como una estrategia para comunicarle a la gente cosas que eran importantes en el momento de la emergencia. Al final ibas a cualquier municipio del Quindío y ya no era la estrategia, era la gente haciendo esos graffiti con mensajes de esperanza, de ir para adelante", señala Pirry, el joven que en un inicio fue encargado por la Seccional de Salud para realizar los mensajes. Esa era una de las muchas estrategias alternativas que la gente había desarrollado como respuesta al terremoto. Múltiples son las lecciones que un evento de la magnitud del terremoto en el Eje Cafetero deja. Para el caso de la estrategia Escuela Saludable en Emergencia las lecciones van en dos vías: por un lado las que deja el proyecto desde la perspectiva comunitaria y por el otro, las que proporciona desde la perspectiva de los jóvenes, los monitores. Como los mensajes en las paredes, las lecciones no son muros para lamentarse. Los errores o las debilidades que haya presentado la estrategia son aprendizajes para la región, los esfuerzos en el proceso de reconstrucción y para las personas que fueron partícipes de ella. Los obstáculos encontrados y los errores cometidos permiten enriquecer los procesos para que cada vez que se requiera una nueva intervención, se logre una mayor efectividad y eficiencia en la administración de los recursos (humanos, financieros, físicos, etc). lecciones desde la estrategia Después de un desastre natural, todas las reacciones emocionales de los niños no pueden atribuirse a éste. Aunque manifestaciones como miedo a los fenómenos de la naturaleza, llanto, falta de apetito e incluso hiperactividad son generalmente presentados después del suceso, otras reacciones que se agudizan y pueden llegar a ser problema, están basadas en las relaciones que los niños tienen con su familia y en las conductas que éstos, siguen después de la catástrofe al vivir situaciones de adversidad o sufrimiento además de los imaginarios que ellos construyen. La historia familiar, comunal y las historias de vida, constituyen un elemento fundamental para comprender las conductas de los niños y plantear acciones. En algunos casos la respuesta de los monitores de E.S.E. se basó en éstas para poder encontrar soluciones que no fueran transitorias, al permitir a la comunidad o a las madres o profesoras identificar los problemas o sus causas. En el caso del maltrato infantil, muchas madres no lo veían como problema, porque a ellas, las habían criado así. Era su propio modelo de crianza y no constituía ninguna amenaza para sus hijos. Después de algunos talleres con ellas, fue importante encontrar que los problemas de rumores o de pareja y los de maltrato eran originados en el imaginario que de ellas mismas tenían y en experiencias difíciles en su niñez y juventud. En las etapas de emergencia y reconstrucción es importante que los niños se sientan parte de todo aquello que los está afectando. Los talleres realizados con las madres y los adultos también se realizaron con los niños. Los árboles de problemas, mostraron que a los niños les molestaban las peleas de los grandes, los rumores de las mujeres, los lugares sucios, las condiciones de las viviendas y los pocos lugares para jugar. La revisión de los modelos de intervención institucional es importante. En el caso de E.S.E. los monitores se convirtieron en figuras de autoridad positivas, que se diferenciaban del resto porque les prestaban atención, les proporcionaban afecto, les enseñaban y se interesaban por todos sus asuntos, mediando, también, las relaciones con su nuevo entorno. Aunque existen distintas experiencias de intervención con niños después de un desastre, es prioritario comprender que todas las acciones con ellos deben involucrar su entorno y las condiciones familiares y comunitarias. El mundo del niño, en la etapa de emergencia, se centra en todos los nuevos sucesos que se presentan en el alojamiento. Las escuelas son cerradas, así que esos primeros meses serán decisivos para el futuro. Hay niños que no vuelven a estudiar porque han trabajado en ese período. O sus conductas agresivas pueden llevarlos a ser estigmatizados por la comunidad como "niños problema". La agudización de los problemas familiares puede llevarlos a irse del alojamiento o a la depresión. desde la perspectiva comunitaria
desde la perspectiva de los jóvenes
la transferencia de responsabilidadesA pesar que existió una limitación en la participación y acompañamiento de la estrategia por parte de las entidades de los sectores de salud y educación, generando incertidumbre frente a la sostenibilidad del proyecto, el trabajo interinstitucional debe verse bajo las responsabilidades y posibilidades de cada organización en las etapas de emergencia. Los acuerdos deben ser claros al prever el inicio de la estrategia y plantear la acciones que de manera conjunta podrían llevarse a cabo de acuerdo con los contextos locales. Además, debe tenerse en cuenta el marco general de las políticas institucionales que al final de la emergencia y en la reconstrucción han sido dados, en el caso del Eje Cafetero, por el FOREC. La pérdida de la seguridad material y "la erosión de los criterios de normalidad provocan una situación de incertidumbre (cognitiva y emocional)"[29]. Esto significa para una sociedad o comunidad revalorizar esas normas o reglas de juego que le permitían ser y que ahora se presentan como ruptura. En ese sentido, la búsqueda de soluciones mediante las intervenciones en las etapas de emergencia, debe considerar no sólo la articulación en las acciones sino la recomposición y la regularización de las tensiones que podría producir en la comunidad muchas instituciones interviniendo sin un objetivo articulado. En el caso de Escuela Saludable en Emergencia, una vez concluyó el trabajo en los alojamientos, se hizo entrega de la estrategia a las instituciones de salud y educación y a las ONG´s, Gerencias Zonales, encargadas del proceso de reconstrucción, para que articularan el trabajo desarrollado hasta el momento en la nueva etapa desde las políticas de la Reconstrucción, considerando sí que las realidades de los niños siempre están al día: siempre son hoy. [18] Francy Barbosa, Coordinadora Grupo Opción Colombia, Escuela Saludable en Emergencia, Quindío 1999 [19] La Corporación Opción Colombia es una Organización No Gubernamental, sin ánimo de lucro, fundada por un grupo de jóvenes en 1991. Su fin es apoyar el fortalecimiento municipal, propiciar la formación integral de los estudiantes de educación superior y contribuir al desarrollo de la Universidad. Opción Colombia está conformada por una red de aproximadamente 61 universidades, en la que estudiantes de distintos perfiles académicos apoyan, en un lugar distinto al de su origen durante un semestre académico, la gestión municipal. [20] Fuente CEPAL (1999). [21] Incluida en el anexo de esta sección [22] Fuente: Rojas P. (1995). [23] Se planteó la ludoteca comunitaria como un recurso educativo para iniciar la institucionalización, en la comunidad, de la importancia del juego para la vida del niño. Una vez concluido el trabajo y trasladadas las familias a nuevas viviendas, estas instituciones donaron dos ludotecas comunitarias: una en el corregimiento de Barcelona y otra en el Municipio de Calarcá. [24] El dato fue tomado del diagnóstico realizado por Médicos del Mundo en la etapa de emergencia en alojamientos de Armenia y Montenegro. [25] En la parte final de este manual-guía se incluyen las fichas de las actividades desarrolladas en la implantación de la experiencia en el Eje Cafetero [26] ver manual de convivencia, anexo al final de esta sección [27] ver la «historia de la resurrección del papagayo», de Eduardo Galeano; como anexo a esta sección [28] El coqueto aerodinámico rocanrol color caramelo de ron. título de un libro de Tom Wolfe, que se refiere a un tipo de autos con los que se compite en Estados Unidos [29] Lechner Norbert. Los patios interiores de la Democracia. Fondo de Cultura Económica. 1995. p.23 |
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