Salud y Desplazamiento (English)

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Derechos y deberes del Personal Sanitario en los Conflictos Armados - CICR

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RESEÑA GENERAL

1. ANTECEDENTES HISTORICOS

Tras haber visto, el mes de junio de 1859 en Italia, las atroces consecuencias de la lucha en el campo de batalla de Solferino, el ciudadano suizo Henry Dunant no escatimó esfuerzos en la búsqueda de los medios necesarios para proteger a los seres humanos víctimas de los conflictos y al personal encargado de asistirlos. Su plan era la fundación, en cada país, ya en tiempo de paz, de sociedades de socorro, de índole privada, capaces de ayudar a los heridos en tiempo de guerra.

Cuatro ciudadanos de Ginebra se unieron a él para realizar esta ambiciosa idea: el General Dufour; el abogado Gustave Moynier; los doctores Appia y Maunoir. En 1863, fundaron el «Comité Internacional de Socorro a los heridos», comúnmente conocido como el «Comité de los Cinco», que más tarde se convirtió en el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Así pues. fue Henry Dunant el primero que tuvo la idea de la Cruz Roja. Además. ese «Comité de los Cinco» promovió la creación del Movimiento de la Cruz Roja que hoy reúne a más de 250.000.000 de personas que trabajan unidas en todo el mundo, ayudando a los seres humanos que sufren.

En octubre del mismo año. respondiendo al llamamiento hecho por el Comité Internacional de la Cruz Roja, se reunieron en Ginebra representantes de varios países y decidieron la fundación de sociedades de socorro para los heridos o asociaciones de <<socorristas voluntarios», más tarde llamadas Sociedades Nacionales de la Cruz Roja. 

16.jpg (188524 bytes)El Comité Internacional reconoció la necesidad de obtener un estatuto de neutralidad para los heridos víctimas de las hostilidades que ya no participan en los combates (y, por consiguiente, que ya no deberían ser considerados como «adversarios»), así como para el personal encargado de asistirlos, con objeto de permitirles llevar a cabo su misión humanitaria.

Pero, para poder concretar una idea de tal importancia, era indispensable la cooperación de varios Gobiernos. Así, los cinco fundadores de la Cruz Roja persuadieron al Gobierno suizo para que colaborase convocando una Conferencia Diplomática a fin de deliberar acerca del texto de un tratado internacional inspirado en esa idea.

La Conferencia Diplomática se reunió en Ginebra el mes de agosto de 1864. Representantes de 12 Estados firmaron. allí. un breve tratado internacional de solamente diez artículos, titulado «Convenio de Ginebra del 22 de agosto de 1864 para el mejoramiento de la suerte de los militares heridos en los ejércitos en campaña».

La firma de este primer «Convenio de Ginebra» fue un paso decisivo en la historia de la humanidad, pues con ella se inicia la andadura del derecho internacional humanitario para proteger a las víctimas de los conflictos armados y al personal encargado de prestarles asistencia.

Hay, por lo tanto, un estrecho vínculo histórico entre la Cruz Roja y el derecho humanitario; pero, mientras que los Estados y el respectivo Gobierno son responsables de la aplicación del derecho internacional humanitario, deberá tenerse en cuenta que la Cruz Roja es una organización privada e independiente. Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja. en el cumplimiento de sus actividades humanitarias. son auxiliares de los poderes públicos del respectivo país y están sometidas a sus leyes. Al mismo tiempo que son independientes de dichos poderes públicos, tienen la obligación de actuar en todo tiempo de conformidad con los principios de la Cruz Roja.

La idea inicial de los fundadores de la Cruz Roja -promover la fundación de Sociedades Nacionales en los diversos países del mundo - se expandió rápidamente. Durante los primeros diez años de vida de la institución, se fundaron 22 Sociedades Nacionales. Hoy en 150 países de los cinco continentes hay una Sociedad Nacional de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja.

Tras la Primera Guerra Mundial. impresionado por la rápida expansión del Movimiento a escala mundial y por los trascendentes servicios que era capaz de prestar, como había demostrado en su primer medio siglo de existencia, un banquero americano. Henry P. Davison. tuvo la idea de unificar las Sociedades Nacionales de los varios países en una federación similar a la Sociedad de Naciones. Prevalecía entonces la esperanza de desaparición. para siempre. de la plaga de la guerra. Así pues, la federación ideada se concentraría en actividades de tiempo de paz. en un constante esfuerzo mundial por mejorar la salud, prevenir las enfermedades v aliviar los sufrimientos.

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Muy pronto llegó a concretarse esa idea y, en una conferencia internacional de medicina celebrada en Cannes se decidió la fundación de la Liga de Sociedades de la Cruz Roja *, establecida en París el 5 de mayo de 1919 y transferida a Ginebra en 1939, donde tiene actualmente su sede. El año, 1983, se convierte en la Liga de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

* Desde el 28 de noviembre de 1991: Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

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2. EL EMBLEMA DISTINTIVO Y SU VALOR


El emblema distintivo del Movimiento es una cruz roja o una media luna roja sobre fondo blanco.

Se eligió el signo de la cruz roja sobre fondo blanco como un tributo a Suiza, invirtiendo los colores de la bandera nacional, pues los fundadores del Movimiento eran ciudadanos suizos. Más tarde, la media luna roja y el león y sol rojos fueron también reconocidos como emblemas igualmente válidos, pero solamente el primero de éstos sigue empleándose en la actualidad.

En caso de conflicto armado, se autoriza el uso del emblema para el personal sanitario y religioso tanto militar como civil. que sea reconocido como tal por la Parte a la que pertenezcan. Dígase lo mismo de las unidades sanitarias, de los establecimientos, de los medios de transporte, de los equipos y del material sanitarios. En esos casos, es un signo protector: las personas y los objetos así señalados no pueden ser atacados sino que, por el contrario, deben ser respetados y protegidos. Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja están autorizadas a usar el emblema. Tienen derecho a utilizarlo tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra cuando despliegan sus actividades humanitarias, para designar a personas y propiedades que les pertenecen, siempre de conformidad con las leyes nacionales. En tales circunstancias, el emblema distintivo no confiere la protección de los Convenios de Ginebra ni de los Protocolos adicionales, sino que su valor es meramente indicativo significa que las personas y los objetos por él señalados pertenecen a la Sociedad Nacional. En tiempo de guerra, el signo indicativo deberá ser de reducidas dimensiones para eliminar toda confusión con el signo protector. Por la misma razón, no podrá ostentarse en brazales ni en techumbres.

El Comité Internacional de la Cruz Roja, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y su personal debidamente autorizado, podrán usar el emblema distintivo en todo tiempo.

Como excepción. y siempre de conformidad con las leves nacionales y con la autorización expresa de la Sociedad Nacional concernida, podrá emplearse el emblema distintivo en tiempo de paz para señalar los vehículos utilizados como ambulancias y para marcar el lugar en que estén los puestos de socorros exclusivamente reservados a la asistencia gratuita de heridos y de enfermos.
 

3. DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARlO

Tal como vimos, con la firma del primer Convenio de Ginebra del 22 de agosto de 1864, nació el Derecho Internacional Humanitario, como una nueva rama del derecho internacional público. El derecho internacional humanitario protege a las víctimas de los conflictos armados y al personal encargado de asistirías. Inmediatamente después, comenzó a crecer. La idea inicial que lo inspirara se ha ido desarrollando en convenios sucesivos, teniéndose en cuenta nuevas experiencias de la guerra, nuevos ámbitos de acción (conflictos en el mar, empleo de nuevos medios ofensivos, armamentos nuevos, etc.) y la necesidad de proteger mejor a las víctimas, dados tales cambios y adelantos tecnológicos. Primeramente, se mejoró (Convenios de 1906 y de 1929) la protección estipulada en el Convenio de Ginebra de 1864 en favor de los heridos y de los enfermos de los ejércitos en campaña. Fue adaptada también a las condiciones de la guerra en el mar el Convenio firmado en La Haya el año 1899, que fue remplazado, en 1907, por otro Convenio con la misma finalidad. Estos Convenios fueron adoptados en conferencias sobre la paz que se proponían un arreglo universal a todos los problemas relativos a la guerra.

Inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, la experiencia vivida durante la misma centró la atención en la necesidad de mejorar la suerte que corren los prisioneros de guerra v se concertó un Convenio a ese respecto en Ginebra, el año 1929. Se extienden y se completan. en el mismo, las normas que habían sido aprobadas, los años 1899 y 1907, en las mencionadas conferencias sobre la paz. Después de la Segunda Guerra Mundial y dado el gran número de atrocidades cometidas contra la población civil, apareció, en 1949, un cuarto Convenio de Ginebra para proteger a las personas civiles en territorio enemigo u ocupado.

Los Convenios precedentemente citados fueron revisados en la Conferencia Diplomática celebrada el año 1949: los cuatro Convenios de Ginebra hoy vigentes datan del 12 de agosto de 1949 y se llaman <<Convenios de Ginebra>>.

Son los siguientes:

Convenio de Ginebra para aliviar la suerte que corren los herdidos y los enfermos de las fuerzas armadas en campaña (I Convenio)

Este Convenio es la cuarta versión desarrollada y revisada. a la luz de la experiencia vivida, del Convenio de 1864, por el que se refrenda el principio que inspiró la fundación de la Cruz Roja: los miembros de las fuerzas armadas heridos y enfermos serán respetados y asistidos sin distinción, especialmente en cuanto a su nacionalidad: como consecuencia. las ambulancias y los hospitales militares así como su personal sanitario, serán del mismo modo respetados y protegidos, siendo el signo visible de esta inmunidad la cruz roja o la media luna roja sobre fondo blanco.

Convenio de Ginebra para aliviar la suerte que corren los heridos, los enfermos y los naúfragos de las fuerzas armadas en el mar (II Convenio)

Este Convenio es una adaptación del I Convenio a las condiciones de la guerra en el mar. Tiene la misma finalidad que el primero, pero en diferentes circunstancias, y protege a las mismas personas, agregando a los náufragos como una categoría especial de víctimas de la guerra marítima.

Convenio de Ginebra relativo al trato debido a los prisioneros de guerra (III Convenio)

En este Convenio se definen los derechos y los deberes de los miembros de las fuerzas armadas que son capturados por el enemigo, convirtiéndose, por ello. en prisioneros de guerra.

Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra (IV Convenio)

Este Convenio se refiere esencialmente a la protección de las personas civiles en poder de un país en guerra. Se refiere a personas que se encuentran en el territorio de un Estado enemigo o a toda la población en un territorio ocupado.

En los Convenios de Ginebra son actualmente Partes 169 Estados, lo que significa, virtualmente, la totalidad de la comunidad internacional. Es generalmente aceptado que sus normas fundamentales tienen la fuerza de la costumbre y que obligan, por consiguiente, a toda la comunidad internacional. Además de las disposiciones específicas propias de cada uno de ellos, los Convenios de Ginebra contienen muchas disposiciones comunes, relativas, por ejemplo. a su aplicación. al sistema de supervisión y de represión, al mínimo de disposiciones que han de aplicarse en caso de conflicto armado no internacional (artículo 3 común), etc. Con cl mismo espíritu del primer Convenio de 1864, en todos ellos se refrenda el respeto y la protección. en tiempo de conflicto armado, sin discriminación alguna, de todas las personas que no participan o que han dejado de tomar parte activa en las hostilidades. Desde la aprobación de estos Convenios en 1949, ha aumentado el número de conflictos armados y cada vez más personas civiles han sufrido los efectos de todo tipo de armas mortíferas; también los métodos de operaciones de guerrilla han sido ampliamente empleados. Por otro lado, la mayor parte de estos conflictos no ha tenido lugar entre dos o más Estados, sino dentro de un mismo Estado como resultado de enfrentamientos entre fracciones rivales o entre disidentes o movimientos de liberación opuestos al Gobierno establecido.

Dadas tales situaciones, dos Protocolos adicionales a los Convenios de Ginebra de 1949 fueron primeramente elaborados y luego aprobados, el 8 de junio de 1977, por una Conferencia Diplomática.

Como estos dos Protocolos son <<adicionales>> a los Convenios de Ginebra, éstos conservan todo su valor; son complementarios a los cuatro Convenios en conjunto. El Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales (Protocolo 1). se aplica en caso de conflicto internacional, mientras que el Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, relativo a la protección de las victimas de los conflictos armados sin carácter internacional (Protocolo II) es complementario al artículo 3 común a los cuatro Convenios y aplicable a los conflictos armados no internacionales.

La finalidad esencial de estos Protocolos es garantizar una mejor protección a toda la población civil durante los conflictos armados. Cuando se publicó este manual, había 109 Estados Partes en el Protocolo I y 99 en el Protocolo II.
 
 

4. ACTIVIDADES DEL PERSONAL SANITARlO EN CASO DE CONFLICTO ARMADO

Concebida en un campo de batalla, la idea que inspiró la fundación de la Cruz Roja nació del deseo de aliviar los sufrimientos humanos ayudando y asistiendo a los heridos y a los enfermos, es decir, lo que se propone asimismo la profesión médica.

Desde su nacimiento como institución, la Cruz Roja no ha cejado en su empeño de buscar los medios y los caminos adecuados para realizar su objetivo. Los Convenios de Ginebra y los Protocolos adicionales son el resultado de tal empeño. Siempre ha tenido en cuenta el importante cometido del personal sanitario. Ya desde los comienzos, se ha cerciorado de que dicho personal, que es el encargado de ayudar a los heridos y a los enfermos en el campo de batalla, sea respetado y protegido del mismo modo que el personal religioso, que desempeña una tarea complementaria de la del personal sanitario, pues presta asistencia a los que mueren.

Las disposiciones del derecho internacional humanitario protegen a los miembros del personal sanitario, a cuyos servicios se acude en caso de conflicto armado

- si hay un conflicto interno en el territorio del propio país;
- o si su país está en guerra con otro;
- o si su país fue ocupado por otro, total o parcialmente;
- o si la Sociedad Nacional de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja del propio país, que ha permanecido neutral con respecto al conflicto que ha estallado, ha decidido poner personal sanitario a disposición de uno de los beligerantes o del CICR.

No obstante, deberá tenerse en cuenta que mientras que los Principios Fundamentales y la reglamentación general del derecho internacional humanitario se aplican tanto a casos de conflictos armados internacionales como a otros no internacionales, la reglamentación detallada a la que hacemos referencia en este trabajo, es aplicable solamente a los primeros (internacionales).
 
 

5. DEFINICION DE PERSONAL SANITARIO

En el Protocolo I de 1977 consta la siguiente definición de personal sanitario:
(Art. 8. PI.)

«Se entiende por personal sanitario las personas destinadas por una parte en conflicto exclusivamente a los fines sanitarios enumerados en el apartado e), o a la administración de las unidades sanitarias o al funcionamiento o administración de los medios de transporte sanitarios. El destino a tales servicios podrá tener carácter permanente o temporal.»

Los fines sanitarios a los que se hace referencia específica son «la búsqueda, recogida, transporte, diagnóstico o tratamiento (incluidos los primeros auxilios) de los heridos, enfermos y náufragos, así como la prevención de las enfermedades».

5.1. Esta definición requiere las siguientes explicaciones:

El personal sanitario puede ser tanto militar como civil, pero al civil como tal no lo protegen las normas del derecho internacional humanitario, a menos que haya sido destinado a prestar servicios por la Parte en conflicto a la que pertenece. Así, un médico civil que continúe prestando servicios durante un conflicto armado sin haber recibido un destino específico por parte de su país, no está incluido en el «personal sanitario» al que se hace referencia aquí. Esta restricción se justifica por el hecho de que el personal sanitario tiene ciertos privilegios y porque el país en guerra es responsable de todos los abusos que puedan cometerse; por ello, dicho país debe ejercer control sobre las personas a las que se garantizan tales privilegios.

5.2. Los términos «personal sanitario» no deben tomarse en sentido restringido. Todo personal requerido para garantizar una adecuada asistencia a los heridos y a los enfermos está cubierto por la protección otorgada al personal sanitario, mientras forme parte del Servicio Sanitario. Por consiguiente, tales términos pueden designar, por ejemplo, al cocinero del hospital, al administrador o al mecánico encargado del mantenimiento de los vehículos sanitarios. Muchos de los derechos y deberes del personal sanitario son, no obstante, aplicables primeramente al médico y al personal sanitario en el estricto sentido de la palabra.

5.3. El destino del personal sanitario puede ser tanto permanente como temporal.

En el último caso, se considera que este personal es sanitario solamente mientras preste tales servicios sanitarios. Pero, en todos los casos, deberá estar destinado exclusivamente a fines sanitarios para ser titular de la protección otorgada al personal sanitario, tanto si su destino es temporal como si es permanente. De ninguna manera deberá valerse de esa protección para desplegar actividades comerciales, por ejemplo, y menos aun para colaborar en operaciones militares.

5.4. Además del personal sanitario nacional de las Partes en conflicto, personal sanitario extranjero puede brindar sus servicios en caso de conflicto armado. Dicho personal puede ser puesto a disposición de una Parte en conflicto por un Estado que no sea Parte en conflicto o por una sociedad de socorros (como las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja) de tal Estado, o puede ser personal sanitario que trabaje bajo la responsabilidad del CICR. La segunda categoría de personal mencionado es la más frecuente en la práctica, puesto a disposición del CICR por las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja.
 
 

6. ALGUNOS PUNTOS IMPORTANTES

El personal sanitario llamado a prestar servicios cuando estalla un conflicto, deberá tener en cuenta lo siguiente:

6.1. Es responsabilidad de los Estados, así como de todos sus ciudadanos, sea cual fuere su ocupación, atenerse a las normas de los Convenios y de los Protocolos, y aplicarlas. Por ser ciudadanos de un Estado obligado por los Convenios (y por los Protocolos adicionales en algunos casos), se espera que los miembros del personal sanitario actúen de conformidad con las normas de tales instrumentos, estén o no tales normas incluidas en la legislación del respectivo país. Toda violación de tales normas es una infracción que podrá exponerlos a sanciones penales, como más adelante se verá. Es, pues, de importancia capital, para el personal sanitario, estar bien informado acerca de los deberes y de los derechos que tienen según el derecho internacional humanitario, sabiendo que podría encontrarse en cualquier momento y de manera totalmente inesperada ante situaciones en las cuales estos derechos y deberes deberán ser ejercidos.

6.2. Estos derechos y deberes han sido definidos para permitir la misión humanitaria del personal sanitario, es decir, para socorrer a las víctimas de todos los conflictos armados.

6.2.1 Los deberes que incumben al personal sanitario están directamente relacionados, como veremos, con los derechos de las personas protegidas a las que asiste. Así, el deber de tratar humanamente a los heridos está relacionado con el derecho de los heridos a recibir un trato humano; el deber estipulado según el cual ningún prisionero de guerra será sometido a procedimientos médicos perjudiciales para su salud ni a experimentos médicos, está relacionado con el derecho del prisionero a que sea respetada su integridad física y mental.

6.2.2. La finalidad de los derechos otorgados al personal sanitario en los Convenios y en los Protocolos es permitirle llevar a cabo su misión humanitaria. Dicho personal es, por así decirlo, un «instrumento>> necesario para la protección de los heridos y de los enfermos; y, por esa razón, se garantizan los derechos especiales que tiene. Por otra parte, estos derechos están directamente relacionados con los deberes que tienen el Estado al que pertenece el personal sanitario y las Partes en conflicto. Así, por ejemplo, el derecho de protección del personal sanitario está relacionado con el deber que tiene el enemigo de respetar a dicho personal. De modo similar, el derecho de entrar en lugares donde se requieran sus servicios está relacionado con el deber de las Partes en conflicto de permitirle el acceso a los mismos.

6.3. Entre los deberes del personal sanitario, puede establecerse una distinción entre los que implican una acción y los que implican una abstención. Por ejemplo, hay un deber de actuar cuando una persona herida o enferma solicita asistencia; pero, a su vez, hay una obligación de no realizar ciertos actos que podrían ir contra los intereses del paciente. Por otro lado, por ejemplo, no prestar a una persona enferma la asistencia adecuada podría ser, en sí, un incumplimiento de una obligación del personal sanitario.

6.4. Entre los derechos reconocidos del personal sanitario puede hacerse, asimismo, una distinción: los que implican una acción de las Partes en conflicto, como la de facilitar al personal sanitario toda la ayuda necesaria para cumplir, de la mejor manera posible, su misión de asistencia y los que solamente implican un deber de abstención, como el hecho de no tomar medidas de venganza contra el personal sanitario.

6.5. En conclusión, debe ponerse de relieve nuevamente que los Convenios y los Protocolos, garantizando derechos especiales al personal sanitario llamado a prestar servicios en caso de conflicto armado, lo habilitan para llevar a cabo su indispensable misión de asistir a heridos y a enfermos.

Por lo tanto, siempre que reclame alguno de sus derechos reconocidos, el personal sanitario deberá conocer los deberes que éste le impone.

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