Enero 2009

Notas Breves es un boletín mensual de la OPS/OMS con noticias sobre desastres. Lo invitamos a compartirlo con sus colegas. Para suscribirse, envíe su nombre, el de su organismo y dirección de e-mail a disaster-newsletter@paho.org.

Nuestro boletín impreso, Desastres: Preparativos y Mitigación en las Américas, se publica ahora dos veces al año en septiembre y marzo, lo que nos permite tener más tiempo y espacio para publicar artículos detallados, entrevistas, y otro material que apoye la gestión de desastres. Los números anteriores se pueden consultar en www.paho.org/desastres.

Preparativos Hospitales seguros
Nuevas herramientas para prepararse
para la influenza pandémica

La OPS/OMS ha estado trabajando con los países del Caribe para coordinar actividades destinadas a que estén preparados para una pandemia de influenza. El enfoque principal ha sido la creación y prueba de un Plan Nacional para la Influeza Pandémica, abogacía para alentar la participación, en estas actividades, de actores que no están involucrados con la salud, y el fortalecimiento de las preparativos de instituciones de salud, mediante capacitación sobre protocolos diseñados para mejorar la capacidad de los centros de salud para responder a emergencias.

Un enfoque novedoso del proyecto, que está trabajando con socios en actividades de preparativos para pandemias de influenza o aviar, es el desarrollo de herramientas enfocadas a ayudar a los alcaldes y líderes cívicos que tendrían que lidiar con una comunidad en pánico, con muy poca ayuda externa. Esta colección de guías brindará al lector sin conocimientos técnicos suficiente información para preparar a comunidades pequeñas para una pandemia.

Todos los países del Caribe de habla inglesa y holandesa han desarrollado planes nacionales para pandemias, y la mayoría de ellos tienen equipos de respuesta para brotes capacitados en la investigación de casos sospechosos de influenza aviar or pandémica. Ahora mismo, los países están tratando de fortalecer sus planes de seguridad hospitalarios, mediante la inclusión de provisiones para una pandemia.

La pérdida de un centro de salud es un tema
tanto social como económico

A nivel nacional, el terremoto del 8 de enero en Costa Rica no destruyó o dañó muchos hospitales o centros de salud. Sin embargo, varias centros de salud comunitarios sufrieron daños estructurales que imposibilitan su reparación. La villa de Poasito perdió su EBAIS (Equipo Básico de Atención Integral en Salud), donde un equipo de salud integrado trabajaba para mejorar el acceso a los servicios primarios. Otros centros de salud similares en los pueblos de Cinchona y Vara Blanca fueron destruidos o severamente afectados.

Para esas comunidades representa una importante perdida social porque se trata de centros construidos con el esfuerzo y el aporte de la propia comunidad.

Muy cerca del epicentro hay otras instalaciones de salud bien construidas y que reciben el mantenimiento y cumplen con medidas de seguridad bastante rigurosas, lo que demuestra que es posible hacer establecimientos de salud resistentes a los desastres.

Por último, se abre una oportunidad para que las instalaciones de salud que se construyan o se rehabiliten en las zonas afectadas se ubiquen en zonas no vulnerables y se construyan con todas las normas y los criterios de “hospital seguro”, para que las comunidades puedan contar con esos servicios cuando más se necesitan. Y es el momento para que los hospitales y todas las instalaciones de salud revisen sus planes de emergencia y actualicen los conocimientos del personal de salud respecto al manejo de emergencias y desastres. La ventana de la oportunidad se cierra en pocas semanas y todo el mundo se puede olvidar hasta el próximo sismo.

Respuesta Abogacía
Terremoto en Poas, Costa Rica ¿Ya lo han olvidado?

Han pasado apenas 20 días del terremoto de magnitud 6.2 que sacudió a Costa Rica el 8 de enero y ya es una noticia olvidada. Uno de esos desastres “menores” que solo llama la atención en las primeras horas o días y pronto desaparece de la escena mediática, a pesar de que el impacto social y económico de este terremoto perdura y se hará sentir por muchos meses.

El terremoto dejó otra vez en evidencia que Costa Rica es altamente vulnerable a los fenómenos naturales, y no puede bajar la guardia en sus esfuerzos de preparación y sobre todo de prevención y de reducción del riesgo frente a desastres. El país ha estimado las pérdidas económicas en más de US$ 100 millones. Según los datos oficiales, el saldo del terremoto (cifras confirmadas el 22 de enero por la Comisión Nacional de Emergencia) fue 23 muertos, 100 heridos, siete desaparecidos, 125.584 personas con diversos daños y afectaciones, 71 comunidades con graves daños en líneas vitales (vivienda, agua, red vial) y aproximadamente 423 casas completamente destruidas.

Una central hidroeléctrica, hoteles, cultivos, escuelas, casas, centros de salud carreteras y puentes resultaron dañados o destruidos en la zona del Poás, uno de los mayores atractivos turísticos del país. Especialistas del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica señalaron, después de un vuelo de reconocimiento, que el impacto en el plano ecológico y ambiental es inmenso. Además se han contabilizado 1.250 hectáreas afectadas en diferentes actividades agropecuarias. Económicamente, los sectores más afectados son el turístico y el agroexportador, que aportan una porción considerable de las divisas a la economía costarricense.

Un buen test para el sistema de respuesta nacional

Costa Rica cuenta con una fuerte estructura nacional para el manejo de emergencias y desastres y desde el primer momento, la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (la CNE) se puso al frente de la operación de respuesta, activando el Centro de Operaciones de Emergencia y desplazando a las zonas afectadas sus oficiales de enlace. A su vez, las otras entidades del sistema nacional de atención de desastres empezaron las labores de rescate, atención de victimas y evaluación de daños y necesidades. En general, y salvo algunos pequeños problemas de coordinación inicial, la repuesta fue rápida y eficiente.

La Cruz Roja Costarricense y los Bomberos activaron sus equipos de búsqueda y rescate y realizaron un arduo trabajo para atender a heridos y rescatar a cientos de personas que quedaron incomunicadas por el corte de carreteras. Los servicios de luz, agua y comunicaciones fueron restablecidos en la mayoría de las zonas afectadas con bastante rapidez. El trabajo de limpieza de carreteras y apertura de rutas fue también eficiente. Solo las zonas más próximas al epicentro permanecían sin acceso siete días después del sismo debido a la magnitud de los derrumbes y deslizamientos.

Respecto a suministros humanitarios, la solidaridad nacional saturó las bodegas instaladas en las localidades donde se brindaba asistencia a los afectados. Montañas de alimentos, ropa usada y calzado se apilaron en las bodegas. Las donaciones podrían haber sido mejor orientadas si desde el principio se hubiesen dado indicaciones a la población para promover las donaciones en efectivo.

Situación de salud

El sector salud activó sus mecanismos de emergencia para brindar asistencia a los heridos y vigilar las condiciones sanitarias en los albergues. Los servicios de la Caja Costarricense del Seguro Social atendieron alrededor de 1.100 heridos en los EBAIS (Equipo Básico de Atención Integral en Salud), centros de salud o las áreas de atención instaladas en albergues, y solo 81 heridos tuvieron que ser desplazados hacia hospitales de otras ciudades.

En general, la vigilancia epidemiológica y el control de la salud fueron eficientes y los servicios de atención de salud en la emergencia funcionaron satisfactoriamente. Después de los primeros días, la atención psicosocial fue uno de los temas más prioritarios. La Caja Costarricense de Seguro Social reforzó sus equipos de atención psicosocial, y desplazó unidades especiales para atender a los albergados.

El manejo de cadáveres se realizó siguiendo adecuadamente los protocolos y las normas existentes en el país. Se creó una morgue temporal en la escuela de San Miguel de Sarapiqui, en la que los forenses del Organismo de Investigación Judicial hacían el reconocimiento, la identificación de los cuerpos restacados y la entrega oficial a los familiares de la víctimas.

En busca de un nuevo destino

Aunque el terremoto afectó en una zona poco poblada, son varias las comunidades que han quedado severamente afectadas. El pueblo de Cinchona se ha convertido en un paisaje fantasma, en el que prácticamente todos los edificios se desplomaron. La población fue evacuada, abandonando todas sus pertenencias.

Se habilitaron hasta 25 refugios temporales en los que se albergaron unos 3700 afectados. El Ministerio de Salud asumió las labores de vigilancia y control sanitario. Para el 22 de enero el número de albergados ya había descendido a 1.560. Las autoridades estaban planificando la reubicación temporal de estas familias en campamentos provisionales en los que puedan vivir al menos por unos seis meses, hasta que reciban sus nuevas viviendas.

‘Hospitales Seguros’ es el tema del próximo
Día Mundial de la Salud

El Día Mundial de la Salud se celebra el 7 de abril de cada año para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud. Este año, el tema del Día Mundial de la salud es: Cuando ocurre un desastre, los hospitales seguros salvan vidas. En América Latina y el Caribe y en todo el mundo, los países marcarán la celebración del día con diversos eventos y actividades enfocadas en la importancia de salvaguardar todos los establecimientos de salud—grandes o pequeños, urbanos o rurales—del impacto de los desastres.

El Día Mundial de la Salud es una oportunidad para enfocar la atención global en este tema tan importante, a través de los medios de comunicación, enlaces con otros sectores y una amplia diseminación de la información. El objetivo final es asegurar que todo el mundo pueda estar seguro que los hospitales y los servicios de salud podrán funcionar durante los desastres y las emergencias, cuando más se les necesita.

El tema global se enfocará principalmente en tres mensajes importantes:

Todos los establecimientos de salud deben poder resistir el impacto físico de los desastres.

Los servicios críticos de salud deben continuar funcionando en todas las situaciones de emergencia.

El personal de salud debe recibir capacitación y estar preparado para enfrentarse a los retos particulares que imponen estas situaciones.

La OPS/OMS está preparando un sitio web especial, con diferentes materiales relacionados con el Día Mundial de la Salud, que incluirá afiches, preguntas frecuentes, artículos, estudios de casos y mucho más. Muy pronto publicaremos los detalles de este nuevo sitio.


¿Qué es un hospital seguro?

Un hospital seguro es un establecimiento de salud cuyos servicios permanecen accesibles y funcionando a su máxima capacidad y en su misma infraestructura inmediatamente después de que ocurre un desastre. El término abarca a todos los establecimientos de salud, cualquiera que sea su nivel de complejidad. Es seguro porque cuenta con la máxima protección posible, las vías de acceso al establecimiento de salud y los servicios de suministro de agua potable, energía eléctrica y telecomunicaciones continúan operando, lo que permite garantizar su funcionamiento continuo y absorber la demanda adicional de atención médica.

 

Organización Panamericana de la Salud
Área de Preparativos para Situaciones de Emergencia y Socorro en Casos de Desastre
Para más información visite nuestro website www.paho.org/desastres