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Indice >> [ Anterior | Siguiente ] Hope Hanlan, Directora, Oficina de las Américas del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR Refugiados: el legado de CartagenaEl año 2004 marca el vigésimo aniversario de la Declaración de Cartagena sobre refugiados. Adoptada en 1984 por un grupo de eminentes juristas y expertos de los gobiernos de Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y Venezuela, que participaron a título personal. La declaración es resultado de un Coloquio sobre Protección Internacional de Refugiados realizado en Cartagena de Indias, Colombia. La Declaración de Cartagena contiene varias recomendaciones importantes para el tratamiento humanitario de quienes tienen necesidad de protección, así como para la búsqueda de soluciones duraderas para ellos. Aún más significativo, sin embargo, es que la Declaración haya ampliado la definición de “refugiado” establecida en la Convención de 1951 para abarcar a aquellos que han huido de sus países porque sus vidas, su seguridad o su libertad están amenazadas por la violencia generalizada, agresión extranjera, conflictos internos, violaciones masivas de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan deteriorado seriamente el orden público. También es uno de los primeros documentos internacionales en expresar preocupación por la situación de las personas que sufren desplazamiento interno y en solicitar a las autoridades nacionales y las organizaciones internacionales a darles protección y asistencia. La perdurable relevancia de la Declaración la confirman numerosas resoluciones de las asambleas generales de la ONU y la OEA, así como la inclusión de la definición ampliada de refugiados en la legislación nacional de diez países de Latinoamérica, además de otros dos que la aplican en la práctica. La conmemoración del vigésimo aniversario de la Declaración tiene como trasfondo la creciente preocupación por la seguridad nacional, la lucha contra el terrorismo y los controles migratorios que están en aumento en las Américas, todo lo cual está impulsando la adopción de políticas de asilo restrictivas en algunas regiones. Al mismo tiempo, sin embargo, la aplicación de los estándares pragmáticos y de avanzada recomendados por la Declaración de Cartagena sobre Refugiados se hace hoy más necesaria que nunca para garantizar el tratamiento humanitario, por ejemplo de los colombianos necesitados de protección internacional, así como respuestas que tengan en cuenta los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Desplazamiento Forzado vigentes dentro y fuera de Latinoamérica. En 1984 cerca de 150 mil refugiados centroamericanos estaban siendo asistidos en la región, y otros 1.8 millones de personas habían sido afectadas por el conflicto. Hoy, el conflicto colombiano ha inducido el desplazamiento, internamente o a través de las fronteras internacionales, de un número aún mayor de personas. La Declaración de Cartagena es un acercamiento regional creativo y pragmático a la provisión de protección y a las soluciones duraderas, edificado sobre la generosa y longeva tradición del asilo en las Américas. El “espíritu de Cartagena” es tan necesario hoy como hace veinte años. |
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